TEXTOS HUMANÍSTICOS

17 03 2009

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Principales tipos de textos humanísticos: 

La exposición

La argumentación

El estudio

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El ensayo

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El Español de América

24 05 2007
INTRODUCCIÓN

En el S. XXI el español se ha convertido en la lengua románica de mayor proyección en el mundo. Una gran parte de los hablantes de español como lengua materna se localiza en América. El español en América se divide en un enorme mosaico de variedades diatópicas, diastráticas y diafásicas que no ha conocido en su implantación europea.Las variedades americanas del español son las más vivas en la actualidad y se caracterizan por su continuo cambio y diferenciación social. En este articulo se estudiará, primeramente, el proceso histórico de hispanización ligüística en América y, en segundo lugar, las particularidades fonológicas, morfosintácticas y léxicas que presenta el español de cada zona americana (Antillas, Centroamérica, México, Zona andina, Cono Sur, EEUU, etc.) con sus variables sociolingüísticas.

Poblaciones y culturas precolombinas. Los taínos. Aztecas y Mayas. El imperio inca: los quechuas. Los aymará. Mapuches. Guaraníes. Antes y después de España: la contribución indígena. La conexión africana: hablas bozales y criollos. El Papiamentu. El Palenquero.

El español es, sobre todo en América que es donde se encuentran el 90% de los hablantes, «un mosaico dialectal». En efecto, América es un inmenso territorio marcado por la diversidad en el que más de 300 millones de personas y diecinueve países tiene el español como lengua oficial. En muchas ocasiones el idioma está en contacto, bien con otras lenguas pertenecientes a culturas precolombinas como ocurre con el quechua en Bolivia, el guaraní en Paraguay, o el nahúa -la lengua de los aztecas- en Méjico; o bien con el portugués -con Brasil limitan Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia, Paraguay, Argentina y Uruguay- o con el inglés americano, especialmente presente en Méjico por su prolongada frontera y en Puerto Rico por su especial estatuto con Estados Unidos -allí el español es lengua oficial. También se habla en varios estados de la Unión como Nuevo Méjico, Florida, California, Texas o Nueva York. La frase «español de América» hace, pues, referencia, al conjunto de variedades dialectales que se hablan en el continente americano. Esta idea de español en América vincula, además, definitivamente, y sitúa al español de América como una parte indisociable de la Historia del español. La comparación entre el español y el latín resultó inevitable y desembocó en una polémica entre los que vaticinaban una futura disgregación del español. Desde entonces, aunque es evidente la tendencia a afirmar la unidad lingüística y cultural que se da a ambos lados del Atlántico, la mayoría de los lingüistas son conscientes del riesgo latente que existe de que se agudicen las diferencias. el diverso origen dialectal de los colonizadores Así pues, lo que venimos a denominar época colonial -entendida como el amplio período que comprende desde el momento mismo de la conquista, en 1492, hasta finales del siglo XVIII-, puede considerarse como una etapa fundamental en la evolución del idioma y muy explicativa de su situación presente. En ella convergen, como vamos a ver, la evolución, selección y consolidación de las tendencias fonológicas, morfológicas y léxicas ya iniciadas en el español peninsular, con la indiscutible novedad que supone la implantación de una lengua en un espacio enorme y desconocido, el contacto con las lenguas indígenas y la conformación de una sociedad en busca de sus propios referentes lingüísticos y sociales.

ORÍGENES. A la hora de abordar el estudio del español en América durante la época colonial importa, desde luego, saber qué español es el que llegó a América, si era una lengua unitaria y cómo evolucionó en el nuevo territorio; pero, en la medida en que la lengua es inseparable de los individuos que la hablan y de sus circunstancias sociales y culturales, importan -y mucho- otros datos determinantes que tienen que ver con la procedencia social de los colonos, su origen regional, su número, sus ocupaciones, su distribución territorial o su nivel cultural. Este conjunto de variables lingüísticas y sociales, junto con el análisis de fuentes documentales escritas de carácter público y privado, es lo que se maneja hoy en día para el estudio de la evolución del español en América.

DIALECTOS DEL ESPAÑOL EN AMERICA

Aunque no es este un tema que afecte directamente a la época colonial de la que nos ocupamos aquí, lo cierto es que para muchos investigadores, el origen de la diversidad dialectal del territorio americano y uno de los criterios para el establecimiento de zonas diferenciadas tiene mucho que ver con la etapa colonial, en particular, con el origen social y lingüístico de los colonos, con las zonas de asentamiento, la cronología de dichos asentamientos y la posterior mayor o menor contacto con la metrópoli, con la división inicial del territorio en virreinatos y con la presencia mayor o menor de población indígena, entre otros.

ÁREAS

Español Amazónico:

En la zona amazónica influyen las lenguas de la región, sobre todo para designar flora, fauna y actividades.

Español Boliviano:

En Bolivia existen modalidades y regionalismos del español hablado, especialmente en el departamentode Santa Cruz de la Sierra.
Se trata en su origen de la extensión más norteña del antiguo y colonial dialecto del Cono Sur. Sus hablantes, los cambas o cruceños, presumen de parecerse físicamente más a los españoles.

