Los alumnos de la asignatura Publicación Gráfica y Multimedia nos invitan a participar en su blog

25 04 2011

Ocho alumnos de 4º de la ESO han creado un blog, Qué me cuentas, con la finalidad no solo de publicar los diferentes artículos que elaboran a lo largo del curso, sino también de lograr la participación, con sus opiniones y comentarios de sus lectores.

 

Ángel, Lorena, José, Marta, Laura, Maximino, Lucas y Sergio son ocho alumnos de 4º de la ESO del IES Valle de Aller. Todos son alumnos de la asignatura optativa Publicación Gráfica y Multimedia cuya objetivo es que los alumnos conozcan y utilicen las innumerables posibilidades que les ofrecen las nuevas tecnologías.

Tras una primera evaluación en la que se trataron las cuestiones teóricas imprescindibles para crear sus propios artículos multimedia: creación de enlaces, subir fotos y videos a Internet… En la segunda evaluación se lanzaron a la aventura de crear su propio blog, al que han bautizado con el nombre de Qué me cuentas.

Su primer artículo fue obligatorio, aprovechando que una vez empezado el curso se incorporó un nuevo alumno procedente de Gijón al centro y, en concreto, a esta asignatura, escribieron sobre la integración. Esta experiencia les resultó fascinante y comenzaron a desarrollar una importante labor como periodistas. “Sus ganas de trabajar han superado las expectativas que nos habíamos planteado a principios de curso” nos cuenta orgullosa su profesora Menchu. Tras este primer trabajo vinieron sus propios reportajes, así decidieron escribir sobre aquellos temas que más gustan a los adolescentes: cine, música, deportes, videojuegos, actividades complementarias y extraescolares que se hacen en el IES, temas de actualidad como el terremoto de Japón, etc.

Pero no solo se conforman con investigar y publicar sus trabajos, sino que quieren contar con las opiniones de otros miembros de la comunidad escolar: compañeros, profesores. “Queremos aprovechar las ventajas que ofrecen las nuevas tecnologías, no queremos que nuestros lectores se limiten a leer, sino que adopten un papel activo y puedan comentar, sugerir, criticar nuestras publicaciones” afirman. Para difundir su blog entre los miembros de la comunidad escolar -compañeros y profesores, por “iniciativa propia” reconoce Menchu, crearon una serie de carteles que pegaron en el instituto y además crearon enlaces desde dos de las principales redes sociales como son facebook y tuenti. Además, a finales de curso, serán los encargados de la maquetación de su propia revista digital que incorporará todos los trabajos realizados durante el curso. Esto les permitirá alcanzar los  grandes objetivos de esta asignatura: por un lado, un manejo claro, correcto y sencillo del lenguaje escrito y, por otro, el  buen manejo de las nuevas tecnologías.

Lo que más les gusta a estos alumnos es la libertad que tienen para desarrollar su propia creatividad, ya que ellos eligen los temas sobre los que van a escribir y, además les permite alcanzar una gran autonomía en el proceso de aprendizaje, ya que ellos mismos son los encargados de recabar la información para la elaboración de los artículos. Por último nos animan a participar de manera activa en su blog mandando aquellos comentarios.  Para ello nos facilitan su dirección:

http://blog.educastur.es/publicacion2010/

 



El Molín d´Adela, una visita al último vestigio del oficio de los molineros en el concejo de Aller

18 04 2011

 

Ricardo Cordero Pando, con gran esfuerzo y sacrificio, ha mantenido el antiguo molino donde trabajó junto a sus padres y un tío materno y lo ha convertido en un museo donde escolares y adultos pueden rememorar, gracias a sus animadas explicaciones, la vida y el trabajo de los molineros.

El Molín d´Adela lleva el nombre de la molinera y titular de los permisos oficiales, Adela Pando Megido, quien junto a su hermano y, posteriormente, su marido se encargaron de su uso y explotación, así como de todas las labores de mantenimiento y cuidado del mismo. Hoy en día se puede visitar y conocer todo lo relativo al oficio y la vida de los molineros gracias al trabajo y esfuerzo de su hijo Ricardo Cordero Pando quien con gran esfuerzo y tesón  lo ha convertido en un pequeño museo para mantener viva la memoria de este oficio  tradicional.

