Alumno de Bachillerato del IES Valle de Aller seleccionado para el Campus Científico de Verano 2012

12 06 2012

Tras valorar su expediente académico y superar un riguroso examen on-line sobre materias científicas y tecnología, el alumno de 1º de Bachillerato del IES Valle de Aller, José Rodríguez Castro, ha sido seleccionado  para el Campus Científico de Verano 2012 de la Universidad de Oviedo (Ad futurum del Campus de Excelencia Internacional de la Universidad de Oviedo), que tendrá lugar del 1 al 7 de julio, y en el que desarrollará el proyecto “El lenguaje de las células“. Éste consistirá en charlas y clases teóricas, trabajos de laboratorio, técnicas de comunicación y divulgación de la ciencia, presentación y exposición final de resultados, y actividades complementarias científico-culturales y de ocio.

Los Campus Científicos de Verano se desarrollarán de forma simultánea en departamentos de investigación de 16 Campus de Excelencia Internacional y Regional desde el día 1 al 28 de julio de 2012. Los ha puesto en marcha La Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología y el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte con el apoyo de Obra Social “la Caixa”, con el fin de potenciar el interés de 1800 estudiantes de 4º de ESO y 1º de Bachillerato por la ciencia, la tecnología y la innovación.

 

¡Disfruta, José, de la labor investigadora y de la convivencia con estudiantes de todo el territorio español en un ambiente universitario!

 



Accésit para el IES Valle de Aller en la XI Edición de las Olimpiadas de Filosofía

11 06 2012

Enol Alonso Fernández, alumno de 2º de Bachillerato,  ha recibido un accésit en la XI Edición de las Olimpiadas de Filosofía por su trabajo, coordinado por el profesor Salvador Centeno, que tituló “Esa cosa llamada Tolerancia”.



Cogersa premia el trabajo de nuestro IES: «Las tres erres también con la tecnología»

11 06 2012

 

El Consorcio para la Gestión de Residuos Sólidos de Asturias (Cogersa) premió un trabajo elaborado por un grupo de alumnos de la ESO del IES Valle de Aller y dirigido por la profesora de Tecnología del IES, Berta Fernández.

Ese departamento decidió participar en el proyecto para concienciar a los ciudadanos de reciclar también los aparatos tecnológicos y cooperar en la educación medioambiental del alumnado, ya que en muchos casos las causas principales del deterioro de la naturaleza están asociadas de alguna manera al desarrollo tecnológico». Entre otras actuaciones, el proyecto incluye la correcta eliminación de residuos y la reutilización de aparatos.

El fin último de este proyecto es conseguir mejorar la salud ambiental del entorno, especialmente en el centro.

http://www.lne.es/cuencas/2012/06/07/cogersa-premia-trabajo-reciclaje-estudiantes-moreda/1253166.html



A pie de noticia: Peonza de oro en los IV Premios Espiral Edublogs

6 06 2012

El pasado Viernes 1 de Junio viajamos a Madrid para recoger nuestra peonza. Como ya comentamos no sabiamos la posición en la que habiamos quedado así estábamos nerviosísimas.

Madrid, Sábado, 11 de la mañana, entrega de premios Espiral Edublogs en el impresionante salón de actos del edificio Telefónica,  las únicos asistentes de nuestra categoria y el blog ganador es…¡¡A PIE DE NOTICIA!!

¡Qué alegría! Ganamos el primer premio, ¡la peonza de oro!. Estamos contentisimos, enhorabuena a todos los ganadores.

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Equipo A pie de Noticia

Artículo redactado por Tatina Fraga

PD. Desde aquí nuestro agradecimiento a much@s compañeros y profesores que nos han felicitado y dado la enhorabuena y a Margarita Gandullo por asistir con nosotras.

http://www.lne.es/cuencas/2012/06/07/alumnas-ies-aller-ganan-concurso-nacional-blogs/1253167.html



Humanitarios de San Martín: el compromiso con los más necesitados

5 06 2012

Desde finales del siglo XIX los humanitarios de San Martín han desarrollado una importante labor en defensa de los más necesitados y de las tradiciones y la lengua asturiana. Todo este esfuerzo se vio recompensado con la concesión del premio al pueblo ejemplar en 2007.

 

(Redactoras con Esperanza, presidenta de la asociación de Los Humanitarios de San Martín de Moreda.)

