<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><!-- generator="wordpress/2.3.1" -->
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	>
<channel>
	<title>Comentarios en: El séptimo sello</title>
	<link>http://blog.educastur.es/educacine/2007/04/22/el-septimo-sello/</link>
	<description>Educastur Blog</description>
	<pubDate>Sat, 26 May 2012 10:03:19 +0000</pubDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=2.3.1</generator>
		<item>
		<title>Por Rocío</title>
		<link>http://blog.educastur.es/educacine/2007/04/22/el-septimo-sello/#comment-532</link>
		<dc:creator>Rocío</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 14 Jan 2011 07:28:16 +0000</pubDate>
		<guid>http://blog.educastur.es/educacine/2007/04/22/el-septimo-sello/#comment-532</guid>
		<description>Hola Juan!
Yo te escribo con mucho cariño, pero no creo que tu me recuerdes, me diste clase en La Magdalena...
Intento seguir lo que vas haciendo, publicando, veo las actividades que haces con algunos alumnos del instituto de Gijón en Amicus Plato pero no puedo participar porque creo que el acceso lo da "tu profe de filo"...
Bueno, me encantaría tener tu contacto y porder saber qué vas haciendo.
¡En fin! te paso mi correo rociair@yahoo.com</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hola Juan!<br />
Yo te escribo con mucho cariño, pero no creo que tu me recuerdes, me diste clase en La Magdalena&#8230;<br />
Intento seguir lo que vas haciendo, publicando, veo las actividades que haces con algunos alumnos del instituto de Gijón en Amicus Plato pero no puedo participar porque creo que el acceso lo da &#8220;tu profe de filo&#8221;&#8230;<br />
Bueno, me encantaría tener tu contacto y porder saber qué vas haciendo.<br />
¡En fin! te paso mi correo <a href="mailto:rociair@yahoo.com">rociair@yahoo.com</a></p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por Juan Jesús Alonso Menéndez</title>
		<link>http://blog.educastur.es/educacine/2007/04/22/el-septimo-sello/#comment-140</link>
		<dc:creator>Juan Jesús Alonso Menéndez</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 17 Aug 2007 18:34:23 +0000</pubDate>
		<guid>http://blog.educastur.es/educacine/2007/04/22/el-septimo-sello/#comment-140</guid>
		<description>Hola, Enric. He leído tu consulta, y te puedo recomendar algunos libros que a mí parecen estupendos. Ahí van:
-Jacques Heers, "La corte de los Borgia". Vergara.
- Paul Larivaille, "La vida cotidiana en la Italia de Maquiavelo". Temas de Hoy.
- Luis Racionero, "Florencia de los Médicis". Planeta.

Espero que te sean útiles. Un saludo.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hola, Enric. He leído tu consulta, y te puedo recomendar algunos libros que a mí parecen estupendos. Ahí van:<br />
-Jacques Heers, &#8220;La corte de los Borgia&#8221;. Vergara.<br />
- Paul Larivaille, &#8220;La vida cotidiana en la Italia de Maquiavelo&#8221;. Temas de Hoy.<br />
- Luis Racionero, &#8220;Florencia de los Médicis&#8221;. Planeta.</p>
<p>Espero que te sean útiles. Un saludo.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por Enric</title>
		<link>http://blog.educastur.es/educacine/2007/04/22/el-septimo-sello/#comment-139</link>
		<dc:creator>Enric</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 16 Aug 2007 10:58:40 +0000</pubDate>
		<guid>http://blog.educastur.es/educacine/2007/04/22/el-septimo-sello/#comment-139</guid>
		<description>Hola,

me gustaria que alguien me pudiera recomendar un libro sobre como era la vida en florencia entre los siglos XIV y XVI.
Creencias,enfermedades,vida social,oficios..etc

Gracias</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hola,</p>
<p>me gustaria que alguien me pudiera recomendar un libro sobre como era la vida en florencia entre los siglos XIV y XVI.<br />
Creencias,enfermedades,vida social,oficios..etc</p>
<p>Gracias</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por serafina garcia</title>
		<link>http://blog.educastur.es/educacine/2007/04/22/el-septimo-sello/#comment-73</link>
		<dc:creator>serafina garcia</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 Jun 2007 08:27:57 +0000</pubDate>
		<guid>http://blog.educastur.es/educacine/2007/04/22/el-septimo-sello/#comment-73</guid>
		<description>La presencia de la muerte en la Edad Media, como se ha visto en esta película, era constante. Así se puede observar en algunos textos de la Literatura medieval que se han seleccionado.


