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Artículos de 'General'

Boutades e hipérboles de famosos

Publicado por jcarlosrf el 14 Octubre 2009

 La herencia de un millonario es sólo dinero.                                                           Eduardo Mazo 

 Me gustan los vinos, por eso asistí al evento que se desarrolló en el jardín  botánico, para degustar los vinos de los famosos. Ahora, los riquísimos, la clase social que sale en las revistas del corazón, protagonistas de crónicas de poder,  que tienen yate, avioneta particular, Ferrari y mansión, opulencia resplandeciente; los acomodados y triunfantes, los ha dado por invertir en bodegas de vino; aportando capital e imagen, o bien, embotellando bajo su marca vinos elaborados por otros. Parece que si quieres ser alguien en el clan de la farándula has de tener tu  propio vino. Me pregunto: ¿Qué buscan en el mundo del vino gente como Figo, Ronaldo, Antonio Banderas, Bob Dylan, Fernando Alonso, Gérard Depardieu, Amaya Arzuaga, Emilio Aragón, Roberto Verino, Imanol Arias y un largo etc.? ¿Buscan todavía más rentabilidad y prestigio, o embriagar con vino el vacío existencial que produce la fama?Todos ellos son famosos acomodados que invierten su dinero en un producto de alta rentabilidad, magnifica inversión y además les dota de superioridad social el saber que el vino-que ellos producen- viene de una determinada región de Francia, de Zamora o de Italia. Poseer una bodega de vino o producir un determinado aceite de Oliva- en el caso de Antonio Banderas- y saber que se produce en una determinada región, es un conocimiento que dota de un caché especial para contárselo a cualquier convidado a una de sus perfumadas fiestas de alto copete.
Unos años especulan con la construcción, otros con las eléctricas, otros con los biocombustibles, otros con el maíz y ahora también se dedican al vino, porque ¡no lo olvidemos!, sus inversiones son líquidas y entran en cualquier comercio que sea rentable y lo abandonan cuando ven que su negocio ya no da pingües beneficios.
La carrera por ser considerado socialmente se impone y esto da como resultado un cambio permanente en los estilos, lo que les hace ser promotores de la moda. Ya lo decía Max Weber: “el lujo en la clase “feudal” dirigente, no es superfluo y desinteresado sino un medio de autoafirmación “.
Con su marca de vino buscan brillar y distinguirse y como entre ellos, existe una competitividad constante por el prestigio, hay que gastar en imagen y en símbolos de distinción social. Cuando tienes ya mansión, Mercedes, yate y avioneta, tener un vino de autor da cierta pompa y lucimiento porque no todos lo tienen.    Cada vez vemos más “estrellas” dispuestas a realizar obras humanitarias. Bono( el cantante de U2 ), Bill Gates, Brad Pitt, su guapísima mujer y muchos otros hipermillonarios, disfrazados de caridad, y de hadas madrinas reparten dinero y donativos a los necesitados para quedar bien y sentirse benefactores del mundo; aunque lo único que buscan es limpiar su alma, en este muladar humano, lleno de sangrantes injusticias sociales y económicas. Esta beatiful people no ha hecho nada por mitigar las desigualdades, como tampoco lo han hecho el clan del fondo monetario internacional (FMI), el banco mundial (BM) y todas esas siglas rellenas como la OCDE, la FAO etc
No nos engañemos los hipermillonarios  pasan por los lugares que visitan  como si fuesen  reyes magos dejando oro cubierto de mierda, incienso que huele a dinamita, como los premios Nobel, y mirra que expele humo, como el de los cigarrillos envenenados que nos venden con nitrosamina y benceno. Pero les gusta anunciar lo que hacen por los habitantes de este planeta, con mucho ruido mediático, aunque lo único que aportan es la calderilla, el centimillo de lo que les sobra. Las instituciones  también recurren a ellos para vender buena imagen de determinados productos que “no venden”. Las fuerzas armadas han recurrido a Concha Velasco, Ferrán Adriá y Vicente del Bosque para hacer publicidad de su campaña institucional con el lema: “Conoce tus fuerzas”.Estos son los modelos y los héroes de nuestra sociedad de consumo, despilfarro ostentoso para conseguir la consideración y la envidia de los demás.
 La base del consumo es que haya rivalidad entre las personas para compararnos ventajosamente con los otros y quedar por encima de ellos. Curioso mundo y curiosa especie. El estar y el aparentar predomina sobre el ser y la esencia.Por cierto, se me olvidaba, con respecto a sus vinos los hay excelentes y mediocres. Me imagino que en los excelentes haya detrás una auténtica pasión y conocimiento del vino y en los mediocres una pura operación de marketing.
 Por  consiguiente, creo que el mejor vino es el que te gusta, el que es amable en la boca, con evoluciones ricas en matices, sin saltos y finales largos. Vinos que cuando los bebemos nos dejan una persistente sensación gustativa y aromática, no hay que dejarse impresionar por la marca, ni por el nombre que lleve en la etiqueta, que está impuesto por la moda de los famosos.  J.Carlos Rivera Fernández. Profesor de Filosofía. 

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EL premio nobel de la paz y la caja de Pandora

Publicado por jcarlosrf el 14 Octubre 2009

El premio Nobel de la paz es pura dinamita.

