Horizontes Lejanos

Revista Escolar del IES Rosario de Acuña

Artículos de Mayo, 2010

Sin noticias de Gurb II

Publicado por pablohm el 28 Mayo 2010

Esta película necesita Flash Player 7

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HOMENAJE A ROSARIO DE ACUÑA

Publicado por serafingf el 28 Mayo 2010

portada28reducida.JPGPor Beatriz Antomil

 

 

 

 

Un grupo de alumnos de 4º A del instituto, formado por tres chicas (María, Estefanía y Olaya) y por tres chicos (Borja, Omar y Marco) llevaron a cabo el 19 de mayo, en el salón de actos del instituto un homenaje a la mujer que vivió en el siglo XIX (y principios del XX)  y que da nombre a su querido centro, con motivo del vigésimo aniversario de este.
Leyeron varios poemas, intercalando entre ellos datos sobre la vida de la madrileña y llevaron a cabo una representación de una parodia publicada en el diario “La Habana”. Su soltura y desparpajo, así como su excelente pronunciación en la lectura, llenó la sala de orgullo, por parte de los profesores, y de admiración entre los compañeros. El mérito fue también de Bonifacio, que durante dos largo meses los dirigió y ayudó. El resultado de recreos de ensayo y tardes en el instituto fue este bonito tributo a una mujer que renunció a una vida cómoda por defender su verdad, sus ideales, lo moralmente correcto y a los hombres y mujeres de clase obrera.

Por Sara Marcos

El pasado día 19 de mayo, en el salón de actos del instituto Rosario de Acuña, un grupo de alumnos de 4º de ESO realizó un homenaje a la escritora que le da nombre, con motivo del vigésimo aniversario del centro.  Intercalaron datos e información sobre Rosario de Acuña con varios poemas y extractos de artículos. Dos de estos alumnos sorprendieron al resto de compañeros con una breve actuación de teatro, en la que interpretaron el papel de dos hombres que hablaban sobre Rosario de Acuña y los misterios que sucedían en en su casa. Para finalizar este homenaje, Bonifacio, el hombre que organizó todo este trabajo leyó el poema titulado “Más allá de la muerte”.

 

Por Claudia Díaz

El Pasado miércoles (19 de mayo), nuestros compañeros de 4º de ESO leyeron poemas e historias que en su día escribió Rosario de Acuña, que con su nombre representa nuestro instituto. Combinaron la lectura de parte de su biografía con las obras que ella creó. Nos lo contaron de forma muy interesante, haciendo que estuviéramos atentos todo el rato, pero el momento clave fue cuando Marco y Borja interpretaron a dos personajes de la época de Rosario de Acuña, que mantenían un diálogo sobre lo que pasaba cuando ella se acercaba. Además la halagaban como si fuera la mujer más luchadora que hubieran conocido. Sin duda lo hicieron genial, mantuvieron una voz clara y fuerte durante toda la sesión, aunque también es verdad que pasaron muchas tardes ensayando. En mi opinión tuvieron mucho mérito y es algo que debemos reconocerles. Y para finalizar, decir que no lo hubieran hecho sin la ayuda de Bonifacio, su profesor de lectura.

 

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ÁLEX FREELANCE

Publicado por serafingf el 24 Mayo 2010

portada28reducida.JPGPor Marco González y Álvaro Gutiérrez

 

 

 

Well, we are two students at Rosario Acuña School. We are going to talk about Alex.
Her full name is Alexandra Charles and she’s from Toronto (Canada). Canada is far from Spain, 7000 km approximately. It takes about eight hours by plane to fly from Toronto to Gijón.
Her hobbies are travelling, softball, tennis and riding her bike too.
She has visited the U.S.A. (NYC, Alaska, Hawaii), Mexico, England, Italy and France.
She can speak English, Spanish and French.
She has got two brothers. Their names are Sam and Mat. Sam is 33 year old and Mat is 28 year old. She’s 23. She’s the youngest.
She tells us about Canadian food. Some of her favourite “national foods” are maple syrup and shepherd’s pie.
You can visit a lot of things in Canada like big cities, with high buildings or big national parks.
Alex lives in a house with three floors, not too far from the centre. She lives in an apartment in Gijón.
She comes here to learn Spanish and teach English. She likes Spanish people, because they’re really friendly.
In Toronto, male teenagers love skateboarding and basketball. Female teenagers wear more casual clothing normally.
In Toronto, the students are polite and the teachers are very strict.
In Spain, the people drink a lot of alcohol at discos but in Toronto they prefer dancing more.
She likes beaches and mountains too. Her favourite communities in Spain are Asturias, Castilla y León and Andalucia.
She studied journalism and film studies in a university in Ottawa for four years. Her favourite subjects at high school were Physical Education and English.

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EXCURSIÓN AL PUERTO DE SAN LORENZO

Publicado por serafingf el 19 Mayo 2010

portada28reducida.JPGPor Borja Domínguez Balbuena 

        

 

 

Todo comenzó como siempre en el autobús de camino a nuestro destino, el Puerto de S. Lorenzo. Llegamos hacia las 10:30 de la mañana. El sol daba fuerte pero aun así se hacía notar la presencia del frío. Comenzamos nuestra caminata con una gran cuesta en la que algunos ya sacaban la lengua. Chavales, padres y profes todos entusiasmados por conocer el nuevo recorrido preparado nos pusimos en marcha. Nos separamos en un claro y como siempre hubo gente que subió a los picos y  gente que no. Aunque los compañeros que subieron les íbamos vigilando desde lo alto de la montaña. La gente que subió pudo contemplar los maravillosos parajes que se nos extendía ante nosotros. Numerosas montañas a las que un profe fue nombrando. Mientras continuamos el camino encontramos grandes explanadas de nieve con las que un alumno y un profe no se resistieron a lanzárselas y golpearlas con los bastones de escalada. Cuando llegamos al pico, la gente no pudo resistir la tentación de sacarse alguna que otra foto para poder tenerla de recuerdo. En la bajada quien nos viera pensaría que éramos cabras montesas debido a que bajábamos por una gran pendiente sin camino. Luego los más atrevidos/as subieron peña negra, que ya sólo por el nombre me daba un poco de vértigo, mientras que los demás fuimos al encuentro del otro grupo para poder comer todos juntos.  El grupo de personas que no quiso subir ningún pico continuaron a la par de la primera montaña pero caminando en llano hasta llegar a unas casas antiguas donde niños y niñas no pudieron resistir sacar fotos, jugar o incluso hubo quien intentó cazar una lagartija, pero sin éxito. Cuando acabamos de comer todos nos pusimos de camino hacia una pequeña montaña. Al haber tanta nieve todos los que teníamos gorra, la llenamos de esta y aunque algún padre y profe acabaron empapados todo finalizó con risas. Tuvimos que pasar por una zona donde los pinchos de las plantas se hicieron notar. Acabamos llegando a un lago donde los peques intentaban coger algún renacuajo. Estuvimos merendando mientras esperábamos a los que se atrevieron subir a peña negra. Ahora finalmente todos juntos fuimos al autobús aunque tuvimos suerte de que empezase a llover cuando nos quedaba poco para llegar pero por 5 minutos nos empapamos. Como íbamos con tiempo de sobra paramos en Teverga para tomar algo en el bar. De camino a casa todo fueron chistes y risas.

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DESFASANDO CON CHEMA

Publicado por serafingf el 18 Mayo 2010

portada28reducida.JPGPor María Álvarez, Omar Casado,

Claudia Díaz y J. Felipe González

 

 

 

Esta historia ha sido una forma de demostrar de forma generaliza y algo graciosa, la rutina de los sábados en los adolescentes, basado en lo que vemos cuando salimos e incluso en vivencias personales. No queremos decir con esto que todo el mundo gaste las horas del fin de semana de la misma forma, pero decidimos plasmar la más usual.