La sociedad de Humanitarios de San Martín aparece registrada de manera oficial mediante estatutos en el Principado de Asturias en el año 1905, pero ya existía desde 1873. En un principio nació con la finalidad de prestar ayudar a los ganaderos y pobladores del bajo Moreda, que engloba las parroquias de Boo, Moreda y Nembra.

Muchos fueron los eventos en los que resultó decisiva la ayuda, el esfuerzo y la colaboración de esta sociedad. Así, uno de sus primeros trabajos fue defender los intereses de los ganaderos de la zona ante los perjuicios que la apertura de las minas había ocasionado, como era el deterioro de pastos. También resultó decisiva su intervención en el pleito que durante largo tiempo se venía sosteniendo entre ganaderos alleranos y lenenses, enfrentamiento en el que hasta ese momento siempre habían salido perjudicados los alleranos. Pero gracias a su decidida actuación -llevan el asunto a Madrid y consiguen ganar el juicio- logran recuperar la propiedad de las tierras, así el dinero invertido en los juicios anteriores.  Cuando se produjo una peste en Boo los primeros que acudieron a socorrer a los afectados fue este grupo. Impulsaron la creación de un ayuntamiento en Moreda, si bien  funcionó muy poco tiempo. Esta sociedad colaboró económicamente en diferentes trabajos públicos: construcción de la primera carretera a Boo, el camino que desde Moreda llevaba a Moreda de Arriba, la instalación del alcantarillado y la luz en Moreda… Las sucesivas riadas producidas en la zona ocasionaban importantes pérdidas para los vecinos: el agua se llevaba sus corripos, cuadras y anegaban sus huertas. Pero aquellos siempre pudieron contar con la ayuda y colaboración de los humanitarios. Su labor, en definitiva, se podía equiparar al a que desarrollan los sindicatos hoy en día.

Por estas y otras acciones altruistas en beneficio siempre de los más necesitados del valle, la asociación fue bautizada por el propio pueblo con el nombre de Humanitarios. Posteriormente se le añadió el término de “San Martín” patrono de la parroquia de Moreda.

Tal era el arraigo y la fuerza de la sociedad que durante La Guerra Civil se permitió a sus miembros ayudar y asistir a los presos enfermos graves. E incluso se respetó la celebración de la fiesta de San Martín con su misa cantada.

Una vez pasado el doloroso trance de La Guerra Civil, se decidió incluir la comida anual cuya finalidad, además de repartir las viandas entre los más necesitados, era celebrar las actividades desarrolladas a lo largo del año y planificar las acciones futuras.

En la década de los cincuenta, los hijos y nietos de los primeros humanitarios refundaron la sociedad y fijaron un nuevo objetivo: ocuparse de las tradiciones del pueblo, ya que la prohibición de hablar asturiano durante la dictadura y la creciente industrialización habían puesto en peligro la lengua asturiana y por consiguiente la cultura del pueblo. Esta doble finalidad – el fomento de la solidaridad y de la tradición- la convierten en una sociedad singular; de hecho, esta reconocida como la ONG más antigua  y  la primera cofradía gastronómica que existe con estas características.

Uno de los innumerables premios que ha recibido la sociedad por su actividad solidaria a favor de los más desfavorecidos.

Las actividades que desarrollan los Humanitarios son innumerables: colaboran con muchas ONG y fundaciones  no solo españolas sino también internacionales, ya que son sensibles a cualquier desgracia o catástrofe que se produzca en el mundo. Ayudan a familias (actualmente unas doce) que reciben mensualmente alimentos o pagan los estudios a huérfanos. Por lo que se refiere al plano cultural, anualmente en junio se celebra la semana cultural en memoria de Joaquín Rodríguez Muñiz cuyo programa incluye diversos actos: conferencias, charlas sobre temas culturales y solidarios, actividades deportivas, un concurso de monólogos y poesía en asturiano en recuerdo a Pepe Campo. La muestra de música Tocando pelos pueblos que este año celebrará  el último sábado de Octubre su XVI edición. A esta cita acuden los grupos más destacados del panorama de la música asturiana, así como grupos de otras provincias españolas y países y regiones europeos (Portugal, Francia, La Bretaña francesa, Bulgaria…). Concurso de redacción en el que participan los centros educativos del concejo de Aller. Día de la difusión del deporte tradicional de los bolos; una de las grandes aspiraciones de la presidenta es poder crear una peña femenina. La cesión de su local para el desarrollo de variadas actividades: pilates, danza, reuniones de AMPA… La convocatoria anual de los premios Colmena de Oro a la solidaridad y Espiga de Escanda de Oro a la tradición. Colaboración en la publicación de diferentes libros, periódicos  revistas. El pregón y la fiesta de La Montera Picona. Finalmente, la organización de la fiesta y comida de hermandad de San Martín, el 11 de noviembre; para ello salen a pedir para recabar el apoyo de vecinos, hosteleros y comercios del concejo.

