Manuscrito hallado en un bolsillo

22 10 2010

Julio CortázarAquí tenéis el relato de Julio Cortázar, del que hemos hablado hoy en clase. Considerad vosotros mismos la historia que narra. Después podéis leer un interesante análisis en este enlace de Belén Gache.

“Ahora que lo escribo, para otros esto podría haber sido la ruleta o el hipódromo, pero no era dinero lo que buscaba, en algún momento había empezado a sentir, a decidir que un vidrio de ventanilla en el metro podía traerme la respuesta, el encuentro con una felicidad, precisamente aquí donde todo ocurre bajo el signo de la más implacable ruptura, dentro de un tiempo bajo tierra que un trayecto entre estaciones dibuja y limita así, inapelablemente abajo. Digo ruptura para comprender mejor (tendría que comprender tantas cosas desde que empecé a jugar el juego) esa esperanza de una convergencia que tal vez me fuera dada desde el reflejo en un

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Casa tomada

22 09 2009

Julio Cortazar 

Es uno de los relatos más conocidos del escritor argentino Julio Cortázar. Publicado originalmente en el volumen Bestiario, en 1951, se trata de un cuento frecuentemente enmarcado entre los de género fantástico, pero como veréis encierra interpretaciones que no tienen por qué navegar en exceso por el mundo de lo irreal. ¿Qué ocurre a estos dos hermanos? ¿Qué fuerza irrefenable está cambiando de forma dramática su existencia?

Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la más ventajosa liquidación de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia. Leer más »



Sorbetes de verano

2 07 2008

Un autonauta en la cosmopista 

Comenzamos con este texto una serie dedicada a joyas de la literatura en pequeño formato. Relatos breves, apuntes, epístolas, aforismos, listas  de la compra. Una selección personal, para darnos el gusto.

Hoy traemos aquí a uno de los dioses del altar de nuestro particular hogar, Julio Cortázar.

Si aún sabéis poco sobre este autor argentino os recomiendo dos enlaces. Uno, repleto de tan buena información como cuidada esética, es la sección de Clubcultura dedicada a Cortázar. Otro, llamado simplemente la página de Julio Cortázar.

Nadie habrá dejado de observar que con frequencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situá un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de transladar de una planta baja a un primer piso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
Llegado en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.

Julio Cortázar, Historias de cronopios y de hadas, “Instrucciones para subir una escalera”, 1962.