Artículos de General

Televisión y filosofía: “The Good Place”

Miércoles, 12 Diciembre 2018

¿Cómo se puede ver la filosofía en la vida real? ¿Cómo hacer que la ficción nos dé las mejores comedias de los últimos años? Voy hablar de la serie “The Good Place”, una telecomedia creada por Michael Schur.

La serie se centra en Eleanor Shellstrop, una joven recién fallecida que se despierta en la otra vida y es enviada por Michael al “Lado Bueno”, una utopía parecida al cielo que él mismo diseñó en recompensa a una vida terrenal justa. Sin embargo, rápidamente se da cuenta de que fue enviada allí por error, y debe ocultar su comportamiento moralmente imperfecto y tratar de convertirse en mejor persona.

Normalmente, cuando en este tipo de series de ficción exponen temas sobre moral, es decir, sobre acciones que definen a lo humanos como buenos o malos, lo hacen a través del drama; con circunstancias lo más extremas posibles que arrastran a los personajes hasta los debates filosóficos. Esta serie sigue esa línea. Ubica a los personajes en unas situaciones radicales, pero lo hace con una buena dosis de humor, ofreciendo una mirada refrescante respecto al tema. La serie reposa en seis personajes principales, y una trama cargada de referencias filosóficas y chistes absurdos que colisionan gustosamente para convertirse en uno de los trabajos más inteligentes de la actualidad. Parece una serie destinada a enfangarse rápidamente en peroratas religiosas, cuentos con moraleja, dilemas morales de baratillo y personajes cargantes. Su estética chic, colorista e irreal, orientada a transmitir al espectador una idílica sensación de perfección de una post-vida demasiado buena para ser verdad, se vuelve incómoda e inquietante.

En la primera temporada se revela que las personas llegan al “Lado Bueno” tras sumar puntos por buenas acciones y así se forja un criterio de qué clase de personas son. Se introducen, así, temas y comentarios sobre Sócrates, Platón y Aristóteles; o incluso teorías como la de Kant, un referente para la protagonista de la serie. Se introducen personajes que plantean conflictos éticos, como Tahani Al-Jamil, que ha llegado al “Lado Bueno” por sus acciones benéficas a pesar de ser una persona egocéntrica, o Jason Mendoza, un traficante de drogas al que han confundido con otra persona, en su caso un monje. La reflexión sobre el bien y el mal nunca abandona el guion.

“The Good Place” introduce en uno la necesidad de saber más. Hace pensar e invita a buscar bibliografía sobre algunos de los conflictos que plantea; como por ejemplo la lógica aristotélica (sobre esto hasta hacen chistes que hacen gracia), el utilitarismo (la escuela que establece que los actos morales son aquellos que benefician a un mayor número de personas), la deontología (la rama de la ética que reflexiona sobre la moralidad de los actos de uno) o el existencialismo (una teoría en la que el agente moral es el individuo).

Otro tema que trata la serie es intentar imaginar un lugar que la religión ya construido en nuestras mentes varias veces: el cielo. Desmarcándose de la temática religiosa, “The Good Place” no habla de las deidades o de los seres queridos que los recién llegados se encontrarán en el Más Allá. Pero, como el paraíso no se gestiona solo, su arquitecto, Michael, cuenta con la ayuda de Janet, un chocante ente omnisciente encargado del mantenimiento del lugar. Ambos son, individualmente, personajes deliciosos; Michael, por sus múltiples fracasos a la hora de intentar comprender la naturaleza humana; Janet, porque es distinta a la mayoría de los personajes que uno haya visto antes.

Aunque mi género preferido no sea la comedia, la temática de esta serie me ha parecido interesante. Le he dado una oportunidad, y de verdad que vale la pena echarle un vistazo. Es diferente, porque el escenario es el más allá, el “Lado Bueno”. Allí llega una persona que no pertenece a él; una persona que solo piensa en sí misma, la cual deberá adaptarse y mejorar para lograr quedarse en el “Lado Bueno”, lleno de gente buena, y evitar, así, que la envíen al “Lado Malo”. Además, la más mínima cosa mala que haga, siempre afecta a todo el lugar. El planteamiento me ha llamado la atención, y las situaciones que surgen son bastante entretenidas. No es el culmen de la telecomedia, pero sí una buena opción a tener en cuenta si no sabes qué ver.

