A propósito de 8 A

10 01 2010

En las primeras semanas del año, aún dedicamos tiempo y esfuerzo a los buenos propósitos. Son algo parecido a las nobles intenciones de cuando una era estudiante del entonces llamado BUP:  llevar las tareas al día, leer más, adelgazar, cuidar a los amigos, aprender a…

Por mucho que la experiencia insista en demostrar que del dicho al hecho hay un trecho, no sobra pretender mejorar y hacer un trozo del camino, aunque la meta siga casi tan lejos como cuando soñamos alcanzarla. Mientras la vida va pasando, puede que hasta se nos olviden las utopías adolescentes, amuralladas por los miedos, la comodidad, el desencanto…

Homenaje a Ochoa 1987Homenaje a Ochoa 1987Homenaje a Ochoa 1987

En mayo de 1987, cuando fue tomada esta foto, aún aplaudía yo a Don Severo Ochoa desde la inocencia juvenil, convencida de que el estudio y el esfuerzo eran la mejor receta para acercarse a los sueños. Dijo Don Severo, en sus palabras de agradecimiento al homenaje de los estudiantes asturianos en su pueblo natal, Luarca:

Os encontráis en los años decisivos de vuestra educación y formación intelectual, años en los que se modela el perfil de vuestro futuro. No olvidéis que este futuro es el futuro de vuestra región, de nuestra amada Asturias, y también el futuro de España. No eludáis en momento alguno el menor esfuerzo para haceros dignos de ambas.  Es doloroso comprobar que el nivel medio de la cultura en España es aún muy bajo…Sois vosotros, los jóvenes de hoy, quienes debéis hacer el máximo esfuerzo para que este estado de cosas cambie… Santiago Ramón y Cajal dijo, a principios de siglo, que “el problema de España es un problema de cultura, y urge cultivar los yermos de nuestra tierra y  de nuestro cerebro para que nuestra patria se incorpore entre los países avanzados” … A vosotros, los hombres y mujeres del mañana, os corresponde la singular tarea de construir una nueva España, una España culta, emprendedora, progresiva,  así como espiriualmente fina y libre de la vulgaridad, la chabacanería y el mal gusto de los que la encuentro en la actualidad abrumada. Vuestra vida se enriquecerá enormemente si amáis y disfrutáis de la belleza en todas sus manifestaciones, la de la naturaleza, el arte, la música y la literatura…

Más de veinte años después, no tendría el ilustre Premio Nobel que rehacer su discurso. Y yo le aplaudiría con el mismo convencimiento, pero desde la melancolía y la preocupación de quien asiste cada día en  al fracaso generalizado del sistema educativo.

Aulas afuera, hay además que oír en el pueblo de Don Severo, que es también el mío, patochadas como esa de ¿Qué hizo Ochoa por Luarca? Acaban de conmemorarse los cincuenta años de la concesión del ¡Premio Nobel de Medicina! (no hemos tenido otro en ciencia desde entonces), y todas las instituciones han pasado de puntillas por el evento. Cuando se celebró el centenario del nacimiento de Severo Ochoa, otro tanto de lo mismo. Y no digamos nada del día de su entierro: la más alta autoridad que se personó aquí fue un subsecretario del Ministerio de Educación. Eso sí, la televisión pública española retransmitía ese mismo día el funeral por Federico Fellini, mientras el féretro de un Premio Nobel esperaba, en absoluta soledad, aparcado a las afueras del bar donde comía el chófer que lo trasladaba de Madrid a Luarca. ¡Qué tristeza, qué vergüenza!

En las conferencias que anualmente se celebran con motivo de la Semana de la Ciencia y la Tecnología, Don Carlos López Otín comentaba en Luarca la relevancia de la figura de Severo Ochoa en el campo de la biología molecular. Con ese don que le permite transmitir temas complejos con una sencillez y claridad inigualables, se refería Otín a la importancia de los descubrimientos de Ochoa en ejemplos tan cercanos como los tratamientos para los diabéticos con proteínas recombinantes, las terapias génicas para curar a “niños burbuja” o el excitante campo que se abre con la investigación en células madre, avances todos que tuvieron origen en los estudios del científico al que algunos (ignorantes) valdesanos se atreven a criticar.

Se lamentaba también López Otín del estado de la ciencia y la cultura en España, impresionado como estaba por la llegada a su laboratorio de un paquete en cuya dirección se leía:

Sr. Carlos López Otín

Campus Científico-Tecnológico

Edificio Severo, 8 A

El Cristo, Oviedo

Evidentemente, quien remitía esa misiva había apuntado de oídas la dirección: 8 A, en lugar de Ochoa. Con la Pantoja o la Esteban, ¿hubiera cabido la confusión? Más melancolía.