Español Caribeño:
Es un español marcado con modismos, influenciado con el habla andaluza, canaria y sobre todo la presencia negra.
Abarca los territorios isleños de Cuba, la República Dominicana y Puerto Rico, así como también las áreas costeras y, por extensión, el interior de Venezuela, el norte de Colombia y la mayor parte de Panamá.
Es también el que más se oye en las ciudades de Miami y Nueva York en Estados Unidos y el que emplea la mayoría de los cantantes de salsa.EspañolCentroamericano:

El español hablado en Centroamérica, el Arahuaco y el Caribe; también es la variante del idioma español empleada en las repúblicas centroamericanas de Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala junto con el estado sureño mexicano de Chiapas. Representa un estadio medio entre los dialectos de las tierras altas y bajas americanas.
Incorpora vocablos como: bohío, yuca, sabana, guacamayo naguas o enaguas.

Español Cordillerano:

A lo largo de la Cordillera de los Andes desde el Ecuador hasta el trópico de Capricornio, tiene influencias del quechua, del aymará y de otras lenguas autóctonas hoy extintas.
Algunas palabras siguen en uso, por ejemplo del quechua: alpaca, guano, vicuña o china.

Español Chileno:

El español hablado en Chile tiene sus principales diferencias frente a otros dialectos latinoamericanos son de pronunciación, sintaxis y vocabulario. Es reconocido por tener una multiplicidad de tonos para cada situación y por su conjugación de la segunda persona singular (tú).

Español Colombiano-Ecuatoriano:

El español colombiano-ecuatoriano y con cierta prolongación en la costa norte de Perú es una mezcla del dialecto caribeño y el peruano ribereño. El centro urbano principal de la región es Guayaquil, igual que Bogotá y Quito, y hay importantes comunidades de raza negra principalmente en la costa colombiana (particularmente el departamento de Chocó) con sus modismos y usos locales

Español Mexicano:

La forma o dialecto del español hablado en México principalmente en la zona centro presenta un sustrato indígena principalmente nahuatl, sobre el que se depositó la lengua castellana. Sin embargo, si bien en el léxico su influencia es innegable, apenas se deja sentir en el terreno gramatical.
En el vocabulario, además de los mexicanismos con los que se ha enriquecido la lengua española (como jícara , petaca, petate aguacate, tomate, hule, chocolate etc.) el español de México cuenta con muchos nahuatlismos que le confieren una personalidad léxica propia.
Puede ocurrir que la voz nahuatl coexista con la voz española, como en los casos de cuate y amigo, guajolote y pavo, chamaco y niño, mecate y reata, etc. En otras ocasiones, la palabra indígena difiere ligeramente de la española, como en los casos de huarache, que es un tipo de sandalia; tlapalería, una variedad de ferretería, molcajete, un mortero de piedra, etc.

Español Mexicano del Norte:

El español usado en el norte de México (Chihuahua, Sonora, Nuevo León, Sinaloa y Coahuila) se diferencia del de otras regiones de México principalmente en la entonación de las palabras (acento norteño). Conserva las mismas diferencias que tiene el dialecto mexicano con respecto al español peninsular (el uso universal del pronombre personal ustedes para situaciones formales e informales, el seseo y el yeísmo).

Español Paraguayo:

El Español usado en Paraguay al igual que en las provincias argentinas de Misiones, Corrientes, Formosa y Chacose caracteriza por tener fuertes influencias del guaraní. Paraguay es el único país hispanoamericano con la mayoría de su población bilingüe. El Español paraguayo no difiere demasiado en su forma escrita del resto del español del Cono Sur.

Español Peruano:

En el Español hablado en Perú hay dos formas características del habla.
La primera es la ribereña propiamente tal y la modalidad central o limeña, cuyo origen fue en la ciudad de Lima de donde se irradió a toda la costa. Lima fue entre 1535 y 1739 la capital del imperio español en Sudamérica desde donde se irradiaba la cultura y su habla se convirtió en la más castiza por ser allí la sede de la famosa Universidad de San Marcos de Lima y al hecho de que fue la ciudad que contó con el mayor número de títulos nobiliarios de Castilla fuera de España.
La otra variedad principal del español de la costa del Perú es la aparecida luego de la penetración de los hábitos lingüísticos de la sierra y del ámbito rural a las ciudades de la costa y la propia Lima.
Se podría catalogar a esta lengua de sub-culta y es hoy en día la que habla la juventud y las grandes mayorías residentes en la capital.

Español Puertorriqueño:

El español puertorriqueño es el dialecto del idioma español empleado en Puerto Rico.
Se distingue por la aspiración de la /s/ final o interconsonántica al final de sílabas (transformando /adiós/ en /adioh/ u /horas/ en /horah/), la elisión de las dentales en los sufijos -ado, -edo e -ido y sus correspondientes formas femeninas -convirtiéndose en -ao,-eo e -ío-, y la pérdida de la oposición fonológica entre /r/ y /l/, que resultan alófonos, permitiendo tanto la forma /señol/ como /señor/ o /Puelto Rico/” como /Puerto Rico/.

