CIENCIA VIVA

Departamento de Ciencias - Colegio Santo Domingo de Guzmán - Oviedo

Archive for Julio, 2008

en la central As Pontes

Efectivamente el periódico El País ha publicado nuestra crónica del viaje a Coruña y la visita a la Central de Endesa As Pontes. Podéis acceder desde este vínculo Abrazados a la Torre de Hércules  al mismo y leerla tal y como salió publicada.

A continuación os reproducimos aquí la crónica original:

 Cuando abrazamos a la Torre de Hércules: crónica de un premio

En nuestra vida habíamos visto tal cosa… ¡un gran lago naciendo donde antes había una descomunal mina al aire libre! Y la escombrera… ¡totalmente regenerada en forma de monte y repleta de fauna y flora! Hay que reconocer que en el complejo de la Central térmica de As Pontes, perteneciente a Endesa, se ha puesto empeño en hacer desaparecer las cicatrices derivadas de su actividad minera. Y la propia Central… disminuyendo emisiones y utilizando materiales menos contaminantes… ¡Que cunda el ejemplo de compromiso medioambiental! Pero… situemos al lector: estamos en el 5º y último día de nuestro viaje a La Coruña, producto del Premio Endesa 2008 a la sostenibilidad y medioambiente del País de los estudiantes a nuestro periódico “El paraguas de Vetusta”, y es la culminación de una estancia inolvidable junto con nuestros compañeros de “La estela del can” (el otro periódico participante del Colegio Santo Domingo de Guzmán de Oviedo) en la ciudad de María Pita. Hasta aquí, cuatro días llenos de actividad y momentos mágicos: la casa del Hombre y su interactividad, la casa de las ciencias con su planetario y sus insectos, el Acuario Finisterre con sus focas, la Torre de Hércules, el tranvía, el precioso casco antiguo con la plaza de la heroína coruñesa, la visita a nuestros colegas dominicos de la ciudad, playita y baños, arena, empanada y pulpo, paseos nocturnos, el estupendo Hotel Riazor, Un viaje en tren a Santiago de Compostela para conocer esa maravillosa ciudad, la emoción de ver todos juntos el España-Italia (¡vaya gritos!), alguna guerra de almohadas, muchas risas diurnas, muchas conversaciones nocturnas, sueño acumulado, nuestros profes (¡son personas normales!), nuevos amigos que hasta ese momento solo eran conocidos del pasillo de bachillerato, viejos amigos con los que recordar viajes pasados,  la víspera de la noche de San Juan (¡qué pena no haberla disfrutado en Orzan o Riazor por solo un día!), mas empanada y mas pulpo (bueeeno vaaale, y alguna hamburguesa que otra), más risas, globos de helio que nos volvían niños, fotos nocturnas con el mar como lienzo que parecían sacadas de una película, abrazos inmensos, miradas, ventanas que no se abrían.. y otras ventanas invisibles que se abrieron de par en par, toallas formando círculos, el vago recuerdo de unas notas que nos entregarían cuando volviésemos (pero muy vago), el relax tras un trabajo excelente en la PAU, frases que quedarán para la historia, canciones que marcarán una época, desayunos descomunales, cenas con sobremesas maravillosas de postre, calor, ¿hemos dicho ya que hubo risas?, olor a mar, sabor a sal… Y encima, terminamos grabando un video y le dimos un abrazo virtual a la Torre de Hércules para apoyar su merecida candidatura como patrimonio de la humanidad (www.farodahumanidade.com). Cinco días y cuatro noches que no olvidaremos. Un viaje que marca un antes y un después en la historia periodística de nuestro Colegio y que nos compromete a intentar superarnos de cara a ediciones posteriores porque realmente merece la pena el esfuerzo. Gracias Endesa. Gracias “El país de los estudiantes”. Y… gracias a todos los que colaboraron y nos apoyaron en este proyecto de alguna u otra manera. Suerte a los compañeros periodistas que inician su vida universitaria ¡Nos leemos el año que viene en la próxima edición del concurso!

