L`ORFEO. CLAUDIO MONTEVERDI.

19 11 2009

L’Orfeo, favola in musica es una de las primeras obras que se cataloga como ópera. Fue compuesta por Claudio Monteverdi sobre un poema de Alessandro Striggio para los carnavales en Mantua. Fue estrenada en la Accademia degl’Invaghiti en Mantua en febrero de 1607 y el 24 de febrero del mismo año en el Teatro de la corte de Mantua. Fue publicada en Venecia en 1609.

Claudio Monteverdi. 

En Florencia en el año 1600 se celebra la boda entre María de Médicis y Enrique IV de Francia. A esta boda asisten Vincenzo Gonzaga, duque de Mantua y pariente de la esposa, y su corte. Allí asistieron a la representación de Euridice de Jacopo Peri. Supuestamente, entre los asistentes se encontraba Claudio Monteverdi, miembro de la corte de Gonzaga. Debido al éxito de la obra de Peri, Gonzaga pidió a Monteverdi componer una ópera basada en el mismo mito y siguiendo el estilo musical de la escuela florentina.

Argumento

Tras una tocata instrumental aparece la Música, haciendo alabanzas de los presentes e instándolos a guardar silencio, mientras se narra la historia de Orfeo, hijo del dios Apolo y la musa Caliope.

En un prado en medio del campo, ninfas y pastores celebran con alegría el día esplendoroso en que se casarán el mítico cantor de la Tracia, Orfeo, y su amada, la ninfa Eurídice.

Orfeo relata cómo se enamoró de ella y ésta responde con el mismo ardor. Luego va con sus compañeras a recoger guirnaldas de flores. Pastores y ninfas continúan con sus danzas y alegres cantos, mientras reinan el regocijo y la felicidad.

Rodeado por los pastores, Orfeo entona un canto a la naturaleza y cuenta cómo corría por los sombríos bosques antes de haberse enamorado.

La alegría se interrumpe cuando llega la Mensajera, quién le anuncia a Orfeo que una serpiente pico a su amada Euridice causándole la muerte.

La propia Mensajera lamenta tener que dar semejante noticia. Orfeo decide descender a los infierno a rescatar a Eurídice (al descenso voluntario al infierno se lo denomina catábasis), entonando un desesperado lamento.

Orfeo llega a la laguna Estigia acompañado por la Esperanza, Pero ésta le anuncia que no puede llevarlo mas allá porque vio grabado en la piedra el texto que cita a la Divina Comedia de Dante: “Abandonad toda esperanza los que entráis”.

Caronte se niega a darle paso en su barca, pero Orfeo logra dormir al vigilante con su canto, y robándole la barca cruza la laguna entrando directamente en el infierno. Mientras, un coro de espíritus infernales celebra al Hombre, esa criatura que no intenta ninguna empresa en vano, y contra el cual la Naturaleza no sabe armarse.

Orfeo ha llegado a los infiernos, y con su canto logra emocionar a Proserpina.

Ésta le ruega a Plutón que le permita a Orfeo recuperar a su amada Euridice, haciendo referencia a su antiguo amor, por el cual él la raptara y la llevó a los infiernos.

El dios reconoce también haberse conmovido con el canto de Orfeo, y finalmente acepta y permite que Eurídice le siga, con la condición de que Orfeo no vuelva la mirada a su amada hasta que hayan salido del infierno.

Orfeo parte de los infiernos seguido por Eurídice. Pronto le entra la duda de si ella realmente lo sigue y, al oír un ruido, no resiste la tentación de girar la cabeza para cerciorarse. En ese momento ella comienza a desvanecerse y un espíritu, ministro de Plutón, le amonesta:”Roto has la ley, e indigno eres de gracia”. Orfeo intenta seguirla, pero es expulsado del infierno. El coro cierra el acto con esta observación: “Venció al infierno Orfeo y fue vencido por sus propias pasiones”.

Orfeo regresa al campo de Tracia lamentando su soledad, vagando sin rumbo y llorando su amor perdido.

El eco repite su lamento trágico y Apolo, dolido por el sufrimiento que aqueja a su hijo, desciende del Olimpo y le dice que lo acompañe al cielo, donde encontrará la bella semblanza de Euridice en el sol y en las estrellas.

Padre e hijo cantan un alegre dúo, mientras ascienden al cielo donde alcanzaran la alegría eterna.

 

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4 Comentarios a “L`ORFEO. CLAUDIO MONTEVERDI.”

4 01 2010
Vicent (02:26:36) :

Muchas felicidades por el blog, magnífico sin reservas. L’Orfeo de Monteverdi es una de mis óperas favoritas. Discrepo con que el duo de Orfeo y Apollo sea alegre. Creo que Striggio, el libretista formuló con belleza inigualable el fenómeno de la muerte con la frase “Nel Sole e nelle stelle vagheggerai le sue sembianze belle”, como algo que se experimenta en tercera persona, ya que no experimentamos la muerte de las otras personas que se van y dejan el consiguiente hueco y hemos de aceptarlo y de consolarnos con su recuerdo. Creo, frente a lo que se ha dicho tantas veces, que el final del “Orfeo” es triste y trágico, seguro que más sutilmente tràgico que el descuartizamiento por las ménades, pero, en definitiva, trágico puesto que a Orfeo no le queda otro remedio que aceptar la muerte de su amada como algo irreversible.

De nuevo, felicidades por el blog y un saludo desde tierras gòticas.

V. S.

4 01 2010
noeliaoc (03:18:12) :

Totalmente de acuerdo contigo, el Orfeo también es una de nuestras óperas favoritas. Gracias por tu comentario y un saludo desde Pravia.
Noelia

9 02 2010
Vicent (21:08:30) :

Te mando este link que contiene una pequenna selección (que puede escucharse) de la protópera “La Favola d’Orfeo” de Poliziano. Sólo se conserva el libreto (de Poliziano) y la música se ha reconstruído acudiendo a materiales musicales de compositores de la corte de Lorenzo (o quizás Cosme) el Magnífico de Florencia. Creo que es de verdadero interés.

Un saludo.

9 02 2010

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