En un artículo publicado en Clarín (periódico argentino)  el día 16 de enero podemos leer que

“según un estudio del Centro Médico de la Universidad de Columbia de Nueva York,            la falta de sueño podría afectar sus (la de los adolescentes) respuestas emocionales y llevarlos a la melancolía”

Nos parece interesante destacar algunos datos:

- Participaron más de 15 mil chicos de entre 12 y 18 años

- Los especialistas descubrieron que 1.143 de los adolescentes estaban deprimidos

- Los que se acuestan después de la medianoche tienen un 24% más de probabilidades de deprimirse que aquellos que se van a la cama antes de las diez de la noche

- Los adolescentes que duermen menos de cinco horas tienen un 71% más de riesgo de sufrir depresión que quienes duermen más de ocho horas

- Los adolescentes que aseguran dormir “lo suficiente” tienden a deprimirse un 65% menos

- En cuanto a los padres, un 25% admitió que sus hijos se iban a dormir después de la medianoche

- La mayoría de adolescentes necesitan entre nueve y diez horas de sueño por noche, y dijeron que los padres podrían subestimar la necesidad de sueño de sus hijos adolescentes

CONCLUSIÓN:  “Dormir el tiempo adecuado es una inmensa prioridad”, resaltó J. Pletcher, especialista del Hospital Pediátrico de Pittsburgh, que afirmó que la relación entre la depresión y el sueño es bidireccional.

Un consejo: Intentar acostarse y levantarse siempre a la misma hora. Si se forma un hábito éste nos ayudará a dormir bien.

Un vídeo: Comer bien para dormir mejor (Fundación Eroski)