                                                       Eduardo Mazo

Cuando los antiguos griegos no sabían explicar algo, recurrían a las narraciones fantásticas que les ofrecían los mitos. En ellos encontraban la respuesta a los enigmas más acuciantes. A mi me ha pasado lo mismo que a los antiguos griegos. Cuando me enteré que el premio Nobel de la Paz se ha otorgado a Barack Obama, me quedé estupefacto y perplejo no encontrando una respuesta lógica y racional del por qué de esa decisión y he buscado respuesta en el mito.

Sé, desde hace años, que los premios no se otorgan siempre al que realmente los merece, sobre todo si no entras dentro de lo políticamente correcto, dado que en la concesión de un premio, sea el Anagrama de Ensayo, el Cervantes, El Planeta o cualquier concurso de pintura; entran en juego el prestigio que tengas, lo conocido que seas, las amistades que adquieras dentro del círculo de críticos y en este caso, el más controvertido y paradójico de todos, el premio Nobel de la Paz es un premio particularmente político.

 Muchos de los galardonados y nominados han sido individuos que más que contribuir a la paz han incendiado alguna parte del mundo.

 Recordemos los casos de Roosevelt, que gano el premio en 1906 y fue el artífice de la revuelta de Panamá para que consiguiera la independencia de Colombia, y así poder construir el canal y poder mangonearlo a su gusto los estadounidenses. También ocupó  Cuba y construyó la base militar de Guantánamo en 1903, donde los Estados Unidos-en la época actual- tienen un centro de tortura institucionalizada para “combatir el terrorismo”, saltándose todas las leyes del estado de derecho.

Quién no recuerda a Henry Kissinger, ganador del premio en 1973, que apoyó el golpe de Estado en Chile, en Uruguay y se le relacionó con los desaparecidos en Argentina. Todo un “pacifista”.

También fueron nominados Hitler en 1939, antes de empezar la segunda guerra mundial y Stalin en 1945, al acabar la guerra. Ambos “excelentes personas donde las haya”.

Entonces, ¿Qué razones han llevado al comité que decide los Nobel para entregárselo a Obama, un presidente que acaba de comenzar su cargo?  Según declaraciones textuales del comité:” Hemos otorgado el premio Nobel de la Paz al presidente Obama por la apuesta decidida por un mundo sin armas nucleares”.

A mi no me parece demasiado convincente su argumento, Obama aún no ha hecho nada, salvo, claro está, declaraciones de buenas intenciones. Veremos si una persona puede imponer su visión, teniendo en cuenta que la industria bélica estadounidense mueve muchos millones de dólares y  tiene muchísimo poder económico, el que realmente mueve los hilos del mundo.

 No olvidemos que el director de la fundación Nobel, desde 1972 hasta 1992  fue el asesor de la corporación Rockwel, fabricantes de superbombarderos y los sistemas de encendido de los misiles nucleares, entre otras empresas de ingeniería de sistemas.

Pues bien, ante la duda que me invade yo prefiero buscar la respuesta en la mitología, veamos lo que nos dice el mito de Pandora.

Cuenta el mito que Pandora, mujer creada por el Dios Zeus-para castigar a Prometeo, el que robó el fuego a los Dioses para entregárselo a los hombres- llevaba consigo una caja, que Zeus le había prohibido abrir, la cual contenía todos los males capaces de contaminar el mundo y también algunos bienes. Pandora, mujer curiosa, abrió un día la caja  y salieron todos los males: la envidia, los rencores, las guerras, los odios, la pobreza etc. Pandora, al ver la que había armado, cerró la caja y en ella quedó apresada la esperanza…

Esperanza es lo único que veo en El presidente Obama, tal vez ese es el motivo y la única razón de su galardón. Esperanza para un mundo incendiado por los males y los desafíos que tiene planteado el planeta en este siglo convulso.

Aunque soy escéptico apasionado, creo también que los seres humanos podíamos hacer del mundo una cabaña más habitable.

¡Presidente Obama! ¡ADELANTE! Al final de la caja de Pandora queda la esperanza.

  

J.Carlos Rivera Fernández. Profesor de Filosofía

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Viajar en la era de la globalización

Publicado por jcarlosrf el 29 Agosto 2009

                    VIAJAR EN LA ERA DE LA GLOBALIZACIÓN

  

 ”Sin calendario, la vida es el transcurso de los días y las noches, la luz que crece y decrece, los ciclos que se repiten. Los días transcurren sin ser apenas días. El tiempo apenas tiempo. El aburrimiento es la forma más somnolienta de la insatisfacción. Occidente ha crecido sobre ella, su vehículo es la insatisfacción”.                                                         Chantal Maillard  

Se nos va el verano de las manos y con él se  acaban las vacaciones, los proyectos viajeros y el movimiento incesante de un sitio para otro. Volvemos al sosiego, que es una de las carencias fundamentales que tiene el ser humano occidental.

Ser ciudadano elitista en la era de la globalización consiste en viajar, movernos, acumular horas de vuelo, cuanto más lejos hayas ido en tu viaje de vacaciones mejor.

Ansiamos recorrer el mundo, visitar todas las ciudades que nos ofrecen las agencias de viajes.