Equipos de redacción del “Paraguas de Vetusta” y la Estela del can”

Y, a continuación, os reproducimos la crónica del viaje escrita por Mª Lucía Gazapo:

En la nublada mañana del diecinueve de Junio partimos de la comarca astur un grupo de estudiantes consagrados con el medioambiente llevando de nuestras manos el firme e inquebrantable propósito de hollar las tierras que se extienden más allá de las tranquilas aguas del Eo. La excitación se palpaba en el reducido ambiente del autobús y una exclamación se propagó por todos los asientos al divisar, entre las nubes, la cima de la colosal chimenea que se alza como un titán sobre las cuatro torres de refrigeración de una de las mayores centrales térmicas del mundo, capitaneada por el conocido grupo Endesa. Claro que, tampoco por ser gigantesca, dejaba de ser una central como la que todos los días se puede ver no muy lejos de Oviedo, ¿qué la hace diferente a parte del tamaño? Eso exactamente era lo que estábamos dispuestos a descubrir. La primera sorpresa que nos tenían preparada en As Pontes fue, ni más ni menos, que el ambicioso proyecto de creación de todo un parque natural a partir de la vieja escombrera, adosada a la mina de carbón que en otros tiempos (no muy lejanos) se había encargado de alimentar a la siempre hambrienta central de Endesa. <<¿ Qué fue de la mina?>> Nos preguntamos todos en silencio, un silencio que aquellos operarios supieron interpretar a la perfección mostrándonos, a través de los ventanales de cristal de la sala de conferencias, las claras aguas de tres charcas que dentro de un año conformarán un inmenso lago. Tras un largo paseo a través de los parajes creados por Endesa, un vistazo a las charcas que se llenan incansablemente con las aguas de un río cercano y un paseo a través de los senderos que dentro de algún tiempo quedarán sepultados por el ingente lago; pusimos rumbo a la magnífica central térmica. A un lado el gran almacén de carbón subbituminoso importado de Indonesia y de  Wyoming (ante cuya visión más de uno evocó los grandes puertos espaciales del señor Lucas) a otro las cuatro torres de refrigeración y dominándolo todo la gran e inmensa torre que ya habíamos avistado a kilómetros de As Pontes. Ya en la central, nos fueron explicando el proyecto, la cantidad de energía generada y la consumida, los niveles de CO2 expulsados, las ventajas del carbón subbituminoso frente al lignito que se usaba antaño; nos llevaron a la informatizada sala de control del ciclo combinado, dejando atrás el rugido incesante de las turbinas, en ella un paisano nuestro nos explicó, no sin una buena dosis de paciencia, el sistema utilizado por los trabajadores, la automática red de seguridad sobre la que se mueve todo y control perpetuo que allí tienen sobre los ordenadores, que ahora se encargan del trabajo antes relegado a complicados paneles manuales. Claro que, por muy moderna, impresionante y colosal que pudiese resultar, seguía siendo una central térmica, e ir hasta allí tan solo por una central térmica nos habría sabido a poco. Quince jóvenes con dos profesores, aquello no iba a ser lo único que aquel viaje nos tenía preparado. Un hotel de espaciosas habitaciones triples, frente al mar, en una ciudad llena de museos de ciencias, aprovechados al máximo por los orgullosos ganadores del premio Endesa, ¿qué más podíamos pedir? Un viaje maravilloso que, pese a lo corto, todos, por los motivos que sean, recordaremos siempre. Un viaje que nos permitió decir, de nuevo en nuestro hogar, que a mediados Junio, a cuatro horas de autobús del cole, con el tiempo gris del que ya gozábamos en Asturias; habíamos disfrutado de unas merecidas e inolvidables, vacaciones de lujo.

Mª Lucía

Carta desde Coruña

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En nuestro viaje a La Coruña recordamos a los compañeros que por una u otra causa no habían podido acompañarnos y desde aquí aprovechamos para contarnos nuestra aventura por tierras gallegas.