Para el desarrollo de estas innumerables actividades cuentan con alguna pequeña subvención (cada vez menor en este periodo de crisis) y la cuota anual de 18 euros que pagan unos 1400 socios no solo de Asturias, sino de otras provincias españolas e incluso extranjeros. El único requisito para formar parte de la sociedad es las ganas de colaborar y trabajar a favor de los más necesitados.

El resultado de tanto trabajo y esfuerzo altruista se ha visto recompensado con innumerables reconocimientos en forma de premiso: La faba de oro, La medalla de plata de la Cruz Roja, el galardón héroes valles mineros asturianos entregado por la fundación Marino Gutiérrez Suárez y el más prestigioso, el premio al pueblo ejemplar en 2007 que supuso divulgar a nivel no solo nacional sino internacional  la labor de los humanitarios, además de un reconocimiento a la labor de todos aquellos miembros que contribuyeron a su desarrollo y mantenimiento, así como un regalo para el pueblo allerano.

A lo largo de sus años de existencia ha contado con diversas sedes: la primera se ubicaba en la calle de los humanitarios de Moreda, que precisamente recibió este nombre por la ubicación en este lugar de la casa de auxilio que prestaba tanto ayuda en forma de alimentos como de atención médica. Durante unos años no contó con una sede física hasta que el arzobispado le donó un pequeño cuarto dentro de la iglesia parroquial. Finalmente en los años 90 mediante un acuerdo con Hunosa alquilaron la casa y el terreno propiedad del director general del concejo de Aller, inmueble que terminaron comprandoen el año 98.



El oficio de arriero en el Alto Aller

4 06 2012

Muchos fueron los pobladores de la zona alta de Aller que recorrían varias veces al año los caminos que unían sus pueblos con los vecinos leoneses para intercambiar alimentos, bebidas y productos variados. En una época de escasez y penuria había que aprovechar todos los recursos y agudizar el ingenio para poder conseguir los productos indispensables para poder sobrevivir.

(Redactores del periódico junto a Corsino Castañón.)

Corsino Castañón nació en 1925 toda su vida ha residido en el pueblo de Llanos, en el concejo de Aller y a sus ochenta y seis años aun mantiene una memoria prodigiosa. Sentado bajo su hórreo nos recuerda el difícil arte de los arrieros, aquellos esforzados hombres, sobre todo, y mujeres que iban de los pueblos altos alleranos a los vecinos de la provincia de León para comprar -las menos de las veces, ya que el dinero escaseaba- y o trocar, intercambiar, en la mayoría de las ocasiones comestibles, bebidas y diferentes productos como madreñas, estiles, garabatos y piedras para afilar la guadaña.

Hasta el año 1927 no se abrió la carretera que comunicaba la zona alta del concejo de Aller con la provincia de León a través del puerto de San Isidro; de ahí que los constantes intercambios entre los pueblos vecinos de las dos provincias se realizaba bien a pie, la mayoría de los pobladores, o bien mediante transporte animal: a caballo, o con un carro tirado por una pareja de bueyes, los más pudientes.

La mayoría de estos arrieros no vivían de este trabajo, sino que era un complemento de la economía familiar; la mayoría eran agricultores, ganaderos, los cuales, cuando el volumen de trabajos en el campo era menor y les dejaba mayor tiempo libre aprovechaban para acudir a estos pueblos para realizar el trueque y obtener los productos que escaseaban en Asturias. Solo unos pocos vivían de esta actividad y viajaban con mayora asiduidad y como medio de transporte utilizaban  un carro tirado por una pareja de bueyes para traer mayor variedad y cantidad de alimentos que luego vendían en los pueblos altos del concejo allerano. Los productos que llevaban los asturianos eran fundamentalmente castañas, cerezas, avellanas y utensilios y aperos de labranza elaborados con madera: garabatos, madreñas, piedras para afilar la guadaña y de León traían lentejas, garbanzos, harina, pan, trigo, vino, la cebera, nombre que los asturianos daban a estos alimentos que se traían de León.