Vivimos tan saturados de objetos de consumo que lo que más valoramos son las experiencias que no pesan y no ocupan espacio, el vivir acelerado nos da la sensación de que estamos viviendo nuestro tiempo con intensidad, deleitarnos a través de las experiencias que nos procuran los viajes en este capitalismo de ficción o turbocapitalismo.

Viajar a lugares remotos se ha convertido en una moda para afianzarse por encima de los que veranean en lugares comunes; los turistas recorren el mundo en busca de algo que los diferencie del resto de sus semejantes. Hay que asegurarse que allí donde he ido yo no hayan ido otros, para así aumentar nuestro prestigio y nuestra reputación, “economía del prestigio” la denomina el economista Fred Hirsh.

Yonquis del movimiento a base de acelerar el paso, huir, en vacaciones, de nosotros mismos. Lo importante, en esta sociedad decadente, son los kilómetros que recorras hasta el lugar de vacaciones. Lo curioso es que muchas de las cosas que hacemos no las hacemos por hacerlas sino para luego contarlas a otros. A muchas personas les encanta contar durante mucho tiempo sus viajes de verano, aprovechando cualquier descuido del interlocutor para colarle, con todo lujo de detalles, sus experiencias personales de India, Brasil, Nepal…

Yo me pregunto, ¿Cuánto de viajeros existe en nosotros y cuánto de turistas? ¿Qué diferencia hay entre lo vivido y lo fotografiado? Decía Chantal Maillard, “la diferencia entre el turista y el viajero es que el viajero se detiene. Sabe mirar”.

Los turistas no saben mirar, los turistas son los que aparecen delante de los monumentos, los que dan la espalda a la Mezquita azul o al Partenón de Atenas o a la estatua de la libertad. Hacen fotografías que son copias fidedignas de las fotos que circulan en los catálogos de las agencias de viajes. Fotografías estereotipadas, idénticas a las que hizo mi vecino el mes anterior, o  las que hizo el matrimonio que coincidió con nosotros en el circuito.

En el fondo, en vez de relajarnos, en vacaciones nos estresamos más; cuando llegamos a un lugar, después de recorrer un montón de kilómetros, nos encontramos con lo mismo que habíamos dejado atrás: oleadas de gente luchando por aparcar el coche, comidas en común con extraños, traslados masificados, horarios de despertador, levantarnos a las cinco de la mañana, varios días, para poder ver un país en una semana; los bares, los restaurantes, los museos, los conciertos se llenan de turistas que son los mismos en Brasil que en Marruecos.

En fin, querido lector, creo que es importante pararse a pensar en el estado de tedio existencial que imprimimos a nuestra vida, dejando poco lugar para la tranquilidad y la reflexión; de manera que pudiésemos rescatarnos a nosotros mismos de un mundo demasiado superficial, dominado por la lógica económica del mercado globalizado.

  

  

J.Carlos Rivera Fernández. Profesor de Filosofía de Enseñanza Secundaria

 No dejéis de verlo.

http://www.youtube.com/watch?v=XQSxwzOngMU&feature=fvsr                       

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El crepúsculo de las relaciones

Publicado por jcarlosrf el 24 Julio 2009

CREPÚSCULO DE LAS RELACIONES EN LAS NOCHES GIJONESAS 

  

Coincidíamos en el bar casi todas las tardes, ella tomaba té con leche, yo vinazo malo. Y luego nos mirábamos. Nos poníamos ciegos de mirarnos. Hartos de seducción. Después llegaba aquel julai en moto, ella se arrebujaba entre sus brazos y yo me hacía el loco.                                                                                                                                 Karmelo C. Iribarren   

    Salgo el jueves pasado de murga con unos amigos a recorrer lo que la noche Gijonesa ofrece, en este estío de eclipse. Después de recorrer unas cuantas sidrerías, saboreando la bebida espirituosa, empezamos a fermentar entre nosotros un diálogo de palabras, que si las trascribiese quedarían con una tremenda solera. Pero el tema de este artículo es otro, prosigo…

    Eran más de las 23,30 y decidimos cenar en un chigre de Cimavilla, lo típico: unas sardinas a la plancha, chipirones afogaos, almejas a la marinera…café y chupito.

Continuamos  la noche en un templo de rock and roll de la ciudad, “El Savoy”, a ver si ligábamos algo. Mis amigos y yo empezamos a conversar del tema sempiterno, del que hablan los hombres cuando salen por la noche: Chicas. En estas estábamos, cuando aparecen tres, una era conocida de uno de mis amigos. Nos saludan y se quedan cerca de nosotros, pero guardando la distancia de seguridad.

Como, especialmente yo, tenía ganas de que la conversación se decantase por otros derroteros, que probablemente nos conduciría si ampliábamos el círculo, me dirigí a la que era conocida y le digo:

-         Dice M. que: ¿Por qué no nos presentas a tus amigas?

-         No lo he hecho porque sería presentar a la competencia.

La chica accede a presentarnos a sus amigas, ensanchamos el círculo y entablo conversación con una de ellas. Empieza a contarme que está muy triste porque había quedado en volar a Milán para ver a un amigo que había hecho a través del Facebook- una red social- y le ha quedado plantada cuando iba a concertar la cita, después de tener comprado el billete para el vuelo.

