La casa de Elrond

UN LUGAR DE ENCUENTRO PARA AMANTES DE LA SABIDURIA

Archive for Septiembre, 2010

Este es un primer artículo para mis alumnos de Filosofía y Ciudadanía, en el que trataremos de poneros al tanto de la nueva materia, a la que os enfrentáis por primera vez, con una serie de enlaces útiles que espero os ayuden a dar comienzo a vuestro trabajo. Comenzamos con una pequeña reflexión del filósofo alemán Georg Wilhelm Friedrich Hegel, que en el prólogo a su conocida “Filosofía del derecho” nos introduce el mito de la lechuza de Minerva, pintoresco animal nocturno que acompaña siempre a Atenea, diosa griega de la sabiduría conocida entre los romanos por el nombre de Minerva, y que ha pasado a convertirse en símbolo de la filosofía. Cita el autor alemán:

Es insensato creer que alguna filosofía se puede anticipar al mundo presente. Cuando dice una palabra sobre la teoría que explica cómo ha de ser el mundo, la filosofía siempre llega demasiado tarde: como pensar sobre el mundo, surge en el tiempo, después de que la realidad ha cumplido su proceso de formación y se halla realizada. Cuando la filosofía pinta al claroscuro un aspecto de la vida, ya envejecido y en la penumbra, no puede ser rejuvenecido, sino tan solo reconocido: la lechuza de Minerva inicia su vuelo al caer el crepúsculo”.

Si lo que nos interesa es buscar materiales en la red, aquí os he seleccionado algunos enlaces interesantes. En primer lugar, el acceso a dos wikis especialmente atractiva: la archiconocida Wikipedia (que nos ofrece una primera definición del término y nos comenta cuáles son las principales disciplinas filosóficas) y en segundo lugar Filotic, excelente página del profesor Rafael Robles en la que podéis seleccionar la materia de estudio y consultar algunos de los muchos materiales sobre el origen de la filosofía que sus autores nos ofrecen. También resultan interesantes las propuestas del MEC (Ministerio de Educación), en su área de filosofía, así como la página Filosofía para principiantes, que nos ofrece un interesante listado de libros, convenientemente comentados, que nos pueden acercar al estudio de la disciplina.

Acompañan al artículo dos vídeos que tratan de aclararnos por qué y para qué surge la filosofía. De un lado, el comentario del filósofo Gustavo Bueno, que trata de respondernos con su rigor habitual a la pregunta por el origen y función de la filosofía dentro del conocimiento humano, en cuanto opuesta a otras formas de conocimiento posibles, como el arte, la religión o la ciencia. De otro lado, los comentarios del inefable profesor argentino José Pablo Feinmann, que en su programa televisivo “Filosofía aquí y ahora” nos hace un pequeño análisis de la necesidad de la filosofía como herramienta de indagación de la realidad con su habitual desparpajo e ironía. Espero que los disfrutéis.

Resulta muy difícil poner imágenes para ayudar a comprender el origen de la filosofía, pero es posible echar un vistazo a “300” (Warner Bross 2007) la reciente adaptación cinematográfica realizada por Zack Snyder del conocido cómic de Frank Miller sobre la batalla de las Termópilas.

Sin duda esta obra se toma sus licencias (es una película de Hollywood, que le vamos a hacer), pero el punto de partida de Miller no puede ser mejor, ya que confecciona el guión a partir de los textos clásicos de Heródoto de Halicarnaso (484-425 a.C.), historiador griego que pasa por ser el padre de la historiografía. Es muy cierto que Herodoto describe los hechos de las Termópilas cuando la acción militar aún está muy reciente en la memoria griega (hace poco que han concluido las guerras médicas, que enfrentaron a los griegos contra los persas, con la victoria de los primeros tras la batalla de Salamina) con lo que el autor tiende a mitificar el enfrentamiento, ensalzando la figura de Leónidas y sus duros guerreros espartanos: al fin y al cabo, hay que aleccionar a los griegos, y los relatos del historiador funcionan como las viejas películas de propaganda bélica americanas de los años 40 (por cierto, que no es  de extrañar que Hollywood insista en películas como “Troya” o “ Gladiator“, mostrando el Imperio en su esplendor, considerando que ellos mismos se hallan en guerra en Oriente Próximo en la actualidad).

