El sábado, 19 de noviembre nos pusimos de nuevo en marcha. Esta vez hasta Rioseco, para hacer la ruta circular del Castañeru Montés pasando por el Torreón de Villamorey.
El día, bueno para caminar, con algún que otro rayo de sol. ¡Tenemos una suerte que no nos la creemos!
Después de hacernos la foto de grupo, empezamos la suave ascensión, sobre 25 min,la más dura de la ruta, entre castaños. Lo demás se llevaría mucho mejor.
Atravesamos las praderas de La Trepe, los campos de Cueria la majada de Roces, encontrándonos con un cruce de tres caminos, desviándonos por el de la derecha hasta llegar a lo que antes era el área recreativa El Castrín, hoy reemplazado por un “Centro de Recuperación de Fauna Salvaje” muy cerca de la localidad de Ladines, en Sobrescobio.
¡¡ Menuda mole de hospital !! y ¡¡ sin funcionar !! encima nos dejaron sin mesas ni bancos para poder descansar.
¡¡Ya veréis el encanto que tenía el área antes de…en unas fotos que logró recuperar Sebas para nosotros!!
Comimos el pincho de pie, sacando cada uno nuestras conclusiones por el “curioso edificio”.
Bueno, dejando el tema a un lado, deciros que disfrutábamos de una espléndida panorámica del valle de Agues, con las Foces del LLaímo al fondo y la silueta del pico Cuyargayos recortada en el horizonte.
Descendiendo por el bosque llegamos hasta Villamorey, con la capilla de San Roque a la entrada, varios hórreos y un molino de agua restaurado.
Tras unos dos km y medio de caminata agradable, dominando en todo momento el embalse, llegamos al mirador de Cuy acerra, en un sitio idílico, con mesas y bancos.
Desde aquí contemplamos una panorámica del Torreón, la presa, entre dos crestones de cuarcita y enfrente la peña del Gamonal, la mayá de Llagos y el pueblo de Campiellos.
Seguimos la ruta adentrándonos en un espeso castañero, llegando al Torreón,¡¡ bueno, si digo la verdad, los más intrépidos!! que es lo que queda del antiguo castillo de Villamorey, construcción en estado de ruina consolidada, de origen romano, que permitía el control del desfiladero del Nalón comprendido entre Rioseco y el Condado.
Podría contaros mucho más, pero sería una clase de historia. Un lugareño nos dijo algo que muy pocos saben: ¿Dónde encontrar la rodilla y la gorra de Pelayo “nuestro conquistador”? Bueno, pues con sus indicaciones, el valiente papá de Alba, dio con su escondrijo .¡Vaya alegría! Seguirá quedando en secreto… A ver si las véis en las fotos.
Rematamos el día viendo una exposición micológica organizada por Geotropa en el centro social. ¡¡¡Increíble la variedad de setas que tenemos en la zona!!!
¡¡¡Hasta la próxima, compañeros de viaje!!! Disfrutar con las fotos.
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