 Tomo la palabra y le suelto una perorata filosófica  sobre las relaciones que se establecen en la sociedad en la que vivimos: 

   Vivimos en un mundo en el que nos comunicamos a distancia pero descuidamos las relaciones próximas,  los seres humanos somos animales que nos acompañamos, y saber acompañarse muestra la sabiduría de una persona. De tal manera que sin saber acompañarse, ningún otro saber vale de mucho. Estamos olvidando y, a veces, rechazando, los encuentros con otros seres, a los que no hace mucho tiempo estábamos abiertos. Los encuentros que se producían en la noche, en esos bares superpoblados, donde se cruzan muchos itinerarios individuales que tienen el incierto encanto de la casualidad, la causalidad y la posibilidad sostenida de la aventura con algún desconocido con el que compartir unas palabras y ver lo que sucede.

   En los encuentros personales una vez que se ha conocido a una persona se la ha conocido para siempre, en cambio las citas por Internet tienen sus ventajas, no hay nada más fácil que no responder a un e-mail, siempre se puede teclear borrar; cuando utilizamos los encuentros on-line no tenemos por qué tener riesgos en el mundo real, la comunicación virtual está sustituyendo a las relaciones reales. Estar conectado es más económico que estar relacionado, aunque menos  provechoso en la construcción de vínculos sólidos y la conservación de éstos. Los compromisos a largo plazo están en desuso, se han convertido en un terreno cenagoso, lo que importa es no depender demasiado de “los otros”, siempre habrá alguien conectado con el que se puede quedar.

Estamos conectados pero nos relacionamos cada vez menos con el cercano.

Es curioso ver cada vez un mayor número de personas solitarias con los que es muy difícil entablar una conversación si no hay una presentación previa, y sin embargo, la comunicación con los móviles es cada día más intensa. A veces he observado a cuatro personas en un grupo donde cada uno charla a distancia con su celular, me resulta patético. La proximidad virtual hace de las conversaciones algo a la vez más habitual más superficial y más breve, como para llegar a ser un vínculo. Las conexiones se ocupan sólo del asunto que las genera y nos protegen de ningún tipo de compromiso más allá del mensaje enviado.

   Los compromisos incondicionales y para siempre se ven como una trampa que debe evitarse, sabemos que la relación puede acabarse en cualquier momento, ser fiel nos convierte en personas dependientes de nuestra pareja y la dependencia de uno respecto del otro, puede no ser correspondida. Uno puede estar enamorado pero la pareja es libre de marcharse en cualquier momento, las relaciones de la nueva era tecnológica sólo duran mientras resulten “convenientes”, tienen fecha de caducidad. Hemos cambiado aquella frase, “hasta que la muerte nos separe”, por otra más real, “hasta que la vida nos junte”.

   Parece que la nueva era de las conexiones nos lleva a establecer “relaciones de bolsillo”, que se puedan sacar en caso de necesidad y se las  puede volver a meter en el bolsillo cuando ya no son necesarias. Cuando nos comprometemos con alguien estamos cerrando la puerta a otras posibilidades que podían ser más gustosas y gratificantes, pero ¿podemos mantener las puertas abiertas siempre?

   Las relaciones on-line de la nueva era  tienden a ser más limitadas que las que cuentan con la cercanía física, el uso prolongado de Internet para relacionarse suscita cierta pérdida de comunicación con el entorno inmediato e incrementa, a largo plazo, la sensación de soledad. Cuando establecemos una conexión con una persona en la distancia, gracias a la comunicación electrónica, las trenzas que establecemos son propensas a cambiar de forma y también disminuir en intensidad, si los comparamos con las relaciones que cuentan con contacto físico. Si suprimimos el cuerpo como imagen de nosotros mismos, suprimimos la capacidad de dotar de sentido a las cosas, distinguir lo relevante de lo irrelevante, percibir la REALIDAD y dotarla de sentido.

   Estamos dejando de contar, al que está cerca, nuestra intimidad y nuestras necesidades y sin embargo lo contamos a través del facebook, del Meetic y de otros portales del ciberespacio. Este cosmos es en el que habitamos, como dice Vicente Verdú, en su último libro: En ese ciberplateado cosmos, plagado de infinidad de nombres y fantasmas se canjean cuentos y noticias, fantasía y verdad (…) donde las almas desprovistas de cualquier peso, se relacionarían como cuerpos cero.

   Después de estas reflexiones, lanzadas al oído físico de mi contertulia, apareció un chico con cuerpo de gimnasio, se abrazó a él y desaparecieron.

Yo, por mi parte, me dirigí a otra chica y le hablé de las relaciones que surgen en la noche Gijonesa y bla, bla, bla…

  

J. Carlos Rivera Fernández.

Profesor de Filosofía de Enseñanza Secundaria

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Sobre el eros

Publicado por jcarlosrf el 21 Junio 2009

Un video interesante, basado en una narración que aparece en El banquete de Platón.

http://www.youtube.com/watch?v=teXsKWpOQTo

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ENTROPÍA

Publicado por jcarlosrf el 6 Junio 2009

                                              ENTROPÍA

La entropía es el estado de desorden que caracteriza a un sistema. El segundo principio de la termodinámica condena al universo al desorden ya que en todo sistema aislado la entropía aumenta.

 Ahora que escribo estas líneas, me viene a la conciencia las críticas que recibimos por parte de las chicas:

-¿Por qué no hay chicas en la tertulia?