10:02 Sábado 20 de Febrero. Me despierto de mi agitado sueño. No estoy cansado.
10:03 Apoyo la cabeza en el grifo de la ducha y sigo durmiendo
10:30 El sonido de las gotas de agua me sobresalta. Olvidé cerrar el grifo.
10:32 La bañera se vacía. Decido qué hacer. Enciendo el ordenador tras pulsar todo lo pulsable. Consulto páginas de información terrícola. Comienzo a leer.
10:50 Sigo leyendo
10:55 Decido cambiar de página, no comprendo el lenguaje cifrado de páginas denominadas X.
10:59 Consigo dar con el comercio local. Ojeo.
11:00 El Sporting empata.
11:05 Oviedo pierde. Me río
11:07 Desisto de leer información deportiva y me centro en una noticia: ‘’botellón’’.
11:10 Decidido, investigaré sobre el mencionado personaje.
11:15 Elaboro un plan para el día constatando todo lo necesario para pasar inadvertido y lo reflejo:
-12:00 Limpiar
-13:00 Comer
-14:00 Limpiar
-15:00 Prepararme
12:00 Comienzo la labor de limpieza.
12:10 Hago un pequeño descanso e intento volver a descifrar las páginas que antes se me resistieron.
12:30 Mejor adelantar la hora de la ducha.
13:03 Tengo hambre.
13:17 Salgo al portal a por un extintor. (Nota: no se puede freír tela).
13:45 Llega la pizza que he encargado. Tiro la pizza y me como la caja. Deliciosa.
14:02 No quiero limpiar. En su defecto, duermo una siesta.
15:30 Es hora de comenzar a prepararse. Tomo la forma, aspecto y voz de una chica de 16 años llamada Mónica. Me dispongo a arreglarme.
15:32 Me enfundo en una falda de tubo incomodísima, pero adoro la forma que le hace a mis piernas.
15:35 Es la hora de colocarse un artefacto extraño y sumamente complejo en el abdomen.
15:40 Objetivo cumplido.
15:43 Siguiente tarea a realizar, el maquillaje.
15:47 Me clavo un lápiz en el ojo.
15:48 Me clavo un lápiz en el ojo.
15:49 Me clavo un lápiz en el ojo.
15:50 Se me mete un lápiz en el ojo.
15:52 Desisto
15:54 Estoy satisfecha con los resultados. Admiro un reflejo en el espejo.
15:55 Sonrío pícaramente.
15:56 Decido volver a empezar desde el principio.
16:00 Caray, la tarea es complicada, duradera… pero ‘vaya si es bonita la experiencia de experimentar sombras de colores cual pintor frustrado! Coloco en su sitio todo y me atuso el pelo.
16:01 Qué suave y sedoso…
16:03 Este flequillo se me rebela.
16:04 No veo tres en un burro…
16:05 Tijeras.
16:07 Hasta luego pequeño mechón.
16:10 Me dispongo a llevar a cabo la misión más difícil y mortal de la historia. Allí están, frente a mí, esos pequeños utensilios de matar de 10 centímetros.
16:11 Avanzo con cuidado dos metros.
16:12 ¡Lo he conseguido!
16:13 Me caigo, pero no abandono el empeño y salgo a la calle. La escalera no me vencerá.
16:14 Aterrizo en el rellano del portal.
16:30 Llego a la parada del bus (Nota: situación, a 50 metros de mi portal).
16:35 Una farola impide que avance.
16:38 Una chica simpática y agradable me coge en brazos:
- A estas horas y ya queriendo beber… venga, nos esperan donde siempre. El denominado fus o bus o no sé qué, frena y nos desplazamos mientras la otra deja de hablar de lo genial que será este sábado.
17:00 Empiezo a hablar con todos, para calmar mi sed decido beber de lo que me ofrecen, no sé lo que es, pero me rasca la garganta.
17:15 Llevo 10 minutos bebiendo y por fin decido preguntar que es. Un chico que ha bebido aun más que yo, se me acerca y me confirma que es 43 cacaolat.
17:17 No se despega de mí, parece una lapa.
17:20 Sigue sobándome con la mirada.
17:22 “Accidentalmente” se cae por una cuesta y se hace un esguince en el pie.
17:30 Decido cambiar de aires y de cuerpo, los tacones me hacen difícil el avance y la cabeza comienza a pegar pequeños tumbos.
17:35 Llego al centro transformado en Carlos. La ropa es más cómoda y no tengo falta de llevar esos zancos mortíferos, pero dos artefactos extraños me producen una sensación rara. Quisiera arrancarlos pero son parte de la anatomía humana masculina
17:40 Me aventuro a entrar en un bar, denominado Maluka. La música es alta y el  ambiente es extraño, pues nadie para de beber como si mañana se fuera a acabar el mundo.
17: 45 Decido pedir algo, quizás lo de la primera vez, ya que no me supo nada mal.
17:46 El camarero me pone 43 con coca-cola, tan rico como antes.
18: 00 Una chica se cae encima de mi, se mueve extrañamente hacia los lados, y a continuación echa algo extraño por la boca que no huele precisamente bien.
18:05 Tengo los zapatos manchados.
18:07 Vuelvo a cambiar de apariencia. Entro en un recinto denominado “san está a gusto” donde los baños están colapsados. Salgo y la plaza alberga muchísima gente joven.
18:20 Llevo todo este rato sentado entre la multitud, observando la conducta humana adolescente. No hay un patrón claro, de todo un poco, mezcla de chicas en ropa elegante, otras tantas sentadas haciendo lo mismo que yo pero con la mirada perdida, chicos permanentemente con un vaso en la mano (cualquiera diría que cuesta poco tras haber visto el sablazo que me metieron por 3 botellas de ron…). En fin, total disparidad de comportamientos.
18:45 Un grupo comienza a alborotarse y a formar una fila en torno a un local en una de las esquinas de la plaza. Me incorporo, quizá descubra algo nuevo.
19:00 Llevo 15 minutos en la puerta y por fin un mastodonte de metro 80 y unas espaldas tan anchas como yo con los brazos abiertos, empieza a pedir no sé qué de DNI. Veo que las chicas tienen más facilidades que los chicos así que muy a mi pesar, vuelvo a subirme en unos tacones y a dejarme melena. Llega mi turno, tengo miedo, si fuese un perro, estoy seguro que me metería en dos cachos de pan y me merendaba.
- DNI – me pide con una voz que la verdad, no hace juicio a su anatomía de gorila
Rebusco en los bolsillos de mi chaqueta y encuentro una tarjeta rectangular con mi foto, Elena González, 53456782-S.
- Pasa.
- Paso.
Vale, bien, puedo entrar, lo que no sé es a dónde me estoy adentrando. De repente unas luces muy claras, una oleada de calor y música alta me empuja.
Voy al baño, definitivamente los pies no me aguantarían allí dentro.
19:30 Esto se empieza a llenar y la gente empieza a hacer movimientos extraños aunque yo para no quedarme corta decido imitarles. Me miran mal.
19:45 Decido tomar la apariencia de Andrés, ya que esto de estar en tacones es horripilante. Desde luego no sé como las demás aguantan subidas aquí arriba, ser un tío es mucho más fácil y más cómodo. Tras haber explorado todo este lugar decido salir a tomar un poco el aire, aunque me ponen un sello, supongo que será por si quiero volver a entrar.
19:46 Me siento en un banco, estoy algo cansado.
20:30 Mi estomago empieza a rugir, y decido ir a comprar algo. Hay un pequeño bar que al parecer vende de todo, desde bocadillos hasta pizzas incluyendo las patatas, que es lo que decido tomar.
21:00 Estoy algo aburrido, sentado en el mismo banco de antes y sin ganas de hacer nada. Nadie me habla, y a nadie le hablo. La verdad que un sábado me empieza a parecer peor que cualquier día normal, mucho más aburrido y no entiendo por qué los demás tienen tanto interés en que llegue, si para mí no es más que un simple día.
21:30 Para no morirme del asco decido entrar de nuevo. Me dice otro tipo no muy flaco: -Enséñeme el brazo -y yo lo hago sin rechistar, comprueba que tengo todo en orden y me deja pasar.
21:32 Ha aumentado la gente, ahora casi ya no hay ni un espacio libre. Es como si lo regalaran. Pronto, la música que en principio me llamaba la atención, empieza a cansarme, todo me parece lo mismo, pero debo ser el único que opina de esa forma. Para paliar el aburrimiento, voy a hacer trabajar a mi hígado.
22:00 He probado bastantes cosas de la barra, pero me arrepiento, no solo por el dolor de cabeza que tengo y el mareíllo, sino porque me quedo a dos velas, he gastado todo el dinero, y 40€ al parecer, aquí para la juventud es bastante.
22:15 Finalmente abandono el local, la gente me agobia. Decido volver a casa caminando, pero tengo dificultades para caminar, el suelo parece que quiere tirarme, no deja de moverse, al igual que la bebida, que sube y baja por mi garganta, dejándome una sensación de acidez y malestar.
22:20 Vomito en una papelera.
22:25 Vomito en la carretera.
22:32 Vomito detrás de un coche.
22:40 Vomito en los zapatos de un policía. Me disculpo, me río y emprendo de nuevo mi camino, no quiero pasar la noche en comisaría.
22:47 Llego a casa, la verdad es que no tengo hambre y decido meterme en la cama a ver si se me pasa esta sensación tan extraña.
23:00 Vomito la pared y sigo durmiendo.

