OLAYA Y CHIPI
Obviamente, Chipi no se puede quedar solo en el colegio todo el fin de semana. Esto no lo pone en duda ninguno de los alumnos de infantil. Por supuesto, Olaya tampoco, y por eso se fue tan contenta el viernes con Chipi.
Cuando me vió entrar en el aula, con la cámara en la mano, se levantó de su asiento y me dijo que la foto se la hicera mejor sin el mandilón. Después, empieza el revuelo por el aula para cazar al conejito. Unas cuantas carreras por la clase y, ¡ya está!, Chipi ya está en brazos de Olaya.
La niña me contó que se lo había pasado muy bien con el conejito, que sólo había hecho una travesura. ¿Cuál? ¡Cuál va a ser, comerse las plantas!. Por lo demás, se portó como un campeón y Olaya disfruto mucho con él todo el fin de semana.
Pues bien, ahora Itziar está deseando que llegue el viernes para llevárselo a su casa.