-¿Sois una tertulia machista?

La respuesta a toda esa oleada de preguntas es muy sencilla y simplona, a la mayoría de los contertulios les hubiese gustado que el género femenino hubiese aportado su impronta a las eternas discusiones que ocupaban nuestros jueves, pero hubo un contertulio que hizo una pregunta retórica:

-Si vienen chicas, ¿admitiréis también que vengan vuestras parejas?

La respuesta de los contertulios fue casi  unánime:

- ¡No! ¡Por favor! Prefiero que mi mujer no esté aquí, son momentos de esparcimiento y prefiero venir sólo.

    Las consecuencias fueron obvias, la tertulia perdió la innovación, el flujo de ideas nuevas. Desapareció gente, algunos profesores se fueron, como consecuencia de un cambio de centro, uno de los que quedaron tuvo un hijo y con esa disculpa ya no volvió a aparecer por la tertulia, otro se enamoró y a la hora en que quedábamos estaba ocupado, ” en cosas más interesantes”, de los que quedábamos, dos desarrollaron una especie de amor-odio y llegaron a  no soportarse .Hubiese sido mejor que el jueves que venía uno no apareciese el otro y viceversa.La tertulia  tenía algo como de rito, éste se presenta bajo formas múltiples, según la naturaleza de las obligaciones que requiere de parte de los contertulios, si su realización es periódica (repetición que constituye un ciclo), u ocasional (acontecimiento que pide una respuesta), según que funcione para beneficio de una colectividad o de individuos particulares.

Empieza el desorden cuando los elementos de un conjunto, formando parte de ese conjunto, se comportan como si no formaran parte, cada uno realiza su juego para sí .Se acabaron las cenas de los viernes, era sumamente difícil encontrar un día que  todos pudiesen asistir, se acabaron las cohesiones, el desorden crece en la proporción del grado de autonomía, de individualidad del que disponen las partes; el desorden se vuelve destructor cuando los elementos se disocian, y tienden a no constituir más una estructura, una organización , una simple suma .El desorden se vuelve creador cuando produce una pérdida de orden acompañada de un nuevo orden reemplazante del antiguo y puede ser superior a él .Para que un organismo, o un rito, siga vivo tiene que seguir unas pautas que garanticen el mantenimiento, la reparación o la reproducción del sistema. Todos los organismos se mantienen en una continua incorporación y eliminación de materia, constituyendo y demoliendo componentes, sin alcanzar, mientras la vida dure, un estado de equilibrio termodinámico, sino manteniendo un estado uniforme que difiere de aquél. Así se explica que en los sistemas abiertos el estado final no esté inequívocamente determinado por las condiciones iniciales, como en un sistema cerrado, sino que puede alcanzarse el mismo estado final desde diferentes condiciones iniciales .Una tertulia abierta se podría definir igual que un sistema abierto como aquél que intercambia  materia con el medio circundante, que importa y exporta, constitución y degradación de  sus componentes. Una tertulia abierta, además de haber interacción entre los sujetos que la componen, tiene que tener interacción con el entorno circundante, esta interacción fue fallando, tanto entre los elementos componentes, como con la afluencia de elementos nuevos y renovadores procedentes del entorno. La tertulia, como todas las historias, tuvo una fecha de nacimiento y ha tenido una fecha de muerte, como dijo Heidegger: “Todo es historia .Todas las cosas (el Hombre, el Estado, la creencia en Dios y el Diablo, los valores, los paisajes, las teorías  de la gravitación o de la relatividad, los conceptos de masa negativa, materia y antimateria…) que tienen un principio tendrán un fin”. 

Hemos entrado en una crisis de crecimiento; el último jueves, sólo asistimos dos personas. Por lo que parece ser  hemos llegado a nuestro Fin, nuestro desorden creció. Sin embargo, nuestra existencia humana desordenada choca o se contrapone con esa entidad de la que formamos parte que es el Cosmos o el Universo (tema que ocupo muchas de nuestras horas ),éste parece todo lo contrario al desorden que impera en los humanos, los planetas giran siguiendo un orden exacto y por eso se suceden el día y la noche, las distintas estaciones y la subida y bajada de las mareas .Vivimos en un mundo  de impermanencia donde las cosas se transforman,  nacen  y desaparecen pero siempre de acuerdo a leyes causales y determinísticas que nuestro intelecto intenta comprender y racionalizar, somos por un lado racionales y por otro irracionales, la muerte es parte integrante de la vida, el desorden del orden, todo es perecedero, ningún acontecimiento, ningún rito, ningún valor, ninguna tertulia escapa a los ciclos devoradores del tiempo. 

J. Carlos Rivera                                          

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En las noches difusas

Publicado por jcarlosrf el 10 Mayo 2007

 En una noche estrellada, se encuentran azarosamente, una chica de historia, un matemático demente, un filósofo amante de la noche y una artista que va a exponer, en una galería de la ciudad, su obra, titulada: “Podredumbre de los instantes imaginativos”. Comienzan una tertulia, alrededor de una mesa, intentando esclarecer el concepto de “Tiempo”.                             