12:11 Domingo 21 de febrero.
El dolor de estómago se ha ido pero la cabeza me da vueltas y el más mínimo ruido hace que me pegue botes. Decido trasformarme en otro chico con la esperanza de que éste haya sido más coherente que yo. Me miro al espejo, este chico tiene una cara horrible y el dolor de cabeza es aún peor. Misión cumplida, he descubierto cómo pasa un adolescente el fin de semana pero, la verdad, prefería adivinar cómo lo pasa un jubilado del inserso. No pienso hacer nada esta tarde, intentaré relajarme.
Día de limpieza en el piso de arriba, la vecina decide pasar la aspiradora.
Mañana de obras en el piso de abajo, deciden colgar cuadros en la pared.
Día de descanso en la casa de enfrente, los niños gritan mientras juegan con sus padres.
-Nunca más volveré a beber alcohol.
Cojo una botella que tengo en el minibar, lleno un vaso.
-Las agujetas se quitan con ejercicio, la resaca con otra borrachera.

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FALSA CONCIENCIA

Publicado por serafingf el 6 Mayo 2010

portada28reducida.JPGPor Juan Bárcena,

Iván Fernández y

Pablo González  

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MI REINO POR UN BESO

Publicado por serafingf el 6 Mayo 2010

portada28reducida.JPGPor Sara María Llerandi  

Primer premio 2010, prosa, bachillerato.

 

 