Deva Gómez Vázquez

La tecnología en Navidad

Martes, 11 Diciembre 2018

¿Nos consume la tecnología? ¿No creéis que estamos en una época en la que no sabríamos vivir sin ella? Últimamente, se me han abierto los ojos con este tema y es que, cuando nos disponemos, por ejemplo, a sentarnos a la mesa para comer con nuestra familia, la gran mayoría prefiere mirar al móvil en lugar de mantener una conversación. Hay gente que confiesa hacerlo para evitar, así, preguntas incómodas por parte del resto. Se utiliza el móvil como una cápsula de escape de la situación. Pero, ahora que se acercan las navidades, ¿os dais cuenta de la gran cantidad de gente que se pasa las cenas de Nochebuena y Nochevieja mirando al móvil? Las redes sociales o las historias de Instagram se llenan en esos momentos de fotos, videos, ya sean de la cena o de la compañía. La gente aprovecha el teléfono en esas cenas para evadirse o continuar con su adicción, cuando no se dan cuenta de lo bonito que es mantener una conversación con tus familiares cercanos, alguno de los cuales quizás, en años posteriores, ya no ocupe un lugar en la mesa ese día.

Beatriz Chacón González

La lección del Brexit para los independentistas catalanes

Martes, 11 Diciembre 2018

El Reino Unido sometió a referéndum la salida de la Unión Europea sin explicar qué consecuencias tendría para los británicos. Ante la crisis desencadenada, el independentismo debería tomar buena nota de ello.

Los que pensaron, dirigieron y todavía pretenden mantener el proceso de independencia deberían reflexionar sobre todo lo que está ocurriendo en el Reino Unido, ya que éste constituye un fiel reflejo de lo que sucedería en Cataluña de celebrarse el referéndum de autodeterminación que reclaman (a pesar de haberlo celebrado el 1 de octubre y declarado después la independencia; una más, ésta, de las contradicciones del independentismo).

Al firmar su preacuerdo con la UE sobre el Brexit, la Primera Ministra Theresa May se ha encontrado con una fuerte oposición, no esperada, de su propio gobierno (incluidas dimisiones), de las propias filas conservadoras y de la oposición. En un debate en la Cámara de Comunes, muchos conservadores partidarios de separarse de la Unión Europea denunciaron que las condiciones de salida no restablecen la soberanía cedida y perjudicaran la economía británica. Además, los diputados de Irlanda del Norte y Escocia han señalado los perjuicios para sus territorios. Los laboristas y liberales, contrarios al Brexit, exigen sin éxito otro referéndum.

En el 2016, Gobierno y Parlamento británicos tenían legitimidad para convocar el referéndum del Brexit, unilateral, legal y vinculante. Aquella maniobra no respondía al interés de los ciudadanos británicos, sino a las luchas de poder dentro y entre los partidos. Nadie se planteó que, antes de someter a votación la salida de la UE, se deberían de acordar las condiciones en las que ésta iba a producirse.

Bajo una premisa pretendidamente democrática (votar para recuperar soberanía), Londres dio la palabra al pueblo, pero no la información. Y como nadie sabía con certeza qué significaría el Brexit, se impuso el sentimiento nacionalista, con llamadas xenófobas, promesas falsas y muchas mentiras. Como en Cataluña ¿no?

En Cataluña, los independentistas predican las innumerables ventajas de la soñada república catalana sin admitir la más mínima contraindicación. Prometen, contra toda evidencia, que fuera de España los catalanes seguirán en la UE, tendrán más recursos y serán más felices. O no han sacado lecciones del Brexit o estas no les importan nada.