Había dos rutas principales, una que a través del puerto de San Isidro iba hasta los pueblos de Lillo y el Cofiñal, otra que a través de Vegará conducía a los pueblos de Redipuertas, Cerulleda, Valdelugueros, La Vecilla… El viaje se iniciaba bien pronto al amanecer para aprovechar la luz del día y evitar el peligro que suponía que la noche te sorprendiera en mitad del camino y tanto como si se realizaba a pie como a caballo o en carro, no podía faltar para el viaje el zurrón con la vianda: un poco de pan tocino y chorizo ya que como nos dice Corsino no había para más. Los arrieros solían hacer una o dos noches en estos pueblos, alojándose con un poco de suerte dentro de las casas, en la cocina habitualmente, y si no en la tená o en la cuadra  y de nuevo al amanecer emprendían el viaje de regreso. Esta actividad se desarrollaba a lo largo de todo el año, exceptuando cuando caían grandes nevadas que impedían el tránsito por los caminos durante varios días. La dureza se incrementaba los días de frío y lluvia, muchas fueron las moyauras y el frío que padecieron estos arrieros y que con los años, como asevera Corsino pasan factura al cuerpo. En algunos pueblos los vecinos se coordinaban para poder realizar una mayor cantidad de viajes de tal manera que mientras uno hacía el viaje hasta León otro lo esperaba, a la vuelta, en la raya para traer los productos hasta el pueblo y aquel regresaba a los pueblos leoneses a por más mercancías. Esta solidaridad también se comprobaba a través de la llamada costumbre conocida como cuartiar que consistía en enganchar otra pareja al carro para ayudar bien a subir o bien a bajar despacio las cuestas muy empinadas. También los vecinos de los pueblos leoneses acudían a Asturias, sobre todo, a comprar ganado, la fecha señalada era la de El Mercaón que se continúa celebrando el 26 de noviembre en Cabañaquinta, capital del concejo de Aller. Muchos eran los ganaderos leoneses que acudían a esta feria atraídos por la fama  del ganado de los altos alleranos.

La situación de los arrieros se agravó durante la guerra civil y los primeros años de la posguerra debido a la escasez y las cartillas de racionamiento. Los guardias vigilaban la actividad de estos arrieros y les requisaban los productos además de ponerles una multa económica. Esto les obligó a extremar los cuidados, pero también fomento la solidaridad, la colaboración, la ayuda y la amistad entre los pobladores de las dos provincias para sortear los controles de las guardias: así daban refugio en sus casas a los arrieros, les contaban donde habían visto a los guardias…

Pero no sólo se trasladaban a estos pueblos vecinos de León para intercambiar productos sino que también pasaban la raya para trabajar durante la vendimia a cambio de alojamiento, manutención y algo de dinero que venía muy bien para las maltrechas economías familiares. Más no solo a León, sino que algunos se iban hasta tierras de Extremadura a segar. Corsino escuchó a su abuelo y a su padre que fueron muchos los alleranos que a principios de Junio se iban hasta tierras extremeñas para trabajar durante dos semanas en la siega y volver a casa para finales de Junio, en torno a la fiesta de San Pedro, fecha en la que solía desarrollarse, si el tiempo acompañaba, la siega en Asturias.



El cultivo de la escanda en el concejo de Aller

2 06 2012

La escanda es uno de los productos tradicionales de la sociedad agrícola asturiana, su cultivo está ligado a los pueblos celtas que poblaron el noroeste peninsular. La importancia de este cereal no solo radica en su valor como alimento utilizado para la elaboración del pan sino en toda una serie de tradiciones que se desarrollaron en torno a su cultivo, recogida y elaboración de alimentos como el pan o el panchón.

 

El cultivo de la escanda se extiende desde la zona central de Europa (Alemania, Francia, la Bretaña francesa) hasta el sur de Europa (Norte de la Península Ibérica y Portugal), lugares poblados por países de cultura celta, se trataba en su mayoría de sociedades originariamente trashumantes y ganaderas.

La escanda ha determinado la geografía de los pueblos norteños de nuestra región, dando lugar a las praderías tan características de nuestra región, así mientras que en las zonas llanas próximas a los poblamientos –vegas, erías- se sembraban patatas, fabas… en las tierras altas de monte se transformaban en pequeños sembrados mediante las llamadas borronás. Se escogían tierras altas y de vegetación escasa ya que en, aunque son menos productivas, también es escaso el crecimiento de malas hierbas.

