Caza y derechos del lobo

Hace muchos años, el lobo se encontraba en peligro de extinción por la caza desmedida del hombre. Entonces, se hicieron leyes para protegerlo, y la especie ha ido aumentando paulatinamente.

¿Y en qué situación nos encontramos actualmente? Los ganaderos son los que sufren los ataques del lobo a su ganado. Da igual si es ovino, equino, bovino o caprino, el lobo deja a los ganaderos pérdidas importantes; y no solo a ellos, sino también a la Administración del Principado, que es quien asume parte de estos daños. Digo parte, porque no siempre se paga el daño al ganadero y, cuando se paga, el retraso va de meses a más de un año. En un artículo del 2016 de la revista online “Senderismo en Asturias” (www.senderismoenasturias.es) ya se decía que la Administración tendría que pagar indemnizaciones de 833.856 euros, al haber herido o matado el lobo a 3.494 cabezas de ganado vacuno, 1.250 de ovino, 1.012 de equino, 713 de bovino y 510 de caprino.

Por ello, el Principado está permitiendo ahora en algunos municipios asturianos, como Nava, batidas de caza de lobos con el fin de revertir ataques de los caninos al ganado (La Nueva España,11/10/2018). Los ecologistas y las asociaciones animalistas siguen en su afán de proteger al lobo, y defienden que son los ganaderos quienes invaden su hábitat. Pero esto no es del todo cierto. Ha habido muchos casos en que los ataques se han producido incluso en fincas cercanas a los pueblos o a las propias casas.

Se debe de proteger al lobo, pero las batidas controladas deben hacerse. Hay que conseguir un equilibrio entre la especie y el ser humano.

Alejandro Barrero García

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