Nerea Gómez Suárez

La polémica de VOX en Andalucía

Domingo, 9 Diciembre 2018

Tras ver los resultados de las elecciones en Andalucía, mucha gente ha colgado fotos en sus redes que expresaban su disgusto con los resultados. Este descontento fue causado porque VOX había obtenido 12 disputados en las elecciones andaluzas. Este hecho fue inesperado para mucha gente, a pesar de ser un partido muy polémico por sus ideas. Pero en este artículo no voy a hablar de las ideas de VOX, porque no me parece lo más importante y no estoy muy informada del ideario de ese partido político. Tras ver los “post” de la gente en las redes y las manifestaciones por los resultados, sólo voy a responder a las siguientes preguntas: ¿Por qué hay gente que ha votado a ese partido? ¿Está prohibido votar a VOX? ¿Tenemos que criticar a ese partido o centrarnos en intentar arreglar los problemas que tiene la izquierda?

Andalucía ha estado gobernada por el PSOE (la izquierda) durante los últimos 36 años. Esta comunidad autónoma ha sufrido fuertemente los efectos de la crisis y tiene un desempleo muy alto. Muchos políticos opinan que este partido proponía muchas medidas sociales que no se han podido cumplir por diversos motivos y que habían hecho que el salario mínimo andaluz fuese de los más bajos de España. Estos mismos opinan que la subida del salario mínimo es precisamente lo que hace que la economía se recupere, pues hace que haya más demanda y empleo.

Tras las elecciones de Andalucía, los resultados aproximados fueron: 1.000.000 de votos para PSOE, 749.000 votos para PP, 660.000 para Ciudadanos, 584.000 para Adelante Andalucía y 395.000 para VOX. Aunque se ve que este último partido polémico es una minoría en las elecciones, mucha gente ha expresado su descontento igualmente mediante imágenes o estados que dicen: ¿Qué le pasa a la gente? ¿Por qué votan a ese partido? ¿Se han parado a pensar que quieren quitar leyes sociales muy importantes? ¿Volveremos a ver algo parecido al franquismo si ganan?

Yo creo que los votantes de VOX están decepcionados con el gobierno ejercido por el PSOE, porque han conseguido muy poco de lo prometido y han empeorado la economía de la Comunidad con sus medidas. Aparte de esto, puede que hayan votado a VOX por sus ideas; porque comparten algunas ideas con ellos. No es necesario que se coincida con todas. El voto a VOX es tan respetable como a cualquier otro partido político, ya que es un partido legal. Entre la población hay gente cuyas ideas coinciden con algunas medidas que propone este partido. En democracia, hay variedad de pensamientos políticos. Me parece hipócrita e infantil que la gente que dice defender la democracia se manifieste contra ese partido sólo por ser contrario a sus ideas. VOX tiene sus votantes (sean mayoría o no) y, aunque el resultado no guste, esto es una democracia y hay derecho a votar libremente a quien se quiera.

No creo que criticar a un partido, tan respetable como cualquier otro (porque hay personas que comparten sus ideas), vaya a cambiar nada. En mi opinión, si de repente hay un incremento de votos a ese partido, es por algo. Me refiero a que habrá que ver los problemas que tiene el PSOE, en este caso, e intentar solucionarlos. Esos problemas nos afectan a todos y se pierde fe en la izquierda española.

Por finalizar, la gente que sube ese tipo de fotos da la imagen de que parece que la extrema derecha sea la única que hace dictaduras; supongo que por la cercana experiencia del Franquismo en España. Pero no se percatan de que también hay y ha habido dictaduras de izquierdas. El presionar en las redes o manifestarse por que haya gente que vote diferente es lo más antidemocrático del mundo.

Lucía Granja Álvarez.

La Tercera Guerra Mundial

Sábado, 8 Diciembre 2018

La humanidad está condenada a repetir sus errores y los únicos culpables de esto somos los propios seres humanos que, parece ser, no aprendemos. Siempre tropezamos con la misma piedra. Durante el siglo XX, Europa vivió una época de grandes guerras: la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial. Y todo apunta a que se va a repetir esta última.

La Segunda Guerra Mundial se caracterizó por el creciente número de regímenes autoritarios en Europa: Hitler, Mussolini, Stalin y, en España, Franco. Es cierto que tanto Franco como Mussolini, por ejemplo, llegaron al poder a través de un golpe de Estado, pero Hitler llegó de forma democrática al poder. Eso es preocupante. El caso de Hitler es el que parece estar repitiéndose ahora en el mundo entero. La ultraderecha está ganando fuerza en muchos países: España, Alemania, Italia, Brasil, etc. A esto hay que sumarle los presidentes electos: Trump, Maduro, Putin y Kim Jong-un… La única diferencia que hay entre la Segunda Guerra Mundial y la actualidad es que el pueblo reprimido, en vez de ser los judíos, son ahora los inmigrantes que llegan a Europa y EEUU para poder escapar de su país.