 -LA HISTORIA: El comienzo del año civil es un concepto convencional, los romanos empezaban el año en Marzo y lo terminaban en Febrero. Más adelante y en algunos países comenzó el 25 de diciembre. Cuando se consideró el comienzo del año en enero, los nombres originales de los meses se conservaron, con lo que octubre, noviembre y diciembre pasaron a ser los meses décimo, undécimo y duodécimo del año, cuando lo que significan etimológicamente es el octavo noveno y décimo respectivamente. También es convencional la elección del comienzo de la cuenta de los años, es decir, establecer la era. El comienzo de la cuenta de los años desde el nacimiento de Jesucristo fue propuesto por Dionisio en el año 525 de nuestra era y se empezó a utilizar a partir del siglo VIII. El establecimiento de doce meses en el año y de siete días en la semana, aunque tiene fundamentación  astronómica es, no obstante, también convencional y se conserva hasta la fecha por tradición.El calendario Juliano (antecesor directo de nuestro actual calendario fue propuesto por Julio César en el año 46 de nuestra era. La discrepancia entre el año medio Juliano y el año trópico se fue acumulando, año tras año, y alcanzo la cifra de 10 días cuando, en 1582 y por motivos religiosos, el papa Gregorio XIII propuso reformarlo. Nacía el calendario Gregoriano.La reforma consistió fundamentalmente en:

1.- Después del 4 de octubre de 1582 fue prescrito considerar no el 5, sino el 15 de octubre. Con lo que no han existido los días 5 de octubre de 1582, ni el 6 de octubre, etc

.2.- No considerar en el futuro bisiestos los últimos años del siglo en los que los dos primeros dígitos no se dividan por 4. No han sido bisiestos los años 1800,1900, el año 2000 fue bisiesto.

-MODERADOR: La matemática lleva un tiempo con ganas de intervenir le cedemos la palabra.

-LA MATEMÁTICA: La reflexión que hace ” la historia ” sobre el tiempo es interesante pero no considera el tiempo en si mismo sino con respecto a nuestras mediciones; a mi me gustaría considerar el tiempo en si mismo.

El tiempo se nos presenta como algo que va pasando: un presente se va haciendo pasado y va yendo a un futuro. Estas tres partes se hallan dotadas de una intrínseca unidad. Esta unidad es lo que expresa el vocablo “pasar”. En su pasar el tiempo constituye una especie de línea, la línea del tiempo. El concepto descriptivo del tiempo no es sino la descripción del tiempo como línea, y las partes del tiempo son los puntos de esa línea. La disposición de las partes del tiempo, de los momentos entre si, tiene tres tipos de caracteres. Unos se refieren a la conexión de los puntos del tiempo entre sí; otros se refieren a la dirección que tiene esta línea; otros, finalmente conciernen a su medida. Son, en definitiva los tres tipos de caracteres que posee una línea espacial. Toda línea posee una interna conexión de puntos .De ella se ocupa la topología. Tiene, además, una cierta dirección; de ella se ocupa la geometría afín. Finalmente, posee una medida de la distancia entre dos puntos; es el objetivo de la geometría métrica. Resumiendo, el tiempo tiene continuidad; este continuo lo concebimos naturalmente como abierto, como una línea infinita sin carácter cíclico, pero ordenada. En este continuo la línea del tiempo tiene una dirección fija: es un irrepetible e irreversible ir desde un antes hacia un después. Finalmente, esta línea así dirigida posee, por su propia índole, caracteres metrizables.

-MODERADOR: Veamos si la filosofía nos puede decir algo mas tangible siguiendo el punto de partida de nuestro análisis.

-LA FILOSOFÍA: Para comenzar me gustaría citar un texto de Agustín de Hipona que dice así:

” ¿Qué es el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé. Si quisiera explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé.  Lo único que digo con seguridad es que sé que si nada pasara, no habría tiempo pasado, y si nada viniera, no habría tiempo futuro, y si nada existiera, no habría tiempo presente. Pero esos dos tiempos, el pasado y el futuro, ¿ cómo pueden existir, si el pasado ya no existe y el futuro todavía  no existe? ¿Y cómo decimos que existe el presente, si su razón de ser consiste en dejar de ser, de modo que en realidad no podemos decir que existe el tiempo sino en cuanto tiende a no existir? “

 Estas reflexiones creo que tienen que ver con el tiempo de la vida humana. El ser  humano está en cada instante en una situación que le plantea unos problemas y los intenta resolver con las posibilidades que uno dispone. Y con esas posibilidades  se forja el proyecto de una nueva situación. Así es como el hombre va haciendo el trazado de su vida. La realización de este proyecto va cambiando las situaciones; cada situación vuelve a plantear otro problema, y se va constituyendo así la urdimbre de la vida humana. Así las cosas que yo he hecho antes desde el punto de vista de los proyectos, han desaparecido como realidades. Pero perviven de una forma concreta: han decantado en mí las posibilidades de que yo voy a disponer en la situación siguiente. La posibilidad es la forma como el pasado pervive en el presente. Desaparece como realidad, pero ha decantado las posibilidades.El pasado es ciertamente lo que ya no es real , pero es algo que pervive en el presente en forma de posibilidad .En cuanto al futuro , no es aquello que todavía no existe , sino aquello que es un porvenir con el que mas o menos yo cuento y que va viniendo hacia mi en función de mis posibilidades y deseos .No pasa el tiempo quienes realmente pasamos somos nosotros, por eso el tiempo de la vida no es algo que va sucediendo ni algo que va durando sino algo que va pasando .

