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Cyrano: las figuras retóricas, el ritmo y su nariz.

1 Febrero 2009
Publicado por ALFONSO FERNANDEZ GARCIA en: 1º Bachiller, General, Literatura
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 1º actividad  del trabajo de 1º Bachiller para el Tema 8.

Presentación:

Cyrano de Bergerac es un drama en cinco actos y en verso del poeta y dramaturgo francés Edmond Rostand, estrenado en el teatro de la Porte-Saint-Martin, el 27 de diciembre de 1897. Está basado en la vida de Cyrano de Bergerac. La obra fue un gran éxito tras su estreno y ha sido llevada al cine en varias ocasiones. Cyrano de Bergerac es un soldado poeta, orgulloso y sentimental, pero su mayor defecto es poseer una gran nariz hasta lo ridículo. Está enamorado de una mujer hermosa, su prima Roxana, pero dada su propia fealdad, no espera nada de ese amor. Roxana, por su parte, está enamorada de Cristián, otro soldado. A diferencia de Cyrano, Cristián es guapo, pero no es elocuente. Cyrano pacta con Cristián escribirle las cartas de amor a Roxana, pues de esta forma logrará al menos expresarle a su amada sus sentimientos. La historia va de la comedia a la tragedia, con momentos intimistas y otros de acción y aventura.

La siguiente escena pertenece a la adaptación al cine es una película francesa dirigida por Jean-Paul Rappeneau, estrenada en 1990. La escena se sitúa en el acto I: tras suspender el inicio de una obra teatral, con el consiguiente enfado del público, Cyrano es ofendido por un joven conde que se burla de su nariz. La respuesta será una demostración de ingenio, de retórica e inteligencia de Cyrano y, finalmente, también de dominio de la espada:

1ª Actividad:

 Tras ver la escena de Cyrano de Bergerac, lee el texto de la obra teatral y realiza el siguiente análisis:

A) Explica el tipo de figuras retóricas que utiliza Cyrano en su serie sobre la nariz.

 B) Observa las estrofas que recita durante el duelo y analiza el modo en que se genera el rimo en ellas (rima, cómputo silábico, repeticiones, paralelismos, acentos…).

CYRANO: Agresivo: ‘Si en mi cara tuviese tal nariz, me la amputara’.
Amistoso: ‘¿Se baña en vuestro vaso al beber, o un embudo usáis al caso?’
Descriptivo: ‘¿Es un cabo? ¿Una escollera? Más, ¿qué digo? ¡Si es una cordillera!’.
Curioso: ‘¿De qué os sirve ese accesorio? ¿De alacena, de caja o de escritorio?’.
Burlón: ‘¿Tanto a los pájaros amáis, que en el rostro una alcándara les dais?’.
Brutal: ‘¿Podéis fumar sin que el vecino- ¡Fuego en la chimenea! - grite?’.
Fino:’Para colgar las capas y sombreros esa percha muy útil ha de seros’.
Solícito: ‘Compradle una sombrilla: el sol ardiente su color mancilla’.
Previsor: ‘tal nariz es un exceso: buscad a la cabeza contrapeso’.
Dramático: ‘Evitad riñas y enojo: si os llegara a sangrar, diera un Mar Rojo’.
Enfático: ‘¡Oh, Nariz!… ¡Qué vendaval te podría resfriar? Sólo el mistral’.
Pedantesco: ‘Aristófanes no cita más que un ser sólo que con vos compita en ostentar nariz de tanto vuelo: el Hipocampelephantocamelo’.
Respetuoso: ‘Señor, bésoos la mano: digna es vuestra nariz de un soberano’.
Ingenuo: ‘De qué hazaña o qué portento en memoria, se alzó este monumento?’.
Lisonjero: ‘Nariz como la vuestra es para un perfumista linda muestra’.
Lírico: ‘¿Es una concha? ¿Sois tritón?’.
Rústico: ¿Eso es nariz o es un melón?’.
Militar: ‘Si a un castillo se acomete, aprontad la nariz: ¡terrible ariete!’.
Práctico: ‘¿La ponéis en lotería? ¡El premio gordo esta nariz sería!’.
Y finalmente, a Príamo imitando: ‘¡Malhadada nariz que, perturbando el rostro de tu dueño la armonía, te sonroja tu propia villanía!’ VIZCONDE DE VALVERT (con desprecio): ¡Poeta…!

 CYRANO: Tal epíteto no acato.
¡Poeta! Y ver me propongo
si una balada compongo
al par que con vos me bato. […]
«Duelo rimado
en el palacio de la Borgoña habido
entre un poeta, Bergerac llamado,
y un vizconde insolente y presumido.»
VIZCONDE DE VALVERT: ¿Qué es eso?
CYRANO: El título.

(Balada que compone mientras lucha contra el Vizconde de Valvert)

CYRANO: Tiro con gracia el sombrero;
la capa gallardemente
dejo caer; sonriente
y ágil, mi espada requiero.
Como Scaramouche ligero,
lindo como Celadón.
Te prevengo, Myrmidón,
que al finalizar, te hiero.


Cortarte las alas quiero.
¿Por dónde mecharé el pavo?
¿Por la pechuga el rabo?…
¿Una en segunda? La espero.
Fino voltea mi acero.
Las cazoletas —din-don—
doblan por ti… En el alón
al finalizar te hiero.
Falta un consonante en «ero».
Torpe al reñir como un niño
y más blanco que el armiño,
tú me lo das: Majadero.
Para este golpe certero.
¡Tente firme, Ladrón!
Cierro la línea. Atención,
que al finalizar os hiero.
Llegó tu instante postrero,
al quite estoy; me retiro…
¡Una! ¡Dos! ¡Ahí va! ¡Me tiro!…
¡Y al finalizar te hiero!

(¿Quieres conocer cómo suena el texto en el original francés?):

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