La mañana había comenzado de una manera maravillosa. Su padre se había presentado en su cuarto al alba, con un gran arcón repleto de trajes de su madre. Cuando Claire los vio, varias lágrimas comenzaron a surcar sus mejillas. Las mismas sedas, los mismos hilos de oro, los mismos estampados que tanto había insistido en traer de China, ahora le pertenecían. Su madre… aún esperaba verla sentada bajo el viejo álamo, en el patio, como solía hacer siempre. Le costaba demasiado aceptar que jamás la volvería a ver. Mientras acariciaba las suavísimas telas de un faldón procedente de Persia, juró venganza contra el Príncipe de la Luz, aquel malnacido que le había arrebatado lo que más quería en su vida…
Justo al otro lado del reino, el día comenzaba de manera similar para otra persona. Y sin embargo, todo era tan distinto…
Para Jaël, la mañana había sido igualmente agradable. Se levantó, sintiendo en sus huesos el peso de las mil batallas ganadas que, aun así, le habían dejado un recuerdo imborrable. Bajó al salón principal en el cual, tras miles de halagos y agasajos impersonales y mecanizados, recibió la visita del primer Comandante de su tropa.
-Señor, con su permiso.
-Adelante.
-Le traigo buenas noticias –comenzó el joven- Hemos conseguido sitiar la Torre Esmeralda.
-Felicidades, Sir –dijo Jaël, contemplando la sonrisa de suficiencia de su interlocutor- Aunque… Realmente, seamos honestos. ¿Por qué ha de interesarme?
El rictus que barrió su antigua felicidad provocó una carcajada en el príncipe que se preocupó en disimular.
-Di-disculpe Alteza… e-en breves lograremos su… rendición. –Balbuceó- No tienen forma de…
-Vuelva cuando pueda relatarme la victoria, Sir.
Tras decir esto, fulminó con la mirada al Comandante que se alejó, tropezando con la alfombra.
-Incompetentes… -murmuró.
Desde que su padre había muerto presentando batalla, como había jurado que perecería, la corte había cambiado demasiado.
-Y para peor, me temo –dijo para sí mismo.
Los valerosos caballeros que luchaban mil y una batallas sin decaer, ahora eran ancianos que tenían como máximo disfrute contar sus historias, ya enrevesadas y trastocadas por el tiempo, a cualquier persona que se ofreciera para escuchar. Las bellísimas damas que cautivaron a príncipes y reyes ahora eran señoras que, ante la escasez de hombres debido a las numerosas guerras, habían optado por el celibato. El resplandor, el brillo del que gozaban sus palacios y terrenos había quedado recubierto por una capa de polvo demasiado espesa.
Sin embargo, no se iba a dar por vencido. Recuperaría, costara lo que costara, la fama y el orgullo de su familia. Pasaría por encima de quien fuera. Y sabía cuál era su primer y más importante objetivo.
-Querida Joven de la Noche… -susurró, mientras acariciaba su daga –pronto serás mía, y te juro que te haré padecer mil veces más dolor del que tu ejercito le procuró a mi padre… Nada podrá detenerme… ¡Nada! –gritó, mientras lanzaba su arma contra un antiquísimo tapiz que adornaba la pared.
Asombrosamente, la daga se clavó en el pecho de una muchacha de largos cabellos negros y tez pálida.
-Incluso el Azar está de mi parte esta vez. El Bien prevalece ante el Mal. Siempre. Y así será. –comentó, mientras dejaba atrás la estancia.
Varios años después…
Un escalofrío recorrió todo su ser cuando la vio, desafiante, como años ha, a pocos metros de él. Tenía que ser una pesadilla, ¿o un sueño? De cualquiera manera, no podía ser real…
-¿Por qué estás aquí? –preguntó Jaël, en voz baja.
-Por ti. Tú eres la razón por la que estoy aquí. En realidad, tú eres la razón por la que respiro, por la que vivo. Por favor, escúchame… -Claire alargó una mano hacia el rostro del joven.
-No me toques. –Dijo, mientras le apartaba la mano y se alejaba un paso –Sigo sin entender qué haces aquí. Ya lo has visto, ya lo has oído. Los campesinos cuentan aterrados mis enfrentamientos, los juglares relatan maravillados mis conquistas. –Suspiró- Mira a tu alrededor. ¡Mírame! ¿Por qué crees que he cambiado de opinión?
-Ha pasado mucho tiempo…
-Once años y cuatro meses, concretamente. –Jaël se cruzó de brazos.
-Aún te acuerdas…
-¿Cómo crees que puedo olvidarme de aquel día? Aquel día comenzó mi calvario… Día tras día sufro las consecuencias de dejarte viva, Claire.
Suspiró, cansado. En ese momento, decenas de arrugas surcaban su cara, aparentando una edad mucho mayor que la que poseía.
-Vete, Claire. Vete lejos, huye. No puedo protegerte más. Aquella vez lo hice, y me costó mi reino, mis hombres, y casi la vida. He sufrido mucho para estar donde estoy ahora… No permitiré que lo eches a perder de nuevo. Eres hermosa y poderosa. Búscate un hombre que te quiera.
-Mi corazón pertenece a un solo hombre, y se encuentra en esta sala. –significativamente, le dirigió una mirada, perdiéndose en sus ojos azul cielo…
-Vete. –insistió.
-No. No hasta que me hayas escuchado.
-Estás agotando mi paciencia, y ya deberías saber que eso es peligroso.
Claire se quedó en silencio unos segundos, meditando. Dio media vuelta, en dirección a la puerta, pero se detuvo.
-Nunca quise hacerte daño, Jaël. Jamás pensé que…
-¿Que qué? ¿Qué creías que pasaría? ¿Qué íbamos a librarnos del juicio de todo el mundo? ¿O creías que el castigo iba a recaer sobre ti? No, evidentemente no. Sin embargo, éramos demasiado jóvenes, ambos somos culpables. Pero ahora he madurado, la experiencia me ha hecho diferente. –cerró los ojos, para volver a abrirlos tras unos segundos.- Ya te he dado una oportunidad, no te daré una segunda. Vete.
Ella se puso a su lado, silenciosa. Alzó la vista y la deposito sobre sus ojos, nuevamente. Desde la primera vez que le había visto, en el campo de batalla, su mirada la había cautivado, perturbado. Se sentía como si pudiera leer sus más íntimos pensamientos. Al menos, así se sentía ella, cuando tenía el privilegio de que él la mirara. ¿Cómo podía alguien tener esos hermosos ojos y ser tan malvado a la vez?
Absorta en esos pensamientos, se fue acercando cada vez más a Jaël, hasta que sus labios rozaron levemente los del príncipe, que abrió los ojos de forma desmesurada y, apartándola con demasiada fuerza, la derribó al suelo.
-¿Cómo…cómo te atreves?
Claire guardó silencio, mientras lágrimas silenciosas rodaban por sus mejillas. Pensó por un momento en su gente, en su familia, en sus amigos. ¿Qué pensarían de ella? Doblegada ante el Príncipe de la Luz… Había deshonrado a su clase, había decepcionado a todos. Todo su mundo se había derrumbado desde el momento en el que le conoció.
Jaël relajó el semblante, suspirando. Un profundo pesar se vislumbró a través de sus ojos cuando los volvió a abrir.
-¿Tus últimas palabras?
Claire levantó la mirada.
-Te quiero. Desde el primer momento en el que te vi, supe que no podría cumplir mi venganza, pero tampoco me importaba. Sólo me importabas tú. Nublaste mi mente, mis pensamientos, mi mundo entero. Te quiero, incontrolablemente, instintivamente. No puedo imaginarme mi existencia sin ti. Y aunque sé que jamás podremos estar juntos, que somos de mundos completamente diferentes, que deberíamos acabar el uno con el otro, no quiero vivir sin ti. Y si esta es la única manera, que sea.
Jaël, impasible, se acercó a ella. La abrazó, y la besó, uniendo dos mundos, dos seres, dos vidas. Se separaron tras unos instantes, y él la rodeó con sus brazos. Un leve grito de sorpresa escapó de los labios del príncipe cuando sintió su propia daga clavándose en su espalda. ¿Cómo había conseguido…? Suspiró. Daba igual. Ya todo daba igual.
-Amor mío, no me guardes rencor. Todo lo que he dicho es cierto, lo juro…
Depositó otro suave beso en los labios de él, mientras lo depositaba en el suelo.
-… No obstante, no podemos cambiar lo que somos, tú mismo lo dijiste hace once años. Y yo soy malvada por naturaleza, no debiste olvidarlo.
-Jamás me perdonaré tal descuido. De todas formas, la muerte solo es el comienzo, tú misma lo dijiste. No quedará así…
Y esas fueron sus últimas palabras.
Tras ellas, Claire le dedicó una mirada de enorme tristeza, pero se repuso enseguida. Echó un vistazo a su alrededor, y vio el trono desde el cual los Príncipes de la Luz gobernaban su reino. Subió las escaleras, disfrutando del momento, y se sentó en él.
-Un poco incómodo pero por este territorio, creo que podré soportarlo. –dijo para sí misma, mientras una carcajada nacía en su garganta. 
 

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UN PROFUNDO SUEÑO

Publicado por serafingf el 6 Mayo 2010

portada28reducida.JPGPor Carolina Hevia

Primer premio 2010, poesía, bachillerato 

Un deseo imposible,
un amor fugaz.
El viento que se lleva
todos mis sentimientos.
Todo el aire flotando por
el cielo azul
y hundido en el más profundo
de los mares.
Perdida, sin sueño,
sin rumbo.
Dolida, sin alma,
sin karma.
Hundida sin aire, sin luz,
sin sol que ilumine mis ojos.
Muerta, sola, perdida, dolida,
hundida sin ti.
Besando esos labios secos.
Tocando tus manos frías.
Mirando tus ojos
y los míos.
Amando tus recuerdos
y los míos.
Destrozada sin ti.
Sepultada por mis lamentos.
Enterrada junto a ti.
Bajo tierra te espero
Y tú a mí.
Descanso junto a ti, sin dolor,
con amor.

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“CUERPO INSERVIBLE”

Publicado por serafingf el 6 Mayo 2010

portada28reducida.JPGSonia María Santa-Cruz Hermo

Primer premio 2010, poesía,  segundo ciclo de ESO

Vendo una triste sonrisa
que no se puede borrar.
Vendo dos manos vacías
que no te pueden tocar.
Vendo unos ojos cerrados
que nadie quiere comprar.
Te regalo mis recuerdos
imposibles de olvidar,
mis secretos escondidos
y mi sueño de volar.
Yo te entrego estos dos pies
que caminaron contigo
y me quedaré sentada
esperando a mi destino.
Me sentiré satisfecha
si aceptas mi corazón,
que aunque esté triste y cansado
sigue latiendo por vos.

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HISTORIA DE UNA GUERRA

Publicado por serafingf el 6 Mayo 2010

portada28reducida.JPGPor Dora Martínez

Primer premio 2010, prosa, segundo ciclo de ESO

 

 (Iak, 1 mayo 2003)
Estaba tirada en el suelo. Podía oler la sangre pero no sabía si era mía. Oía los gritos de agonía de mucha gente, pero con el matiz de creer estar dentro de una botella. Sentía un intenso dolor en todo el cuerpo. Lentamente intenté levantar la cabeza, pero parecía que pesara una tonelada. Quise gritar, pero no me salía la voz. De repente noté cómo alguien me inclinaba hacia delante y entonces abrí los ojos y lo vi todo.

