Sursum corda! (Laico)

20 09 2010

… Si se permite la (casi) contradicción (como la de agradables oposiciones).

Esta última semana de septiembre hay que disfrutar del espectáculo (encima gratis, si las nubes dejan). Por aquello de regalarse algún buen momento cada día, y recordar que hay mundo más allá de nuestras (pequeñitas) cabezas. 

Júpiter en oposición, sept. 2010

Galileo descubrió, cuatrocientos años ha, las lunas de Júpiter, el planeta que estos días nos deslumbra con su mayor luminosidad en mucho tiempo.  Con un rudimentario telescopio, observó también las fases de Venus, las irregularidades de la superficie de nuestro satélite, las manchas solares… Y la ciencia encontró el camino de las pruebas, del método científico, para hacer honor a su esencia: el deseo de saber, la curiosidad por la naturaleza.

Lástima que no haya método para entender al ser humano. Ensayo y error.



Despair, hopelessness.

10 09 2010

En la plaza del pueblo, todo. La iglesia, el quiosco, unos bancos a la sombra, la escuela. El cementerio, los columpios. El bar-tienda con chanclos, sartenes, conservas, cañas a un euro… Casi siempre, silencio; van quedando menos. Bullicio el día de la fiesta. Alguien recuerda la última boda; no falta nadie a los entierros.

Sabías de los críos que bajaban a clase desde esos pueblos, y hasta te impresionaba la hora a la que se levantaban para meterse en un ALSA preantepenúltimo modelo, por caleyas de asfalto traicionero, con vistas privilegiadas al precipicio sin quitamiedos. De más arriba y más difícil también llegan, ¡Dios nuestro!,  los hijos de un mundo que desaparece gota a gota.

Metida en trances de comienzo de otro curso, otro instituto, la inquietud de lo que vendrá, levantas la vista del ombligo por las curvas abovedadas de árboles, camino de esa plaza, donde no faltaba nadie, desde luego.

Y otra vez el sonido de la paleta, ajustando el ladrillo, argamasando el cemento; el último empujón a la caja. La desesperación, cuando no hay nada para aliviar la desesperanza.

Te prometes vivir de otra manera. Se agolpa el poco latín que recuerdas: tempus fugit, memento mori, carpe diem. VIVIR.

Aunque sabes que durará mucho menos que la ausencia.