La muerte en algunos textos de Literatura medieval


Romance del enamorado y la muerte


Romance del enamorado y la muerte


                                                             


Un sueño soñaba anoche,                                                              
soñito del alma mía, 
soñaba con mis amores
que en mis brazos los tenía.
Vi entrar señora tan blanca
muy más que la nieve fría.
- ¿Por dónde has entrado, amor?
¿Cómo has entrado, mi vida?
Las puertas están cerradas,
ventanas y celosías.
- No soy el amor, amante:
la Muerte que Dios te envía.
- ¡Ay, Muerte tan rigurosa,
déjame vivir un día!
- Un día no puede ser,
una hora tienes de vida.
Muy de prisa se calzaba,
más de prisa se vestía;
ya se va para la calle, 
en donde su amor vivía.

	

- Ábreme la puerta, Blanca,
  ábreme la puerta, niña.
- ¿ Cómo te podré yo abrir
  si la ocasión no es venida?
- Mi padre no fue al palacio,
 mi madre no está dormida.
- Si no me abres esta noche,
 ya no me abrirás, querida;
la Muerte me está buscando,
junto a ti, vida sería.
-Vete bajo la ventana
donde labraba y cosía,
te echaré cordón de seda
para que subas arriba, 
y si el cordón no alcanzare
mis trenzas añadiría.
La fina seda se rompe;
la Muerte, que allí venía:
- Vamos, el enamorado,
que la hora ya está cumplida.


.













El libro de Buen Amor

	De cómo murió Trotaconventos. Imprecación a la muerte.

Un filósofo dijo y en su libro se anota:
Con pesar y tristeza, el ingenio se embota.
Yo, con pena tan grande, no puedo decir gota
Porque Trotaconventos ya no anda ni trota.

Así fue ¡qué desgracia!, que mi vieja ya es muerta,
¡grande es mi desconsuelo!, ¡murió mi vieja experta!
No sé decir mi pena, mas mucha buena puerta
Que me ha sido cerrada, para mí estaba abierta.

¡Ay muerte! ¡Muerta seas, bien muerta y malandante!
¡Mataste a la mi vieja! ¡Matases a mí antes!
¡Enemiga del mundo, no tienes semejante!
De tu amarga memoria no hay quien no se espante.

Muerte, a aquel que tú hieres arrástralo, cruel,
Al bueno, como al malo, al noble y al infiel,
A todos los igualas por el mismo nivel;
Para ti, reyes, papas, valen un cascabel.

No miras señorío, familia ni amistad,
Con todo el mundo tienes la misma enemistad,
No existe en ti mesura, afecto ni piedad,
Sino dolor, tristeza, aflicción, crueldad.

No puede nadie huir de ti ni se esconder
Ninguno pudo nunca contigo contender;
Tu venida venida funesta nadie puede entender,
Cuando llegas no quieres dilación conceder.

Abandonas el cuerpo al gusano en la huesa,
El alma que lo anima arrebatas con priesa, 
No existe hombre seguro en tu carrera aviesa;
Al hablar de ti, muerte, el pavor me atraviesa.
...........
 
No existe ningún libro, disertación ni carta,
Ni hombre, sabio o necio, que de ti bien departa;
Lo que viene de ti sólo males ensarta,
Sólo al cuervo contentas, que de muertos se harta.

Tú prometes al cuervo que siempre le hartarás,
Mas el hombre no sabe cuándo, a quién matarás,
El que hacer puede un bien, hágalo hoy; valdrá más
Que esperar a que vengas con tu amigo cras, cras.

Señores, no queráis ser amigos del cuervo,
Temed sus amenazas, mas no atendáis su ruego,
El bien que hacer podáis, hacedlo, desde luego;
Quizá estaréis mañana muertos; la vida es juego.


..............

Los ojos que eran bellos, los vuelves hacia el techo
Y, de pronto, los ciegas, ya no son de provecho;
Enmudeces el habla, enronqueces el pecho,
En ti todo es maldad, pesadumbre y despecho.

El oír y el olor, el tañer, el gustar
Todos cinco sentidos los vienes a tomar;
No hay nadie que te sepa bastante denostar.
¡Cuánto mal de ti dicen donde llegas a entrar!