Español Rioplatense o Español Porteño:

El español rioplatense es una variante del castellano que se usa en los alrededores del Río de la Plata, la provincia argentina de Buenos Aires y Uruguay.
Se diferencia del castellano del resto de Latinoamérica principalmente porque en lugar de decir “tú” se utiliza “vos” (con una deformación verbal en la zona bonaerense), algunas palabras varían su acentuación y las palabras con “elle” suenan como “ye” y en algunas regiones como “sh”.
Hay diferencias de vocabulario y de morfología entre el español argentino y el uruguayo. Ambos incorporan voces del guaraní: tapir, ananá, caracú, urutaú, yacaré, tapioca, mandioca.
Además se aprovechan ciertas posibilidades propias de la lengua en la extensión del uso de aumentativos y diminutivos: pesitos, cerquita, amigazo, buenazo, grandote.
La frase verbal sustituye el futuro, por ejemplo: voy a ir (por iré), voy a cantar (por cantaré).
Y en el vocabulario: Lindo (bonito), Pollera (falda), Vereda (acera), Flete (caballo).
El español rioplatense se ha enriquecido con la influencia de los inmigrantes que se asentaron en la zona y también con voces nativas. Entre los grupos inmigrantes se destaca la influencia del italiano y el francés.
En Argentina, se llama lunfardo al argot. En su origen el lunfardo más cerrado comenzó como lenguaje carcelario de los presos para que los guardias no los entendieran. Muchas de sus expresiones llegaron con los inmigrantes europeos (principalmente italianos).
Hoy en día, muchos de los “términos lunfardos” han sido incorporados al lenguaje habitual de toda la Argentina, mientras que gran cantidad de las palabras del lunfardo en su época de arrabal han caído en desuso.

RASGOS PRINCIPALES

El español de América con las lógicas variaciones de una lengua hablada en un territorio tan extenso y con sustratos lingüísticos tan diferentes, presenta una serie de características comunes que detallamos a continuación:

Fonéticos: El seseo, sapato por zapato, la aspiración de la s en posición implosiva cajtaña por castaña, y el yeísmo, yave por llave son los principales rasgos fonéticos de esta variedad de español, todos ellos comunes a las hablas meridionales de España.
Hay que añadir también una entonación más melodiosa y con más matices melódicos que el castellano de la península.

Morfosintácticos: El voseo, la sustitución del pronombre tú por vos, concertando con una forma monoptongada de la segunda persona del plural: sentás por sentáis, es un arcaísmo peninsular conservado en Argentina y Uruguay.
Uso diferente de la derivación mediante diminutivos y aumentativos: ahorita voy, la muchachada, pueblo lindito etc.
Mayor uso del pretérito perfecto simple en detrimento del compuesto llegó ahora en lugar de ha llegado ahora.
Uso más frecuente del adjetivo adverbializado: camina bonito.
Anteposición del posesivo en los vocativos: ¡Ven mi hijo!
Ausencia de leísmo y laísmo.
Léxico-semánticos. Los principales rasgos léxico-semánticos son una persistencia mayor de arcaísmos, frazada por manta, cuadra por manzana de casas, mercar por comprar, valija por etc. y un uso más abundante de términos procedentes de las lenguas amerindias, guajalote, chacra etc. de tal forma que algunas obras literarias hispanoamericanas requieren un glosario de términos al final dedicado a hablantes peninsulares

LAURA MARTÍNEZ ESCAMILLA

INES GACÍA GONZÁLEZ



Siuación actual de las lenguas de España

24 05 2007
Introducción

En España se hablan 13 lenguas vernáculas; el idioma oficial en toda España es el español o castellano. Un 35% de los hablantes son bilingües, mayoritariamente con las lenguas que son cooficiales con el castellano en algunas comunidades autónomas o regiones.

El español o castellano

El español o castellano es una lengua romance del grupo ibérico hablada como lengua materna por unos 333 millones de personas, lo que lo convierte en la segunda lengua con mayor cantidad de hablantes nativos tras el chino mandarín, siendo además la lengua romance más hablada. Contando a aquellos que lo hablan como segunda lengua, se estima que la cifra de hablantes se encuentra entre los 450 y 470 millones de personas con lo cual constituye la cuarta más hablada del mundo, tras el mandarín, el inglés y el hindi. El español es una de las seis lenguas oficiales de la Organización de las Naciones Unidas.