El Molín  se halla en un recodo del Río Negro a su paso por la localidad de Güeria (concejo de Aller). Se trata del último vestigio del oficio tradicional de los molineros en el valle de Cervigao. De unos treinta molinos que aprovechaban el caudal y la fuerza de las corrientes del río Negro y de sus afluentes -río Los Tornos y río Cervigao-, hoy sólo queda este molín como recuerdo de esta actividad.

Al molín acudían gentes venidas no sólo de los diferentes pueblos de la parroquia de Moreda -Llan de Mieres, Xagual, Les Tercies, sino también de parroquias vecinas como Caborana, Boo, Nembra y Santibáñez. El grano se metía en sacos o fardelas y se transportaba bien en caballo o en burro hasta el molín. Normalmente la gente solí moler una vez a la semana lo  que  provocaba que este espacio fuera un lugar de encuentro y  reunión, ya que la gente, a falta de periódicos y revistas, mataba el tiempo de espera  comentando los diversos sucesos, chismes y chascarrillos acaecidos en los diferentes pueblos a lo largo de esos siete días: noviazgos, bodas, infidelidades, entierros, emigraciones de vecinos a otros tierras, funerales, …

 La gran demanda que tenía el molín provocaba que estuviera abierto las veinticuatro horas del día, de hecho la molinera se pasaba muchas noches en él. Sobre todo a partir de los años 50, el molín desarrolló una gran actividad ya que Adela logró firmar un contrato con la empresa minera Sociedad Hullera Española por el que se encargaba de la molienda del grano necesario para la alimentación de los bueyes y caballos que se utilizaban en las minas para la extracción y transporte del carbón. Esto supuso que tuviera que pasarse muchos días con sus respectivas noches en el molín; pero, en compensación, le permitió prosperar económicamente. Al pasar tanto tiempo en el molín, Adela aprovechaba para realizar otras actividades, así en la balsa  o ñora del molín -acequia donde se remansa el agua del molino- lavaba a mano la ropa de la familia.  Además, como nos recuerda Ricardo con una gran sonrisa, cuando se procedía a realizar los trabajos de  limpieza  y  mantenimiento de la balsa y la canal, la molinera y su familia aprovechaban para pescar a mano las truchas que habían quedado atrapadas y trataban de volver al río, esto permitía a la familia variar la dieta y comer algo de pescado. Pero esta estancia prolongada en el molín también tuvo consecuencias negativas para su salud, así, como nos cuenta Ricardo, su madre desarrolló la enfermedad conocida como neumoconiosis (silicosis)  a causa de su continua exposición al polvo que originaba tanto la molienda del grano como las partículas de sílice que desprendía las piedras al moler.

 

