Horizontes Lejanos

Revista Escolar del IES Rosario de Acuña

DESPEDIDA DE LA PROMOCIÓN DE 2º DE BACHILLERATO 2006-07

Publicado por serafingf el 8 Julio 2007

portada25Textos de Nacho Melón y David D. Muñiz  

 

  

Texto de Nacho Melón

Presentación a cargo de Noemí Lamas y Andrés Vázquez

Seis años de una vida bastan para crear lazos inquebrantables entre amigos. Ilusiones, esperanzas, sueños, temores, enfados, riñas, alegrías… viajes con mejores y peores aventuras… animales, borracheras, onumentos, senderismo, borracheras… en fin, sea como sea, juntos hemos compartido el rumbo hasta el último cruce, hasta la última desviación. Algunos seguirán juntos en trabajos, estudios o en la vida… pero esta etapa dejará en nosotros huella, como las viejas cicatrices de guerra. Los más duros del Oeste estarán pensando que la melancolía de estas letras hierve la sangre a cualquiera; pero dentro de muchos años, cuando tengan una vida determinada por las decisiones que hoy, tan orgullosamente, toman… se acordarán de aquellos momentos con los compañeros, mientras se arrepienten de no haber hecho todo lo posible por labrarse un futuro mejor.

Los que comprenden esta situación de “hasta siempre”, no podrán negar que desearían abrazar a muchos de los presentes y también a los que ya no están, pero que siempre recordaremos. Como no podían faltar, algunos de los culpables han venido hoy para acompañarnos. Padres que han sabido decir “no” a su debido tiempo, aunque algunos tardasen más, padres que han aguantado y seguirán, esperamos, nuestras embajadas, pero sobre todo, padres que han conseguido, en líneas generales, educar a este grupo de, ahora sí, personas con opiniones, ideas, aptitudes, que varían como los colores de sus miradas. Miradas, que no se volverán a cruzar, manos que no se estrecharán más… pero los verdaderos amigos, los que se entienden al verse, por muy lejos que estén… no hará falta que se miren o que se estrechen la mano. Quizá llegue más hondo el suspiro de un corazón que recuerda que una mano que saluda con un puñal en la otra.

Faltan muchos, muy buenos, pero los que están los representan sobradamente. Los profesores son el engranaje que ha hecho más ameno nuestro paso por el instituto, pues han girado a nuestro gusto para ofrecernos, aunque pretendamos negarlo y hacernos los graciosos, el mayor de los favores que se puede hacer a una persona: la educación. Con ellos hemos visto no sólo la situación histórica, literaria o científica que nos lleva a nuestros días; hemos contemplado el mundo desde la mayor neutralidad posible, con sus graves problemas que heredaremos, tarde o temprano. Ahora que entramos, más que nunca, en la sociedad, es nuestra obligación no olvidar tal favor y actuar con la sensatez que nos han proporcionado. Que sepan que, aunque no lo digamos, agradecemos lo que han hecho.

Esto se acaba, amigos. Aunque os sigáis viendo, nunca olvidéis los rostros de todos los que pasaron por aquí. ¿Qué será de nosotros sin la alta velocidad de los pc-tablet, sin el típico: “oiga, no se puede estar en el pasillo” o las adorables huelgas que de tantos días de suplicio nos han librado? Nada más, gracias a todos por seguir aquí, al final de nuestra pequeña historia, breve, intensa y, en última instancia, inolvidable.

Texto y presentación de David Díaz Muñiz

Discurso de graduación

Antes de empezar hago una advertencia: llevo toda mi existencia intentando hacer la vida más divertida, huir de los tabúes y de los eufemismos, aprovechar, en palabras de Nietzsche la vida a cada momento, y por ello no voy a esforzarme en elaborar un discurso preciosista y que sólo busque motivar los mayores anhelos de nostalgia en vuestro corazón… vaya hombre, ya lo he hecho.

Durante mucho tiempo he intentado comprender por qué la gente llora en los días finales del curso… es como si no fueran a verse en la vida. Y yo creo que entre móviles, Internet, correo, postales, señales de humo y tam-tam, lo raro es que no hables nunca más con tus amigos. Además, a quien de verdad echas de menos te esfuerzas por verle, y ¡qué narices! ¡ si aquí somos todos vecinos! Yo me imagino a dos vecinos de puerta llorando porque no se van a ver más, y esa misma noche vuelven a llorar por lo mismo abrazados en el descansillo de la escalera cuando van a tirar la basura… Creo que la gente debería mirarlo de otro modo, porque no sólo van a seguir viendo a sus amigos, si no que los van a ver sin tener que ir a clase, lo cual es para llorar también, pero en este caso de emoción.