Idiomas cooficiales:
  • El catalán (català) lengua denominada como tal y oficialmente en Cataluña e Islas Baleares
    El catalán (català), también llamado valenciano (valencià) en la Comunidad Valenciana, es una lengua romance que cuenta con unos 4,5 millones de hablantes, (potencialmente 7,5 millones), y es comprendida por cerca de 10,5 millones de personas en España, Francia, Andorra e Italia
  • el valenciano (valencià) en la Comunidad Valenciana;
    El valenciano es la denominación histórica, tradicional y estatutaria que recibe en la Comunidad Valenciana la lengua que se denomina oficialmente catalán en Cataluña, Islas Baleares y Andorra. Constituye, por otra parte, una entidad lingüística propia que resulta ser una de las principales variantes dialectales de dicha lengua, junto con el catalán central y el balear, entre otras.
  • el euskera o vascuence (euskara) en el País Vasco, en la mitad norte de la Comunidad Foral de Navarra. Además, cabe destacar que dentro del euskera se diferencian numerosos dialectos (euskalkiak), y una variedad estandarizada, el euskera batua.
    El euskera, vascuence, vasco o lengua vasca (en euskera euskara, con variedades dialectales como euskera, eskuara o üskara) es un idioma no indoeuropeo hablado actualmente en algunos territorios del norte de España (País Vasco y zona centro-norte de Navarra) y en el extremo suroeste francés (País Vasco Francés) en el departamento de Pirineos Atlánticos, aunque antiguamente su ámbito lingüístico llegó a alcanzar, en muy diversos dialectos, Aquitania, La Rioja, Cantabria, Huesca, Burgos, norte de Zaragoza y parte de los Pirineos Centrales.
  • el gallego (galego) en Galicia;
    El gallego (galego en gallego) es la lengua propia de Galicia donde es oficial junto al castellano (Constitución española de 1978 art. 3.2. y Estatuto de Autonomía de Galicia art. 5). Está estrechamente emparentado con el portugués, con el que formó unidad lingüística durante la Edad Media.
  • El Asturiano
    (No es una lengua oficial aunque su uso esta regulado por la ley)
    El asturiano es una lengua romance hablada, con distintas variedades dialectales, principalmente en el Principado de Asturias, y también en zonas de las provincias de León, Zamora, Salamanca y Cantabria, además de la zona nororiental de Portugal, donde es oficial con el nombre de mirandés, y norte de Extremadura.
    Según estimaciones lo hablan algo menos de 700.000 personas. 550.000 en Asturias, donde 100.000 hablantes lo tienen como primera lengua y 450.000 como segunda.
    Existen tres dialectos predominantes (el occidental, el central y el oriental), que a su vez poseen más subdialectos.
    Está en proceso de aprobación la titulación de filología asturiana en el Consejo de Universidades con el nuevo plan de filologías.
Dialectos del castellano con entidad propia
  • Andaluz, hablado en la mayor parte de Andalucía, con una gran diversidad de rasgos que se solapan a lo largo del dominio dialectal. Gran parte de los rasgos de los dialectos y variedades lingüísticas del español americano proceden del andaluz, debido al fuerte predominio de los andaluces (sobre todo procedentes de las actuales provincias de Huelva, Sevilla y Cadiz), entre los colonizadores europeos de la América hispana, durante casi todo el periodo colonial. Rasgos como el ceceo/seseo, la aspiración de eses finales, la fricativización de la Ch, la igualación de l y r implosivas, etc, que dominan amplias zonas dialectales del español americano, se documentan por vez primera en Andalucía.
  • Hablas canarias, que tomaron gran parte de las características del andaluz en su variante sevillana (seseo, aspiración de las eses finales, uso de exclusivo de ustedes, etc.), debido al predominio de los andaluces entre los primeros conquistadores y pobladores peninsulares. La modalidad lingüística hablada en Canarias posee asimismo una importante influencia guanche, una de las ramas bereberes extintas, que se hablaba en las islas antes de la llegada del castellano, así como influencias del portugués y numerosos americanismos.
  • Castúo, hablas de tránsito con el leonés (o extremeño), en Extremadura.
  • Murciano o Habla panocha, hablas de tránsito con el catalán con influencias aragonesas y andaluzas, en Murcia, Orihuela y ciudades de alrededor (Alicante), norte de Granada y Albacete, con diferencias en cada zona, llamados subdialectos como en Albacete o extremo norte de Granada.
  • Hablas riojanas, de influencia aragonesa por el oriente, vasca por el norte y asturleonesa por el occidente.
Otras lenguas no oficiales:

- A fala, en Eljas (Cáceres), Valverde del Fresno (Cáceres) y San Martín de Trevejo (Cáceres).
- Aragonés, en Huesca y el Alto Aragón (también llamado fabla).
- Bable o asturiano, hablado en Asturias
- Del Astur-Leonés han derivado diferentes hablas, además del bable. Así, el leonés central y leonés oriental en la provincia de León, o el Alto Extremeño en el norte de Extremadura
- Castúo (Badajoz).
- Habla panocha o panocho, dialecto del castellano usado en la región murciana.
- Caló o Romaní hablada por la comunidad gitana.
- Rifeño o Tarifit, variedad del bereber de la zona noroeste de Marruecos, impropiamente llamado Tamazig en Melilla
- Árabe dialectal marroquí, hablado sobre todo en Ceuta y Melilla.
- Portugués, hablado en Olivenza, provincia de Badajoz y los pueblos fronterizos de Galicia, en las provincias de Orense y Pontevedra.
- Francés, hablado en los pueblos fronterizos de Navarra, Gerona y Guipúzcoa
- Inglés, hablado en la La Línea de la Concepción (Cádiz), frontera con Gibrarltar.



Lenguaje publicitario

12 03 2007

Conviene distinguir, en primer lugar, entre propaganda y publicidad. Aunque ambas comparten muchos rasgos, especialmente el predominio de la función conativa en sus textos, son muy diferentes por lo que respecta a su finalidad y no deben confundirse: la propaganda es de contenido político, social o religioso mientras que la publicidad tiene siempre un carácter comercial.  

Nos hallamos permanentemente rodeados de mensajes publicitarios. Tanto fabricantes como empresas de servicios, instituciones y organismos públicos y privados utilizan carteles, vallas, prensa, radio, cine, televisión, páginas Web, correo electrónico, mensajes de teléfonos móviles, buzoneo y cuantos medios tienen a su alcance para hacernos llegar sus mensajes publicitarios.

A través de la publicidad se nos puede incitar a la compra de determinados artículos o a realizar acciones encaminadas al consumo, o bien se nos puede exhortar a que participemos en unas elecciones o a que conduzcamos con prudencia para evitar accidentes. Se trata siempre de influir sobre el comportamiento del receptor.

El fin de la publicidad es doble: de un lado se pretende informar al receptor sobre algo, generalmente sobre la existencia y características de un producto que se quiere vender; de otro lado, se intenta impulsar al receptor a que actúe en el sentido que sugiere el mensaje publicitario, normalmente la compra de ese producto. Este último es el objetivo que se considera prioritario. De hecho, con frecuencia se pretende disimular las características del producto y trasmitir el deseo de comprarlo a través de imágenes sugestivas que tienen poco que ver con el producto mismo.