..................

Al Señor que te hizo, hasta a Él le mataste!
¡Jesucristo, Dios y Hombre, también le atormentaste!
Cielo y tierra le temen, mas tú, atrevida, osaste
Infundirle temor y su faz demudaste.


Coplas a la muerte de su padre

Decidme, la hermosura
La gentil frescura y tez
De la cara
La color y la blancura,
Cuando viene la vejez
¿cuál se para?
Las mañas y ligereza
Y la fuerza corporal
De juventud
Todo es torna graveza
Cuando llega el arrabal
De senectud 
........ 

Los estados y riqueza
Que nos dejan a deshora
¿quién lo duda?
No les pidamos firmeza
pues que son de una señora 
que se muda:
que bienes son de Fortuna,
que revuelve con su rueda
presurosa,
la cual no puede ser una,
ni estar estable ni queda
en una cosa.

................
Esos reyes poderosos 
que vemos por escrituras
ya pasadas
con casos tristes llorosos
fueron sus buenas venturas
trastornadas,
así que no hay cosa fuerte,
que a papas y emperadores 
y prelados
así los trata la Muerte
como a los pobres pastores
  de ganados


.................

Después de puesta la vida
Tantas veces por su ley 
Al tablero
Después de tan bien servida
La corona de su rey 
Verdadero,
Después de tanta hazaña
A que no puede bastar 
cuenta cierta,
En la su villa de Ocaña
Vino la Muerte a llamar 
A su puerta,

Diciendo: “Buen caballero,
Dejad el mundo engañoso
Y su halago:
Vuestro corazón de acero
Muestre su esfuerzo famoso 
En este trago;
Y pues de vida y salud
Hicisteis tan poca cuenta
Por la fama,
Esfuércese la virtud
Para sufrir esta afrenta que os llama.

No os haga tan amarga
La batalla temerosa que esperáis,
Pues otra vida más larga
De fama tan glorïosa
Acá dejáis.
Aunque esta vida de honor
Tampoco es eternal ni verdadera
Mas con todo es muy mejor
Que la otra temporal 
Perecedera.

...... 

“No gastemos tiempo ya
en esta vida mezquina
por tal modo,
 que mi voluntad está
conforme con la divina
para todo;
y consiento en mi morir
con voluntad placentera,
clara y dura,
que querer hombre vivir
cuando Dios quiere que muera
es locura”


