Hola a todos, en especial los que no teneis otro remedio que aguantarme en el aula. Ayer, como todos los años poco antes de la primera evaluación, se suscitó la vieja polémica en clase: ¿por qué tenemos que estudiar filosofía? Lo ajustado del temario en este último curso del bachillerato no me permite dedicarle el tiempo necesario al debate así que os propongo seguirlo aquí. Para comenzar, podemos analizar la justificación que la Administración educativa aporta para que esta materia se imparta y que viene recogida en el currículo oficial:
“La materia de Historia de la filosofía aspira a completar la formación filosófica del alumnado que cursa Bachillerato, profundizando en la comprensión de los problemas que se han abordado en Filosofía y ciudadanía, y analizando para ello las principales corrientes y sistemas filosóficos dados históricamente. La filosofía se presenta ahora como un saber que se desarrolla a lo largo de la historia y que puede concretarse en una relación de autores o autoras, de sistemas, de tradiciones y de textos representativos.
La historia de la filosofía recoge un conjunto de reflexiones en torno al ser humano y su mundo, vinculadas a los distintos momentos históricos en que se generaron y ligadas entre sí, en un doble intento de comprender racional y críticamente la realidad y de orientar la acción humana, tanto en el plano individual como en el colectivo. Se trata de acercar al alumnado a la historia de la filosofía para conocer las teorías, escuelas y autores o autoras que a través de sus reflexiones han intentado dar respuesta a las preguntas básicas y a los problemas fundamentales a los que se enfrenta el ser humano, con el fin de poder aplicar esos conocimientos a la reflexión y análisis crítico de nuestra realidad actual.
Concebida de este modo, la materia de Historia de la filosofía no se ha de confundir con una mera historiografía o un catálogo de autores y autoras, sino que es un instrumento con el que el alumnado será capaz de reflexionar, argumentar y obtener las herramientas conceptuales con las que enfrentarse a los interrogantes del mundo actual y de su experiencia personal.
La materia debe posibilitar al alumnado la obtención de una visión de conjunto tanto de cada época, como de los sistemas o los problemas filosóficos. Este marco general ha de funcionar como referente en el que situar las ideas de los autores y autoras de cada momento histórico, analizándolas tanto de un modo diacrónico como sincrónico.
Se debe considerar el carácter histórico de las diferentes teorías filosóficas, esclareciendo las condiciones materiales, sociales, políticas o culturales de su génesis y desarrollo. Sólo de este modo se comprende el sentido y el origen de los problemas abordados y de las soluciones adoptadas por los diferentes filósofos, a la vez que se valora el ejercicio filosófico como un intento de comprensión de la realidad de cada momento. (…)
La Historia de la filosofía contribuye a que las alumnas y los alumnos alcancen las capacidades propias de la etapa del Bachillerato, como el aprendizaje autónomo, el trabajo en equipo, la aplicación de los métodos de investigación apropiados, el interés por la lectura y la capacidad de expresarse correctamente. Así mismo, consolida la competencia en el tratamiento de la información (incluyendo las tecnologías de la información y la comunicación), la competencia en comunicación lingüística y la competencia social y ciudadana.
El uso de obras generales de historia de la filosofía y de la ciencia, de manuales, diccionarios de filosofía, etc. para poder entender conceptos utilizados en los textos, para informarse sobre las autoras o autores y situarlos históricamente, enseña al alumnado modos de acceso a la información y formas de trabajo autónomo que resultarán indispensables para cualquier tipo de formación ulterior. La lectura de textos de un alto nivel de organización lógica y conceptual, contribuye a convertir a los alumnos en lectores cultos y a las alumnas en lectoras cultas, y les facilitará el trabajo con obras técnicas de cualquier especialidad que elijan en el futuro. El comentario de textos proporciona habilidades intelectuales tanto de carácter analítico (análisis de términos, tesis, argumentos…), como sintético (esquemas, resúmenes, recopilaciones…) que son también de aplicación general. Relacionar entre sí argumentos distintos sobre un mismo tema, o relacionar teorías que se complementan o se niegan mutuamente, permite al alumnado adquirir el grado de madurez intelectual suficiente para formar una opinión y una orientación propias en el complejo mundo actual, consolidando los valores de la convivencia y la ciudadanía. Es decir, la adquisición de la madurez intelectual y el aprendizaje de los conocimientos y habilidades necesarias para desarrollarse de forma responsable y competente, cualesquiera que sean sus ulteriores opciones de desarrollo laboral, académico o humano.”