Para superarlo, procuraré hacer caso de la sabia recomendación de un sabio: disfrutar de la belleza. Él lo hace eternamente, frente al mar, con los que amaba.

Tumba de Severo Ochoa

Ojalá nos sigamos empeñando en cumplir los buenos propósitos, en perseguir la utopía.



El rompimiento de gloria

30 09 2009

Se imagina una que si Dios existe, bien escondido anda. No ya porque las noticias hablen de más terremotos y tsunamis devastando siempre a los mismos, ni porque sus criaturas más amadas, nosotros, vaguemos a menudo dolientes por este valle de lágrimas; es también por los recuerdos difusos de la infancia, cuando veíamos en los libros cómo el ojo de dios se abría paso desde el cielo, destellando esa luz que abrazaba el mundo…

En aquellos tiempos de catecismos y colegio, me habrían contado que Dios ya tenía a su lado a José Antonio Muñoz Rojas, para referirse a la muerte del poco reconocido (pero sublime) escritor andaluz. El artículo que hoy publica Andrés Trapiello en “El País” define como nadie al hombre del campo que fue Muñoz Rojas, cuyo descubrimiento debo a uno de esos compañeros de trabajo que acaban siendo imprescindibles amigos, y a quien oí hablar, por primera vez, del rompimiento de gloria.

En esas mezcolanzas mentales andaba cuando reparé en que ya se nos iba septiembre y Eureka seguía sin haber comenzado el curso, así que hilé “Muñoz Rojas -  Alberto - rompimiento de gloria” y… ¡Zás!, inspiración sobrevenida.

Rompimiento de gloria

Resulta que el glorioso rasgamiento (presente en numerosas obras de arte) tiene explicación científica. ¡Ay, qué poco sitio le va quedando a Dios! Se trata de un fenómeno de esparcimiento de la luz, provocado por la singular suma de la posición de las nubes (bajas), en relación con la posición del Sol (bastante alta), en el recorrido de la eclíptica. Y como la eclíptica algo tiene que ver con las estaciones, hasta podemos aprovechar para entender un poco más esas fechas divinas de solsticios y equinoccios

Llegó el otoño, y toca volver a clase (pero del otro lado). ¡Qué duro es hacerse mayor! Se rompe a veces el cielo; seguimos sin noticias de dios.  Menos mal que se acordó de poner amigos en el valle.



Deseos de una noche de verano

12 08 2009

Somos animales de costumbres. Así lo sentencian los filósofos, y así lo va confirmando nuestro paso por la vida. Hay rutinas solemnes que llamamos tradiciones en fiestas, pitanzas, sacramentos y reuniones varias; de otros más prosaicos hábitos hacemos ritos sin darnos cuenta, como cuando repetimos noche, lugar y compañía para soñar deseos, al ritmo de ese estupendo fenómeno de la naturaleza que son las estrellas fugaces. La siguiente  infografía de “EL País” ilustra cómo se forman:

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Agosto es el mes de las lágrimas de San Lorenzo, las famosas Perseidas que, como no podía ser menos en el mundo de las constelaciones, unen imaginación y mitología. Disfrutar del espectáculo  es bien fácil, si las nubes astures lo permiten: sólo hay que abrigarse un poco, huir de las luces y mirar al cielo nocturno. Para hacerlo en la dirección adecuada, una buena ayuda es esta imagen de la Casa de las Ciencias de La Coruña:

radiante de las Perseidas 

Puede que se cumplan los deseos de una noche de verano; el recuento daría para un artículo sobre estadística, o sobre el vacío, a saber. Siempre nos quedará la irracional esperanza, que no todo va a ser ciencia…



Tragando el terror

6 08 2009

A veces, demasiadas, los humanos hemos utilizado la ciencia para destrozarnos. La entrada “bombas atómicas” tiene casi un millón de citas en Google; la palabra “paz” se menciona ¡ochentaynueve millones! de veces. Será precedida de anhelo, deseo, esperanza…  Otra fecha para no olvidar: seis de agosto, 1945. Hiroshima. Tres días después, Nagasaki. Dicen que conocer la historia debería servir para no repetir antiguos errores. Pero también dicen que somos los únicos animales que tropezamos dos veces (y más) en la misma piedra.

El grito (Münch) 



Endika

3 08 2009

En las noches de insomnio creo estar experimentando la einsteniana dilatación del tiempo, predicha en la teoría de la relatividad, a pesar de que ni viajo a la velocidad de la luz ni la gravedad se altera. Pero entre el primer vistazo al reloj y los sucesivos enésimos, transcurren horas eternas de pensamientos desbocados, sensaciones exacerbadas por la oscuridad y el silencio.