He seleccionado este pasaje para evidenciar el enfrentamiento de Leónidas, rey de Esparta, con los Eforos, los sacerdotes guardianes del Oráculo, que compartían el poder con los miembros de la Asamblea (que aquí aparece más como un senado romano que como una verdadera asamblea espartana). Recordemos que Esparta jamás se organizó políticamente como democracia, y que, frente a Atenas (que desarrollo las artes, las ciencias y la filosofía) sus instituciones políticas se fueron militarizando cada vez más.

Lo que podemos ver es el enfrentamiento entre un modo de entender la vida en la ciudad arcaico, mitológico (la consulta al Oráculo para la toma de decisiones) con esa nueva perspectiva más humanista que confía en la razón (sea filosófica o, como en este caso, militar: hay que ganar una guerra, y Leónidas expone su plan, su técnica de defensa). Es cierto que el Oráculo era una mujer mayor que entraba en trance al oler el perfume de una sustancia opiácea quemada y luego pronunciaba palabras sin sentido que los Eforos debían interpretar, pero la película muestra muy bien la idea principal: el enfrentamiento entre el mythos y el logos, entre la palabra entendida como tradición (la moira) y la palabra entendida como razón discursiva (la physis, esto es, el discurso sobre la naturaleza).

En realidad, más que de paso del mito al logos, puede hablarse de una transformación de las condiciones de vida de las ciudades de habla griega, transformación que conlleva una actualización de los relatos explicativos de la realidad. Los primeros pensadores adoptaron una actitud diferente de la espontaneidad para descifrar los problemas que les planteaba el universo, la actitud propiamente filosófica. Durante varios siglos, el elemento rector del pensamiento griego es la moira (destino). Esta época coincide con el dominio del pensamiento mítico-poético. Pero sobre el siglo VI a.C. tiene lugar un desplazamiento de la moira de su papel rector, siendo sustituida por la noción de physis (naturaleza), desplazamiento que no es un mero cambio terminológico, sino que supone una concepción distinta de la realidad y del modo de hacerle frente, de encontrarse en ella, de encarar la realidad, de “desvelarla”.

El final de la película recrea la conjura griega contra los persas en los campos de la batalla de Platea. El narrador toma cuerpo en la figura del único de los 300 que logró escapar de la derrota para poder contar el sacrificio de Leónidas y sus hombres (la tradición oral es fundamental en la cultura griega), y que ahora alecciona a sus tropas (bien es cierto que con un todo “muy americano“) frente al avance del enemigo. Las distintas tribus unidas ante el enemigo común, los “griegos libres” frente a los esclavos persas, dominados por su pasión y por el respeto a su rey-dios Jerjes. A pesar, nuevamente, de las licencias que se toma el autor, la escena recrea muy bien ese paso adelante que supuso la filosofía como forma de entender y actuar en el mundo.

La época oscura de la que hablábamos en el anterior post dará paso a la época arcaica, caracterizada por una serie de cambios: la aparición de la “polis“, las colonizaciones, la democratización paulatina de la vida pública (por la que los ciudadanos participaban cada vez más en los asuntos públicos), la aparición de un nuevo tipo de escritura (alfabética) a partir de caracteres fenicios, y el consiguiente surgimiento de nuevas formas de discurso: la literatura y la poesía griega (que tendrá enorme importancia en la difusión religiosa y en la enseñanza de normas de comportamiento) y finalmente la filosofía. En general, la polis consistía en un territorio no muy extenso que incluía una serie de aldeas (agrupadas en torno a una ciudad-capital) granjas, tierras de cultivo y pastoreo, y bosques, y eran independientes políticamente.