Características

El mensaje publicitario suele combinar el texto lingüístico con imágenes o con artificios gráficos llamativos. Lógicamente, en los casos en que el canal impide la transmisión de imágenes, el mensaje se reduce al texto lingüístico, a veces reforzado por otros recursos sonoros. Así pues, el canal elegido (prensa, radio, televisión…) condiciona tanto la forma como el contenido del mensaje publicitario.

Algunas de sus características son:

  • Originalidad:   Para atraer la atención del destinatario y convertirlo en receptor, el mensaje debe ser original y se han de poner en juego todos los recursos gráficos y lingüísticos de que se disponga.

  • La búsqueda de la originalidad hace del lenguaje publicitario uno de los más innovadores y más ricos en recursos. Esa tendencia a la innovación se manifiesta especialmente en el vocabulario, a través de la creación de neologismos, la admisión de extranjerismos o el manejo intensivo de los mecanismos de composición y derivación léxica: muchas palabras y expresiones nuevas del lenguaje común han partido de un texto publicitario.

  • Brevedad:   Condición indispensable para que el mensaje sea efectivo es que mantenga la atención del receptor sin cansarlo. La brevedad exige siempre concisión.

  • Sugerencia:   El mensaje publicitario no informa objetivamente sobre las características de un producto, sino que intenta vender ese producto rodeándolo de unas connotaciones positivas que hagan deseable su adquisición. Para ello se asocia el artículo a imágenes y palabras seleccionadas por su capacidad de sugerir valores como el éxito, el prestigio, la juventud, la masculinidad, la feminidad, la libertad, la técnica, etc.

Algunos recursos lingüísticos frecuentes

La necesidad de ser original e innovador convierte al lenguaje publicitario en una modalidad lingüística enormemente rica en recursos lingüísticos, y muy próxima al lenguaje literario. Resultaría prolijo citarlos todos; los siguientes son muy frecuentes:

  • Segunda persona del singular o la primera del plural.
  • Interrogaciones retóricas.
  • Enunciados imperativos.
  • Metáforas.
  • Comparaciones.
  • Dobles sentidos, hipérboles, paradojas.
  • Aliteraciones.
  • Rima.
  • Serie de adjetivos.
  • Uso y abuso de los tecnicismos y extranjerismos.
  • Expresiones populares.
  • Frases nominales (sin verbo).
La frase publicitaria

Es frecuente que el mensaje publicitario contenga un breve enunciado con el que el anunciante pretende definir o identificar su producto: el eslogan. Aparece dentro del mensaje en un lugar destacado, generalmente al principio o al final. El objetivo que se persigue con ella es reforzar el mensaje creando un lema muy sugerente que el receptor pueda recordar e identificar de inmediato con el producto. El eslogan debe ser breve y expresivo, de capacidad informativa mínima y de connotaciones ajenas al producto.

Rubén Suárez Fernández

2º Bach B



Lenguaje técnico científico

12 03 2007

El Lenguaje técnico científico, modalidad del lenguaje que tiene como carácter específico ser grupal, es decir, que lo utiliza sólo la comunidad hablante que ha recibido una preparación previa, y que es propio de actividades científicas y profesionales. No se trata de un lenguaje arcano ni de argot y su finalidad no es la de no ser entendido por otros, sino la de ser riguroso y preciso. Usa la lengua en su función metalingüística, es decir, para explicarse y con un léxico unívoco, o sea, con un referente único para evitar que pueda inducir a dos conceptos o realidades diferentes.El lenguaje científico huye de la ambigüedad; por lo tanto, sus términos están asumidos tácitamente por la comunidad científica universal, lo que supone un lenguaje convencional pactado y asumido. Así pues, la coherencia terminológica es imprescindible y una vez que se ha usado un término con un significado debe mantenerse. Éste debe ser claro y preciso. Por último, la exposición científica debe estar presidida por la objetividad y debe permitir su verificabilidad, es decir, cualquier formulación se debe demostrar. Lógicamente hay disciplinas científicas y técnicas que se prestan y admiten mejor la formalización, las matemáticas por ejemplo, que otras como la biología o la medicina. Sin embargo, todas y cada una de ellas tienen y crean constantemente su léxico específico.

El lenguaje técnico-científico no es uniforme. Cada rama del saber, cada disciplina, utiliza un lenguaje propio. Más que de un solo lenguaje científico pues, habría que hablar de variedades o subsistemas que coinciden en unas características comunes. Como el resto de los lenguajes especializados, el técnico-científico sólo es utilizado por sus hablantes en una parcela de su actividad; fuera de ella hacen uso de la lengua común. La dificultad de estos lenguajes los convierten en algo difícil de comprender para el resto de los hablantes. Los textos científicos deben observar las cualidades fundamentales de la ciencia: objetividad, universalidad y verificabilidad.

Aparecen en los textos científicos elementos gráficos, iconográficos, cromáticos, tipográficos, etc. que sirven de apoyo al código lingüístico. El resultado es un código muy distinto para cada ciencia o disciplina y que varía según el destino del texto; en los destinados a la enseñanza primaria y media son más abundantes los recursos gráficos que en textos universitarios o destinados a profesionales y especialistas en la materia. Estos elementos suelen ser los mismos para todas las lenguas, tienen un carácter mucho más universal que los recursos no lingüísticos propios de otros lenguajes especializados.

