Adivina, adivinanza…

26 03 2009

 

Los alumnos de 1º ESO B nos plantean unas adivinanzas. Son creaciones propias. Si entras en el juego, no busques la solución a la primera, hay que esperar a que resuenen un poco en la cabeza.

1ª 

de Víctor Suárez Fernández:

 Verde estaca clavada en el suelo,
cuando me acerco su aroma huelo
y si como un insecto yo vuelo,
de ello como sin rozar el suelo
¿Quién soy?

Solución: (al final de este artículo).

de Sandra Ramírez Alonso:

Un rabo súper largo
y con mucha energía
y sin él navegar no podrías.

Solución: al final de este artículo.

 3ª

de Juan Muñiz Vázquez:

Es un animal pequeño y feo
que nunca ha ido al peluquero
y si le tocas el pelo,
te dolerán los dedos.

Solución: al final de este artículo.

de Silvia Majada López:

El canguro salta y salta
y lo lleva consigo.
Yo el mio lo llevo siempre en el abrigo

Solución: al final de este artículo.

 5ª

de Sara Mª Álvarez González:

Es redondo y marrón
lo produce un animal ovíparo
lo sueles comer y te da mucho placer.

Solución: al final de este artículo.


 

Soluciones:

 Adivinanza 1ª: La abeja.

Adivianza 2ª: El ratón del ordenador.

Adivinanza 3ª: El erizo.

Adivinanza 4ª: El bolsillo.

Adivinanza 5ª: El huevo.

 



5ª Propuesta de escritura: Haikus

20 02 2009

 

 ¿Sabes lo que es un Haiku?

¡Tú podrías escribir un haiku!

En la charla que el escritor Gonzalo Moure llevó a cabo con los alumnos de 3º y 4º de ESO en nuestro centro, hace unos días, el autor cerró su intervención recordando una escena con unos niños saharauis a los que se les entregaban unos libros. Acostumbrados a su rica tradición oral, ésa era la primera vez en su vida que los ojeaban libros y se maravillaban de la forma y el tacto de esos objetos en los que “viven las historias”. Con el recuerdo de ese momento, Gonzalo Moure se despidió de los asistentes con un poema escrito por él, un haiku que dice así:

Levanta el libro,
sacude las páginas
por si caen sueños.

Pero, ¿qué es un haiku?: El haiku es un género de la poesía clásica japonesa que se define por su brevedad, por la sencillez y la capacidad de sugerencia: consta de tres versos (el haiku clásico tiene una norma métrica rígida: primero y tercero de cinco sílabas y el tercero de siete) y pretende reflejar un instante, una visión fugaz, un pensamiento, una escena, aquello que desde una aparente insignificancia pueda captar durante un momento nuestra atención, detener el tiempo, de algún modo, por la contemplación y la escritura. Los siguientes son algunos ejemplos de autores clásicos japoneses:

Cae tan pronto,
y se hace esperar tanto:
corazón de cerezo.


BUZÓN

 Llegó el deshielo:
al nublado del monte
le grazna un cuervo.


GUIODAI

El ruiseñor
sueña que se convierte
el grácil sauce.


BASHO

 Blanco rocío.
Cada púa en la zarza
tiene una gota.


BUZÓN

El interés por el haiku ha provocado la utilización de ese modelo, más o menos transformado, en la poesía actual, desde los vanguardistas de principios del siglo XX, hasta nuestros días. Las nuevas formas del género son más flexibles en el cómputo silábico y han ampliado la temática e incorporado el sentido del humor.

 

 

Recientemente, la editorial Bartleby ha publicado un libro que reúne una colección de haikus de Jack Kerouac (Lowell, Massachusetts, 1922 – St. Petesburg, Florida, 1969) figura central de la generación Beat y autor de novelas legendarias como En el camino, Big Sur o Los subterráneos. Vamos a citar alguno de ellos:

En la escarcha de la mañana
los gatos
pisan despacio

 Ahí no hay nada
porque
no me importa

El sonido del silencio
es toda la enseñanza
que recibirás

 En la casa  tranquila
de mi madre
los lamentos bostezan

 

 

Abbas Kiarostami (Teherán, 1940) es un cineasta iraní muy prestigioso. Entre sus películas más importantes están A través de los olivos (1994) y El sabor de las cerezas (1997). El libro Compañero del viento (ediciones del oriente y del mediterraneo) utiliza también el molde del haiku:

El jet trazó una línea
en el cielo azul
el primer día del año nuevo

A la hora de salir de la mina
la blancura de la nieve
deslumbró los ojos de los mineros

Cientos de nueces secas
alrededor de un niño pequeño
con las manitas ennegrecidas

 

 

 

Hermes González (Las Segadas, Asturias, 1966) publicó el poemario “Domus carmina” en diciembre de 2000; antes habían aparecido los cuadernos de poesía “Como los westerns” (1992) y “Roma en el espejo” (1999). En su blog, domus carmina, encontramos otro tipo de haikus:

 encantamiento / incesante en el sofá / la mariposa

 

en la armería / sedal desmemoriado / solos de pesca

 

corte de pelo / del león cae dulzura / hoja obstinada

 

hecha la cama / la casa ya encendida / manos de topo

 

control y pase / solo el interior / después es tiempo

 

duermes palabras / de aceite y pan fresco / corriente abajo

 

fotograf�a de Abbas Kiarostami

 



Abecedario

11 12 2008

 

Abecedario

El signo del gorrión (León, 1989) era una revista de literatura portavoz de la actividad creativa, cultural y política de un colectivo de escritores muy representativo de la literatura española actual: Miguel Casado, Olvido García Valdés, Luis Marigómez, Gustavo Martín Garzo, Carlos Ortega, Ildefonso Rodríguez, Tomás Sánchez Santiago, Miguel Suárez, José Miguel Ullán.
Durante la primera etapa de esta revista, la última página de cada número estaba dedicada a una pequeña sección llamada abecedario. En cada ocasión, esta página se ocupaba con palabras de una de las letras del abecedario y cada término le correspondía una “definición heterodoxa”. Dichas definiciones atienden a un sentido o una construcción poética que nace de las resonancias que esa palabra tiene para el autor en su imaginario, su experiencia lectora o personal. Son, en su mayoría, textos breves, sintéticos y elípticos.