El cultivo de la escanda también tuvo como consecuencia la creación de un edificio típico de nuestra región: el hórreo o panera, una caja de madera levantada del suelo mediante cuatro o seis pegollos idóneo cuya misión era la conservación del cereal frente a su principal enemigo: la humedad.

La escanda se sembraba en diciembre en terrenos cuestos y soleados y no se cuchaba para evitar que la tierra creara mucha maleza, se abonaba con los tapinos que se habían obtenido al roturar la tierra, que se quemaban boca bajo; a continuación se sembraba a voleo y posteriormente se tapaba con la gradia. Permanecía nueve meses en la tierra hasta que a finales de agosto o principios de septiembre se recogía. En algunas ocasiones se sembraba un riego de fabes de mayo para evitar que arruinase la cosecha el habitual pero molesto orbayu de San Xuan.

La recogida de la escanda fomentaba la solidaridad entre las familias: normalmente cinco o seis familias se organizaban (mediante la llamada endecha) para recoger el cereal que habían plantado en sus borronás. El proceso de recogida tenía las siguientes características: las espigas se arrancaban con las mesorias, siempre a pleno sol  Además se solían prestar entre ellas semillas de escanda (la erga) cuando alguna perdía su cosecha. Eso sí, como buen vecino esas semillas se devolvían a su dueño, y es que era otra época en la que había que aprovechar todos los recursos ya que escaseaba el dinero y era imprescindible la solidaridad y la colaboración entre los vecinos.

Posteriormente había que llevar el grano a moler al molino. Al molinero por el trabajo realizado se le pagaba la llamada maquila, que normalmente era la quinta parte del grano que se molía. La escanda se debe moler dos veces: la primera en el pisón para quitar la poxa  (cáscara dura que recubre el grano) y la segunda en el molín normal. Una vez molido, se llevaba a casa y se amasaba. También era un acto colectivo la elaboración del pan, solían juntarse dos o tres mujeres de casas distintas para su elaboración, así aprovechaban la madera (normalmente de haya o roble) que se utilizaba para arroxar el forno (calentar el horno). Podemos distinguir lo siguientes trabajos a la hora de amasar el pan de escanda: primero, se peneraba (cribaba) la harina y se le añadía el formientu (parte que se había conservado de la amasijo anterior, se hacía una corra, es decir se  hacía un pequeño círculo dentro de la harina y se le añadía el agua: medio litro de agua por cada kilo de harina. Luego, las mujeres mediante la palancadiora, palanquiaban la pasta para que fuera más fina y compacta y, finalmente se metían al horno los panes, protegidos con una hoja de berza. Una vez cocido el pan, cada mujer cogía sus panes que se diferenciaban mediante el cuño que antes de amasar les había puesto cada una de las mujeres. Se solía amasar cada ocho o diez días, tiempo en el que se mantenía fresco el pan, conservado en la masera y colocados los panes de canto.

Margarita, propietaria del restaurante de Ca´l Xabú, uno de los pocos establecimientos donde se puede degustar pan y panchón elaborados con auténtica harina de escanda.

En tiempos más cercanos se mezclaba la escanda con trigo, cereal obtenido en los pueblos vecinos de León mediante trueque. a cambio del trigo, los alleranos entregaban castañas, avellanas, cerezas… La mezcla idónea es un tercio de trigo por dos de escanda. Hoy en día  en muchas ocasiones aprovechando que mucha gente no sabe distinguir entre unos cereales y otros,  se vende como harina de escanda la que no es. Pero existen tres formas de diferenciar entre la harina de escanda y la harina de otros cereales:

1) A igual volumen, la harina de escanda pesa un 15% más que la otra.

2) La textura de la harina de escanda es más vasta, se asemeja a la tierra, mientras que la de otros cereales  es más suave, se parece polvo de talco.

3) Si se saborea y paladea la escanda, deja un sabor amargo que el resto de cereales no dejan.

