Exposición 50 Aniversario

15 05 2019

La exposición de pinturas y esculturas de alumnos y profesores del Instituto permanecerá abierta al público en el aula restaurante durante el mes de mayo los martes de 17:00 a 20:00 horas y los viernes de 12:10 a 14:00 horas.

Cartel de la exposición

Catálogo de la exposición



Inauguración de la exposición

12 05 2019

Como colofón al Cincuentenario del Instituto de Pravia, el viernes 10 de mayo, con la presencia de autoridades municipales y de la Consejería de Educación, así como de la  actual directora y antiguos directores del instituto, se inauguró la exposición de pinturas y esculturas de alumnos y profesores del Instituto.

Dirigieron unas palabras al público reunido en el salón-comedor del IES, donde se exponen las obras,  el Director General de Ordenación Académica, Francisco Laviana Corte; el Alcalde de Pravia, David Álvarez; el Primer Teniente de Alcalde de Soto del Barco, Francisco Javier García Rodríguez; la Directora del IES, María Antonia Vivanco; antiguos directores, Carlos Cabo y Enrique Valdés.

Dicho acto fue seguido de un vino español que contó con la asistencia de unos 150 participantes, algunos de los cuales vinieron de lejos para recordar su paso por el instituto junto a sus compañeros, profesores o alumnos.

A todos, gracias por la presencia.

La exposición permanecerá abierta al público durante el mes de mayo, los martes en horario de 17:00 a 20:00 horas y los viernes de 12:10 a 14:00 horas.



Recuerdos del viaje de estudios del Instituto Mixto de Pravia a la Costa del Sol (año 1972); y en especial del japonés SHIGEKI KIHARA.

9 05 2019

Ulpiano ArreguiSHIGEKI era un joven estudiante veinteañero, que estaba realizando un viaje por Europa, e hizo buenas migas con los estudiantes del Instituto praviano en las playas de Torre del Mar y viajó con nosotros desde allí hasta Pravia.Fernando
La semana que pasó en Pravia, asistía a las diferentes clases, como un alumno más, prácticamente pasó por todas y fue una atracción.
Fuera del Instituto, convivía con nosotros (profesores Fernando y Ulpiano); comíamos en el bar Aurelio, dormía en el piso de Fernando y tuvo el detalle de darnos en mano una postal de Mijas, escrita en japonés, con su dirección japonesa, en ella se aprecia que era natural de Osaka.
MijasComo despedida los alumnos del viaje que eran de Grao, invitaron a SHIGEKI a una espicha que tuvo lugar en la sidrería “El Infierno” de Grao; lo pasó muy bien y nos consta que le encantó la sidra.
Las últimas noticias de SHIGEKI llegaron a mediados de mayo del 72 mediante una postal de la Costa Brava enviada desde Barcelona a Ulpiano; está escrita en inglés, en ella nos dice que al día siguiente viajará a Francia para proseguir su viaje, nos da las gracias por el trato y atenciones recibidas que asegura quedarán en su corazón para siempre y acaba deseando lo mejor para todos.
Nos gustaría conocer, si es que las hay, noticias más recientes de SHIGEKI.
Aclaración:
Quizá sorprenda hoy la presencia de alumnos de Grao en el Instituto de Pravia y algunos de ellos en el viaje de estudios.
En aquellos años en el Instituto de Grao, sólo se podía estudiar hasta 4º de bachiller y algunos alumnos venían a Pravia para sacar el bachiller superior e incluso hacer el PREU.
Carta de Shigeki a UlpianoEn resumen: el viaje dio para mucho, los recuerdos son agradables, con los alumnos no hubo ningún problema serio, la presencia del profesor D. Mario Pendás ayudó al buen ambiente del viaje.
Y ya, para acabar, nosotros (Ulpiano y Fernando) nos acordamos con nostalgia de todos los alumnos, los supervivientes y los que nos han abandonado. Fue el primer viaje que hicimos con alumnos; luego siguieron muchos más.
Y para D. Mario Pendás, un fuerte abrazo.
¡ Muchas gracias Mario!

Ulpiano Arregui y Fernando Fernández



Nos reunimos el 10 de mayo…

9 04 2019

El viernes 10 de mayo nos reuniremos en el Instituto de Pravia para celebrar el 50 Aniversario. Estamos invitados todos los que a lo largo de estos 50 años formamos parte de la comunidad educativa del Instituto de Pravia (alumnos, profesores, personal no docente…).