Puede que por el calor, o seguramente por la fecha (para qué negar el poder del subconsciente), martilleasen en  mi cabeza las palabras de la madre de Endika. Cuántas noches en blanco habrá pasado, cuántas el padre de Endika, desde hace dos años, dos larguísimos años…

Mi primer destino como profe, allá por el año 2001, fue en el IES de Cangas del Narcea. Un instituto, por entonces,  con más de mil alumnos y tropecientas aulas y profesores; un bautismo de fuego con los 2º de ESO “flexibles” (fierecillas indomadas), los recién llegados de 1º y una tutoría de 4º de ESO. La suerte que no tuve con los otros grupos sí me acompañó con mis tutorandos: veintiocho alumnos de los mejores del insti. Me acuerdo del chaval que siempre sonreía un “hasta luego” al final de la clase; de la delegada guerrera, y su “Momento Ana” en las tutorías; de la que no hablaba nunca, del que quería ser militar… Y de Endika. Especial y curiosamente de él. No por educado, trabajador, amable y hasta guapo (que así era); mejor dicho, no sólo por eso.

El siguiente curso de mis andanzas astures recalé en Luanco. Un annus horribilis, de los que hacen dudar de esta profesión de enseñantes. Era ya junio, luciendo el sol a la tarde, cuando al salir del instituto me crucé con un grupo de chavales. Uno se  separó del resto y vino a mi encuentro: “Profesora”. Recuerdo que me sonó extraño, con todas las sílabas (los alumnos prefieren profe). Era Endika, un añó más tarde, saludándome en Luanco (tan lejos de Cangas), contándome de su veraneo en Peroño, del primer curso de bachiller, de los compañeros, de lo que pensaba estudiar después…

Ese saludo espontáneo y afectuoso forma parte de los momentos que merece la pena recordar siempre, de los que ayudan a remontar los muchos sinsabores de la labor docente.

Hace un par de veranos, en la última semana de julio, se nos ocurrió pasar una semana de vacaciones en Tenerife sur, en la Costa Adeje, con la idea de ver el sol algo más de dos días seguidos. A la vuelta de aquella estancia, marcada por una insufrible ola de calor e incendios, leí en el periódico que un joven cangués había sido golpeado hasta la muerte por el portero de un bar en Tenerife, en la misma zona de nuestra recién terminada escapada.

Se llamaba Endika Abad Vita. No me hizo falta comprobar el nombre en mis listas de ex-alumnos.

Se había ido a trabajar a las Islas Canarias, llevado de su pasión por el surf. Las incomprensibles circunstancias de su asesinato (tal vez debería escribir homicidio, presunto y tal y tal), la dolorosa desesperanza de su ausencia, la impotencia ante la injusticia, la rabia, la desolación, habrán enlentecido y ennegrecido el tiempo y la vida de sus padres.

Se te recuerda, Endika.

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Una magnífica desolación

20 07 2009

Si de los segundos casi nadie se acuerda, de los que van después pocas noticias quedan. Cuando alguna vez he preguntado a mi señora madre por los detalles del parto que me trajo al mundo (cuarenta años atrás), la hora del alumbramiento cambia en cada ocasión, se acompaña de más o menos dolores según el día, y sólo se repite la tormenta de la noche y las lentejas frías, que tan poco la reconfortaron tras el esfuerzo. Será porque soy la quinta de seis, y hace tanto tiempo ya…

Pero vaya que si recuerda bien aquel 20 de julio (21 en España) de 1969, cuando todos esperaban expectantes el increíble momento en que el hombre iba a pisar la luna por primera vez. En RTVE se han ocupado de desempolvar la nostalgia en blanco y negro, y en la NASA lo están celebrando a lo grande (que para eso 2009 es el Año Internacional de la Astronomía).

 

Habremos escuchado o leído mil veces las palabras de Neil Armstrong (comandante la misión  Apolo 11), cuando holló con su bota la superficie lunar: Un pequeño paso para un  hombre, un gran salto para la humanidad.

Edwin Aldrin, el segundo en bajar la escalerilla del Eagle, dijo: Bonito… Bonito… Una magnífica desolación. ¿Quién se acuerda de su frase? A mí me gusta mucho más que la de Armstrong, seguramente preparada para la ocasión. ¿Qué diría Collins, esperando en el módulo de mando? 

luna llena

Hasta doce astronautas han tenido la fortuna de alcanzar ese lugar con el que la mayoría soñamos. Seguro que sus madres recuerdan mucho mejor el día que pisaron la luna que el de su nacimiento. Aunque hayan pasado ya cuarenta años. Alunizados, alucinados.