Entre el 750 y el 550 a.C se produjo una enorme expansión colonial de los griegos por todo el Mediterráneo. El aumento de la población y la mala distribución de la tierra fueron las causas de tal expansión. Una vez establecida la nueva colonia, se convertía automáticamente en una nueva polis independiente, sin más relación con la polis-madre que la que se podía establecer por intereses comerciales (por ambas partes) o afectivos. El poder institucional fue acaparado paulatinamente por los nobles terrateniente o aristos (los mejores, aquellos que poseen la virtud, que se considera que es algo innato al noble) Pero, conforme  se producía la expansión colonial, el noble, propietario de la tierra, fue perdiendo poder, produciéndose conflictos de intereses entre los diversos grupos sociales que, para ser resueltos, obligaron a la aparición de dos figuras políticas: el legislador y el tirano. Comienza la época clásica, caracterizada, tras un intenso periodo de luchas contra los persas conocido como guerras médicas (490-478 a.C) por la rivalidad entre Atenas y Esparta, que se concretaría definitivamente en la guerra del Peloponeso (431-404 a.C). Ciertamente, el que se diesen estas condiciones no convierte a la aparición de la filosofía en algo inevitable, como si fuese fruto de un determinismo histórico, pero si facilita la aparición de esta nueva forma de pensar que llamamos filosofía.

Los dos vídeos que acompañan este artículo giran en torno a estas mismas consideraciones. De un lado, el clásico de los 70 “Cosmos: Un viaje personal” de Carl Sagan , en el que el conocido astrónomo y divulgador científico nos acerca a la realidad griega del siglo VII a.C. y a las nuevas formas de vida que operan un cambio significativo en la mente de los hombres jonios de la época. De otro lado, las tesis defendidas por el filósofo Gustavo Bueno, quien supone que la filosofía presocrática, si bien es ya una nueva forma de ordenar y sistematizar el mundo, es tan solo una especulación metafísica previa a la aparición de la verdadera filosofía, la filosofía entendida en sentido académico y no meramente mundano, que surgiría a partir de los diálogos de Platón, que es quien por primera vez y definitivamente acotará el campo de estudio de la filosofía, a saber: las ideas.

Comenzamos el curso haciendo un breve análisis del concepto de “filosofía“, de su origen y significación histórica. Es ya un lugar común el apelar al famoso “paso del mito al logos”. Recordemos que “mythos” y “logos” son expresiones griegas que remiten al mismo significado, y que pueden traducirse como “palabra”. La palabra entendida como mythos se refiere a narraciones fantásticas que intentan explicar el origen y la regularidad del cosmos recurriendo a fuerzas sobrehumanas, como dioses o poderes cósmicos personificados. Se trata de la palabra cargada de contenido sagrado, de la palabra que nombra “lo oculto” (alétheia, que se suele traducir por verdad), lo escondido y misterioso, que sólo está al alcance de unos pocos en la cultura micénica, anterior al nacimiento de la filosofía. En cambio, la palabra entendida como logos es el reflejo de la polis democrática: es la palabra convertida en instrumento de indagación de la verdad, de debate y de deliberación pública y abierta a todos los ciudadanos.

Os propongo un repaso a la película de Pilar MiróEl crimen de Cuenca” (Incine 1979). Corre el año 1913 cuando dos vecinos de Osa de la Vega (Cuenca), Gregorio Valero y León Sánchez, son detenidos, juzgados y condenados a dieciocho años de cárcel como autores materiales de la muerte del pastor y compañero de ambos José María Grimaldos, “El Cepa”. Apenas dos años después de salir en libertad, la víctima aparece en Mira de la Sierra, un pueblo cercano en la misma provincia de Cuenca. Este relato terrible nos va a permitir recuperar la memoria de la tradición oral homérica. En la película vemos a un trovador que, caminando de pueblo en pueblo, trae las noticias de los acontecimientos a los aldeanos apartados del mundo (recordemos que en aquella época no había televisión, ni radio, ni teléfonos, y si los había eran utilizados tan sólo por unos pocos privilegiados). Lamento no poder ofreceros el arranque de la película (que no he encontrado en youtube), aunque tendremos tiempo de verla en clase.