La Celestina

Planto de Pleberio


Pues menos podrás dezir, mundo lleno de males, que fuimos semejantes en pérdida aquel Anaxágoras e yo, que seamos yguales en sentir e que responda yo, muerta mi amada hija, lo que el su vnico hijo, que dijo: como yo fuesse mortal, sabía que hauía de morir el que yo engendraua. Porque mi Melibea mató a sí misma  de su voluntad a mis ojos con la gran fatiga de amor, que la aquexaba; el otro matáronle en muy lícita batalla. ¡O incomparable pérdida! ¡O lastimado viejo! Que quanto más busco consuelos, menos razón fallo para me consolar. Que, si el profeta e rey Dauid al hijo, que enfermo lloraua, muerto no quiso llorar, diziendo que era quasi locura llorar lo irrecuperable, quedáuanle otros muchos con que soldase su llaga; e yo no lloro triste a ella muerta, pero la causa desastrada de su morir. Agora1088 perderé contigo, mi desdichada hija, los miedos e temores, que cada día me espauorecían: sola tu muerte es la que a mí me haze seguro de sospecha</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>La presencia de la muerte en la Edad Media, como se ha visto en esta película, era constante. Así se puede observar en algunos textos de la Literatura medieval que se han seleccionado.</p>
<p>La muerte en algunos textos de Literatura medieval</p>
<p>Romance del enamorado y la muerte</p>
<p>Romance del enamorado y la muerte</p>
<p>Un sueño soñaba anoche,<br />
soñito del alma mía,<br />
soñaba con mis amores<br />
que en mis brazos los tenía.<br />
Vi entrar señora tan blanca<br />
muy más que la nieve fría.<br />
- ¿Por dónde has entrado, amor?<br />
¿Cómo has entrado, mi vida?<br />
Las puertas están cerradas,<br />
ventanas y celosías.<br />
- No soy el amor, amante:<br />
la Muerte que Dios te envía.<br />
- ¡Ay, Muerte tan rigurosa,<br />
déjame vivir un día!<br />
- Un día no puede ser,<br />
una hora tienes de vida.<br />
Muy de prisa se calzaba,<br />
más de prisa se vestía;<br />
ya se va para la calle,<br />
en donde su amor vivía.</p>
<p>- Ábreme la puerta, Blanca,<br />
  ábreme la puerta, niña.<br />
- ¿ Cómo te podré yo abrir<br />
  si la ocasión no es venida?<br />
- Mi padre no fue al palacio,<br />
 mi madre no está dormida.<br />
- Si no me abres esta noche,<br />
 ya no me abrirás, querida;<br />
la Muerte me está buscando,<br />
junto a ti, vida sería.<br />
-Vete bajo la ventana<br />
donde labraba y cosía,<br />
te echaré cordón de seda<br />
para que subas arriba,<br />
y si el cordón no alcanzare<br />
mis trenzas añadiría.<br />
La fina seda se rompe;<br />
la Muerte, que allí venía:<br />
- Vamos, el enamorado,<br />
que la hora ya está cumplida.</p>
<p>.</p>
<p>El libro de Buen Amor</p>
<p>	De cómo murió Trotaconventos. Imprecación a la muerte.</p>
<p>Un filósofo dijo y en su libro se anota:<br />
Con pesar y tristeza, el ingenio se embota.<br />
Yo, con pena tan grande, no puedo decir gota<br />
Porque Trotaconventos ya no anda ni trota.</p>
<p>Así fue ¡qué desgracia!, que mi vieja ya es muerta,<br />
¡grande es mi desconsuelo!, ¡murió mi vieja experta!<br />
No sé decir mi pena, mas mucha buena puerta<br />
Que me ha sido cerrada, para mí estaba abierta.</p>
<p>¡Ay muerte! ¡Muerta seas, bien muerta y malandante!<br />
¡Mataste a la mi vieja! ¡Matases a mí antes!<br />
¡Enemiga del mundo, no tienes semejante!<br />
De tu amarga memoria no hay quien no se espante.</p>
<p>Muerte, a aquel que tú hieres arrástralo, cruel,<br />
Al bueno, como al malo, al noble y al infiel,<br />
A todos los igualas por el mismo nivel;<br />
Para ti, reyes, papas, valen un cascabel.</p>
<p>No miras señorío, familia ni amistad,<br />
Con todo el mundo tienes la misma enemistad,<br />
No existe en ti mesura, afecto ni piedad,<br />
Sino dolor, tristeza, aflicción, crueldad.</p>
<p>No puede nadie huir de ti ni se esconder<br />
Ninguno pudo nunca contigo contender;<br />
Tu venida venida funesta nadie puede entender,<br />
Cuando llegas no quieres dilación conceder.</p>
<p>Abandonas el cuerpo al gusano en la huesa,<br />
El alma que lo anima arrebatas con priesa,<br />
No existe hombre seguro en tu carrera aviesa;<br />
Al hablar de ti, muerte, el pavor me atraviesa.<br />
&#8230;&#8230;&#8230;..</p>
<p>No existe ningún libro, disertación ni carta,<br />
Ni hombre, sabio o necio, que de ti bien departa;<br />
Lo que viene de ti sólo males ensarta,<br />
Sólo al cuervo contentas, que de muertos se harta.</p>
<p>Tú prometes al cuervo que siempre le hartarás,<br />
Mas el hombre no sabe cuándo, a quién matarás,<br />