Algunos rasgos que muestran la universalidad del texto científico son:
  • Uso del artículo con valor generalizador;
  • presente científico;
  • utilización de sustantivos abstractos que confieren a lo material un valor mental y universal;
  • uso de tecnicismos, fácilmente traducibles a cualquier lengua y, por tanto, auxiliares inestimables para contribuir a la universalidad del texto científico.

La rapidez con la que progresan actualmente las disciplinas técnico-científicas exige una permanente actividad creadora de tecnicismos, de resultados a veces precipitados y poco acordes con el sistema morfológico y fonológico español.

Tipos de discursos utilizados frecuentemente en el lenguaje científico-técnico:
La exposición

Exponer es presentar una cuestión cualquiera para darla a conocer y comprender a otras personas. La exposición pura es poco frecuente: lo normal es que se asocie con la argumentación.

Documentación. Es la recopilación de información sobre un determinado asunto. Para que esa labor sea efectiva, es fundamental conocer el objeto de la exposición, dónde se encuentra la información, a quién va dirigida la exposición y con qué grado de profundidad se va a tratar el tema. Es la fase en la que se anotan los datos (habitualmente en fichas o en una base de datos informática) y se elaboran los esquemas y borradores.

Organización de materiales. En esta fase se elabora un guión en el que se recogen, de modo ordenado, los pasos que se seguirán en la exposición. La ordenación de los materiales ha de realizarse de forma que el receptor pueda percibir con claridad y coherencia el sentido de lo que se va a exponer, haciendo prevalecer la idea central sobre las secundarias.

Elaboración final. La exposición debe redactarse de forma objetiva y con un lenguaje claro, sencillo y correcto, tanto en el léxico como en la sintaxis, con el fin de no añadir dificultades añadidas a la comprensión del texto. Es especialmente importante no dejarse llevar por florituras literarias y recordar en todo momento la finalidad del texto que se elabora.

La argumentación

Consiste en aportar razones para sustentar una opinión. A la opinión o idea que se pretende probar o defender se la denomina tesis; el conjunto de razones que se utiliza en la defensa de la tesis son los argumentos. Cuando la tesis se sitúa al principio del escrito, se utiliza un proceso deductivo para probarla con argumentos. El orden contrario recibe el nombre de inductivo.

El orden de la argumentación no es fijo, la disposición de contenidos suele dividirse en tres apartados:

a) La exposición de la tesis tiene por objeto formular de modo claro y conciso la tesis que se va a defender.
b) En el bloque argumentativo se aportan las razones en las que se fundamenta la tesis.
c) La conclusión es una síntesis de todo lo argumentado cuya finalidad es dejar fijada la postura o idea que se defiende.

Además del puramente científico, se utilizan con cierta frecuencia el argumento de autoridad, el de la experiencia personal, el de comparación de ideas enfrentadas y el de universalidad.

ABEL TENA GARCIA

DAVID GARCIA REBELO



El lenguaje jurídico-administrativo

12 03 2007
1. El lenguaje jurídico-administrativo: consideraciones generales

El lenguaje administrativo es la lengua empleada por los órganos de la Administración del Estado tanto en sus relaciones internas como en su relación con los administrados. Lo normal es que se manifieste de forma escrita, a través de variadísimos documentos (actas, anuncios, circulares, citaciones, convocatorias, disposiciones, estatutos, formularios, notificaciones, oficios y otras muchas modalidades). Entre los más usados por los ciudadanos, no ya como meros receptores sino como emisores, se hallan sin duda la instancia y el contrato.

Escritos administrativos también de uso frecuente son los dictámenes, disposiciones, normativas, órdenes, regulaciones y resoluciones, que nos sitúan ya en el terreno más específico del lenguaje jurídico. En efecto, el poder ejecutivo descansa en el organismo de la Administración para hacer cumplir la legislación vigente. De ahí la estrecha relación entre los textos jurídicos y los administrativos. El lenguaje jurídico se puede definir como la lengua empleada por los órganos de la Administración de Justicia en sus relaciones con la colectividad o con las personas físicas y jurídicas, es decir, como un tipo de lenguaje administrativo específico. Textos jurídicos son tanto los legales (la manifestación concreta de las leyes) como los judiciales (los derivados de la puesta en práctica de la legislación por parte de los profesionales del derecho).

La frontera entre lenguaje jurídico y administrativo no está, pues, bien delimitada. Comparten los recursos lingüísticos (gramaticales y léxicos) y coinciden también en los factores extralingüísticos que los caracterizan (el canal, el emisor, el receptor y la finalidad o intención comunicativa).

El lenguaje jurídico-administrativo suele considerarse un lenguaje específico, o bien, una variedad diastrática del sistema (”lenguaje sectorial”). Pero lo que distingue al texto jurídico-administrativo es la especificidad del conjunto de factores que intervienen en su producción:

  • El emisor de un texto jurídico-administrativo es un emisor bastante especial: suele ocupar una posición de dominio y suele buscar el anonimato.
  • El receptor por lo general ocupa una posición “subordinada” con respecto al texto, que se le impone.
  • Estos papeles se invierten cuando se trata de un texto elaborado por el ciudadano para dirigirse a la Administración (en instancias y recursos, por ejemplo). En ese caso es el receptor el que ocupa una posición de poder y el emisor el “subordinado”, que se ve obligado a asumir y recordar constantemente esta condición, desde el momento en que debe hablar de sí mismo en tercera persona (aceptando que “no es nadie, al menos nadie conocido”).
  • El canal es especial: es un papel y, no uno cualquiera, sino un papel oficial, fechado y firmado. El canal se convierte en la propia ley.
  • El contenido del mensaje en este tipo de texto es específico: no lo será nunca una anécdota, ni una historia, ni un chascarrillo, ni una hipótesis.
  • La intención del emisor al elaborar su mensaje tiene una finalidad fundamentalmente práctica: la de informar, ordenar y, a veces, disuadir (y solicitar o reclamar cuando el emisor es el ciudadano).
2. El texto jurídico-administrativo: rasgos característicos
  • La rigidez de su estructura
  • Un esquema invariable establecido de antemano para cada modalidad (contrato, instancia, sentencia, etc.)
  • Léxico muy conservador, lleno de tecnicismos y fijado también de antemano a través de fórmulas y frases hechas ausentes en muchos casos de la lengua estándar.
  • En consecuencia, el emisor del texto jurídico-administrativo tiene vedada en gran medida la creatividad, la expresividad, la subjetividad: no puede usar metáforas no fijadas previamente, ni improvisar una organización nueva para su mensaje, ni jugar de forma personal con la lengua; constituye un mero “notario” o “amanuense”, a menudo, en sentido literal. El emisor real del texto muchas veces parece tener como única pretensión la de desaparecer de su escrito.
  • Desde esta perspectiva, el lenguaje jurídico-administrativo es más bien la negación del estilo, a diferencia del lenguaje político, publicitario, literario, etc. No obstante, existe una serie de rasgos gramaticales y léxicos característicos, responsables del estatismo, impersonalidad y rigidez del texto jurídico-administrativo, que merece la pena mencionar brevemente.
2.1. Recursos gramaticales y léxicos

Preferencia por la construcción nominal (sustantivos y adjetivos),  sustitución de construcciones verbales por construcciones nominales; y el uso de perífrasis con un verbo vacío o desposeído de significado y un sustantivo que porta mayor carga semántica (presentar reclamación por reclamar; interponer recurso por recurrir). Con ello la prosa se vuelve más abstracta e intemporal y también más lenta e incluso cacofónica. La prosa se despersonaliza: con el uso de los nombres desaparecen las personas que acompañan a los verbos.

Uso habitual de la pasiva. Se prefiere la pasiva refleja a la perifrástica

2.2 El texto jurídico-administrativo como texto comunicativamente fallido                  

La eficacia comunicativa de este tipo de texto, como dijimos, depende precisamente de que el emisor se ajuste al esquema previsto de antemano, para lo cual se sirve, entre otros recursos, de giros y fórmulas que ocupan un lugar preestablecido en la estructura del texto. Pero lo que habría de servir de ayuda constituye más bien un corsé extremadamente rígido que dificulta el discurrir fluido del mensaje y de la construcción. Asimismo, el exceso de subordinación, en busca de la precisión y explicitud, desencadena rupturas de la construcción gramatical que entorpecen la legibilidad del escrito. Los textos exigen del lector un esfuerzo suplementario que no garantiza, con todo, su recta comprensión. De ahí que, en principio, se pueda caracterizar el lenguaje jurídico-administrativo como un lenguaje fallido. 

3. El dominio del lenguaje jurídico-administrativo como necesidad social

Las propiedades aquí atribuidas al texto jurídico-administrativo tienen serias repercusiones de orden social, en la medida en que es muy difícil que un ciudadano común no se enfrente en algún momento de su vida a la redacción o a la interpretación de un texto de este tipo: una reclamación sobre la nota obtenida en la prueba de selectividad;  impugnar el resultado de algún concurso u oposición; aclararse sobre qué se debe y qué no hace falta declarar en el Impuesto sobre la Renta, solicitar por escrito un arbitraje al Ayuntamiento en un litigio por una reclamación no atendida en su tintorería, constituir una sociedad mercantil, redactar o suscribir el convenio colectivo de su empresa, los estatutos de un partido o asociación, de un convenio de separación conyugal consentida, o bien interponer una demanda de divorcio o de solicitud de pago de la pensión alimenticia…

Así que, según este panorama, un ciudadano “normal” pasa gran parte de su vida leyendo e intentando interpretar textos de carácter jurídico-administrativo. Por tanto la correcta comprensión del texto jurídico-administrativo y la capacidad para la producción de textos de este tipo se convierten en habilidades importantes desde el punto de vista social y, si no por ello estos textos van a ser más amenos, al menos sí deberían estudiarse con un poco más de interés.

Al texto jurídico-administrativo se le atribuyen ciertas características (rígido, arcaico, formulario, repetitivo, acumulativo y, en definitiva, complejo), se derivan de forma natural de la naturaleza específica de los distintos factores que intervienen en su producción: sus objetivos, el canal, el emisor y el receptor.

4. El texto jurídico-administrativo como instrumento de control

           En principio, el objetivo del texto jurídico-administrativo es legislar, regular la actividad social e informar. En muchos  textos el emisor pretende restringir el acceso de los receptores del texto al control del discurso. No parece difícil argumentar que existe un componente de control y de mantenimiento al margen del administrado, que se materializa no sólo en el léxico específico, sino en otros aspectos menos evidentes, como la excesiva subordinación e impersonalización del texto.

ABEL TENA GARCIA

DAVID GARCIA REBELO



El español contemporáneo

12 03 2007

En el año 1713 se fundó la Real Academia Española. Su primera tarea fue la de fijar el idioma y sancionar los cambios que de su idioma habían hecho los hablantes a lo largo de los siglos. En esta época se había terminado el cambio fonético y morfológico y el sistema verbal de tiempos simples y compuestos era el mismo que ha estado vigente hasta la primera mitad del siglo XX. Los pronombres átonos ya no se combinaban con las formas de participio y, gracias a la variación morfológica, los elementos de la oración se pueden ordenar de formas muy diversas con una gran variedad de los estilos literarios.

