En los países europeos casi 90 millones de toneladas de alimentos en perfecto estado para el consumo acaban en la basura. Así lo refleja un estudio del Parlamento europeo.
Cada habitante de la Unión Europea arroja anualmente a la basura 179 kilos de productos alimenticios en perfecto estado de consumo y de este modo, casi el 50% de productos sanos y comestibles se pierden en las distintas fases del proceso que lleva desde la producción a la mesa (y cubo de la basura) del consumidor.
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