Querida Leyre: ¿Cómo os van las cosas por Benidorm? Es una pena que no hayas podido venirte al final con nosotros a La Coruña, te hemos echado en falta mucho todos. ¿Qué tal la PAU?  A Diego, Jaime y a mí nos ha salido bastante bien, espero que sin falta seamos los cuatro compañeros de Facultad el año que viene.  A grandes rasgos este ha sido nuestro viaje. Salimos muy tempranito de Oviedo (las nueve de la mañana es una hora terrible el día siguiente a la PAU). Como siempre estaban nuestros queridísimos Visi y Antonio para despedirnos. El viaje de cuatro horitas (tal vez tirando un poco por lo bajo) no fue especialmente soporífero, dadas las circunstancias, y todos llegamos completamente despejados a la ciudad gallega. Tras comer rápidamente en el centro de la ciudad, fuimos a visitar la Casa del Hombre, un museo de ciencias interactivo. La exposición trataba en gran parte sobre genética y herencia, y he de reconocer que no me enseñó demasiadas cosas nuevas (¿qué habría sido de nosotros sin Koke este año?).  Al final, acabamos todos en la playa, y los más machos (o pasados de rosca, véase David, Pedro y yo) nos bañamos. Tocó madrugar la mañana siguiente, siguiendo así la ruta de los museos coruñeses. La Casa de los Peces es un espectacular acuario donde toda la fauna y flora marítima gallega se encuentra representada. Tuvimos mucha suerte y pudimos ver como daban de comer, primero a las focas (eran supergraciosas) y después a los peces de la piscina principal  (tiburones inclusive). La Casa estaba pegadita al más emblemático edificio coruñés, la centenaria Torre de Hércules (donde éste enterró la cabeza del gigante Gerión). Subimos  a lo alto de la Torre, la vista era maravillosa, toda la ciudad se encontraba a nuestros pies, el viento era atronador (y eso que KoKe dijo que estaba soplando suave para el lugar).El cansancio acumulado de la noche anterior hizo mella entonces en nosotros, y dedicamos la tarde a la contemplación del mar, bañarnos y tomar el sol (algunos simplemente nos quemamos). La tercera mañana fue para la Casa de las Ciencias (sí, la mitad de los museos de La Coruña se llaman “casa”). Había exposiciones sobre diferentes temas, la que más tiempo nos llevó fue la de la segunda planta, insectos raros del mundo. Acompañados como íbamos de dos prestigiosos biólogos, y con nuestros amplísimos conocimientos sobre los artrópodos (xD), la visita fue muy didáctica (xDDD). También aprovechamos para ir al planetario donde nos enseñaron a distinguir los distintos planetas y constelaciones cuando miramos al cielo en una noche despejada.

 La cosa no quedó ahí porque decidimos al día siguiente coger el tren para ir a Santiago: ya te imaginarás, la plaza del Obradoiro, la Catedral, la visita al Santo, Patrono de España, un rato para comer y patear todo el casco histórico-artístico y otra vez al tren de regreso a Coruña. Todavía nos dio tiempo a un baño en la playa para sacudir el calor.

Y ¡como no!  todos querían ver el partido de España: con prórroga y penalties la emoción compartida y la gran alegría con las paradas de Casillas y los goles que clasificaron a nuestra selección para la final. Y como al día siguiente había que madrugar para hacer las maletas y la visita a la Central de Endesa As Pontes, no hubo paseo nocturno. Como chicos buenos y formales nos dimos las buenas noches y cada uno a su habitación. Ánxel y Koke pasaron a darnos las gracias por nuestro comportamiento en el viaje, la colaboración para que todo saliese bien y desearnos buenas noches tras recordarnos que a las 6,30 horas de la mañana pasarían a despertarnos pues teníamos el desayuno a las 7,15 horas y a las 8 nos recogería el bus… ufff… qué duro para el último día de viaje…

Bueno, ya te comentaremos más cosas.

Mª Lucía escribió una crónica del viaje y la visita a Endesa que seguramnete nos publicarán en el periódico El País, sección educación, del lunes, 30 de junio. Espero que lo puedas leer.

Un saludo de Jose Manuel y el resto de compañeros de redacción de La Estela del Can y El Paraguas de Vetusta