Aflicción: se oye al que no está.

Balbuceo: si la voz se ahoga, si fragmenta palabras, si repite, pierde pie, si se retira y calla, si regresa más leve, y suspendida, muda.

Calima: vía láctea de las tardes de verano. Se dice del cielo de la boca en ayunas. “Sabor a calima”. “Con la calima a cuestas”. Las ovejas del monte la desprendían a chorros. Soledad del camionero.

Caricia: deseo de lo absolutamente otro, de lo que conocemos, de lo que no es reductible ni se puede poseer.

Carmín: barrita con tuerca de caramelo y carne.

Chicas: aparecen sin ser llamadas. Son las guardianas de los animales. Llevan en sus vestidos migas de pan y hacen experimentos púrpuras. Su vergüenza es el matiz divino.

Desdicha: ver dicha, y añadirle todo lo que queda.

Espera: dedal de apariciones.

Felicidad: a ella no le supuso sacrificio alguno tener que abandonar el paraíso.

Hora: nunca es.

Imaginación: en la casa, la única que acierta a abrir las cerraduras.

Kilimanjaro: mitad amor premioso, hecho con prisa, mitad anaranjadas frutas verdes del exótico árbol de la risa dispuestas en la mesa de la selva.

Olivo: ladera, juego de luz.

Pensión: armario ropero con maleta en su cima; es una señal perturbadora: que estoy de paso, que sólo me he demorado en esta ciudad. Y, sin embargo, no hay mejor cama si pienso en lo que dejé fuera.

Quietud: los árboles.

Tabaco: fogata de bolsillo.

Ya: a menudo, instrumento punzante de ruptura.



Fernando Menéndez

10 11 2008

Fernando MenéndezFernando Menéndez (Oviedo, 1966). Autor de una valiosa serie de libros de poesía. Fue miembro del consejo editorial de la revista Solaria y de la colección de poesía Nómadas. Estambul/Estocolmo (1989), Historias Somalíes (1998), Las formas del mundo (2001) y El habitante de las fotografías (2004) son algunos de sus libros. A finales de este año publicará Un hombre por venir en la editorial Icaria.

Por otro lado, Fernando Menéndez es conocido por su ya larga labor de dirección de talleres literarios en distintas bibliotecas y centros culturales de Asturias y por su colaboración en Radio Asturias-Cadena Ser en el espacio semanal “Contadores de Historias”.

Últimamente, se ha adentrado en el infinito mundo de los blogs. El suyo se llama Hombre pop y en él encontrarás lecturas, referencias musicales, fragmentos de conversaciones, notas al margen, poemas… El siguiente texto es una entrada del 4 de febrero de 2008:

American covers

PADRE:
el honor,
bajo el escaso refugio
de una pequeña luz,
no es más que un insecto
doméstico, una esquirla del pasado.

Echas tus cálculos:
las propinas necesarias
que requieren tu modesto sueño.

Lo sé.
Podría seguir pasando
alguna tarde.
Acercarme,
susurrarte al oído
alguna cosa
intrascendente,
leve,
agradable.

Lo justo para decir “hasta mañana”
en el sentido estricto
de la expresión.

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de Historias somalíes.

Nina

Nina tiene la boca grande. Las piernas demasiado largas. La cintura alta. Los domingos a las diez hay que estar en casa. Nina y un compañero que le para camino de casa. Nina qué guapa estás. La traducción, Nina. El compañero habla pero pierde la mirada en otros sitios: minifaldas a ras de muslo. También a las diez en casa. A veces media hora más. El autobús. Lily que está borracha. Nina tiene los ojos marrones. Su padre es marinero mercante. Le trae de cada viaje un barco embotellado, una bufanda. Nina va todos los miércoles a cantar a la iglesia. Se pone en la última fila. Casi nunca canta. Casi siempre hace que canta. Lo mismo que cuando va a la discoteca. Escucha canciones en inglés, se pone muy seria y mueve los labios como si supiese todo el inglés y todas las canciones del mundo. Nina tiene los pechos grandes para lo delgada que está. Detrás de donde ensayan hay una mesa plegable. La jarra de cristal con agua. La jarra de cristal con vino dulce. La servilleta bordada. Al terminar el ensayo, el cura medio tonto que se hace el joven: cantar bajo es como ligar por señas. A la salida, Nina se para a tomar un café con Bernar. Bernar toma cerveza. Nina apenas habla, le gustaría que Bernar dijera: hablas poco y piensas mucho, igual que en las películas raras. Es de noche. Nina lleva una temporada que le cuesta mucho dormir. Se toca todo el cuerpo. Con cuidado. Se acuerda de cuando está en la discoteca y cada poco va al baño a mirarse en el espejo. Nina tiene una sonrisa perfecta. Las manos muy blancas.

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