Boutades e hipérboles de famosos
Publicado por jcarlosrf el 14 Octubre 2009
La herencia de un millonario es sólo dinero. Eduardo Mazo
Me gustan los vinos, por eso asistí al evento que se desarrolló en el jardín botánico, para degustar los vinos de los famosos. Ahora, los riquísimos, la clase social que sale en las revistas del corazón, protagonistas de crónicas de poder, que tienen yate, avioneta particular, Ferrari y mansión, opulencia resplandeciente; los acomodados y triunfantes, los ha dado por invertir en bodegas de vino; aportando capital e imagen, o bien, embotellando bajo su marca vinos elaborados por otros. Parece que si quieres ser alguien en el clan de la farándula has de tener tu propio vino. Me pregunto: ¿Qué buscan en el mundo del vino gente como Figo, Ronaldo, Antonio Banderas, Bob Dylan, Fernando Alonso, Gérard Depardieu, Amaya Arzuaga, Emilio Aragón, Roberto Verino, Imanol Arias y un largo etc.? ¿Buscan todavía más rentabilidad y prestigio, o embriagar con vino el vacío existencial que produce la fama?Todos ellos son famosos acomodados que invierten su dinero en un producto de alta rentabilidad, magnifica inversión y además les dota de superioridad social el saber que el vino-que ellos producen- viene de una determinada región de Francia, de Zamora o de Italia. Poseer una bodega de vino o producir un determinado aceite de Oliva- en el caso de Antonio Banderas- y saber que se produce en una determinada región, es un conocimiento que dota de un caché especial para contárselo a cualquier convidado a una de sus perfumadas fiestas de alto copete.
Unos años especulan con la construcción, otros con las eléctricas, otros con los biocombustibles, otros con el maíz y ahora también se dedican al vino, porque ¡no lo olvidemos!, sus inversiones son líquidas y entran en cualquier comercio que sea rentable y lo abandonan cuando ven que su negocio ya no da pingües beneficios.
La carrera por ser considerado socialmente se impone y esto da como resultado un cambio permanente en los estilos, lo que les hace ser promotores de la moda. Ya lo decía Max Weber: “el lujo en la clase “feudal” dirigente, no es superfluo y desinteresado sino un medio de autoafirmación “.
Con su marca de vino buscan brillar y distinguirse y como entre ellos, existe una competitividad constante por el prestigio, hay que gastar en imagen y en símbolos de distinción social. Cuando tienes ya mansión, Mercedes, yate y avioneta, tener un vino de autor da cierta pompa y lucimiento porque no todos lo tienen. Cada vez vemos más “estrellas” dispuestas a realizar obras humanitarias. Bono( el cantante de U2 ), Bill Gates, Brad Pitt, su guapísima mujer y muchos otros hipermillonarios, disfrazados de caridad, y de hadas madrinas reparten dinero y donativos a los necesitados para quedar bien y sentirse benefactores del mundo; aunque lo único que buscan es limpiar su alma, en este muladar humano, lleno de sangrantes injusticias sociales y económicas. Esta beatiful people no ha hecho nada por mitigar las desigualdades, como tampoco lo han hecho el clan del fondo monetario internacional (FMI), el banco mundial (BM) y todas esas siglas rellenas como la OCDE, la FAO etc
No nos engañemos los hipermillonarios pasan por los lugares que visitan como si fuesen reyes magos dejando oro cubierto de mierda, incienso que huele a dinamita, como los premios Nobel, y mirra que expele humo, como el de los cigarrillos envenenados que nos venden con nitrosamina y benceno. Pero les gusta anunciar lo que hacen por los habitantes de este planeta, con mucho ruido mediático, aunque lo único que aportan es la calderilla, el centimillo de lo que les sobra. Las instituciones también recurren a ellos para vender buena imagen de determinados productos que “no venden”. Las fuerzas armadas han recurrido a Concha Velasco, Ferrán Adriá y Vicente del Bosque para hacer publicidad de su campaña institucional con el lema: “Conoce tus fuerzas”.Estos son los modelos y los héroes de nuestra sociedad de consumo, despilfarro ostentoso para conseguir la consideración y la envidia de los demás.
La base del consumo es que haya rivalidad entre las personas para compararnos ventajosamente con los otros y quedar por encima de ellos. Curioso mundo y curiosa especie. El estar y el aparentar predomina sobre el ser y la esencia.Por cierto, se me olvidaba, con respecto a sus vinos los hay excelentes y mediocres. Me imagino que en los excelentes haya detrás una auténtica pasión y conocimiento del vino y en los mediocres una pura operación de marketing.
Por consiguiente, creo que el mejor vino es el que te gusta, el que es amable en la boca, con evoluciones ricas en matices, sin saltos y finales largos. Vinos que cuando los bebemos nos dejan una persistente sensación gustativa y aromática, no hay que dejarse impresionar por la marca, ni por el nombre que lleve en la etiqueta, que está impuesto por la moda de los famosos. J.Carlos Rivera Fernández. Profesor de Filosofía.
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