No hay mal que cien años dure, y nunca llovió que no parara. Aunque el saber del refranero dista bastante del rigor de la ciencia, la experiencia es un grado. Y detrás del largo invierno, siempre llega la primavera, la estación de los amores, que la sangre altera (la mía se vuelve musical, je, je). Habrá que disfrutar cuanto se pueda de los días crecientes, así que, además de cultivar el intelecto con el fenómeno astronómico (el equinoccio), ¡a reverdecer el espíritu!
Gratis, en abierto, sin codificación ni envíos de sms, esta noche, para todos los públicos, dos décadas después, ¡aquí está de nuevo! La próxima vez que puedas disfrutar de este espectáculo, te gustará recordar la noche del 19 de marzo de 2011.
Bien dicen que los preliminares son muy importantes. Sugerir, insinuar, ir dando alguna pista, entre juegos de palabras, para que el acercamiento al objetivo despierte progresivamente los sentidos… ¡No! ¡No voy a hablar de sexo! (Aquí deja de leer un montón de gente, je, je). O tal vez sí. De género, como apuntan los entendidos.
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