Ausencia

30 12 2015

Dice una muy querida amiga que tengo a Eureka abandonado. Debo darle la razón, casi toda, porque desde hace un par de años le estoy siendo infiel con la plataforma Moodle del instituto donde trabajo (todo tiene ventajas e inconvenientes: el blog como apoyo multimedia, Moodle para que los chavales faenen). Pero más que nada me falta inspiración.

Alguna noticia martillea a veces mi neurona para que la comparta (los avances de las impresoras 3D, las piernas biónicas de Hugh Herr, el centenario de la teoría de la relatividad…). La foto de Aylan en la orilla, que no quiero olvidar.

Las lecturas que me han acompañado las últimas semanas han sido  Despertad al Diplodocus y El libro blanco de la función docente no universitaria.  Estoy preocupada- qué profesor no- por este mundo al que accedí sin ninguna vocación (nunca he dicho lo contrario) y que aún hoy sigue costándome sangre, sudor y lágrimas; pero intento suplir mi desafección por la docencia con responsabilidad, esfuerzo, estudio… Esos valores que hace una generación, no más, absorbimos de nuestras familias humildes, honestas, trabajadoras. Tal vez el desaguisado actual pueda arreglarse al cabo de otra.

Despedí el curso llevando a algunos pupilos propios y otros ajenos (la mayoría estaban pirando alegremente) a la tumba de Don Severo Ochoa. Chavales del Concejo de Valdés que estudian en el instituto que lleva el nombre del insigne Premio Nobel luarqués apenas saben nada de él, ni mucho menos que está enterrado junto a su esposa en nuestro cementerio.

tumba Severo Ochoa en Luarca

Tumba de Severo Ochoa y Carmen García Covián en Luarca (Asturias)

Puede que poco ayude al reconocimiento de Severo Ochoa el indigno lugar donde está colocado el monumento que se erigió en Luarca con motivo del centenario de su nacimiento (para gustos hay colores). O que si alguien quiere informarse sobre la huella del más ilustre vecino en su pueblo natal halla de recurrir a páginas diferentes a las de Ayuntamiento de Valdés, que le dedica un raquítico espacio.

Monumento a Severo Ochoa en Luarca, su villa natal

Monumento a Severo Ochoa en Luarca (Asturias)

Asistí no ha mucho a una ponencia sobre cómo atender a alumnos de altas capacidades en el aula (un sábado por la mañana, oigan, así, por amor al arte, cosa que apunto por estar harta de oír eso de que la vagancia de los profes). Tras el pertinente Saluda del Alcalde, allí presente por ser el Director del Colegio cuya AMPA organizaba la charla, la ponente comenzó su exposición con una frase parecida a me alegra que haya aquí un político y que considere importante la atención a los niños de altas capacidades, porque ellos serán los que nos puedan salvar de los mediocres que nos gobiernan. Amén.

Aprovecho este artículo para colgar las fotos de dos trabajos realizados durante el curso escolar pasado: uno sobre los tamaños relativos del universo (ese con mis alumnos de 4º de diversificación) y otro en colaboración con el Departamento de Historia, una línea del tiempo que nos encargamos de pegar en los pasillos durante la primera semana de julio con la inestimable ayuda de mis sobrinas pequeñas (¡sois geniales!) (Anda, en la primera semana de julio, cuando estamos de vacaciones…). ¿Se parecerá a esto que hablan ahora de trabajo por proyectos, aprendizaje cooperativo bla bla? Descubrimos la pólvora.

Esta película necesita Flash Player 7

Esta película necesita Flash Player 7

Estoy quemada, señores, con estándares, indicadores, rúbricas, escalas de valoración… De ahí el tono de este artículo. Para despedirlo, voy a cambiar el chip y pensar en los magníficos propósitos que todos tenemos para el Año Nuevo.

Se cumplan o no el adiós kilos y el hello english,  ¡feliz 2016!

P. S. Con la historia de la vida de la palangana tal vez hubiera escrito otro artículo.

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