A las 18:00 se inaugurará en el comedor del Instituto una exposición de pinturas y esculturas de alumnos y profesores que pasaron por el centro a lo largo de estos años.

A las 19:00 se servirá en el polideportivo del Instituto un vino español por el Restaurante Casa Zoilo de Muros. Quienes deseen participar en el ágape podrán apuntarse antes del 30 de abril y recoger la invitación en la Conserjería del centro, abonando la cantidad de 15 €uros.

También podrán hasta esa fecha efectuar el ingreso en la cuenta de Liberbank ES75 2048 0012 9034 0400 1272. En este caso se ruega figurar en el apartado concepto el nombre del que ingresa y traer el resguardo el día del evento.

Pedimos vuestra colaboración para difundirlo todo lo posible, y esperamos que sea un agradable reencuentro para muchos que estudiamos o trabajamos en el Instituto.



Un viaje de estudios inolvidable en aquellos maravillosos años

19 03 2019

En una ocasión, alguien, hablando sobre lo que significa vivir en otro sitio distinto de donde uno nace me dijo:

-El hombre no es de donde nace…

Yo, creyendo que iba a utilizar el famoso refrán, quise terminarlo:

-¡Ya…! Es de donde pace.

-No –me respondió-. Es de donde hace el Bachiller.

No tuvo que convencerme, estuve completamente de acuerdo desde el primer momento. Bueno, pues yo hice el Bachiller en el Instituto de Pravia y a él me siento muy unida, es por eso que quiero poner mi granito de arena en esta celebración del 50 aniversario de su creación.

Cuando empiezo a pensar sobre qué puedo escribir lo primero que me viene a la memoria es mi viaje de estudios de 6º de Bachiller. Pienso que ese viaje fue importante para los que lo hicimos y quedó muy fijado en nuestra memoria. En los encuentros que celebramos cada mes de agosto los compañeros de promoción siempre se cuentan anécdotas, aparecen detalles nuevos que alguien comenta, en una palabra: está siempre muy presente entre nosotros, cuarenta y seis años más tarde.

Durante todo el curso (1971-1972) poníamos una cuota semanalmente, hicimos guateques en el Sagrario para conseguir fondos, en fin, nos lo curramos un poco para que al final no resultase muy gravoso para el bolsillo y en casa no pusieran demasiados problemas.

Y por fin llegó abril. Era muy ilusionante ir sabiendo detalles (itinerario, visitas, profesores encargados…) sobre lo que iba a ser nuestro viaje e ir organizando todo. Nuestro destino era la Costa del Sol, concretamente nos quedaríamos en Torre del Mar y desde allí haríamos visitas a distintos puntos de la costa, pero pasaríamos también por Granada a la ida y por Córdoba a la vuelta. Los profesores encargados serían D. Ulpiano y D. Fernando y también iría D. Mario Pendás, que aunque no tendría responsabilidad directa sobre nosotros  siempre era una autoridad más.

Emocionante el momento de llegar con nuestra maleta al autobús el día de la salida. Hacer un viaje con nuestros amigos y compañeros creo que era lo más emocionante que nos había pasado nunca, al menos a mí.

Mi vida suele estar bastante unida a canciones, es como que mis recuerdos tienen normalmente una banda sonora y en este caso recuerdo que el conductor nos amenizaba el camino con música muy de actualidad: Un beso y una flor de Nino Bravo, Without you de Nilsson, Son of my father de Chicori Tip, son canciones que tengo unidas en mi recuerdo a los largos recorridos en el autocar.

Dormimos la primera noche en Valdepeñas, el sitio donde nací, así que fue muy emotivo para mí. Yo había pasado allí las vacaciones el verano anterior y tenía un grupo de amigos con los que casualmente me encontré por la calle y con ellos nos fuimos a la discoteca La Cueva, que yo ya conocía del verano. Creo que la mayor parte de los compañeros siguieron nuestro ejemplo y bailamos sin parar a pesar del cansancio producido por el largo viaje que habíamos hecho, hay que tener en cuenta que en el 72 ni las carreteras ni los autocares eran como los de ahora y los viajes se hacían mucho más largos y pesados.