En cuanto a la molienda propiamente dicha, el proceso comenzaba con la maquila, es decir, la cantidad de grano con el que el molinero se quedaba por moler. En este caso siempre se quedaba con la quinta parte de lo que se iba a moler. Hay que tener en cuenta que existían también los llamados molinos de vecera que recibían este nombre precisamente porque pertenecían a varios dueños y estos tenían que organizarse y distribuirse los días de molienda así como los cuidados que se derivaban del mantenimiento del molín. En estos molinos no se pagaba la maquila, ya que sólo molían sus dueños. La maquila se realizaba antes de echar el grano en la tolva del molín (la moxeca) y estaba ligada a medidas tradicionales de capacidad de áridos. Así se utilizaba el cupín equivalente a cinco kilogramos, luego estaba el celemín que equivalía a cuatro cupinos, es decir, veinte kilos y, por último, estaba la fanega con capacidad para 50 kilos. Una vez descontada la quinta parte de la maquila se molía el grano. Otras veces, cuando las cosechas eran malas y el cereal no abundaba, en lugar de cobrar la máquila, la molinera y el cliente llegaban a un acuerdo para pagar mediante trueque; de esta manera, el cliente le entregaba una mantega (manteca) castañas, avellanas, nueces… Para una buena molienda eran de obligado cumplimiento dos condiciones: la primera que el grano estuviera bien curado, ya que si estaba verde el molín empanaba, es decir, al moler el grano verde se formaba una pasta entre las ruedas que provocaba que estas se pegasen lo que obligaba al molinero a desmontar las ruedas, trabajo muy laborioso ya que las piedras pesaban entre 300 y 500 kilogramos, limpiarlas y, finalmente, volver a colocarlas, con la consiguiente pérdida de la molienda y de tiempo. Para comprobar si el grano estaba verde o maduro los molineros utilizaban el siguiente truco: cogían un grano y si por el embrión le clavaban la uña era señal de que estaba verde; entonces había que dejarlo dormir en casa del molinero y dejarlo secar tres o cuatro días  con el calor que producía la cocina de carbón. La segunda era el buen mantenimiento de las piedras (muelas) que permitían que el grano quedara muy fino al molerlo. Esta operación  consistía en desmontar las muelas del molín y mediante dos picos se restablecían las asperezas de las caras de las piedras, cuando se han desgastado por el uso. Esta operación se solía realizar una vez a la semana, pero cuando se acumulaba el trabajo se llevaba a cabo cada tres o cuatro días. De todas formas la experiencia y la costumbre le permitían al molinero saber  con  tan solo escuchar  el ruido que hacían las piedras al moler cuando era necesario picarlas. En el molín funcionaban dos molinos, uno se utilizaba para moler el grano destinado a consumo humano, por lo tanto las muelas debían estar bien picadas para que la molienda fuera muy fina, en el otro se molía el grano destinado a consumo animal, en este caso la molienda no debía ser tan fina, ya que resulta perjudicial para los animales que no pueden digerir el grano.

 



El grupo de montaña Ultra, cincuenta y dos año hollando cumbres

14 04 2011

 

Desde su creación en 1959, el grupo Ultra trata de extender por el concejo de Aller la pasión por las montañas. Para lograrlo son innumerables las actividades que organiza: excursiones, charlas, ponencias, jornadas de convivencia… todo ello dentro de un clima agradable de amistad y compañerismo.

En 1959 gracias al ánimo y esfuerzo de cuatro jóvenes alleranos se crea el grupo de montaña Ultra, heredero de un grupo anterior llamado grupo de montaña San Isidro del que toma su logotipo con el único cambio del nombre. En el concejo de Aller siempre hubo una gran afición a esta actividad ya que es el concejo de Asturias que cuenta con el mayor número de picos que superan los 2000 metros de altitud, por lo que enseguida el número de miembros del grupo fue creciendo llegando en la actualidad a contar con 437 socios, de los cuales 45 son federados. Hay que destacar que aunque la mayoría de los socios pertenecen al concejo de Aller, también hay socios no solo de otros concejos de Asturias -Gijón, Oviedo, Mieres- y de otras provincias españolas -Madrid, Salamanca Pontevedra- sino también de otros países, ya que los nietos del presidente, afincados en Andorra, forman parte del grupo.

Todos los años el grupo organiza un calendario con todas las salidas que se realizaran a lo largo del año. Todos los meses, con excepción del mes de agosto en el que no hay actividades debido a las vacaciones estivales, se llevan a cabo dos salidas. El día escogido es el sábado para que puedan participar el mayor número posible de socios y se centran en recorrer las diferentes cumbres de los Picos de Europa (provincias de Asturias, León y Santander). Pero, además, se organizan rutas para conocer y recorrer otros picos y montañas de la geografía nacional e, incluso internacional.  Así,  dos veces al año se suelen organizar excursiones a otras montañas de la Península. De hecho, durante este año 2011 el grupo visitará en el mes de junio el cañón de Río Lobos, situado entes las provincias de Burgos y Soria y, posteriormente, en el mes de septiembre acudirán cinco días a los Pirineos, donde la ascensió a diferentes montañas se combinará con el turismo. En otros años el grupo ascendió  cumbres como El Moncayo (situado entre las provincias de Zaragoza y Soria) o El Mulhacén y el Pico Veleta (localizados en la provincia de Granada)… Fuera de España,  recientemente, ocho miembros del grupo estuvieron en el Kilimanjaro (Tanzania, África); una experiencia muy dura desde el punto de vista físico, pero muy gratificante , como nos cuenta su presidente Jorge Faes. Además del duro entrenamiento -dos e incluso tres salidas semanales- para poder afrontar con garantías la subida, estaba la dificultad de la propia ascensión, ya que en cuatro días se pasa de una altitud de 700 a 5000 metros. Una prueba del enorme esfuerzo que supone coronar esta montaña la constituye el hecho de que de sesenta personas que inician la ascensión solo veinte logan llegar a la cumbre y, para orgullo del grupo, los ocho miembros lograron llegaron a la cima.

