Entrevista a Alfonso López Menéndez, párroco de San Nicolás de Bari, Avilés.

13 02 2009

“Admiro a los curas mayores que han entregado su vida por este ideal”

Alfonso López Menéndez, sacerdote, nació en Avilés, Asturias, y se licenció en Estudios Eclesiásticos. Es sacerdote desde los 26 años y actualmente ejerce su profesión en la iglesia de San Nicolás de Bari, Avilés.

- Pregunta: ¿De niño te llevaban mucho a la iglesia?
- Alfonso López: Al catecismo, junto a la Misa de los domingos si no íbamos el sábado al Catecismo. Al colegio fui a las Doroteas (Paula Frassinetti) porque mi madre también había estudiado allí, también nos enseñaban a rezar y a tener amistad con Jesús.

- P: ¿A qué edad decidiste ser cura?
- A. L.: A los quince años, cuando me tocaba pasar al Bachillerato de entonces (BUP).

- P.: ¿Por qué decidiste ser cura?
- A. L.: Me gustaba y creía que podría ser algo que me “llenase”, que diese significado a lo que quería hacer. No lo tenía muy claro, pero probé y me gustó, para eso es el Seminario: para clarificar si es lo que te gustaría.

- P.: ¿Qué opinó tu familia de esa decisión?
- A. L.: Pues al principio les sorprendió y no les gustó mucho. Éramos tres hermanos y habían hecho el cálculo de lo que podríamos ser cada uno, pero con el tiempo, al ver que yo estaba feliz, ellos también.

- P.: ¿A qué edad entraste en el seminario?
- A. L.: A los mismo a los que me lo planteé, a los 15. La verdad que fue todo muy rápido. Estuve 11 años en el Seminario: entre bachiller, COU, carrera eclesiástica, examen de licenciatura y prácticas. Me hicieron cura con 26 años. Ahora tengo 33.

- P.: De todas las parroquias en las que has estado, ¿cuál es la que más te gusta? ¿Por qué?
- A. L.: Hasta ahora he estado en 14 parroquias. Tres años los pasé en Grandas de Salime. Eran trece parroquias muy diseminadas, con poquísima población y muy envejecida: allí creamos una asociación de mayores, así podíamos traer médicos para charlas de nutrición, de cuidados sanitarios, hasta acudía un podólogo a hacer curas. Visitábamos muchos enfermos y solíamos ir a todos los pueblos para celebrar la Misa y así se reunían todas las familias y era un día de fiesta para ese pueblo.

La otra es San Nicolás de Bari, de Avilés: aquí trabajo con los niños en el Catecismo, jóvenes en confirmación y posconfirmación y en el colegio de San Nicolás. Las dos parroquias son muy diferentes, pero me gustan por igual. Las dos me hicieron y me hacen feliz.

- P.: ¿Hay algún cura en concreto al que admires y respetes profundamente?
- A. L.: Pues sí; admiro a los curas mayores que han entregado su vida por este ideal, haciendo muchas cosas buenas por los más necesitados: escuelas gratuitas, formación de inmigrantes, ayudas para familias. Son muchos por lo que sería largo enumerarlos.

- P.: ¿Qué aspiraciones tienes para el futuro?
- A. L.: Hacer lo que me pida mi Obispo. No sé ni cómo ni cuándo, pero cuando me pida algo le diré -como siempre- que sí, que cuente conmigo. Y trabajar como hasta ahora: con niños, jóvenes, con inmigrantes, con enfermos. Lo que haga falta y donde me llamen.

Víctor Suárez Fernández (1º B ESO)

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