Al día siguiente salimos temprano, paramos en Jaén a ver su catedral y llegamos a comer a Granada, visitamos la Alhambra y todavía recuerdo la tremenda impresión que me produjo tanta belleza. Una cosa era conocerla en postales y otra muy distinta estar allí y recorrer en vivo y en directo todas sus salas y patios. Me gustó tanto que me prometí que con el primer sueldo que ganara volvería allí. Promesa que, como casi todas las que se hacen en la adolescencia, no cumplí, aunque sí volví años más tarde y, desde luego, la Alhambra  no me defraudó nada la segunda vez, me maravilló como la primera, o más y además me traía los recuerdos y la nostalgia de aquella primera visita.

Llegamos por fin a Torre del Mar y nos instalamos en el hotel Las Yucas. Un recuerdo curioso que me asalta al pensar en el momento de llegar a cada sitio es que siempre había una nube de chicos de la zona dispuestos a llevarnos las maletas a las chicas. No era tiempo de afluencia turística, por lo que se ve que andaban  algo aburridos y cada autobús que llegaba con chicas era muy bien recibido, se ve que querían establecer nuevas amistades, digo yo.

La semana fue transcurriendo entre mañanas de playa (a pesar de que era abril la temperatura permitía tomar el sol e incluso bañarse, lo cual viniendo de Asturias era toda una agradable novedad), visitas a distintos puntos de la Costa del Sol: Málaga, Marbella, Fuengirola, Torremolinos, Mijas, Nerja…, tardes, si no había visita programada, de tomar algo y comer “pescaíto” frito, especialmente chanquetes y noches de “tablao” flamenco, creo recordar que se llamaba Las Arenas el sitio donde íbamos. Había actuaciones en directo y además se podían bailar rumbitas y cosas por el estilo. Era lo que tocaba, estábamos en Andalucía y además en la época en que estuvimos no había muchos locales de ocio donde poder elegir.

La visita a Mijas fue, quizás, la más divertida por la novedad de los burro-taxis.  Recorrimos el pueblo montadas en ellos. Yo no había montado nunca en un burro, así que, a pesar de que el dueño iba siempre al lado por si acaso, yo no las llevaba todas conmigo y fue toda una aventura. También montamos en calesa, resultando así mismo una experiencia muy relajante y agradable.

En Nerja visitamos sus cuevas y fue allí donde nos hicimos la histórica foto de grupo que nos sirve para tener muy presentes a todos los compañeros que hicimos el viaje.

De las anécdotas más curiosas fue el encuentro con Shigeki, nuestro nipón particular, pero sobre este tema no me extenderé porque ya lo explicó D. Mario Pendás, y con más detalles de los que yo recuerdo.

Tristemente llegó el día de hacer las maletas y emprender el camino de vuelta. Nuestra estancia en Torre del Mar nos había sabido a poco. A la vuelta pasamos por Córdoba y pudimos apreciar el gran esplendor de la Mezquita. De allí fuimos a comer a Bailén y a dormir a Madrid. Al día siguiente llegamos a Pravia, de vuelta y nuestro viaje había terminado pero nos quedaba el regusto de lo bien que lo habíamos pasado, el comentarlo todo mil veces con los compañeros que lo habían vivido con nosotros y el contárselo a los que no habían tenido la suerte de venir.  Tardamos un poco, al menos yo, en poder volver a centrarnos en los estudios y eso que ya estaba cerca el fin de curso y por tanto, también los exámenes finales.

Tengo que decir que este viaje me sirvió también para conocer mejor a algunos compañeros con los que apenas había cruzado dos palabras hasta entonces por ser de otra clase o de Letras y que resultaron unos excelentes compañeros de viaje.

¿Qué hizo tan inolvidable aquel viaje de estudios? Para esta pregunta seguramente cada uno tendrá sus propias respuestas. Yo creo que fue una mezcla de varias cosas tales como encontrarte de golpe con un poco de libertad lejos de casa, en un tiempo en el que disfrutábamos más bien de poca, especialmente las chicas. El despertar a los primeros amores con todas las sensaciones nuevas e intensas que ello conlleva, y a los primeros desamores, claro. Conocer otras ciudades, otros sitios junto a tus amigos y compañeros…

Posiblemente el olvido selectivo también tenga en esto algo que ver, pero sobre todo, o quizás compendio de todo, creo que lo fundamental fue la rabiosa juventud de la que en aquel momento disponíamos a montones; teníamos 15-16 años y empezábamos a vislumbrar que la vida estaba ahí para nosotros.