El pan de escanda era también el producto fundamental para la elaboración del postre típico del concejo: el panchón. La diferencia está en que la pancha que se utiliza para fabricar el panchón se  hacía por la noche en el llar de la cocina aprovechando las brasas y cenizas que quedaban después de haber cocinado durante el día. La pancha se envolvía con hojas de árboles (plenu, castañal…). Una vez cocida, hay que quitarle la corteza a la pancha, desmigajarla y añadirle manteca y azúcar al gusto y se remueve durante cuatro o cinco horas hasta que la mezcla adquiere una textura igual a la de la arena gorda. Para su conservación se introducía en un caldeo y se tapaba con un paño de algodón o lino, así puede aguantar entre tres o cuatro meses, aunque no solía durar más de una semana ya que antiguamente el panchón solo se elaboraba para la celebración de la fiesta en honor del patrón (el 11 de noviembre San Martín en Moreda, el 15 de Agosto Nuestra Señora en Cuérigo) y la gente estaba ávida de comer este dulce. Ese carácter solidario que acompaña al cultivo de la escanda se reflejaba también el día de la fiesta ya que cada casa contribuía con un pan de escanda que luego se subastaba al mejor postor en la tradicional puya´l ramu.

Con la pancha también se elaboraba la pegarata, es decir, el desayuno que los vaqueros llevaban para ir al puerto con el ganado. Dentro de la pegarata se introducía un trozo de costilla, otro de chorizo y, finalmente, uno de tocino. Así surgió la tradición de dar la pegarata a los ahijados, existía una variedad más fina y elaborada conocida como pegarata sobá elaborada con manteca de cerdo y leche. Los ahijados a cambio debían entregarles a los padrinos una rama de laurel bendecida por pascua. La tradición dice que había que dar la pegarata a los ahijados hasta que se casarán.

La escanda parece un producto de un pasado agrícola de nuestra región llamado a extinguirse. Pero nada más lejos de la realidad, ya que su recuperación tendría una serie de ventajas: la primera sería la recuperación de su cultivo y su cultura; la segunda, la creación de puestos de trabajo muy necesarios en esta época de crisis; la tercera es que se trata de un producto muy beneficioso para los celíacos, ya que es un cereal que a pesar de su antigüedad –ya se cultivaba antes de la llegada de los romanos a nuestra región- no mutó, mantiene su pureza original, frente a otros cereales como el maíz o el trigo que si lo hicieron, pudiendo, así, formar parte de la dieta diaria de las personas aquejadas de este problema.



Las tres erres, un proyecto que fomenta el aprovechamiento sostenible de los recursos entre la comunidad escolar

1 06 2012

Reducir, reciclar y reutiliar es un proyecto del departamento de Biología y Geología que desde el curso 2007-2008 ha desarrollado una serie de actividades entre los miembros de la comunidad educativa para concienciar de la necesidad de aprovechar y reutilizar los recursos finitos que nos proporciona el planeta y así asegurar su disfrute a las generaciones futuras.

Las profesoras del departamento de Biología Conchi Franco y Yolanda González desarrollan desde el curso escolar 2007-2008 un proyecto que han bautizado como las tres erres: reducir, reciclar y reutilizar. Todo comenzó con la participación durante ese año en el concurso de Cogersa  Tu papel cuenta en el que se trataba de concienciar de la necesidad del reciclado, reutilización y aprovechamiento del papel mediante una ecoauditoria, dirigido a alumnos de 1º de la ESO. El proyecto fue todo un éxito, prueba de ello es que obtuvieron el segundo premio dotado con 1000 euros que iban destinados al centro para la adquisición de materiales educativos. El resultado más que satisfactorio de esta experiencia motivó a los profesores de departamento y en especial a Conchi Franco, la coordinadora y dinamizadora de este proyecto, como nos reconoce su compañera Yolanda, les impulsó a continuar con este proyecto que paso a integrarse dentro del más extenso proyecto de salud impulsado por el centro que aborda numerosas cuestiones: igualdad, medioambiente, alimentación saludable…

Cada año hay que renovar la inscripción de este proyecto. Para ello uno de los profesores se hace responsable -hasta el momento siempre ha sido Conchi Franco- debe asistir a un seminario de formación y, además, el centro debe comprometerse a separar los residuos y cuantificarlos para posteriormente se puedan enviar a Cogersa.

En los últimos años, junto a Conchi Franco y Yolanda, han participado varios profesores inscritos en el proyecto de salud, así como profesores de otros departamentos; por ejemplo este año participan las profesoras del departamento de Tecnología Berta y Ana encargadas de colaborar con los alumnos en el diseño y elaboración de juguetes a partir de material reciclado.

