Filosofía

Pensar y actuar en el siglo XXI

Jacqueline de Romilly, adiós a una gran humanista

Publicado por rosafg el 31 Diciembre 2010

El 18 de diciembre murió Jacqueline de Romilly, indudable gran dama de las letras y la cultura francesa,  en París. Tenía 97 años.

Nació con el nombre de Jacqueline David, el 26 de marzo de 1913. Era hija de un profesor de filosofía judío que murió un año después de la I Guerra Mundial.

Estudiosa infatigable del mundo griego, ha dejado una obra escrita impresionante, tanto por su extensión (cuarenta y tantos libros) como por su aguda inteligencia y su claro estilo.

Escribió mucho sobre los grandes autores clásicos: Tucídides, Esquilo, Eurípides y Homero, y sobre los progresos y hazañas de los griegos y su perdurable vigencia actual.Fue profesora durante más de 60 años -muchos en la cátedra de la Sorbona- y mantuvo siempre un incansable fervor por la enseñanza del griego antiguo y una profunda preocupación por el declive triste de las humanidades en los últimos tiempos. (Pensaba sobre todo en Francia, donde el deterioro de la educación ha sido tremendo: el abandono de las lenguas clásicas la angustiaba mucho).

También sobre esto escribió una y otra vez, sobre todo en su última etapa. Aun en sus últimos años, ya ciega, seguía pensando y publicando con la misma pasión por lo helénico que en sus años de juventud (también escribió una novela y relatos cortos).

Tenía una gran memoria, muy precisa en su dominio admirable de todos los textos clásicos; y no solo conocía los griegos. También podía citar con soltura unos versos de Racine. Decía estar satisfecha de haber vivido compartiendo muchos años con Esquilo y Pericles, y no lamentaba, a fin de cuentas, su balance vital: “Haber sido judía bajo la ocupación, acabar sola, casi ciega, sin hijos ni familia, ¿es sensacional? Pero mi vida de profesora ha sido, de un cabo al otro, lo que yo deseaba”.

Consiguió numerosos premios y merecidos homenajes y honores: fue la primera mujer profesora en el Collège de Francia (donde, tras la muerte de Claude Lévi-Strauss, era el miembro más antiguo) y la segunda en entrar en la Academia Francesa (después de Marguerite Yourcenar); tenía la Gran Cruz de la Legión de Honor francesa (y otras muchas medallas); Grecia le otorgó la nacionalidad griega, y ahora ha lamentado oficialmente su muerte como “una gran pérdida para el país”; había recibido el doctorado honoris causa de las más prestigiosas universidades (en Oxford, Atenas, Heidelberg, Dublín, Montreal y Yale).Entre sus libros traducidos al español podemos recordar ¿Por qué Grecia?, El tesoro de los saberes olvidados, Los fundamentos de la democracia, Alcibíades, Los grandes sofistas en la Atenas de Pericles y La Grecia antigua contra la violencia. En Francia son muchos los que se han reeditado en ediciones de bolsillo.

Y recuerdo su voz en una lejana charla. Había hablado -era 1973, más o menos- sobre la tragedia griega en la Universidad de Salamanca. A la salida se detuvo en los escalones que dan a la plaza de Anaya, se quitó su abrigo de pieles, lo dobló y se sentó sobre él, como cualquier estudiante, y hablamos de mitos y viajes un buen rato.

Era una intelectual rigurosa y brillante, una escritora comprometida con la tradición clásica hoy; es decir, una humanista auténtica, en el mejor sentido del término, algo ya muy poco frecuente.

Autor para el Pais.com: Carlos García Gual es escritor, filólogo, crítico y traductor.

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