Algunos compañeros con los que compartimos este viaje ya no están entre nosotros: Mª Carmen Canal, Merche García, Lucía Areces, José Luis Jardón, Mary Sol Váscones y José Manuel Cerra. Vaya, desde estas sencillas líneas, para ellos, mi recuerdo más afectuoso, así como para José Antonio Candel, que no vino a nuestra excursión pero sí tuvimos la suerte de disfrutar de su presencia durante varios años en nuestros encuentros de agosto, antes de su fallecimiento.

Rosa María Felipe Laguna



“… extraordinario recuerdo…”

28 02 2019

Hola:

Soy José López Santamariña y fui profesor de Matemáticas del Instituto en los cursos 77-78  y  78-79. Finalmente me trasladé a Santiago de Compostela.

He visto que estáis con la celebración del 50 aniversario y me he animado a escribiros para manifestar el extraordinario recuerdo que guardo de alumn@s y profesores.

Siento no tener ninguna fotografía de esas fechas. Os deseo que disfrutéis con las celebraciones.

Un saludo.

Pepe



Un nipón en la Corte del Rey Silo (Recuerdos de un viaje de estudios)

5 02 2019

Mi relación con el Instituto de Pravia comenzó en 1967 cuando el director Don Antonio  me llamó para ofrecerme  el puesto de profesor de dibujo, en la que todavía era la Sección Delegada del Instituto Carreño Miranda. Don Antonio era de Puerto de Vega y había venido del Instituto de Villablino, al igual que Pepe Hermida y otros profesores.

Yo, en aquel tiempo compatibilizaba los trabajos de procurador de los tribunales por las mañanas y de profesor de dibujo en el Colegio San Luis por las tardes. Los ingresos de la procura no eran elevados y, además, el juzgado de Primera Instancia se había trasladado de Pravia a Grado, con lo que suponía de incremento de gastos.  El resultado era que algunos meses saliera lo comido por lo servido. Así que, tras consultarlo con mi familia, acepté y comencé con otros catorce profesores a dar clase a alumnos del que entonces se llamaba Bachillerato Elemental, porque el Bachillerato Superior aún no se había implantado.

El edificio no reunía condiciones; las chapas del techo las levantaba el viento cada dos por tres  y en una ocasión las planchas del cielo raso se desprendieron y cayeron planeando sobre los alumnos; no hubo una desgracia de milagro porque si llegan a caer de canto…. Hasta los escalones de la escalera interior se movían.

Todos los profesores éramos interinos. El primero que obtuvo plaza fue Mario Postigo Prieto, que era de Astorga, pero lo destinaron a Valencia. Luego volvió y lo nombraron director.

Uno de los momentos más simpáticos lo vivimos en el viaje de estudios de abril de 1972. En realidad yo no iba a cargo de los alumnos, sino que pagué el importe con el objetivo de ir a pintar; luego resultó que, como era el de más edad y los profesores comíamos en la misma mesa,  me daban las novedades. Pero los responsables eran Ulpiano Arregui y Fernando el filósofo.

En aquella época los autocares y las carreteras no eran los de hoy día. La primera parada hubo que hacerla al poco de salir de Pravia porque algunos necesitaban ir al baño; pero en el Pajares de nuevo querían parar y el conductor dijo “Si seguimos así no llegamos en quince días”. Lo hicimos en Villamanín en un bar de carretera. La noche, si mal no recuerdo, la pasamos en Jaén. Y también visitamos Córdoba, pero creo que eso fue a la vuelta.

En Málaga nos alojábamos en Torre del Mar, en el hotel Las Yucas. Ellos iban a la playa y a hacer las visitas culturales. Yo aprovechaba para pintar algunos cuadros como el de la alcazaba de Vélez Málaga.

Y otro del mismo pueblo desde la ermita de la Virgen de los Remedios, con un olivo en primer término y las casas bajo una luz deslumbrante. Otro lo pinté en Torrox.

Y el de “Las Arrestadas” lo pinté en la playa de Torre del Mar; representa unas barcas que las autoridades habían confiscado, pero a las que los pescadores locales rompían los precintos, salían a pescar con ellas y luego las devolvían a la playa.
Aunque no se hicieron muchas visitas, recuerdo que fuimos a las cuevas de Nerja, donde se hizo una foto de grupo, y a Mijas.