En cuanto al continente americano, no han faltado autores que calificaban de dialectos a cada una de las variedades lingüísticas que se han consolidado en los respectivos países. La dialectología del español en América debe hacerse por cada país antes de que la homogeneidad que imponen la radio, el cine y la televisión borren las fronteras dialectales que aún existen.

El castellano es la lengua romance de mayor difusión en el mundo actual. Se habla en casi toda la península ibérica, en el sudoeste de U.S.A., en todo México, en toda América Central y América del Sur (a excepción de Brasil y Guayanas) y es la lengua de un grupo minoritario de hablantes de Filipinas.

Esta vasta difusión geográfica trae como consecuencia una gama importante de variantes dialectales. Esto hace suponer que al cabo de los siglos e inevitablemente, el castellano debería seguir el destino del latín: fraccionarse en distintas lenguas nacionales. Aparentemente, la velocidad de los medios de comunicación y la amplia difusión de la lengua escrita en la literatura y en los medios masivos, hacen que la gran mayoría de los hispanohablantes maneje una variedad de lengua común, en la que todos se entienden a pesar de las diferencias regionales. La escuela funciona como un organismo unificador que tiende a que los hablantes se comuniquen con un número cada vez mayor de hablantes de otras regiones. Entonces si bien somos conscientes que la lengua evoluciona inevitablemente, también debemos creer en la necesidad de mantener una unidad lingüística que permita la comunicación eficaz y fluida entre la mayoría de los hispanohablantes.

Dialectos

Como todas las lenguas ampliamente difundidas el español está sujeto a variaciones regionales y sociolingüísticas. No obstante, a pesar de esa heterogeneidad, el grado de variación no es muy grande y sólo raramente hay interrupciones de mutua ininteligibilidad, Las dificultades nacen con los criollos basados en el español de Filipinas y Colombia y con el judeo-español, la lengua hablada por las comunidades sefarditas expulsadas de España en 1492. El sefardí tiene fama de haber preservado numerosas características del siglo XV, pero tal afirmación es exagerada; es vedad que ciertas peculiaridades fonéticas, como la preservación de la /f-/ inicial es un elemento arcaico, pero esa lengua también ha evolucionado extensamente en su morfología y ha asimilado gran número de préstamos léxicos.

Entre las variedades dialectales españolas del romance tenemos el asturiano-leonés, cuyos límites no coinciden ni con los del antiguo reino de León ni con la actual provincia de León. Entre algunas características que lo acercan al gallego-portugués destacan: ou < au, al- + consonante (cousa, touro, outro); se conserva f- (filo, farina); se pierde toda -n- intervocálica, como raa < rana; la l pasa a r después de consonante sorda, como praza < platea. Una variedad parecida al leonés pero que apunta al gallego-portugés es el mirandés, hablado en Miranda do Douro, en Portugal. Otro dialecto importante es el aragonés, que en parte se funda históricamente en el antiguo reino de Aragón y Navarra, pero que recibió gran influencia del castellano. Hoy se habla en la provincia de Huesca, al pie de los Pirineos.

El extremeño, ligado históricamente con el asturiano-leonés, se habla en una región septentrional de Extremadura. Aparte de estas lenguas que tienen personalidad propia, las hablas dialectales del castellano se pueden clasificar en dos grupos: las septentrionales y las meridionales, comprendiendo éstas al murciano, al andaluz y al canario, hablados en Murcia, Andalucía y Canarias, respectivamente.
Los dialectos septentrionales se caracterizan por ser más conservadores y abarcan las tierras castellanas y las que ocuparon los dialectos históricos del latín, como el aragonés y el asturiano-leonés. En el habla de las tierras donde nació el castellano encontramos una serie de rasgos dialectales, como el uso del leísmo (le como complemento directo: Este piso ya le vimos), laísmo y loísmo (la y lo como complemento indirecto: La dije que no viniera); pronunciación de la d final como z: Madriz; aparición de una s en la segunda persona del singular del pretérito imperfecto: vinistes; uso del infinitivo para la segunda persona del plural del imperativo: ¡Traerme algo!.

Hacia el este (La Rioja, Navarra y Aragón) hay una influencia de la huella aragonesa, como el uso de pronombres precedidos de preposición: con tú, con mí; el uso del diminutivo -ico: pajarico; abundante uso de pues.

Hacia el oeste (León, Zamora y Salamanca) hay huellas del leonés, como la tendencia a cerrar las vocales finales: otru; diminutivos en -ín, -ina: niñín, niñina; uso del indefinido en vez del perfecto compuesto: hoy fui a tu casa.

Los dialectos meridionales se caracterizan por ser más evolucionados en su pronunciación y por rasgos fonéticos muy marcados. En esta región dialectal se hallan el andaluz, el extremeño, el canario y el murciano. Las principales características de estos dialectos son: confusión de r y l en posición final de sílaba o palabra: arta, cuelpo y otras se pierden, como españó; seseo (pronunciación de la z o la c ante e o i como s: sielo; ceceo (pronunciación de la s como z: zerio; pérdida de la d y de la n intervocálicas o ante r: cansao, mare; yeísmo con distintas pronunciaciones: yuvia.