De guardia

14 11 2010

Pueden sacar el carnet de moto, comprar la píldora del día después, hacer botellón… Pero, salvo con dieciocho años ya cumplidos, los alumnos no pueden abandonar el recinto escolar durante la jornada lectiva. Es lo que le faltó apuntar al conocido juez Calatayud en su última visita a Asturias

Para cumplir y hacer cumplir la ley, a la puerta del insti nos apostamos un par de profes durante las guardias de recreo; otro apatrulla el patio; el tercero, los pasillos; uno más se persona en el aula de los castigados (perdón, no se me viene ahora a la cabeza el eufemismo que la designa) y el último de la tanda se bate el cobre en el polideportivo (esquivando balonazos). Para estas tareas docente-vigilantes, como para casi todas las que se desempeñan en un centro educativo, tendrían que ir pensando en dotarnos de uniforme, porra, libretina de multas y un buen silbato. Por aquello del respeto a la autoridad, y de que no nos tomen por el pito del sereno.

En las guardias se conoce a veces gente interesante. Por su culta conversación, o hasta por su silencio. Empiezas preguntando eso de  y tú, qué das, y acabas hablando del tiempo o del libro que leyó, la peli que se bajó o lo mal que está el sistema educativo, porque cuando nosotros estudiábamos… Lamento no haber coincidido con ningún compañero de música que me hubiera puesto en la pista de Henryk Górecki (otro descubrimiento que agradezco a Ramón Trecet), para que el verdadero motivo de este artículo tuviera una literaria introducción, porque científica no se me ocurría… hasta ahora.

El último suspiro de una estrella.

muerte estrella

Sonará parecido, sin duda, a la Sinfonía nº 3 de Górecki (Sorrowful songs). Aunque las despedidas nunca son tan bellas.



Y q + da!

11 11 2010

Cuarenta minutos repitiendo datos al operador de telefonía móvil (¿seguro que habla español?), para conseguir devolver un módem USB que el día anterior te juraron y perjuraron era totalmente gratis (¿para qué querrán los ordenadores y apuntarán tantas cosas?)… Se les olvidó decir lo del consumo mínimo mensual, un detallito, bah, sin importancia, aunque también jurarías y perjurarías haberles preguntado… ¡Ay, esta España de pícaros! Q + da!

Ojeo la portada del periódico, y me lanzo a pellizcarme a ver si es que tengo el día cruzado por el viento y no entiendo nada, o  no veo la realidad tal cual es (me marearán las curvas del Bao): la voz del Gobierno en Asturias dice que las autovías se acelerarán, un día después de la publicación de los presuntos plazos de finalización  y dos tras el anuncio del Ministro de Fomento de los nuevos retrasos en la variante de Pajares y la autovía del Cantábrico…  La misma cosa no puede ser verdad y mentira a la vez. El gato de Schrödinger estaría vivo o muerto a la vez teóricamente, pero al abrir la caja saldríamos de dudas. Con las carreteras pasa lo mismo: a la vista están, o hechas o sin hacer todavía. Q + da?

Y mira que tenía ganas de acabar con la sequía escribiente en EUREKA hablando de cosas de ciencias, pero la inspiración me pilla trabajando en las páginas y no en los artículos; no sé muy bien para qué, dado que no puedo sacarle partido en las clases. Me enganché a las nuevas tecnologías en las aulas hace unos años, pero fue un espejismo que duró lo que Navelgas y Vegadeo, y ahora vuelvo a la realidad del resto de institutos de Asturias, con conexión a Internet por caleya y una pizarra digital para todos.

Ayer tuve oportunidad de utilizarla ¡al fin! durante una hora, que no bastó para hilar el equilibrio de fuerzas con Gaudí, el Papa y las matemáticas y la búsqueda de la partícula de Dios en el acelerador de Ginebra, camino de la teoría de la gran  unificación, una explicación sencilla y elegante para todas las interacciones de este universo inconmesurable e inquietante (nunca tan al alcance de la vista), del que tenemos consciencia porque somos el resultado de una anomalía (¡y tanto!).

unificación fuerzas fundamentales 

(En vídeo, en “El universo mecánico” -parte 1, parte 2-)

Pero podía haber sido mucho peor, como otras semanas en que no me cuadra ninguna hora en la pizarra mágica. Lo será, porque la Real Academia de la Lengua Española me va a hacer incurrir en múltiples delitos ortográficos: llamaré eje de las íes  (griegas) y no de las “yes” al de ordenadas en un sistema cartesiano; sólo escribiré “solo” sin tilde si no lo puedo sustituir por solamente, y vive Dios que se me escaparán éste o aquél más de 3 ó 4 veces. Pro q + da!

Creo que tengo que empezar a desaprender, a ver si asumo la realidad. 

P.S. El 15 de abril de 2011 llegan noticias de que el gato ha sido pillado.