En los últimos años han sido varios los proyectos llevados a cabo: en el curso 2008-2009 se elaboró, bajo el nombre de Arte y Reciclaje y con la colaboración del departamento de plástica, un mapamundi con materiales reciclados que también fue premiado con un diploma y 1000 euros para el centro y la coordinadora del centro fue invitada a participar en unas jornadas sobre medioambiente celebradas en la Universidad de la Laboral, donde varios centros expusieron y compartieron su experiencia.

Este proyecto va dirigido, sobre todo, a alumnos de educación secundaria ya que se dispone de más tiempo para trabajar con ellos, puesto que los alumnos están más centrados en la preparación de la PAU y disponen de menos tiempo libre; pero, como nos confiesa con gran alegría Conchi, algunas clases de bachiller han pedido tener en sus clases la ecobolsa para continuar con la labor de reciclaje y reutilización del papel. Parece, por lo tanto, que la idea como las gotas finas de la lluvia van calando y empapando a los alumnos de una conciencia ecológica

De todos los cursos de la ESO, los más dispuestos al trabajo son los alumnos más pequeños, los de 1º de la ESO, ya que para ellos es una actividad práctica muy entretenida, además cuentan con la colaboración y ayuda de sus tutores. Los alumnos de 3º y 4º de la ESO también reciclan, pero no están aún muy concienciados de que tan bien es importante un mejor uso y aprovechamiento del material (muchos tiran hojas casi en blanco que podrían utilizar para la elaboración de esquemas, toma de apuntes a sucio…, y, en consecuencia, desperdician el papel.

Muestra de juguetes elaborados con productos reciclables

Para concienciar a todos los miembros de la comunidad es necesario insistir ya que el objetivo final es cambiar mentalidades y costumbres, la mayoría de nosotros ha nacido en una sociedad de consumo y despilfarro que nunca se ha parado a pensar que esos recursos son finitos, y esto exige un constante reiteración en la información y en la práctica de costumbres ecológicas para que se extiendan a todos los ámbitos de la vida y no se reduzcan únicamente al trabajo en las aulas. Hay una frase que recoge muy bien el objetivo de este proyecto: “piensa global, actúa local”. Cada uno debe contribuir al sostenimiento del planeta, debemos ser conscientes de que los recursos de la naturaleza son finitos, tienen un límite y un valor y, además sería deseable conseguir un uso más equitativo de los mismos, de tal manera que todas las personas de este planeta tenga acceso a ellos independientemente del lugar del planeta donde se haya nacido. Además debemos ser solidarios y conservar y asegurar la existencia de estos recursos para las generaciones futuras. De ahí que el trabajo no solo se límite al reciclaje de envases, sino que engloba también la necesidad de un mejor uso y  posterior reaprovechamiento de los productos, de ahí el nombre del proyecto: reducir, reciclar y reutilizar, las tres erres. La profesora Yolanda González hace un juego de sentido con la frase hecha erre que erre, es necesario insistir erre que erre para que se convierta en un hábito como comer, dormir o ver la tele.

La crisis económica mundial que vivimos actualmente ha tenido una consecuencia positiva para nuestra sociedad y es que nos hemos empezado a dar cuenta del valor de las cosas. Antes de la crisis muchos productos rápidamente perdían su valor, ya que dejábamos de darles uso y, por tanto, los convertíamos en basura. Pero hoy nos comenzamos a dar cuenta de que pueden reutilizarse, darles un nuevo uso, sin necesidad de destruirlos. Así nos ponen un ejemplo práctico: la basura vale dinero, de hecho hay empresas que viven de la basura, de ahí la importancia de desarrollar una conciencia ecológica de respeto hacia la naturaleza que nos lleve a un consumo responsable. En el centro se llevó a cabo una experiencia de esta índole el año pasado: los alumnos de 3º de la ESO elaboraron un folleto informativo animando a los miembros de la comunidad educativa animando a la recogida de cartuchos de tinta para ser reutilizados y, a la vez, conseguir dinero por los mismos.

En el ánimo de estas dos profesoras sigue estando presente la idea de continuar erre que erre con la necesidad de divulgar y asentar entre todos los miembros de la comunidad escolar una conciencia de respeto por la naturaleza que suponga un aprovechamiento sostenible de los recursos. Así ya trabajan en la elaboración de nuevos proyectos y experiencias.