Artículos de 3 Febrero 2019

Vivir para ser feliz

Domingo, 3 Febrero 2019

Desde mi punto de vista, la felicidad no existe como tal, sino que son las experiencias y las cosas (por así decirlo) las que influyen en nuestro estado de ánimo y hace que, en algunos momentos de nuestras vidas, experimentemos un momento de alegría intensa que deriva en felicidad. Creo que, cuando una persona dice “hoy estoy feliz”, no que, en realidad, esté feliz, sino que le ha pasado algo que considera bueno y hace que vea el día de otra forma.

Según internet, hay varios tipos de felicidad. Son los siguientes:

  • Felicidad de bajo orden: El yo experimentador quiere que seamos felices EN nuestra vida. Sólo le preocupa que cada momento sea lo más agradable posible, y por eso siempre está buscando el placer e intentando evitar el dolor.
  • Felicidad de alto orden: El yo recordador quiere que seamos felices CON nuestra vida. Evalúa los recuerdos y determina si son positivos o negativos de acuerdo a nuestras creencias. Busca congruencia entre lo que creemos y lo que hacemos.

Una vez aclarada la diferencia entre estos dos tipos de felicidad, podemos volver al tema inicial: ¿Merece la pena dedicar toda nuestra vida a perseguir la felicidad?En el caso de la felicidad de bajo orden, estoy convencida de que NO. Emociones como el placer o la alegría no son más que una mezcla de sustancias químicas en nuestro cerebro que nos hacen sentir bien durante una serie de momentos, y que se pueden generar fácilmente haciendo ejercicio o con drogas como la cocaína. Pero esos momentos de felicidad no son permanentes. Se estima que cada uno dura unos 3 segundos, pasa y desaparece para siempre. Piensa en el último helado que te comiste. Sí, lo disfrutaste durante los 5 minutos que te duró… ¿y qué? ¿Qué importancia tiene eso? Posiblemente ya no recuerdes ni el sabor.

Dicho esto, pienso que es fundamental mantener la felicidad de bajo orden en unos niveles aceptables, del mismo modo que es importante mantener la salud en unos niveles aceptables. Si no tenemos suficiente felicidad de bajo orden, no funcionaremos correctamente, y entonces dará igual cuál sea nuestro “gran objetivo vital”, porque no nos sentiremos dispuestos a llevarlo a cabo.

La felicidad de alto orden es diferente, porque no se puede conseguir directamente. No puedes experimentar satisfacción, triunfo, camaradería, realización personal o paz interior a partir de estímulos externos de la misma manera que puedes experimentar placer físico. Son emociones duraderas, que sentimos como resultado de vivir de acuerdo a nuestras creencias, como resultado de “hacer las cosas bien”.

Creo que vivir de la forma que creemos mejor es muy importante. La insatisfacción es la distancia entre cómo vivimos y cómo creemos que deberíamos vivir; y si queremos sentirnos en paz con nosotros mismos, tanto en nuestro día a día como al final de nuestros días, debemos esforzarnos en reducir esta distancia. Sin embargo, me resisto a hacer de “vivir de la forma que creo la mejor posible” el objetivo de mi existencia por un motivo muy simple: nuestras creencias pueden estar equivocadas. Por ejemplo, un yihadista islámico puede creer que inmolarse en un atentado suicida y matar a todos los “pecadores” que pueda es la mejor manera de vivir. Posiblemente abandonaría este mundo totalmente satisfecho, pero eso no quiere decir que haya vivido correctamente.

Deva Gómez Vázquez

La música

Domingo, 3 Febrero 2019

La filosofía de la música es una reflexión sobre la naturaleza de la música, que es una práctica cargada de sentido y valor en la vida de mucha gente y en nuestra cultura artística. El escuchar música puede llegar a estimular el entrenamiento mental; puede modificar nuestro estado de ánimo, reducir el estrés, generar estados de relajación y concentración e, incluso, ser beneficioso para la salud. La música también puede ser una influencia positiva para el desarrollo y estimulo de nuestra inteligencia. Sobre esto, se han hecho varios estudios con animales y personas, y se ha demostrado que, por ejemplo, los ratones expuestos a la música demuestran tener más habilidad e inteligencia a la hora de encontrar la salida de un laberinto.

Lydia López Delgado