Escépticos

En la filosofía clásica, el escepticismo es una corriente filosófica basada en la duda, representada por la escuela del filósofo griego Pirrón.

“Sképsis”, es la palabra griega que da origen al movimiento y significa hacer una reflexión cuidadosa de lo que se observa, “skeptikós” son los que miran o examinan cuidadosamente. El escepticismo tiene dos partes: una teórica, que es una teoría del conocimiento, o epistemología, según la cual no hay ningún saber firme, y otra práctica, que es una actitud que consiste en no apegarse a ninguna opinión y suspender el juicio.

“Nada es más”. Este es el lema del movimiento escéptico: ninguna cosa es más que otra; ni más cierta ni más falsa, ni mejor ni peor. Después de tratar de hacer todo lo posible por conseguir un criterio para saber la verdad, el resultado es que ningún argumento resulta claramente definitivo para desvelar las apariencias. Por lo tanto, lo más acertado es suspender el juicio. A partir de esta decisión, uno consigue liberarse de la inquietud.

El movimiento escéptico, después de examinar cuidadosamente todas las proposiciones, concluye que no hay ninguna verdad que se pueda considerar definitiva, por lo que recomienda la suspensión de todo juicio (“epojé”). Una vez suspendido el juicio, el siguiente paso es conseguir la “ataraxia”; es decir, la serenidad de ánimo, la imperturbabilidad necesaria para poder llegar a la felicidad. Pero la suspensión del juicio no quiere decir que haya que abandonar toda investigación, ni toda crítica.

Paula Romero Rodríguez

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