Estaba en un enorme edificio al que le faltaba media fachada. La gente gritaba desconsoladamente. Miré hacia la izquierda y preferí no haberlo hecho, enfrente de mí, tirado en el suelo, se hallaba un hombre al que le faltaba media cara y un brazo. Hice una mueca de dolor y de repente noté que no sentía nada de cadera hacia abajo, bajé la vista lentamente y noté que me mareaba: en el lugar donde tendría que estar mi pierna izquierda no había nada, me la habían arrancado. Empecé a transpirar. La persona que me había inclinado me apartó la cara para que no pudiera ver aquel destrozo y me la dirigió hacia la suya. Entonces le reconocí y sentí cómo se paraba el tiempo.

Por aquella cara, por poder verle una vez más, estaba ahí, en una guerra que no era la mía, en medio de una catástrofe por culpa de la cual los humanos estábamos perdiendo el poco respeto hacia el mundo que nos quedaba. Entonces me pregunté si había merecido la pena todo lo hecho hasta ese día solo por verle una vez más y, como respondiéndome, él juntó sus labios hacia los míos y recordé la primera vez que lo vi y todo lo que aquello acarreó…

Entré en la sala y la clase de ética ya había empezado, por lo que me senté en el primer sitio que encontré. El profesor estaba repasando lo que habíamos dado el día anterior, así que no me había perdido nada importante. Saqué las hojas para apuntes, un par de bolígrafos y entonces me di cuenta de que se me había olvidado el trabajo sobre Aristóteles.

-¡Maldición, otra vez no! – susurré, y me llevé las manos a la cara.

-¿Se te ha olvidado algo, no es cierto? – dijo el chico que estaba sentado al lado.

Le miré y me di cuenta de que nunca lo había visto o al menos no de tan cerca. Tenía pinta de tener unos 20 años, el pelo largo y moreno y unos ojos azules penetrantes. Me quedé callada mirándole durante unos segundos y luego  me di cuenta de que no había contestado.

-Esto… si, se me ha olvidado el trabajo que mandó ayer. Con lo bien que estaba… era crucial para que aprobara la asignatura. Es que siempre se me tiene que olvidar algo.

-Tranquila no eres la única. Me llamo Ian ¿y tú?

-Norma, mi nombre es Norma.

-¿Sabes qué? Toma mi trabajo, entrégalo tú. Yo ya tengo aprobada esta asignatura.

-¡No! – Exclamé – ¿Cómo voy a hacer eso? Es tuyo. No, no, en serio, no pienso cogerlo. Seguro que te ha costado mucho hacerlo y además…

-Señorita –dijo el profesor –  ¿qué es tan importante como para ignorar la Ética a Nicómaco?

-Verá Señor Cor de Roure – empecé- es que se…

-Se me ha olvidado el trabajo sobre Aristóteles – me cortó Ian – ¿podría entregárselo mañana?

-Bueno, me parece extraño en usted pero le voy a permitir el retraso, sin que sirva de precedente ¿eh?

-Por supuesto Señor Cor de Roure, muchas gracias – dijo -, y se sentó con una sonrisa torcida en los labios.

-¿Por qué has hecho eso?, no sé cómo podría agradecértelo…

-Me vale con que esta tarde la dejes libre para ir a tomar un café con alguien al que acabas de conocer.

No podría asegurar a ciencia cierta cuantas horas nos pasamos hablando sobre nosotros y nuestras propuestas de futuro. Ian me contó que era adoptado y que sus padres eran de Irak. Estaba estudiando periodismo, como yo, para poder viajar, conocer mundo y ganar suficiente dinero para que sus padres pudieran salir de su país. Yo no paré en todo el tiempo de agradecerle lo que había hecho por mí aquella mañana

-Tranquila, a mí me lo perdona, soy su ojito derecho – dijo, y me guiñó un ojo.

-No, en serio – insistí yo – imagínate por un momento que te suspende, me hubiera sentido fatal.
 
- ¡Jajaja…! – se rió – no creo que lo hiciera, además, quien no apuesta no gana. Recuerdo una vez que…

Por unos momentos dejé de escuchar y me empecé a fijar en los rasgos de su cara ¿Cómo era posible que nunca lo hubiera visto? Tenía unos ojos de un color azul tan intenso que dolía el corazón de sólo verlos y la línea de su cara dibujaba una forma tan perfecta que parecía tallada en mármol. Empecé a sentir que me latía el corazón con fuerza. ¿Qué me estaba pasando? ¡Si lo acababa de conocer! Debí de estar mucho tiempo callada porque se terminó dando cuenta de que no le estaba escuchando.

-Uy, perdón, es que estaba pensando en otra cos…

No me dejó decir más, me selló los labios con un fuerte beso. El primer beso de una relación suicida y él lo sabía, pero no quiso decirme nada.

Los cuatro años que nos quedaban de carrera los pasamos juntos. Alquilamos un apartamento a las afueras de Barcelona, cerca de la Universidad. Yo estaba opositando para una cadena de televisión muy importante y Ian había empezado a trabajar para un periódico popular en Barcelona. Todo era maravilloso. Planeábamos un viaje a Nueva York para celebrar la graduación, cuando Ian recibió una carta de su madre. En ella decía que se había quedado embarazada y que su padre había viajado a la capital de su país, Bagdad, para trabajar en una fábrica porque en el pueblo en el que vivían no conseguía el dinero suficiente para mantener a un hijo más, con él eran cinco hermanos.

-Verás Norma – empezó – mi madre en esta carta me está pidiendo ayuda, no lo dice pero sé que la necesita, mis hermanos son muy pequeños y apenas tienen fuerzas para trabajar.  Además desde que di con mis padres biológicos no los he ido a conocer en persona y… bueno, no quiero que pienses que no quiero estar contigo, pero no creo que pudieras venir, porque apenas hay espacio para nosotros.

-Pero, ¿cómo te vas a ir? ¿Ahora? ¿Cuando las cosas empiezan a encarrilarse? No lo puedes estar diciendo en serio, no…
 
No hizo falta ninguna palabra más. Rompí a llorar. Sabía que no podía pedirle que se quedara, pero no podía dejarle marchar. Podía ver perfectamente en sus ojos que mis lágrimas le estaban partiendo el corazón, pero era la única cosa que podía hacer en esos momentos. La impotencia que sentía era demasiado grande como para disimularla con un simple “lo superaremos”.

Los siguientes días antes de la partida fueron demoledores, aprovechábamos el día segundo a segundo, haciendo honor a la famosa frase que una vez un poeta dijo y que ahora era nuestro pan de cada día: Carpe diem quam minimum credula postero.

El día de la despedida fue deprimente, no como yo me lo había imaginado: dos besos y un hasta pronto.

-Por favor – me rogaba – deja de llorar, ¿quieres que la última mirada que me lleve de ti sea con esos ojos rojos? Sabes que volveré, no te puedo decir cuándo, pero te juro que me volverás a ver. Te quiero ¿de acuerdo? Te amo. Miles de kilómetros no podrán cambiarlo jamás.

Cuantas más veces me decía cuánto me amaba, más doloroso se volvía. No pude decir palabra, me besó con una ternura infinita, dejándolo claro una vez más. Le dije tan fuerte como mis cuerdas vocales debilitadas me dejaron hablar “te quiero” y se fue a la puerta de embarque.

Le vi montarse en el avión y supe que con él se estaban marchando mis ganas de vivir.

Yo conseguí trabajo en la cadena para la que opositaba como reportera en las noticias y todos los días hablaba con Ian por teléfono. Me contaba que había conseguido trabajo en la fábrica de su padre y parecía que todo les iba bien. Pero eso solo duró unos meses porque en adelante ni él tendría dinero, ni yo tiempo para llamar. Así fuimos aumentando el periodo de llamada hasta que se nos terminamos olvidando el uno del otro, aunque yo nunca lo hice del todo.