-MODERADOR: El lector de estas líneas puede pensar que está perdiendo el tiempo, acabemos nuestro discurso con la opinión del arte.

-EL ARTE: En el arte todo lo que implica espacio y tiempo es puro cine y pura ilusión. Las obras de arte como el cine ni siquiera se mueven: sólo parecen hacerlo. Sacamos las entradas cuando aceptamos creer en la realidad del tiempo. Puedo coger un carrete de película y allí está todo concluido y completo: el comienzo, la mitad y el final. La película existe independientemente del tiempo que registra, sabes lo que va a suceder antes de entrar en el cine: lucha y emociones, amor, ganadores y perdedores. Pero para disfrutarlo, debes introducirlo en un proyector y dejar que corra frente al objetivo segundo a segundo…para experimentar cualquier ilusión necesitas (valga la metáfora) dibujar el tiempo. 

Noción curiosa el tiempo y el debate que suscitó aquella noche…

José Carlos Rivera

  

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Ladrón de libros

Publicado por jcarlosrf el 3 Febrero 2007

                                              LADRÓN DE LIBROS 

A finales del curso 95-96, me dirigí a la biblioteca para coger algún libro de Nietzsche, necesitaba los libros para hacer alguna lectura en clase de los textos más representativos del filósofo; tenía en mente algún pasaje de ” Así habló Zaratustra “, ” Crepúsculo de los ídolos” o “Más allá del bien y del mal”. Subí a una silla -los libros se encontraban en la última balda-y me puse a buscarlos, pero no estaban. Lo que más me sorprendió fue que no solamente no estaban los libros buscados, sino que no había ningún libro de Nietzsche.

De inmediato, me dirigí al libro de registros para averiguar quién o quiénes eran los adeptos lectores que habían entrado en comunicación con los libros, quiénes eran aquellos que buscaban la verdad para alumbrar el conocimiento de sí mismos .Quería saber quiénes eran los iniciados que habían recibido los consejos más sabios y se habían dejado seducir por un pensamiento diferente y que, para entenderlo, tendrían que esforzarse, y esto les proporcionaría también un mayor placer. Mi mente divagaba con estos pensamientos, cuando descubrí que no había ningún libro de Nietzsche registrado, por lo que deduje que los tenían que haber robado.

Me puse en contacto con la bibliotecaria, se llamaba Amanda[1], tenía el pelo negro y largo, sujeto en un moño sobre la nuca, sus ojos eran verdes, mentón fuerte. Un rostro de mujer adulta. Le conté lo sucedido.

-Me dijo- ¿sospechas de algún alumno?

-No- le contesté.

-Entonces, tendremos que indagar.

 Pusimos en marcha un plan que consistía, por una parte, en no entregar las fichas de selectividad a los alumnos de 2° de bachillerato, hasta que no se devolviesen los libros. La segunda parte del plan consistió en contar a los alumnos, en las clases, que el departamento de filosofía contaba todos los años con un presupuesto reducido de dinero para necesidades bibliográficas y que si no se devolvían los libros, habría que volver a comprarlos y, consiguientemente, la biblioteca se empobrecería, debido a que no se podrían comprar libros nuevos. Además, se les tocó un poquito el corazón, al decirles que la biblioteca era de todos y que quien sustraía un libro, hurtaba algo a cada uno.

Creo que el discurso ético cuajó mucho más que la amenaza de no entregarles las fichas; ésta última la consideraron un farol.

Fueron pasando los días y ningún libro se vislumbraba en el horizonte, pero tampoco entregábamos las fichas para la selectividad, que estaba cerca.

La bibliotecaria convocó una reunión con los alumnos de 2° de bachillerato en la que, entre otras cosas, les dijo:

-”Si no aparecen los libros, os tendré que entregar al final las fichas para la selectividad, pero el tribunal que os corrige selectividad se va a enterar que algunos alumnos de este centro sois unos chorizos (claramente era un farol).

A los pocos días de la “arenga” de la bibliotecaria, comenzaron a aparecer los libros de las formas más inverosímiles que se pueda imaginar.

El primero en aparecer fue “Ecce homo”, que es una peculiar autobiografía de Nietzsche, escrita cuando tenía cuarenta y cuatro años de edad.

¿Sabéis dónde apareció? En
la Biblioteca Pública Municipal. ¿Sabéis por qué?

La calle que conduce a la misma se llama ” Ecce homo”, y además, ” el ladrón” metió dentro del libro una hoja que decía:

“Creo recordar haber leído que el mejor lugar para ocultar una hoja es un bosque, por consiguiente, creo que el mejor lugar para perder un libro es dejarlo en una biblioteca”.