Viendo este panorama mundial, solo puedo pensar en que dentro de no muchos años, si esto no cambia, lo único que conseguiremos es una Tercera Guerra Mundial.

Irene Álvarez González

Más sobre las elecciones andaluzas

Miércoles, 5 Diciembre 2018

El pasado 2 de diciembre hubo en Andalucía elecciones autonómicas. Los resultados han causado mucha controversia en toda España, ya que un partido de ultraderecha nacionalista ha conseguido 12 escaños, con más de 400.000 votos, imponiéndose como quinta fuerza dentro del parlamento andaluz, justo por detrás de Podemos, Ciudadanos, PP y PSOE. Las redes sociales han ardido. VOX, que así se llama el partido en cuestión, lleva en su programa electoral propuestas xenófobas y denigrantes para muchos colectivos. Y Andalucía no es un caso aislado, porque la ultraderecha ya ha alcanzado cotas de poder en muchos países; como en Francia el Frente Nacional; en Alemania, Alternativa para Alemania; en Italia, la “Lega Nord”, el partido de Salvini; y en Hungría, Polonia o Brasil ya gobiernan de hecho.

Esto me da que pensar ¿Qué ha pasado en Andalucía, una comunidad en la que llevaba gobernando cerca de 40 años la izquierda? ¿Qué ha pasado para que la población andaluza, mayormente obrera y de clase media baja, haya cambiado tan drásticamente su sentir político? ¿Qué ha hecho tan mal la izquierda para que haya sucedido esto?

Los partidos de izquierda se quejan de que los ciudadanos no han ido a las urnas y critican a otros partidos sin ver que son ellos mismos los que han provocado esta situación con sus malas decisiones políticas. En mi opinión, lo único que hacen es decir lo mal que lo hacen los demás partidos sin hacer autocrítica.

Pedro Pérez Salamanca

A propósito de Vox

Martes, 4 Diciembre 2018

¿Por qué está este partido político actualmente en todas las bocas y ha cogido en tan poco tiempo tanta fama? Aún no sabemos quién liderará Andalucía, cómo acabará todo esto, y qué cambios conllevará para el resto de España. Lo que sí sabemos es que VOX, partido político fundado en 2013 y situado en la extrema derecha, con Santiago Abascal como actual presidente, es un partido atrasado que propone unas mejoras realmente inútiles: básicamente, retroceder en el tiempo. Si hemos llegado tan lejos y hemos conseguido tanto, ¿por qué desea este tipo de gente volver atrás? Quizás piensen que antes todo iba mejor, pero no es así. Os lo mostraré. Gracias a nuestra Constitución, a todas las manifestaciones de gente en la calle, y a las reformas respecto a las mujeres, todas y cada una de nosotras tenemos hoy derecho en este país a decidir sobre nuestro cuerpo, a ir al banco sin permiso de nuestros maridos o a contraer matrimonio con gente de nuestro mismo sexo. Avances como estos, que se han ido logrando en gran parte del mundo, son algunos de los que VOX quiere desandar y eliminar. Y no hablemos ya de la ley en honor a Franco ¿Una persona que ha matado a tanta gente es a quien deberíamos rendirle honor? Creo que cada partido tiene sus pros y sus contras. Eso es evidente. Pero ya es hora de dejar las pullas a través de las redes sociales y salir a la calle si lo que realmente queremos es cambiar esto. España no se está atrasando, ni se va a atrasar. El volver al pasado nunca fue posible. No nos quejemos de que estos partidos ganen fuerza, dando sólo opiniones en las redes sociales y compartiendo cosas que otros han escrito. Salgamos a luchar y a cambiar lo que realmente se supone que tanto queremos cambiar. España no está atrasada. Lo que España tiene es mucha población joven inactiva. ¿Qué opináis?