Tres años después, en Navidades del 2003, Ian me ve volvió a llamar. Decía que tenía ganas de verme y que parecía que su familia volvía a levantar cabeza, que en unos meses podría volver a Barcelona.

Pero el mundo volvió a darnos la espalda. Dos meses después, el 20 de marzo de 2003, empezaron las invasiones en Irak. Empezamos a llamarnos de nuevo diariamente y me contaba que cerca de su pueblo había explotado una bomba y tenía mucho miedo.

Un día, trabajando en los estudios de nuestra cadena, el director de las noticias nos dijo que se buscaba a un reportero para retrasmitir la vida en Irak durante una semana. Yo, por supuesto, hice todo lo posible por conseguir el puesto y el director no dudó en dármelo.

Mis padres se opusieron, pero yo tenía que hacer todo lo posible por sacar a Ian de allí. No le llamé porque sabía que él también hubiera opinado  lo mismo.
 
Viajé con un compañero llamado Miguel como cámara. Me contó que estaba nervioso, que tenía mucho miedo. También me contó que iba a ser padre dentro de pocos meses y tenía miedo de perderse el parto. Aquellas palabras me hicieron plantearme el peligro al que estaba sometiendo mi vida.

El mismo día que llegamos nos dirigimos a retrasmitir un reportaje en directo.

-Atenta Norma – me avisó Miguel – entramos en 5, 4, 3, 2, 1…

-En directo desde la capital de Irak, Bagdad.  Nos encontramos  en un antiguo colegio en el que se está improvisando un hospital para las personas que han perdido sus viviendas con la última bomba – decía, estaba muy nerviosa porque era el trabajo más serio que había hecho hasta el momento – Aquí están sometidas a una baja calidad de vida decenas de familias y… -de repente me quedé en blanco.

Él estaba ahí. La persona por la que me estaba jugando la vida estaba al otro lado de la sala y me había visto, nos habíamos visto. Miguel me estaba haciendo señas con las manos, pero era incapaz de articular palabra. Mi mente estaba flotando en medio de todos aquellos heridos y se estaba encontrando con él. Tiré el micro y, sin importarme las miles de personas que nos estaban viendo, eché a correr hacia Ian. Estaba llegando, casi podía tocarle, cuando un gran estruendo nos tiró por los aires y perdí el conocimiento.

Volví a la realidad sabiendo que no había marcha atrás para poder cambiar los últimos momentos vividos y dirigí mi mirada hacia lo único importante en aquel momento.

-Dios mío, mi amor – me susurraba Ian – ¿qué haces aquí? ¿Por qué has venido? No tenías que haberte jugado la vida de esta manera, no es justo. Esta guerra no te pertenece, no tendrías que estar pasando por esto.

Parecía que estaba bien. Solamente tenía una pequeña herida en la cara que le desfiguraba un poco la mejilla derecha, pero ni así dejaba de parecer un ángel recién caído del cielo.

-Madre mía – articulé como pude y noté cómo unas lágrimas se derramaban por mi polvorienta cara – cómo deseaba verte de nuevo, cómo te echaba de menos. Oh, Ian, nunca he dejado de quererte. Por favor, vámonos de aquí, vuelve conmigo a España, rehagamos nuestra vida juntos.

Noté como una risa de humor negro se asomaba en su sangrienta cara y entonces miré hacia un detalle que se me había escapado: un gran agujero atravesaba su vientre.

 No pude resistirlo y rompí a llorar. Él me abrazo tan fuerte como pudo y me volvió a besar, pero se puso a toser y a escupir sangre. Nos miramos y supimos que se nos escapaba la vida, pero sin embargo no podía imaginarme otra muerte mejor que aquella tirada en sus brazos.

-¿Y qué hacías tu aquí? ¿Es que acaso cayó la bomba en tu pueblo? – susurré.

-No – dijo con voz rota – vine a ver a un amigo de padre, a darle un recado. Dios, ¿ahora qué van a hacer sin mí? ¿Cómo puedo dejarles solos de esta forma? – dijo. Y por primera vez vi a Ian llorar. Dolía muchísimo ver cómo unos ojos tan preciosos se desbordaban y con cada lágrima me destrozaba un poco más el corazón.

-No tienes la culpa, no te martirices – le intenté consolar. Le abracé con cuidado y empezó a toser de nuevo.

Una alarma se despertó en mi mente: ¿dónde estaba Miguel? Me  incliné como pude y eché un vistazo hacia todos los lados y no lo vi. Al menos a su hermosa cara porque cuando me volví a girar hacia la izquierda, reconocí al hombre al que le faltaba media cara. Más lágrimas recorrieron mi rostro. Dios, pobre hijo, nunca conocería a su padre. ¿Y su mujer? ¿Cómo lo superaría?

Noté que mi mente se iba desvaneciendo, estaba perdiendo mucha sangre. Volví a mirar a Ian y nos quedamos allí, recostados contra la pared, sabiendo que se acercaban los últimos momentos y no pude resistirme a pensar en todas las cosas que me iba a perder. Hacía ya tiempo que había planeado un futuro juntos. Nos imaginaba envejeciendo y disfrutando de la vida juntos, ¿por qué no podía ser? ¿Cuál había sido nuestro error sin solución?

Entonces unos nuevos pensamientos atravesaron mi mente. Quizá me había obsesionado con él. Tal vez si no hubiera conseguido aquel trabajo, yo seguiría con mi vida en España y probablemente encontraría otra persona  con la que compartir mi vida. Pero eso sólo era igual y como una vez me dijo Ian: quien no apuesta no gana. Mi decisión había sido esta y con ella debía acarrear, y sin embargo no me arrepentía.

Pocos minutos pasaron cuando noté que mi mirada se nublaba y cuando volvía a mirar a Ian pude distinguir a duras penas que tenía los ojos cerrados y no respiraba. Sentí que mi mente se iba parando, que se estaba apagando la vela de mi vida. Intenté luchar por zafarme del abrazo de la muerte pero no pude, así que me resigné y le regalé a la persona que más quería en ese mundo el último soplo de mi corazón.

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MISTERIOSA DESAPARICIÓN

Publicado por serafingf el 6 Mayo 2010

portada28reducida.JPGPor Silvia Martínez

Primer premio 2010, prosa, primer ciclo de ESO

 

 

Me llamo Carol y tengo trece años, me apasiona leer. Aprovecho el tiempo libre que tengo para hojear mis novelas favoritas: todas aquellas que tengan misterio o situaciones emocionantes, intentando ponerme en la piel del protagonista para disfrutar al máximo la lectura. Lo que no me imaginaba es que sería yo misma el héroe de mi propia aventura…

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- ¡¡¡ RING-RING!!!

