EL SILOGISMO ARISTOTÉLICO

La Teoría del silogismo, “uno de los más hermosos descubrimientos del espíritu humano” según Leibniz, es un sistema fijado por la tradición y heredero de la lógica de Atistóteles, la dialéctica medieval y el pensamiento moderno. Un silogismo es una deducción a partir de dos premisas.
En todo silogismo intervienen tres términos:
- El Sujeto de la conclusión (S) o término menor.
- El Predicado de la conclusión (P) o término mayor.
- El término medio, que figura en ambas premisas, pero desaparece en la conclusión.

Cada una de las tres proposiciones (las dos premisas y la conclusión) puede ser del tipo A, I, E y O.

Aristóteles dividió el silogismo en tres figuras a las que Teofrasto añadió una cuarta. Como hay cuatro figuras y cada una de las proposiciones puede ser de cuatro tipos, el número de combinaciones posibles es de 256. Pero de las 256 combinaciones posibles, sólo 24 cumplen estas reglas y, por consiguiente, sólo 24 son modos válidos.
Para recordarlos Pedro Hispano, en sus Summulae Logicales, ideó unos versos eufónicos:

Barbara, Celarent, Darii, Ferioque prioris

Cesare, Camestres, Festino, Baroco secundae;

Tertia Darapti, Disamis, Datisi, Felapton,

Bocardo, Ferison habet. Quarta insuper addit

Bramantip, Camenes, Dimaris, Fesapo, Fresison.

Las Summulae Logicales de Pedro Hispano (fallecido en 1277) se convirtieron en la pauta de los manuales de lógica a lo largo de toda la Edad Media, siendo usados hasta finales de la Ilustración.

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