Incompetencia, básicamente

21 05 2010

Debo reconocerlo. No entiendo cómo se construyen exámenes (¡glub!, perdón, “pruebas“) válidos y fiables, teniendo como referencia los procesos cognitivos de reproducción (acceso y comprensión), conexión (aplicación, análisis y valoración)  y reflexión (síntesis y creación, juicio y regulación).

Tampoco domino la cuestión de la motivación, porque me paso las clases de 3º en plan El sargento de hierro, y siguen ganando ellos. La atención a la diversidad debió ser diseñada pensando en la dilatación einsteniana del tiempo; estoy empeñada en dormir todos los días, y así no hay quien pueda adaptar estrategias para los ciento cinco alumnos de su padre y de su madre que este curso son mi empresa. ¡Vaya! Ya supero la media de ocho alumnos por grupo y profe, que se presumían algunos.

Así también está un pelín más complicado contribuir a la adquisición de las competencias básicas, “aquellas que debe haber desarrollado un joven o una joven al finalizar la ESO  para poder lograr su realización personal, ejercer la ciudadanía activa y fomentar el espíritu crítico, incorporarse a la vida adulta de manera satisfactoria y ser capaz de desarrollar un aprendizaje permanente a lo largo de la vida”. Si es que yo estudié la EGB y el BUP, y, claro, todo esto me queda ¡mú, pero que mú grande!

Es imposible que entienda la rápida rectificación de la Consejería de Educación respecto a la supresión del bachillerato en Boal (asesores habemus, montones; ¿por qué no lo piensan antes?), y de todo punto inalcanzable para mi intelecto comprender la satisfacción de la la Consejería de Cultura ante la sentencia que declara improcedente el despido de Pepe el Ferreiro, al que los asturianos y asturianas debemos indemnizar con 25.000 eurillos de nada…

Será por eso que nos tienen que recortar el sueldo, claro. Y subir el IVA. ¡Ah, no! Que ha dicho la Vicepresidenta económica (¿?) que: “Quiero recordar que nuestro déficit público se debe fundamentalmente a las medidas de estímulo y a las actuaciones que hemos puesto en marcha los países industrializados para combatir la crisis económica” (20 de mayo de 2010), así que no era por eso. Ya me parecía a mí que gastarse nuestros dineros en hacer una pista de monopatín y encalar la tapia del cementerio (obras luarquesas del plan E) y además anunciarlo con carísimos cartelones iba a traer cola… ¡pero del paro!

cartel plan E

Incompetente que me reconozco, básicamente, tampoco soy capaz de dejar de garabatear el mapa con los plazos de la autovía del Cantábrico que, ilusa de mí, recorté del periódico allá por 2005 y mantengo pegado en la puerta de la nevera. Un retraso tras otro, ya casi no me queda sitio para los nuevos anuncios de finalización de las obras… Mira por dónde, ahora nos regalan otro año de desesperación. En las próximas elecciones seguirán prometiéndonos el oro y el moro… Para quien los quiera seguir creyendo (ver P.S.)

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Entre tanto, dejo la primavera al otro de lado de la ventana, sentada delante del ordenador, perpetrando una programación llena de parole, parole, parole (que, efectivamente, no se nace con el título de funcionario grapado al ombligo, hay que ganárselo).

Esta película necesita Flash Player 7

Siempre en el lado equivocado. Incompetente, básicamente. Para estos casos, ¿no dan subvención?

quemada

P.S. Efectivamente, nuevos retrasos y paralizaciones en la Autovía del Cantábrico; editorial de LNE del 01 de agosto de 2010. Vergonzosa agonía.



De lirios

1 05 2010

 Mingote clase trabajadora

Mucho se habla del trabajo en la vida cotidiana (últimamente, de su sangrante escasez). En física, trabajo, potencia y energía son un trío de hecho. Los que no podemos vivir del cuerpo, tenemos que aprovecharnos de la cabeza; eso digo a menudo en clase, cuando los alumnos pasan de esforzarse y trabajar.  Será que cuentan seguir disfrutando del maná que llueve del cielo, del papá-papá o del papá-estado. 

Con lo que de verdad está cayendo, como para hacerse adulto con un cerebro sin cultivar. Eso sí, además de querer estudiar conviene no habitar en la cuenca alta del Navia. Intentar convertirse en bachiller viviendo en un pueblín al que se accede (en el mejor de los casos) por la curvilínea AS-12, pronto será una actividad heroica. Que se lo digan a los que contaban seguir estudiando en Boal. ¡Qué pena que las elecciones no caigan antes! Nuestros políticos vendrían a garantizar engolados el derecho a la educación de los niños y las niñas, y se mostrarían sensibles a la realidad del mundo rural. Deberían regalar al Sr. Riopedre y su cohorte un “paseo” en autobús desde Sarceda, A Montaña, Entrerríos, Fontescabadas, etc. hasta Navia.

Pero puesta manos a la obra (que aquí el barruzo trae agua, no maná), el correo mañanero de este primer día de mayo me trae un regalo, en forma de abrazosas palabras (permítaseme la licencia) que acompañan a un ramo de lirios. Y explica que:

El Primero de Mayo los franceses, además de reivindicar todo lo reivindicable,  tienen la costumbre de regalarse un brin de muguet, un ramillete de “Lily of the valley”, Convallaria majalis para los científicos.

La tradición se remonta, cuentan, al Renacimiento: Charles IX (o X) tuvo la florida  idea de regalar ramilletes de muguet a las damas de la corte y parece que gustó y caló….  Otros dicen que la costumbre viene de tiempos más lejanos y hablan de celtas y de marineros que emprendían viaje por estas fechas…  Total, que el detalle  se convirtió en costumbre y rápidamente se sazonó de esperanza… Hoy en día  le muguet es un “porte-bonheur“, trae buena suerte, ¡baraka! (Merçi beaucoup, Mónica)

        Así que, con mis mejores deseos, ahí va un petit brin de muguet para todos, a ver si trae suerte y sentido común:

brin de muguet