Era el primer día de las vacaciones del verano. Me desperecé torpemente en la cama y eché un vistazo al despertador: eran las nueve de la mañana. Había quedado con mis amigos Lucía, Jaime e Iván en su granja de Asturias para pasar con ellos las vacaciones. Siempre había envidiado a los trillizos por vivir en el viejo caserío, me lo pasaba genial cuando iba allí. Me encantaba cuidar de los animales, ordeñar las vacas… Además, mis amigos me habían informado que este año había nacido una camada de lechones y habían comprado varios caballos. Con ellos podríamos realizar una ruta que pasaba cerca de la granja. Esta senda conducía hasta la mina de La Camocha. Llevaba abandonada varios años y como estas vacaciones estaríamos mucho tiempo juntos podríamos explorarla. Yo aprovecharía el encuentro para presentarles a mi nueva mascota, Diva. Era una perrita de tres meses cuyos padres, dos preciosos caniches, habían ganado varios concursos de belleza a nivel internacional. Mis padres ya me estaban esperando en la puerta de nuestra casa para llevarme a la estación de tren. El viaje fue muy largo y aburrido, no vale la pena relatarlo. Cuando llegué a mi destino estaba desaliñada, cansada y sobre todo, hambrienta. Al llegar vi a mis amigos, que estaban sentados en una mesa al aire libre acompañados de su madre, la granjera, que nos había preparado una suculenta merienda-cena. Había de todo: galletas, un delicioso pastel de chocolate, tarta de nata con ciruelas, frambuesas y todos los frutos rojos que puedan existir, recién recolectados del bosque que rodeaba a la granja… todo ello acompañado por una refrescante naranjada y cremosa leche. Todo fueron elogios para Diva. Mis amigos se habían prendado de la dulzura y belleza de la perrita.

-Se llama Diva. Me la regalaron ayer. Vino a buscarme con mis padres a la estación cuando llegaba del internado.

Tras el gran banquete jugamos un rato con la caniche, tomamos una relajante ducha y nos dirigimos a nuestras habitaciones.

A la mañana siguiente bajamos a la cocina y engullimos a gran velocidad el desayuno. Me vestí rápidamente y coloqué un brillante lazo en la cabeza de Diva. Íbamos a dar un paseo por una aldea cercana. Justo cuando nos disponíamos a abrir la puerta, un hombre con bata blanca y cuerpo atlético se acercó al umbral y se presentó:

- Hola, soy el doctor Pet. Voy a montar una clínica veterinaria en el barrio y me gustaría hacer una revisión gratuita a los animales de la zona. Veo que tenéis una perrita muy bonita. ¿ Me dejáis examinarla? ¿Cómo se llama?

- Sí, adelante, se llama Diva.

El hombre entró en el luminoso hall de la casa y desplegó todo su material. Nosotros nos quedamos en el jardín, pues nuestra presencia podría alterar a Diva. Al poco tiempo el veterinario salió con mi caniche.

- ¡Enhorabuena! Vuestra mascota está sanísima. ¿Tiene pedigrí?

Comencé a hablar largo y tendido sobre todas las victorias de los padres de Diva. El veterinario parecía estar muy bien informado sobre concursos de belleza, cosa que me entusiasmó. Me encanta conversar acerca de los animales y hacer apuestas en los concursos. Luego el doctor se despidió y nos fuimos a pasear. Diva andaba con gracia oteando los alrededores en busca de nuevos perros con los que jugar. Mientras, nos paramos frente a un enorme cartel que denunciaba la desaparición de varios perros, todos ellos con una cosa en común, tenían un poderoso pedigrí. A todos se nos pasó una mala idea por la cabeza: DIVA. Nos dimos la vuelta en busca de mi perrita. Para nuestro alivio estaba junto a nosotros observando con curiosidad el extenso cartel. Seguimos paseando y acordamos ir a visitar la mina por la tarde, después del almuerzo.

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Tras una hora de paseo, llegamos a la mina. Era muy grande y parecía vieja, pero aún nos transmitía seguridad. Ajenos al peligro que conllevaba descender a las galerías, decidimos bajar.

- Bajar sería divertido. ¿Y si descubrimos algún tesoro? - se empezó a ilusionar Iván

-¿Vosotros no oísteis anoche ladridos en la granja?- pregunté.

Los demás negaron con la cabeza, pero seguía insistiendo. Mis amigos me plantearon la posibilidad de que fuese Diva, pero yo aseguraba que los ladridos eran muy graves para ser mi perrita. Los trillizos sabían que no había perros ni en su casa ni en los alrededores. El caserío estaba ubicado en medio del bosque y la casa más cercana se hallaba a un kilómetro. Cuando por fin parecimos olvidar el tema decidimos bajar a las galerías. Abajo era todo muy oscuro y encendimos las linternas. Había muchísimas desviaciones y no sabíamos qué camino escoger. Tras dos horas recorriendo galerías nos detuvimos en un entrante de uno de los corredores, semejante a una cueva, para comer. Nos sentamos en círculo alrededor de las mochilas y empezamos a repartir los bocadillos. Iván se apoyó en la pared de la gruta. Inesperadamente, en el lugar donde descansaba su cabeza, se corrió una de las piedras que formaban la tapia.

- ¡Veis como sí que pude haber una cueva del tesoro!- se volvió a ilusionar Iván.

Ilusión que le quitamos rápidamente de la cabeza, argumentando que los cimientos eran muy antiguos y podrían desprenderse rocas con facilidad. Iván nos calló las bocas a todos al mostrarnos el boquete que había quedado en el muro después de haber caído la piedra. A través del agujero vislumbramos otra caverna, más amplia y tenebrosa. Apresuradamente comenzamos a extraer más rocas hasta conseguir una abertura lo suficientemente grande como para que pudiésemos deslizarnos hasta la cueva oculta. Una vez en su interior la examinamos cuidadosamente, en busca de algún motivo que indicase por qué había sido tapiada. Todos estábamos tan concentrados en la tarea que ni siquiera oímos los pasos que se nos acercaban por detrás. Cuando los pudimos escuchar ya era demasiado tarde: dos hombres se adentraban en la caverna. Entre las voces, pude reconocer la empalagosa voz del veterinario que se había presentado en la granja días atrás. En ese momento le estaba explicando a su acompañante el terrible escarmiento que pensaba prepararnos por explorar minas abandonadas. Pet, el veterinario, ordenó a su compañero que se quedase con nosotros mientras él iba a buscar el material. A continuación se alejó por una de las galerías. Su acompañante se dirigió hacia nosotros y nos contó el plan que tenía preparado el veterinario. Después nos mostró su placa oficial, y nuestras caras de terror se transformaron en caras de alivio y duda. ¿Qué hacía un policía acompañando a un ladrón y secuestrador?

Mientras, Pet recorría las galerías y salió al exterior. Se acercó a su cobertizo en busca de un saco de piedras y los materiales necesarios para elaborar cemento, con el que pretendía tapiar la cueva y dejarnos encerrados para siempre. También se hizo con una manguera para inundar la estancia y una caja de herramientas.

El policía secreto inspeccionó minuciosamente la caverna. En una de las paredes, cerca del techo, encontró una palanca. Nos mostró su descubrimiento: estaba hecha de metal, que con el paso del tiempo, debería haberse oxidado. Sin embargo, ésta brillaba, indicando que hacía poco tiempo que la habían instalado allí. No dudamos en tirar de la palanca. Debería conducirnos a algo importante: estaba recién colocada y oculta en una cueva tapiada, además, por haber derrumbado el muro que la descubría, nos habían secuestrado. Al empujarla se desplegó una escalera de cuerda y el techo se desplazó, dejando al descubierto una trampilla. Yo, que era la más ligera del grupo, decidí ascender por la escalera hasta la portezuela. Cuando me disponía a abrirla, Pet irrumpió en la caverna. Al ver que su “compañero” estaba ayudándonos a escapar determinó que él moriría de la misma manera que nosotros: ahogado en una cueva sin salida. Alumbrado por una antorcha cortó la escalera. Nosotros, al verle, aprovechamos para salir corriendo: era nuestra única oportunidad para escapar. Pero sucedió algo que no esperábamos:¡Pet nos estaba apuntando con una escopeta! Todos comprendimos que al más mínimo movimiento estábamos muertos. Aunque también ocurrió algo imprevisto para el veterinario: el policía secreto sacó su pistola y le disparó. Cualquiera que hubiese estado presente pensaría que lo habría matado, pero el policía no le había tiroteado, sólo le había inyectado un tranquilizante.