Beatriz Chacón González

La oposición al feminismo: el antifeminismo

Sábado, 1 Diciembre 2018

Todas las semanas salen en nuestros medios de comunicación nacionales multitud de noticias relacionadas con el feminismo: la violencia contra la mujer, como en el caso de La Manada, la discriminación de la mujer en el mundo laboral, como la brecha salarial, la desprotección de la maternidad, el “techo de cristal”, etc. Pero hay, a mi entender, un movimiento que aún no ha sido visibilizado por los medios: el antifeminismo. Aquí apenas se sabe de su existencia y hay pocos seguidores de este movimiento. ¿Pero cómo y cuándo surgió esta corriente tan poco conocida?

El antifeminismo nació en siglo XIX con la oposición al sufragio femenino y a la admisión de mujeres en instituciones educativas superiores, justificando que era demasiada carga para ellas. El antifeminismo se basa en el machismo. Considera que las mujeres son inferiores a los hombres y que no pueden tener los mismos derechos. Este movimiento ha ido evolucionando a lo largo del tiempo junto a los cambios sociales. Yo llamaría al resultado de esta evolución: antifeminismo actual. Este antifeminismo se ha ido separando del machismo más tradicional. Es ya bastante diferente al antifeminismo original; por ejemplo, ya no comparte la idea de la incapacidad de las mujeres para realizar ciertas actividades y está a favor de la “empoderación” de la mujer. ¿Pero, entonces, por qué es antifeminismo?

El antifeminismo es una corriente y un sistema de creencias que está a favor de la igualdad entre sexos, pero es contrario al feminismo en diferentes puntos:

El feminismo pide continuamente nuevos derechos para las mujeres en países en los que la igualdad de derechos ya está conseguida.

El feminismo está basado en ideas que se focalizan exclusivamente en el enfrentamiento del punto de vista de hombres y mujeres; así pues, también es víctima del machismo.

El feminismo discrimina y degrada a los hombres que están de acuerdo con las ideas feministas sin poder considerarlos feministas, sino sólo aliados. Las mujeres son la “clase alta” de esta ideología.

El feminismo sólo conduce al odio hacia los hombres. Sus manifestantes intentan “atacar” a las personas contrarias a sus ideas, dando a entender que su ideología es la única aceptable y dividiendo a la población entre absolutamente machista o absolutamente feminista, sin puntos medios.

El feminismo tiene una visión maniquea del mundo, donde la mujer es la más buena (y a la vez la más débil) y el hombre el más malo.

El feminismo considera que todo es machista. Por ejemplo, en algunas redes sociales feministas, se pueden ver imágenes en las que se dice que, si al entrar en un local un hombre cede el paso a una mujer abriéndole la puerta, se trata de un acto machista de superioridad que menosprecia a la mujer, dejando ver la debilidad de ésta que no puede valerse por sí misma abriendo la puerta.

Desde mi punto de vista, me identifico con la ideología antifeminista. En el pasado fui feminista y me di cuenta de que este movimiento debilitaba a la mujer. Discrimina a los hombres. Efectivamente, las mujeres son las principales víctimas del machismo, pero las feministas no consideraban a los hombres también como víctimas.

Por último, pienso que los medios manipulan la información sobre este tema por presión de la sociedad y para generar polémica. Siempre están presentando a la mujer como la buena y al hombre como el malo sin tener toda la información. Por ejemplo, en el caso de Juana Rivas, ésta fue presentada como la buena y el marido como el malo. Pero no se dieron a conocer datos relevantes sobre Juana que daban un giro en la historia sobre quién sería “el bueno” y “el malo” del caso. Juana dejó a sus hijos de 5 meses con su padre para irse de fiesta con su nueva pareja en el extranjero. Ese dato hace que la madre empiece a perder la razón.

Lucía Granja Álvarez

La inmigración ilegal

Lunes, 26 Noviembre 2018

Si estos días miramos en los informativos, abundan las noticias sobre el intento de inmigrantes centroamericanos de pasar la frontera de EEUU de forma ilegal. Es una situación similar a la que sufren muchos inmigrantes al ir en patera para pasar a Europa por el Mediterráneo. La inmigración ilegal siempre ha existido, ya que no todas las personas emigrantes tienen recursos o pasan los requisitos necesarios para poder entrar en el país receptor. Pero ahora se ha convertido en un problema internacional, ya que se están imponiendo las leyes restrictivas de extranjería sobre el derecho humano de migrar. La cuestión es: ¿Debemos recibir inmigrantes sin importar su legalidad o cerrarnos a la inmigración ilegal?