Pero la actividad del grupo no sólo se centra en estas salidas, sino que también se organizan otros eventos, así por ejemplo, una vez al año se organizan las jornadas de montaña. Durante cinco días, en el centro cultural de Moreda, tienen lugar una serie de ponencias y charlas en las que expertos montañeros relatan sus experiencias en diferentes lugares del mundo: La Patagonia, diferentes parques naturales de EEUU…

Otro objetivo importante del grupo es el de potenciar el senderismo en el concejo de Aller, para ello se celebra todos los años el día del senderismo en Aller, que consiste en recorrer alguna de las diferentes rutas señalizadas y catalogadas en el concejo. . Este año, el día dos de octubre, la ruta elegida es la que une los lugares de Llamas y Llanos. Además, el amor de los miembros de este grupo por la montaña no solo se manifiesta en las diferentes salidas, sino que también predican con el ejemplo y así, hace tres meses, llevaron a cabo la limpieza de la ruta que desde el barrio de El Carmen (Moreda) lleva al Picu Moros, para a continuación bajar al barrio de El Otero (parroquia de Nembra).

El club junto a la Federación de Deportes de Montaña, Escalada y Senderismo del Principado de Asturias (FEMPA) en organiza El Rally Fuentes de Invierno que este año ha alcanzado su undécima edición. También colaboró en la organización del día de San Bernardo, patrono de los montañeros. Además, como muchos de los grupos de montaña de Asturias participa en la actividad conocida como el belén de cumbres; el lugar elegido habitualmente es el Picu Moros y se coloca el belén el domingo anterior a Navidad; mientras que el día anterior, el sábado, se instaló otro belén en el Picu Estorbín, actividad en la que participaron unos noventa socios. Por último hay que destacar la colaboración con otros grupos de montaña, así por proximidad geográfica son varias las actividades que han organizado junto al grupo de montaña San Bernardo de Turón, como la marcha de veteranos; a esto hay que añadir que fueron invitados por el grupo de montaña Vetusta de Oviedo para que realizaran una ponencia sobre las experiencias vividas en la ascensión al Kilimanjaro.

Por otro lado, el grupo en colaboración con el ayuntamiento de Aller, se encarga de cartografiar, mantener -mediante la limpieza y desbroce de los caminos- y señalizar las rutas del concejo. Así se ha editado un folleto con once rutas que permiten recorrer y conocer el patrimonio cultural, artístico, industrial y natural del concejo.

Para poder formar parte de este grupo de montaña, o de esta gran familia, como reconoce orgulloso su presidente, hay que rellenar una ficha y abonar una inscripción de 7 euros. A esto se añade una cuota anual de 8 euros, excepto los menores de dieciséis años que no pagan. Esto da derecho a viajar gratis en el autobús de las diferentes excursiones a La Cordillera Cantábrica y a  recibir el  bollo y la botella de vino durante la jornada de convivencia que tiene lugar todos los años en La Llana´l Cordal el último domingo de Junio. A parte de la tradicional entrega del bollo y la botella a todos los socios, se prepara una gran paella para los socios asistentes y se organizan una serie de juegos para los más pequeños. Pero las cuotas de los socios no dan para poder cubrir todos los gastos que conlleva la organización de las diferentes salidas y eventos, así los ingresos se complementan con la subvención que reciben del ayuntamiento y con el dinero que se obtiene todos los días en la sede del club, donde los socios acuden a pasar la tarde en buena compañía jugando a las cartas o comentando sus experiencias en las diferentes salidas.

 

Por último el presidente Jorge Faes quiere animar a todos los jóvenes a iniciarse en esta actividad deportiva ya que, además de hacer nuevas amistades, conocer nuevos lugares,  realizar un poco de turismo, para coronar cualquier montaña o pico son imprescindibles valores que también son muy necesarios tanto en los estudios como en la vida diaria: capacidad de sacrificio, esfuerzo, afán de superación, trabajo en equipo, compañerismo.