En la comisaría ya tenían antecedentes de aquel hombre. Era esquizofrénico y había secuestrado en varias ocasiones a niños y animales. Se había cambiado de nombre y profesión varias veces, por lo que era muy difícil capturarlo. Sospechaban de un hombre (Pet) pero no podían demostrarlo, por eso el policía se hizo gran amigo del veterinario para desenmascararle. Como sabía que estaba loco y no podía controlar sus impulsos, siempre iba acompañado de los dardos tranquilizantes por si surgían imprevistos.

El veterinario yacía inmóvil en el suelo y nosotros mirábamos atónitos al policía, que estaba conversando con más agentes de refuerzo hospedados en una aldea cercana. Al poco tiempo toda la caverna estaba llena de guardias que esposaron y trasladaron al veterinario al exterior. Mientras, nosotros intentábamos abrir la trampilla. Para ello, Iván me cogió en brazos con el fin de alzarme hasta la portezuela y poder descubrir lo que se ocultaba detrás de ella. Con un fuerte tirón conseguí descorrer la losa quedándome tan sorprendida como mis compañeros. Una decena de hocicos asomaron por la trampilla. Con un enérgico impulso pasé al otro lado de la trampilla. Me encontraba en lo que aparentemente era un sótano. Rápidamente lancé una cuerda a mis compañeros, que fueron apareciendo uno a uno en la bodega. Encontramos una vieja puerta en una de las paredes. Al atravesarla y subir unas escaleras nos encontramos en un lugar estrecho y repleto de ropa. Parecía un armario. Cuando abrimos la puerta fuimos a parar a la habitación de la granja que nos pertenecía a Lucía y a mí. En nuestra habitación había un armario que se comunicaba con las galerías de la mina y con el lugar en el que se encontraban los perros robados. Normal que hubiese oído ladridos.

Eran las cinco de la mañana. Los granjeros, que ya se preparaban para la jornada diaria, se sorprendieron al ver tanta policía, que quería tomarles declaración. A nosotros nos iban a interrogar a la mañana siguiente, pues debíamos descansar. Después de darnos una ducha y un buen banquete nos fuimos a la cama, donde quedamos dormidos al instante.

……………………………………………………………………………………………………………………………

Dormía plácidamente en mi cama. Era el primer día de vacaciones y debía recuperarme de los esfuerzos realizados en el pasado trimestre. Me desperté al notar algo húmedo en mi mejilla. Era un caniche, idéntico a Diva. Mis padres aparecieron en el umbral de la puerta de mi habitación. Me habían regalado la perra como premio a los buenos resultados logrados en el instituto.

- Queda lo más importante. ¿Cómo la vas a llamar?

- ¡¡¡ DIVA!!!- respondí con decisión.

Me había encantado el sueño que había tenido la noche anterior, por eso decidí escribirlo. Además, próximamente se iba a celebrar en el instituto un concurso literario y podría aprovechar la ocasión para presentar mi relato.

Porque… ¿y si la aventura ocurría de verdad? Ese día iba a la granja de mis amigos de Asturias y ya tenía a Diva. Sólo me hacía falta una mina, un veterinario loco y mucha, mucha fantasía.

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LA PLAYINA

Publicado por serafingf el 6 Mayo 2010

portada28reducida.JPGPor Jennifer Priede

Primer premio 2010, prosa en asturiano

 

 

Un día perguapu pa dir a la playina y bañanos nel agua frescuco y cristalino mientres miramos cómo les foles intenten echanos un bocáu ruxiendo como feroces lleones marinos. Préstame muncho escuchar el soníu d’elles, encrespándose por culpa’l vientu y esos neños que chisquen nel agua y paecen pexes intentando nun ser pescaos.
Voi güeyar 1’horizonte; esa luna de fierru que nunca se dobla y permanez firme ente 1’agua y la tierra y nunca desapaez. Los castiellos d’arena que faen los neños enllenos de satisfacción porque nun se-yos caen y llueu encantaos d’aplastalos. Otru qu’intenta cazar andariques ente’l pedreru tentando la suerte pa nun caer. Persones que pasen tola mañana ellí tumbaes y cuando se llevanten paecen gambes churruscaes y muncho más. ¿A quién nun-y gusta la playa con toles coses que se ven? Si hasta n’iviernu ye divertío dir.
La xente lleva los perrucos a correr pela fría y tenebrosa oriella’l mar y ellos intenten metese nel agua pa coyer los crustáceos marinos que paecen asustaos intentando escondese na arena faciendo furaquinos. Les persones que van a caminar pa facer exerciciu y otros qu’atemoricen l’atónita mirada de los meticones metiéndose a nalar na fría y trupa agua… Anque visto dende otru puntu la playa yá nun nos pue paecer tan agradable:
Remolinos acuáticos que t’absorben como si quixeran xugar contigo peligrosamente, pozos que los neños dexen a mediu tapar y nos que pues rompete un pierna y neños qu’al xugar al balón péguente un balonazu…

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PREMIOS LITERARIOS Y DE TECNOLOGÍA

Publicado por serafingf el 6 Mayo 2010

portada28reducida.JPGEl pasado 23 de mayo, además de hacer el siempre exitoso mercadillo del libro, se entregaron los premios del concurso literario, organizado por el Departamento de Lengua y Literatura, y del concurso de máquinas, organizado por el Departamento de Tecnología. Los textos literarios podéis leerlos aquí, en la sección de creación literaria. A continuación tenéis la lista de los ganadores y la fotografía para el recuerdo. Enhorabuena a todos/as.

CONCURSO LITERARIO 2010

PRIMER CICLO DE ESO

PROSA. Misteriosa desaparición. Silvia Martínez Fernández (2ºB)
PROSA EN ASTURIANO. La playina. Jennifer Priede (2º B)

SEGUNDO CICLO DE ESO

PROSA: Historia de una guerra. Dora Martínez Llorente (3ºA)
POESÍA: Cuerpo inservible. Sonia Mª Santa-Cruz Hermo (4ºB)

BACHILLERATO

PROSA: Mi reino por un beso. Sara María Llerandi Méndez (1ºBach. C)
POESÍA: Un profundo sueño. Carolina Hevia Getino. (1º Bach. C)

CONCURSO “LA MÁQUINA” 2010

2º C

Borja Domínguez Balbuena – Coche eléctrico

2º D

Joel Rodríguez Estévez – Programador

3º C

Ana Álvarez Arias – Gorrocóptero

2º Bachillerato - Invernadero

Aitor Melchor Aguado
David del Río Sanfeliz
Alberto Pérez Alonso
Pablo Pastur Ortiz

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Fotos de grupos. Curso 2009-2010

Publicado por serafingf el 5 Mayo 2010

portada28reducida.JPG

 PEREGRINO

¿Volver? Vuelva el que tenga,
Tras largos años, tras un largo viaje,
Cansancio del camino y la codicia
De su tierra, su casa, sus amigos,
Del amor que al regreso fiel le espere.
Mas, ¿tú? ¿Volver? Regresar no piensas,
Sino seguir libre adelante,
Disponible por siempre, mozo o viejo,
Sin hijo que te busque, como a Ulises,
Sin Ítaca que aguarde y sin Penélope.
Sigue, sigue adelante y no regreses,
Fiel hasta el fin del camino y tu vida,
No eches de menos un destino más fácil,
Tus pies sobre la tierra antes no hollada,
Tus ojos frente a lo antes nunca visto.
Luis Cernuda
ESO

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BACHILLERATO

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