El segundo y el tercer volumen aparecieron en la puerta del instituto, los recogió el bedel cuando llegó a las 8 de la mañana. Los libros eran “Aurora” y ” Crepúsculo de los ídolos”, también llevaban unas anotaciones en su interior:

“¡Adivinad! ¿los dejé por la mañana o por la noche? Este acto ha sido el despertar de un ensueño. Antaño, hubo hombres sabios y filósofos que creyeron en la armonía de las esferas; hoy sigue habiendo hombres que creen en el valor moral de la existencia. Me desperté y caí en la cuenta de que mis oídos habían estado soñando. “

El cuarto libro, “El anticristo”, apareció encima de la mesa del profesor en una clase de ética de 4°. Pregunté a los alumnos ¿quién ha dejado aquí este libro? Su silencio fue la respuesta. El libro estaba allí cuando los alumnos entraron en clase. En la portada del libro estaba escrito un aforismo:

“El drama de los creyentes llega cuando descubren que Dios es ateo.”

[Pasaron dos días y no apareció ningún libro más. Mis meditaciones y mis sospechas me conducían a un alumno, se llamaba Abelardo, pero no tenía pruebas para acusarlo. Así que volví a dar sermones en las clases sobre la necesidad de que aparecieran; entonces, surgió algo inesperado, una alumna me dijo:

-” Yo sé quién tiene uno pero no puedo decir quién es”.

Le animé a que lo consiguiera y le prometí no indagar en la identidad del poseedor o poseedora del libro.

Al día siguiente recuperé ” Así habló Zaratustra “; no traía ninguna anotación.

Solamente faltaba por recuperar “Consideraciones intempestivas”. Hablé con la bibliotecaria y le dije que casi estaba seguro de quién lo podía tener. Urdimos un nuevo plan: consistía en citar a Abelardo en el departamento de filosofía y decirle que le habían acusado unos alumnos de la posesión del libro.

Al día siguiente pusimos en práctica el plan. Cité a Abelardo a la hora del recreo, y en presencia de la bibliotecaria le imputamos el hurto del libro, le conminamos a devolverlo a cambió de no tomar ninguna represalia contra él; la cara de Abelardo atravesó todos los colores del arco iris, pasó en décimas de segundo del violeta al rojo y muy nervioso dijo:” Yo no lo tengo pero sé quién lo tiene”. Dos días después el libro estaba en mis manos.

Esta historia, que como podéis observar, tuvo un final feliz, fue una de las más bellas que me ha ocurrido en mi vida como docente, y lo más interesante es que no acaba aquí, ya que Abelardo no fue el ladrón; las apariencias engañan.

Durante el período estival me encontré con Paracelso, uno de los mejores alumnos que tuve en Ribadesella, llevaba un libro en la mano que se titulaba ” El Loco”, del famoso poeta libanés Gibran Khalil Gibran. Me lo tendió y dijo:

-” Te lo regalo, es un libro robado de la biblioteca pública municipal. El que robó los libros de Nietzsche no fue Abelardo sino yo. Lleva una nota en su interior. Léela.”

Me quedé completamente estupefacto, nunca se me habría ocurrido sospechar de Paracelso, era un alumno modélico

La nota decía literalmente:

Siempre he apreciado el gran placer del hurto y la picardía: ¡Admirados sean aquellos que roban lo que necesitan, lo que les pertenece!Maldito y misterioso ha de ser aquello que cacemos: ¡Ay de quienes no escojan concienzudamente sus pertenencias!¡Para convertirse en un verdadero ladrón, en el zorro de los zorros, es necesario elegir con inteligencia nuestro pequeño tesoro!¡Ay de aquellos que se hundan en la codicia! serán éstos los que vendan su alma al pecado divino. ¡Ja, ja!Nuestra víctima el efímero dominador, debe ser un sagaz animal superior e insaciable; así de este modo la recompensa obtenida se incrementará gratamente.¡Ay de aquellos que caigan en el arrepentimiento, en la duda o en la inseguridad! Yo mismo me encargaré de expulsarlos del Círculo.¡Vamos hermanos, rompamos los viejos mandamientos! ¡El siete siempre ha sido mi número predilecto!¿Qué pretendes? ¿A dónde quieres llegar ser superior? ¿Me utilizas? Si, quizá sea eso. Soy un simple juguete para ti, un experimento más de tu hechizo Dionisiaco.Pero tu hora ha llegado, te has encontrado con el peor de tus enemigos: contigo mismoPuede que te haya juzgado mal o equivocadamente. Si, probablemente, pero no me arrepiento por ello. Eres inteligente y superior. Si, lo eres maldito. Sin embargo, hay alguien que te puede traicionar, aquel que te engaña y te delata: tu rostro, tu cuerpo, tu ser. Ese eres tú.No pretendas que siga tus caminos porque nunca serán los míos .Nunca conseguirás engañarme; porque aunque yo jamás alcanzaré tus metas, ni me alce en ésas, tus montañas. Soy aquel que llega a pensar en todo, pienso lo bastante como para creer que no eres un traidor, sino un gran hombre, al cual yo he juzgado mezquinamente. Pero como hombre confundido que soy, debo dejarme llevar por el instinto, y por ello pretendo alejarme de ti, hombre superior; porque soy lo “suficientemente capaz ” de saber que nunca llegaré a alcanzar tus pensamientos, por ello me asustas y me equivocas”.

Han pasado casi cinco años del acaecimiento de estos hechos.

Paracelso y yo somos dos buenos amigos, le dedico estas líneas para que queden en los anales del I.E.S Avelina Cerra.

José Carlos Rivera Fernández. Profesor de Filosofía del I.E.S. Rosario Acuña



[1] Los nombres que aparecen en el relato son ficticios

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