En Mijas estaban los burro-taxis alineados en la parada y  en una calle del pueblo pinté un cuadro mientras pasaban los turistas americanos en los burros e iban tropezando con los pies en el suelo…  Más tarde Ulpiano Arregui me compró esa obra.

Allí dos alumnos aparecieron con unos sombreros mejicanos y los colocaron en la parte trasera del autocar. Luego nos enteramos que no los habían pagado… Seguramente no fue la única “travesura”, como suele ocurrir en los viajes de estudios.

Unos días antes de regresar, algunos chavales entablaron relación con un chico japonés que pasaba por la playa con su cámara, mochila y visera. Lo llevaron a comer, luego a cenar… Las camas eran contadas y alguien le cedió la suya.

Cuando estábamos para salir, el autobús con el motor arrancado. “¡Que falta Cerra!”. Y Fernando el filósofo recorrió la playa y no aparecía. Ya se habían entregado las llaves en la recepción y a alguien se le ocurrió que había que mirar en la terraza de la habitación; era una terraza cerrada, y apareció allí durmiendo… El caso es que se vistió y salimos pitando.

El japonés tenía que ir de Málaga a Barcelona a recoger el dinero que al parecer le giraban allí, así que le ofrecieron traerlo a Madrid. Y al llegar al hotel, Jardón el de Ranón le cedió la cama asegurando que él prefería dormir en la alfombra.

Pero al llegar a Madrid lo convencieron para venir a Pravia. Y una vez aquí estuvo yendo a clase una semana, alojándose en casa de unos y otros. Y como tenía que ir a Barcelona hablaron con los transportistas de Pravia y  acordaron que hiciese el viaje en un camión de Pixares que iba para allá. Y así quedaron que un día determinado a las seis de la mañana lo recogerían. Pero llegó la hora y el japonés no apareció; se había ido por su cuenta.

Después de una temporada llegó al instituto una carta dando las gracias por todas las atenciones recibidas. El chico japonés, Shigeki Kihara, era ingeniero;  parece que hablaba varios idiomas y debía de estar becado para hacer algún trabajo en España, o simplemente conocer el país.

Ese cuadro de “Las Arrestadas” tiene por detrás la firma de todos los que fueron al viaje; el chico nipón firmó en tres sistemas de escritura japonesa y en caracteres occidentales.

Que estos recuerdos sirvan como contribución al 50 Aniversario del Instituto de Pravia y homenaje a los que ya no están con nosotros.

Mario Pendás



¿Alguien sabe dónde es esto?.. Me suena de haber estado alguna vez…

28 01 2019

Jaime Arango, que fue alumno  de 1968 a 1973, nos ha enviado esta imagen del cuadro  que acaba de pintar del primer edificio del instituto. Esperamos contar con sus pinturas en una futura exposición.



Cartel del 50 Aniversario

18 01 2019

Los alumnos de Educación Plástica del IES coordinados por la profesora María Esther Liras han creado el cartel del “50 Aniversario”.

Enhorabuena por el trabajo realizado. Muy pronto lo veremos colgado en la fachada del centro.



Colabora en el 50 Aniversario

27 11 2018

Queremos aprovechar para pedir la colaboración de todos los que de una forma u otra os sintáis vinculados  a la celebración de este 50 Aniversario del Instituto de Pravia. Lo podéis hacer enviándonos materiales al correo iespraviabiblio@gmail.com, para compartirlos a través de este blog. Pueden ser de varios tipos:

  • Escritos. Escribe un texto con tus datos, di en qué años estuviste en el instituto y cuéntanos algunos recuerdos y alguna anécdota de tu estancia en él. Si puedes, incluye fotos.
  • Vídeos. Graba un vídeo contándonos quién eres, a qué te dedicas y lo que quieras de tus años en el instituto.
  • Fotos. Envíanos fotos de grupo que tú conserves o consigas. Si están en formato digital, envíalas a la dirección de correo electrónico; si están en papel, las escanearemos y las devolveremos después.
  • Recortes de prensa. Si conservas o consigues algún recorte de periódico, haz lo mismo que con las fotos.

Además de que todos podamos disfrutar compartiendo recuerdos, servirán de ejemplo y estímulo a las nuevas generaciones que hoy estudian en el Instituto de Pravia o lo harán en el futuro.