El que hacer puede un bien, hágalo hoy; valdrá más<br />
Que esperar a que vengas con tu amigo cras, cras.</p>
<p>Señores, no queráis ser amigos del cuervo,<br />
Temed sus amenazas, mas no atendáis su ruego,<br />
El bien que hacer podáis, hacedlo, desde luego;<br />
Quizá estaréis mañana muertos; la vida es juego.</p>
<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..</p>
<p>Los ojos que eran bellos, los vuelves hacia el techo<br />
Y, de pronto, los ciegas, ya no son de provecho;<br />
Enmudeces el habla, enronqueces el pecho,<br />
En ti todo es maldad, pesadumbre y despecho.</p>
<p>El oír y el olor, el tañer, el gustar<br />
Todos cinco sentidos los vienes a tomar;<br />
No hay nadie que te sepa bastante denostar.<br />
¡Cuánto mal de ti dicen donde llegas a entrar!</p>
<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;</p>
<p>Al Señor que te hizo, hasta a Él le mataste!<br />
¡Jesucristo, Dios y Hombre, también le atormentaste!<br />
Cielo y tierra le temen, mas tú, atrevida, osaste<br />
Infundirle temor y su faz demudaste.</p>
<p>Coplas a la muerte de su padre</p>
<p>Decidme, la hermosura<br />
La gentil frescura y tez<br />
De la cara<br />
La color y la blancura,<br />
Cuando viene la vejez<br />
¿cuál se para?<br />
Las mañas y ligereza<br />
Y la fuerza corporal<br />
De juventud<br />
Todo es torna graveza<br />
Cuando llega el arrabal<br />
De senectud<br />
&#8230;&#8230;.. </p>
<p>Los estados y riqueza<br />
Que nos dejan a deshora<br />
¿quién lo duda?<br />
No les pidamos firmeza<br />
pues que son de una señora<br />
que se muda:<br />
que bienes son de Fortuna,<br />
que revuelve con su rueda<br />
presurosa,<br />
la cual no puede ser una,<br />
ni estar estable ni queda<br />
en una cosa.</p>
<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<br />
Esos reyes poderosos<br />
que vemos por escrituras<br />
ya pasadas<br />
con casos tristes llorosos<br />
fueron sus buenas venturas<br />
trastornadas,<br />
así que no hay cosa fuerte,<br />
que a papas y emperadores<br />
y prelados<br />
así los trata la Muerte<br />
como a los pobres pastores<br />
  de ganados</p>
<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..</p>
<p>Después de puesta la vida<br />
Tantas veces por su ley<br />
Al tablero<br />
Después de tan bien servida<br />
La corona de su rey<br />
Verdadero,<br />
Después de tanta hazaña<br />
A que no puede bastar<br />
cuenta cierta,<br />
En la su villa de Ocaña<br />
Vino la Muerte a llamar<br />
A su puerta,</p>
<p>Diciendo: “Buen caballero,<br />
Dejad el mundo engañoso<br />
Y su halago:<br />
Vuestro corazón de acero<br />
Muestre su esfuerzo famoso<br />
En este trago;<br />
Y pues de vida y salud<br />
Hicisteis tan poca cuenta<br />
Por la fama,<br />
Esfuércese la virtud<br />
Para sufrir esta afrenta que os llama.</p>
<p>No os haga tan amarga<br />
La batalla temerosa que esperáis,<br />
Pues otra vida más larga<br />
De fama tan glorïosa<br />
Acá dejáis.<br />
Aunque esta vida de honor<br />
Tampoco es eternal ni verdadera<br />
Mas con todo es muy mejor<br />
Que la otra temporal<br />
Perecedera.</p>
<p>&#8230;&#8230; </p>
<p>“No gastemos tiempo ya<br />
en esta vida mezquina<br />
por tal modo,<br />
 que mi voluntad está<br />
conforme con la divina<br />
para todo;<br />
y consiento en mi morir<br />
con voluntad placentera,<br />
clara y dura,<br />
que querer hombre vivir<br />
cuando Dios quiere que muera<br />
es locura”</p>
<p>La Celestina</p>
<p>Planto de Pleberio</p>
<p>Pues menos podrás dezir, mundo lleno de males, que fuimos semejantes en pérdida aquel Anaxágoras e yo, que seamos yguales en sentir e que responda yo, muerta mi amada hija, lo que el su vnico hijo, que dijo: como yo fuesse mortal, sabía que hauía de morir el que yo engendraua. Porque mi Melibea mató a sí misma  de su voluntad a mis ojos con la gran fatiga de amor, que la aquexaba; el otro matáronle en muy lícita batalla. ¡O incomparable pérdida! ¡O lastimado viejo! Que quanto más busco consuelos, menos razón fallo para me consolar. Que, si el profeta e rey Dauid al hijo, que enfermo lloraua, muerto no quiso llorar, diziendo que era quasi locura llorar lo irrecuperable, quedáuanle otros muchos con que soldase su llaga; e yo no lloro triste a ella muerta, pero la causa desastrada de su morir. Agora1088 perderé contigo, mi desdichada hija, los miedos e temores, que cada día me espauorecían: sola tu muerte es la que a mí me haze seguro de sospecha</p>
]]></content:encoded>
	</item>
</channel>
</rss>

