Joyas literarias juveniles: Memoria y nostalgia
Publicado por jcarlosrf el 14 Octubre 2009
JOYAS LITERARIAS JUVENILES: MEMORIA Y NOSTALGIA
No leáis para divertiros como hacen los niños, ni como los ambiciosos para instruiros. No, leed para vivir.
Gustave Flaubert
Veo en el quiosco de la esquina que han vuelto a reeditar la colección de cuentos y novelas que acompañaron una gran parte de mi infancia; me refiero a la colección Joyas literarias juveniles.
Muchos de esos cuentos todavía existen en un cuarto trastero de la casa de mis padres. Novelas como: La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson, Ivanhoe de Walter Scott, Sandokán y El corsario negro de Emilio Salgari, etc. Me entra un poco la nostalgia y me viene a la memoria, curiosa facultad de nuestra mente, que nos permite almacenar y después recuperar informaciones que pertenecen a un pasado ya lejano.
Como es obvio, la memoria es imaginativa y construye significados. Son esas construcciones sobre sucesos, pasiones, sentimientos, emociones etc., lo que realmente recordamos, en lugar de lo que realmente vivimos o leímos. Por lo tanto, la memoria está ligada con todos los procesos del pensamiento.
Lo que pretendo en este artículo es analizar lo que mi memoria construyó a través de un estímulo consistente en ver reeditar esas novelas. Hagamos un poco de contorsionismo intelectual.
Voy entrando en años, por eso ya empiezan a repetirse ciertas cosas que creí que no volverían, entonces pienso que puede ser verdad la idea del tiempo cíclico del que nos hablan los filósofos griegos, la idea del eterno retorno, que un filósofo contemporáneo como Nietzsche expuso de manera magistral.
Las cosas se repiten una y mil veces, en un tiempo infinito yo volveré a leer otra vez “La isla del tesoro”, y volveré a vivir con cada uno de mis amigos de la infancia los comentarios que hacíamos sobre los cuentos que leíamos. La inmortalidad se logra en la memoria que uno deja en los otros.
Volverán todos y cada uno de los días, los objetos, los amores, los ojos que nos enamoraron, cada descubrimiento y cada emoción. Pero no sólo volveremos nosotros, también el Universo, después de esta fase de expansión volverá hacia atrás en el tiempo, contrayéndose de nuevo y volverá a explotar otro Big-bang y volverán a formarse las partículas elementales, el protón atraerá a un electrón y se formará el hidrogeno y los restantes átomos, para dar lugar, a medida que se enfría ,a otro Universo, a las galaxias, las estrellas, los planetas, los virus, las células, las plantas, los animales…y volverá a existir Julio Verne y nos contará que un día habrá submarinos que vayan por el fondo del Océano.
Y se pondrán de moda, otra vez- como ha sucedido ahora- las gafas Ray-ban de piloto y las llevará Lou Reed en sus conciertos, para describir mejor que nadie la ciudad de Nueva York y sus personajes desesperados. Volverá a sonar Pink Floyd y todo el rock sinfónico de los setenta. También triunfará Michael Jackson y en las discotecas con pantallas gigantescas veremos una y mil veces el vídeo “Thriller”.
Regresarán a la plaza de toros de Gijón Deep Purple y bailaremos su “ Smoke on the water”, Miguel Ríos reaparecerá en Cudillero a interpretar “ Bienvenidos hijos del Rock and Roll…” y el músico Pachico retornará a cantar sus bossas y boleros a Vegadeo.
Somos seres nostálgicos y siempre tenemos nostalgia por aquellos que fueron nuestros autores favoritos, por eso al ver como vuelven los cuentos y los músicos de nuestra juventud nos hacemos conscientes de nuestra brevedad y no queremos que mueran. Esa es una condición que nos lleva a crear, sea mediante la pintura, la literatura, la escultura o cualquier tipo de “tura”. Crear algo para que siga vivo en la memoria de los otros. Decía Pilar Adón: cerrar un libro es un acto nostálgico como lo fue abrirlo.
¿Cómo cierro este artículo? Estoy perdido, menos mal que acabo de encontrar dialogando al Capitán Trueno y Jabato, uno está nostálgico y el otro memorioso, ambos están sumergidos en el eterno retorno… ¿los escuchamos, o, los vemos?
- Capitán Trueno: He perdido tantas cosas que no podría contarlas y sé que esas perdiciones, ahora es lo que es mío: He perdido el color rojo y el blanco de mis ropas y pienso en esos colores como no piensan los que ven y los que me vieron.
- Jabato (sin color): Ahora… sólo es nuestro lo que perdimos.
- C. T.: A nadie le está dado abarcar en un solo instante la plenitud del pasado.
- J.: Si nuestro tiempo fuera infinito, el número de viñetas hacia el pasado es una contradicción.
-C.T.: Ya, Jabato, si el tiempo fuese infinito tendría que abarcar todos los presentes.
- J.: ¿Tú crees que estamos en el tiempo infinito? Estaríamos en el centro del tiempo si nos siguen leyendo. ¿Nos seguirán leyendo?
-C.T.: Recuerdo que con Sigrid conocimos a un budista que creía que hemos vivido un número infinito de vidas, infinito en el sentido de número ilimitado, un número sin principio ni fin.
El cuento, la novela, las Joyas literarias juveniles son prolongaciones de la memoria y de la nostalgia. Si escribimos para niños podemos quedarnos contaminados de puerilidad. Borges dixit.
Todo en nosotros es breve, lo mejor se nos escapa de las manos. Pero no lo olvides, querido lector y querida lectora, todo volverá a repetirse en un tiempo infinito.
J.Carlos Rivera Fernández. Profesor de Flosofía de Enseñanza Secundaria
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