 



La fabricación tradicional de las madreñas en el concejo de Aller

11 04 2011

 

El oficio de madreñero hoy ya sólo forma parte de la memoria de unas pocas personas mayores de Ayer. Sin embargo, a mediados del siglo pasado año  grande era la fama que tenían los madreñeros alleranos no sólo en Asturias, sino también en otras regiones vecinas como León y Santander gracias a la calidad de sus madreñas. Hoy, a través del recuerdo de algunos  de sus familiares, vamos a conocer la forma de trabajar de estos artesanos.

En la mayoría de las ocasiones los madreñeros eran contratados por tratantes de madera que compraban un monte, bien en el mismo concejo o en regiones limítrofes como León y Santander. Entre los tratantes y los madreñeros se pactaba el sueldo (incluida o no la manutención) a recibir por la tala de los árboles y la elaboración de las madreñas. Durante cuatro o cinco meses -final de la primavera, verano y, a veces, inicio del otoño- estos artesanos se alojaban en un pequeño cabanu (pequeña cabaña rústica) construido por ellos mismos y desarrollaban su trabajo. En otros casos eran los propios madreñeros los que se unían y  compraban un monte para obtener la madera necesaria para la elaboración de las madreñas y, a veces, otros utensilios como xugos (yugos), escudietsas (escudillas), cucharas, etc., y se encargaban de su posterior venta en los mercados que se celebraban en el concejo de Aller (El Mercaón de Cabañaquinta que se celebra todos los años el 26 de noviembre) o en concejos vecinos como el de Mieres, repartiéndose equitativamente los beneficios. También hay que comentar que la mayoría de los madreñeros se dedicaban a actividades agrícolas y ganaderas y en su tiempo libre elaboraban las madreñas y así obtenían un dinero con el que completar los ingresos familiares. Este es el caso de un vecino de Rubayer (Rio Aller), que mientras cuidaba del ganado, aprovechaba una pequeña cueva cercana a sus prados para trabajar la madera y fabricar madreñas.

Madreña sujeta en la taladraoria por medio de las cuñas mientras que el madreñeru taladra la madreña por dentro con el táladru.

 El proceso de elaboración de las madreñas comenzaba con la tala de los árboles; la madera más utilizada era la de faya  (haya) y la de nozal (nogal), aunque también se utilizaba madera de umeru, (aliso), castañu (castaño) y salguera.  Con un hachu (hacha de cortar leña) se cortaban los árboles, siempre en verde y en luna menguante ya que, según la creencia popular, la savia está más baja lo que facilita un corte más fácil así como un secado más rápido y uniforme de la madera con menor probabilidad de que se doble, arquee o se rompa. A continuación, con el tronzaor (tronzador) se serraba transversalmente el tronco en trozos, que cuando da para más de una madreña se fendía (rajaba) con cuñas. Ahora ya comienza el proceso de fabricación propiamente dicho de las madreñas en la que podemos distinguir los siguientes pasos: primero, el madreñeru, sentado sobre un tayón, (banco bajo, de forma alargada hecho con un tronco de árbol y cuatro patas sobre el que trabaja el madreñeru sentado en un extremo del mismo) con la azá (hacha pequeña)  empieza a dar una primera forma tosca a las madreñas. Segundo, con la zuela (azuela) se da una segunda forma a las madreñas y se van perfilando ya las diferentes partes de la madreña: el calcañal (parte redondeada posterior de la madreña), la boca (oquedad en la que entra el pie a la madreña, entre el calcañal y la casa), la papá (parte convexa, exterior y delantera de la madreña), el picu (punta de la madreña), los peales (los tres tacos de la madreña) …  Tercero, la madreña se  sujetaba sobre la taladraoria (tronco grueso que termina en forma de forcá, es decir, de uve)  por medio de dos cuñas y mediante los táladros (taladros) -hasta cincos diferentes podían llegar a utilizarse- se horadaba la madreña por dentro y así se hacía la casa de la madreña (parte delantera y hueca interior de la madreña). Cuarto, con la gubia (formón de media caña, delgado, que usan los carpinteros y otros artífices para labrar superficies curvas) se talla el calcañu (parte posterior de la madreña) y las cuestas (parte lateral de la madreña) por el interior, comprobando por primera vez el madreñero el número con la medida de les madreñes o la vara de medir (palo que tenía marcados los diferentes números mediante marcas o pequeños cortes hechos con una navaja). Quinto, mediante la tsegra o llegra (gubia de ángulo recto muy útil para sacar la madera interior de la madreña) se repasan todos los rincones de la madreña. Sexto, se desmonta la madreña de la taladraoria y mediante el rasiru (utensilio de hierro con corte y manillas laterales) se afinan (se alisan) las madreñas; para llevar a cabo esta operación se ponía sobre el pecho la encomienda (especie de almohadilla que se hacía con trapos o con cuero y se forraba con lana) con el objetivo de evitar cortes en la ropa y en la piel. Séptimo, mediante el cepillu (cepillo) se da un repaso final a la zona del calcañal  y la papá, tras lo cual se comparan ambas madreñas. Octavo, con una navaja se procede a desbocar (sacar la boca, el hueco interior, de la madreña) dando los definitivos retoques a la boca (oquedad en la que entra el pie a la madreña, entre el calcañal y la casa. Noveno, se procedía a pintar las madreñas; el proceso más antiguo consistía en afumarlas (ahumarlas) con meruxa (hierba mala que se da en los sembrados), corteza de abedul,  felechos (helechos) secos o con escobas (retama); en épocas más recientes ya se empezó a utilizar barniz y pintura, sobre todo, negra. Finalmente con una navaja se dibujaba una serie de motivos, cada madreñeru tenía los suyos.

