Víctor Suárez y El Libro de Oro

13 01 2009

 

Os voy a contar una de mis múltiples aventuras: Estaba yo dando clase en el IES La Manzana cuando, de pronto, me sonó él móvil. Sin darme cuenta contesté y me puse a hablar con mi compañero de aventuras Juan García, que me decía que acababa de saber que las tropas del general alemañés Alcachofus Jutler querían robar el Libro Dorado en el cual venía la formula del conjuro para conseguir que los demás le aplaudieran por todo, la cual emplearía para hacer que las tropas aliadas se rindieran.

Yo odiaba a los ñazis así que abandoné la clase inmediatamente y me dirigí a casa de Juan. Tras eso fuimos al aeródromo y montamos en nuestra avioneta “Morttadelius”, la cual nos llevaría a Chiribitastán, país del norte de Europa. Después de un arduo viaje en el “Morttadelius” aterrizamos en un claro de la “Selva Crónlech”.

Tuvimos que atravesar unas arenas movedizas saltando por unas lianas con desastrosos resultados, ¡sobre todo para mí que me estrellé contra un árbol! Y vencidas todas las dificultades llegamos al templo donde estaba guardado el libro dorado, pero llegábamos demasiado tarde, ya que las tropas ñazis habían saqueado el templo y habían dejado una inscripción en una lápida que decía: “Oink, marramiau, guau”, que traducido al español significaba: “Alcachofus Jutler estuvo aquí”. ¡Juan y yo habíamos hecho el viaje en vano! ¡El libro estaba en Brelín!

Así que otra vez al “Morttadelius”, el que nos llevaría a Brelín porque según le habían dicho a Juan sus contactos era allí donde estaba el libro.
Yo tenía miedo porque Jutler estaba en la ciudad. Tras un viaje movidito por las turbulencias por fin llegamos a Brelín, pero allí oímos la noticia de que Alcachofus había cogido la gripe y se había ido a su chalet de Toulouse.

El rescate del libro ya fue algo más complicado debido a las medidas de seguridad del lugar donde estaba guardado. Yo, como era muy torpe, me puse a jugar con un rayo láser e hice que saltaran las alarmas. Fuimos corriendo a la sala donde estaba el libro, lo cogimos y de repente nos vimos rodeados por tropas ñazis. Juan cogió una cuerda con un garfio, la tiró al techo para que se enganchara a una viga y comenzamos a trepar por ella viéndonos envueltos en una lluvia de balas, pero lo que no teníamos previsto era que el techo fuese de hormigón en lugar de cristal. Juan y yo empezamos a gritar de miedo porque estábamos muy asustados, pero de pronto me acordé del libro y les dije la formula que venía en él: “Sinbutu ongimi”. ¡No os lo vais a creer! ¡Funcionó!

Los soldados soltaron las pistolas y comenzaron a aplaudir y a reírse. Juan y yo aprovechamos ese momento, bajamos al suelo, les saludamos, huimos al aeródromo, subimos en el “Morttadelius” y volvimos a España. Allí aprovechamos el libro dorado y en vez de entregárselo a un museo nos lo quedamos nosotros. Nos hicimos ricos y famosos contando en la televisión chistes malos y terminamos diciendo la fórmula.

 

Víctor Suárez Fernández (1ºB- ESO)



Costa Rica. “Pura vida”.

13 01 2009

Este verano nos hemos ido de vacaciones a un país tropical llamado Costa Rica. Hemos elegido este destino para nuestro viaje porque unos amigos nuestros, Miguel y Choni, que han ido recientemente, nos lo han recomendado. Nos decían que les impresiono el que en tan poco territorio haya tanta diversidad de animales y vegetación: esto es algo que no te ofrece otro país del mundo.
Nuestro viaje comenzó en Illas, de donde salimos en coche hasta Madrid a coger el avión con destino a San José, que es la capital de Costa Rica. El viaje duró aproximadamente doce horas, pero la mayor parte del viaje me lo pase durmiendo.
Cuando llegamos a San José no dirigimos al hotel para dejar el equipaje y salimos a hacer una excursión por la ciudad.
Al día siguiente nos dirigimos al Parque Natural Tortuguero que se encuentra en la zona noreste de Costa Rica. Para llegar tuvimos que alquilar una avioneta.Parque Nacional Tortuguero
Decidimos ir a visitarlo para ver los animales, hay grandes poblaciones de monos, la fauna residente incluye tapires, jaguares, grisones, perezosos, ranas, lapas, tucanes y murciélagos. El paisaje del parque se ha ido formando a causa de las inundaciones que se forman debido a la unión de varios deltas de ríos, está zona es una de las más húmedas y lluviosas del país.
Desde allí, con la misma avioneta, nos dirigimos al Bosque Nuboso Monteverde.
Lo primero que visitamos fue un sitio increíble que está entre la localidad de Sta. Elena y la Reserva de Sta. Elena, el Skywalk donde hay un sistema de puentes colgantes que pasa por encima del bosque nuboso y que ofrece una vista única del bosque y muchas posibilidades de ver animales.
A mí lo que mas me gustó fue un lugar que llaman Serpentario donde había mas de 25 especies de serpientes. En cambio, a mis padres les gustó más el Jardín de Mariposas que te ofrece una vista general sobre esta especie.
El siguiente destino fue el Volcán Arenal, al cual tienes que ir en helicóptero, todos no asombramos al observar el color rojizo del volcán a causa de actividad constante. Aprovechando que estábamos allí, nos dimos un baño en las aguas termales.

Volcán Arenal
Los dos últimos días nos los pasamos relajados en El Parque Nacional Manuel Antonio, que esta en la playa.
Después de haber visto todas estas cosas, entiendo la expresión de los nativos :“Costa Rica pura vida”, por la naturaleza que los rodea.

Espero volver algún día.

 

Enol Sánchez Pozo (3º ESO)