Siento comunicaros (y os trato de tú porque ahora que soy bachiller tengo ciertos privilegios) que sólo dispongo de dos años de experiencia en este lugar, pero me han bastado para elaborar un buen relato como este.

Nada más llegar, el instituto se me presentó como una buena opción, ya que es uno de los más pioneros. Al principio, como no, tendí más a arrimarme a los alumnos con los que venía, aunque inevitablemente acabé conociendo a los nuevos. Por supuesto el culmen fue, como siempre ocurre en estos casos, el viaje de estudios de primero. Este tipo de viajes unen mucho, y supuso la fusión definitiva de todos los alumnos. Fue un viaje alucinante en el que, pese a las inclemencias del tiempo, todo el mundo se lo pasó bien. Nos quedan muchos recuerdos de aquel viaje, pero no merece la pena recordar ninguno si os vais a poner nostálgicos: aunque me voy a quedar con el hecho de que fue un buen número de alumnos, y con el de que tuvimos que soportar el comportamiento de los tres profesores acompañantes: Serafín, Armando y Isabel. Es broma, se portaron muy bien.

El año siguiente (el segundo y último) voy a dividirlo en dos: por un lado, el viaje de estudios. Precioso, y por desgracia, con poca participación, pero fue un gran viaje… repitieron con nosotros los dos gallos de la Filosofía mientras que la novedad en el equipo titular fue Susana. Por otro lado exámenes; es el año de la PAU. Llegan los nervios, la gente está borde, los empollones te dicen que no se saben nada e inexplicablemente sacan dieces (algo parecido le pasó a Sócrates, que tampoco sabía nada, el muy jetas…). Otros por ejemplo podemos presumir de estar siempre alegres y tranquilos y luego sacar cincos pelaos… la vida es así…

Por lo demás, el resto del curso se resume en una serie de vivencias de escasa importancia, meras futesas que no merecen la pena ser contadas hasta que… faltan dos días para terminar… ahí es el acabose… empiezan los llantos y las preocupaciones, yo a veces me pregunto si seré un monstruo por no llorar pero es que no me sale porque yo creo que unos amigos de verdad no se separan nunca… a no ser que a uno se le ocurra la gracia de decir: “un día de estos te llamo y quedamos” o de dejarle un CD y decir: “un día que nos veamos te lo devuelvo”.
A otra cosa, ¿profesores? La verdad han sido muchos a lo largo de nuestras vidas, y por H o por B siempre nos acordaremos de todos, como por ejemplo… por ejemplo… eeeeh… de todos sí…

Pero ahora en serio, y hablando de profesores, este año mi compañero Marcos y yo nos hemos fijado en ellos, y la verdad, no son tan perfectos como se podría esperar de alguien que tiene una carrera y se permite el lujo de evaluarnos. Por esto mismo, les hemos elaborado un libro (con colaboración de otros alumnos) resumiéndoles sus gambazos, y otras curiosidades de lo que ha sido este curso 2006/2007 que toca a su fin. Hay un total de 8 profesores (los de Humanidades) que van a tener que enfrentarse a una evaluación de los alumnos y otros cuantos que verán sus meteduras de pata. Además, como somos masocas, hemos incluido las nuestras propias y las de otros alumnos.

En fin, hecha ya toda esta propaganda, a mis compañeros que no se han graduado quiero animarles a que hagan un esfuerzo y saquen adelante lo que les falta, que para septiembre ya los quiero ver unos señores bachilleres. Y a los que hoy se han graduado quiero desearles la mayor de las suertes en el mundo que nos vamos a encontrar ahora, quiero recordarles que han de ser trabajadores, constantes y humildes, ya que la vida está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansión… etc… Pero sobre todo, y teniendo en cuenta la índole de este discurso quiero pedirles que nunca pierdan el sentido del humor, ese sexto sentido que, bien usado, vale más que los otros cinco juntos.

Para terminar, y para resumir un poco este discurso cutre que seguro olvidaréis en cuanto salgáis por la puerta, tres cosas: la primera, ahora que sois libres disfrutad (los que repetís, o hacéis la PAU saltaos este punto); segunda cosa: no os metáis con los profes; y tercera y última señoras y señores, jóvenes y jóvenas: he pasado una tarde maravillosa… pero no ha sido esta… muchas gracias.

PD: Os recomiendo el enlace “Impetrologadores” que encontraréis en la columna derecha de esta página.

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Un Comentario a “DESPEDIDA DE LA PROMOCIÓN DE 2º DE BACHILLERATO 2006-07”

  1. near escribe:

    los discursos son para recordar para brindar esperanza aun mayor futuro

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