Afinando las madreñas con el rasiru y la encomienda para protegerse de posibles cortes.

 

Existían dos tipos de madreñas: las de escarpín que se calzaba sin zapatilla sólo con el escarpín (especie de calcetín fuerte hecho de lana, sarga, fieltro…); las de zapatilla, que es la más habitual, se calza con zapatillas de suela de goma.

En cuanto al precio de  las madreñas, nuestros informantes recuerdan que a mitad de los años cincuenta el par de madreñas se solía vender a seis o siete pesetas, según la madera de la que estuviera hecha, por ejemplo las de nozal eran más caras ya que eran más ligeras y más calientes, el tipo de madreña o el número, según fueran para hombres, mujeres o niños.

 

 

 



La Gaceta de Aller

8 04 2011

 

Hoy nace este periódico digital. Nuestro objetivo era profundizar en los conocimientos de las costumbres, cosmovisión, lengua e historia de los pueblos que constituyen nuestro concejo de Aller. La mayoría de estos aspectos han sido poco o nada investigados, lo cual nos ofrecía un campo muy amplio para llevar a cabo nuestras indagaciones. Además, gracias a las posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías, podíamos difundir este conocimiento no solo entre los miembros de la comunidad educativa de nuestro centro, sino a todos aquellos interesados en el conocimiento de nuestra tierra. Y ya que las nuevas tecnologías permiten y facilitan la intercomunicación, nos gustaría contar con la colaboración de nuestros lectores, así, esperamos recibir sus críticas tanto positivas como negativas, así como sus sugerencias sobre temas que les gustaría que nosotros tratáramos. Al principio esta aventura cultural surgió como casi todo en los centros escolares, por obligación -un trabajo escolar encomendado por el profesor de lengua-, pero luego se ha ido convirtiendo en una diversión, ya que nos permite “disfrazarnos” de verdaderos periodistas: viajar a diferentes lugares de nuestras parroquias, conocer y entrevistar a personas que con gran amabilidad nos han atendido, afianzar y estrechar los lazos de amistad entre los miembros del periódico.  Por todo ello, podemos decir que la experiencia es muy positiva y el curso que viene queremos volver a repetirla y seguir avanzando en nuestra formación y en el conocimiento de nuestra tierra.



“La escuela como fuente de salud” visita el Proyecto de Salud del IES y su blog

7 04 2011

“School as a source of health” Lifelong Learning Programme



Actividad de “La Semana de los Kilómetros de la Solidaridad

2 04 2011

VII Carrera Kilómetros de Solidaridad