Love is stronger than pride

28 06 2009

Cada veintiocho de junio se celebra en todo el mundo el “Día del orgullo gay“, una jornada para reinvindicar la libertad de amar. Igual suena extraño que al amor se le pongan trabas, pero la realidad de la discriminación social de homosexuales y lesbianas es un hecho constatable en nuestra sociedad, y por supuesto en las aulas.

La imagen de este blog fue elegida por contener el hermoso espectáculo de un arco iris en los no menos impresionantes paisajes del occidente de Asturias; ciencia, belleza y vida unidos, produciendo emociones irreprimibles. Como el amor, sin etiquetas; más fuerte que el orgullo, que cantaba la voz de miel de Sade.

Arco_iris.jpg

El arco iris luce su colorido en la bandera gay y en el prisma de Newton, así que por ahí podemos enlazar corazones y cabeza. Ya lo decía Don Severo Ochoa: el amor es física y química; nada como experimentar en estas ciencias. Porque el conocimiento acaba desterrando los prejuicios.

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Sin oración para morder

18 05 2009

Tampoco tengo excusa esta vez, pero sería imperdonable no homenajear a Benedetti el día en que su ausencia se nos hace insoportable.

Él atrapó las palabras que sentimos, acariciando con ellas hasta la realidad más dolorosa. De que su obra ha prendido en legión de seguidores, no cabe la menor duda. Alguno ha sabido estar a su altura en la despedida: 1789   (¡Gracias!)

Benedetti, in memoriam

La vida, Don Mario, vuelve a ofendernos. Le seguiremos leyendo.

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Diosas griegas

9 05 2009

No se me ocurre ninguna “excusa” para traer a Eleftheria Arvanitaki a un blog educativo de ciencias, más allá de la posibilidad de analizar el nivel de alteraciones sensoriales que el portentoso talento musical de esta cantante griega llega a producir en algunos seres humanos.

Igual podía encajarla en el tema de ondas y sonido (intensidad, tono, timbre…), o en el de transformación de la energía (que siempre da juego, como debería hacer el kers de Alonso), e incluso recurrir a la muy estudiada relación entre la música y las matemáticas, pero a estas alturas de curso ya se van necesitando empujones de ánimo para afrontar la tarea, así que…  ¡Pa’lante!, un regalo para los sentidos.

La ciencia, bien sabemos, se basa en la experimentación y la observación. Podéis medir pulsaciones tras escuchar a Eleftheria con el músico armenio Ara Dinkjian, en uno de sus más conocidos temas, Dynata Dynata. A ver si os seduce:

Por cierto, el domingo diez de mayo de 2009, a las 20:30 h. en el Teatro de la Laboral de Gijón, se podrá comprobar si algún dios existe.

P.S. No llevo comisión en el concierto, jiji. (Aquí las crónicas de la prensa: La Nueva España, El Comercio)

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Claveles. Espirales. La Gioconda. El Partenón. Pirámides. Violines… Y otras revoluciones.

25 04 2009

 ¿Voy a contar un chiste de leperos? ¿Abrimos sección de humanidades? ¿Qué tienen que ver las churras con las merinas? Nunca he conseguido saberlo. Pero que (además de la naturaleza) la belleza y el arte son de ciencias, bien se entiende con matemáticas.

phiEl número áureo, o número de oro, que se designa con la letra griega phi mayúscula o minúscula (en homenaje al escultor griego Fidias), está detrás de la distribución de las hojas en el tallo, de la de los pétalos en las flores, de la trayectoria del vuelo de los halcones, de la forma de la concha de las caracolas, del número de abejas macho y hembra en un panal, del calentamiento o enfriamiento de los agujeros negros, de las proporciones en muchas obras de arte y en el cuerpo humano, de las figuras geométricas, de la forma de tarjetas de crédito y los balones de fútbol, de la genealogía… Es, casi, un número mágico (la Divina Proporción). Aunque este fascinante 1,618033 (íntimo de la sucesión de Fibonaci) se explique con matemáticas:

 

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Si te ha parecido interesante el número de oro, no dejes de ver dónde están los fractales.

¿Falta alguna revolución? La de los claveles de Portugal, claro. Otro 25 de abril, pero en 1974, iniciada a los sones de una canción de José (Zeca) Afonso. No es matemáticas, pero sí emoción y belleza. Lo dicho, parientes cercanas.

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