La gente que defiende la inmigración sin importar si es legal afirma que toda persona debe tener la oportunidad de buscar mejores condiciones de vida en otro país sin que se le pongan obstáculos. Al recibir muchos inmigrantes de diferentes sitios, la riqueza cultural de un país se incrementa. Además, la mayoría de los inmigrantes irregulares trabaja en sectores en los que la población autóctona no quiere trabajar, por lo que no le quita el trabajo a ningún ciudadano.

Sin embargo, hay personas que no comparten esa opinión. Argumentan que este fenómeno hace que los salarios disminuyan. Los “nuevos habitantes” aceptan salarios bajos, porque en su país de origen es mucho dinero, aunque en el país receptor sean insuficientes para mantener el estilo de vida normal. Se los acusa de hacer que suba el desempleo en el país receptor. Y también se dice que, como la mayoría de inmigrantes no tiene recursos, copan las ayudas y los servicios sociales del país receptor, dejando desprotegida a la población autóctona.

Desde mi punto de vista, estoy a favor de la inmigración sin importar su legalidad. No me parece que esté bien rechazar la entrada a una persona que quiere unas mejores condiciones de vida; que tiene derecho a tenerlas; y que ha abandonado todo en su país y se ha jugado la vida por conseguirlas. Mucha gente piensa que emigran por gusto y para perjudicar. Pero lo hacen porque en su país hay mucho desempleo e inseguridad. Se los acusa de ser criminales. Pero eso es porque los medios visibilizan mucho el crimen de un irregular, mientras se olvidan del de los locales.

Por último, pienso que el problema es que no hay verdadera cooperación internacional. Los países no se ayudan entre sí. Por ejemplo, los representantes políticos de países emisores y receptores de migración podrían cooperar más, tratando de reducir las altas tasas de paro, corrupción y criminalidad en los países emisores, y ayudando económicamente a construir infraestructuras en esos países.

Lucía Granja Álvarez

La pena de muerte

Viernes, 23 Noviembre 2018

Actualmente, en España no hay pena de muerte, pero hay países en los que sí la hay, como Estados Unidos o China. Este tema es muy polémico, porque vulnera el derecho humano a la vida por parte de un gobierno y su aplicación es cruel e inhumana. ¿ Pero por qué se debería abolir dicha práctica en todo el mundo?

Los partidarios de la pena de muerte argumentan que es el castigo más justo y adecuado; sobre todo en el caso de un asesinato. Es la ley del talión (ojo por ojo, diente por diente). También es un sistema barato, ya que no hay mantener a un preso en la cárcel, que no genera ingresos y solo genera gastos en comida o vigilancia. Sin embargo, la mayoría de los partidarios son familiares o personas relacionadas con la víctima de un asesinato u otro crimen. Buscan justicia a través de esta condena, y se mueven por venganza.

Los defensores de abolir este método defienden que es una vulneración del derecho humano a la vida. Es una indignidad, porque esta medida, aunque esté vigente en un país, no significa que los índices de criminalidad disminuyan. El castigo no disuade a los delincuentes. Además, se puede ejecutar a inocentes. Está basado en la venganza y eso no es justicia. Y también es un método discriminatorio, porque se aplica, sobre todo, a minorías, a personas pobres o con discapacidad; incluso hay países en los que se usa contra la disidencia.

Entiendo que el familiar de una víctima busque venganza y piense que es justo este castigo, pero estoy a favor de su abolición, porque convierte la justicia en venganza. El que un delincuente haya sido ejecutado no hace que su acto delictivo se borre de la historia. No tiene ninguna utilidad si no hace que disminuyan los índices de criminalidad de un Estado. Finalmente, si un gobierno aplica la pena de muerte, es él quien se ha convertido en el delincuente. El acto criminal de un delincuente no justifica que un gobierno se rebaje a su altura y cometa otro crimen.

Lucía Granja Álvarez