En esta misma tesitura debemos imaginar a Homero, el aedo griego que se pasea de pueblo en pueblo narrando las viejas historias de forma oral, acompañado por un instrumento de cuerda o de viento, rimando cada nueva frase (se supone que transmite la palabra de los dioses, el epos). Llegado el momento, unos pocos se cansarán de estas historias rimadas y pretenderán ir más allá, para descubrir como fueron los verdaderos acontecimientos. Las formas de discurso se multiplican, desde el discurso jurídico hasta el filosófico, para competir contra Homero en la posesión de la “alétheia”, para narrar la verdad. Son formas de discurso novedosas pero, sobre todo, son formas de discurso contrarias al mito, que arremeten contra él y lo desacreditan. El origen de la filosofía está, por tanto, en la confrontación, en la necesidad de desarrollar un discurso racional y ordenado que se oponga a “lo establecido”. Porque, a veces, podemos llegar a descubrir que un tipo al que daban por muerto hace más de veinte años está vivito y coleando, y los supuestos asesinos que cercenaron su vida han tenido que pagar durante todo este tiempo por un delito que no habían cometido.

Por si os interesa la temática, para un posible acercamiento a Homero nada mejor que echarle un vistazo a la adaptación de “Odisea” perpetrada por los hermanos Coen en la reciente “O Brother” (Universal 2000), en la que se dan cita todos los tópicos del autor griego acerca del peregrinaje de Ulises en su regreso a Itaca, incluyendo cíclopes de un solo ojo, sirenas que enamoran con su hermoso canto y hasta la ira de poseidón en forma de tormenta (aquí os muestro una pincelada, con la música original de la película, la conocidísima “I am a man of constant sorrow”). Más materiales sobre el mismo tema en el blog “filMosofía” (tenéis el enlace en esta misma página).

¡ Canta, oh Diosa…!

Posted by albertofilosofia under General

La presentación de este blog debe ir precedida por unas indicaciones que especifiquen por qué surge y qué objetivos persigue.

Me he inspirado en una obra clásica de la literatura contemporánea para dar título al blog: se trata de “El Señor de los Anillos“, del británico J. R. R. Tolkien. Más allá de la admiración por el viejo profesor universitario, por el placer que produce leer su prosa o por el notable sentido de la acción narrativa que aflora de su viaje y búsqueda, me he centrado en un momento del relato, cuando los protagonistas, hostigados por las fuerzas del mal, asisten junto a numerosos seres fantásticos a un concilio en un lugar apartado y remoto conocido como Rivendel, en el que habita un sabio de nombre Elrond. Este medio-elfo (hijo de madre elfa y padre mortal), reúne a miembros de todas las razas de la Tierra Media a fin de tomar una decisión sobre el camino a seguir respecto a cierto preciado tesoro que se halla en su poder. Propone, pues, un debato abierto, en el que todos tienen libertad de palabra y pueden argumentar sin miedo, a fin de llegar a un acuerdo que sea lo más beneficioso para la totalidad del grupo, y para la totalidad de los seres mitológicos a quienes los congregados representan.

Me ha parecido acertado comenzar con un mito, a la manera platónica, para mostrar, por medio de una “idea”, de una imagen reconocible por los alumnos, padres y profesores que espero consulten el blog, las intenciones de su autor. No se trata solamente de exponer una serie de contenidos académicos a la manera tradicional, sino de utilizar esta herramienta que nos proporciona la tecnología para trabajar a la manera “dialógica“, la propia de Platón y, por extensión, la más genuinamente filosófica: intentar buscar la verdad a través del diálogo, y habilitar para ello un lugar de encuentro en el que cada uno pueda expresarse y buscar la complicidad, o el debate, con el otro. Es hora de que las llamadas TIC (nuevas tecnologías de la información y la comunicación) dejen de ser meras herramientas de transmisión y comiencen a ser herramientas de comunicación y de encuentro para el debate, para la confrontación (dialéctica, se entiende) entre los usuarios.

Creo que cumplo así con mi función esencial como pedagogo, un término que prefiero al de educador. Recordad que educar viene del latín “educare”, conducir, en el sentido de llevar de la mano, o bien de conducir al ganado, según se mire. Y como no tengo interés en tratar a mis alumnos como ganado ni afán por convertirme en un “duce” o “conducatore”, prefiero asumir el papel de “paidagogos”: el esclavo, el analfabeto que acompaña al alumno, que va por su propio pie a donde él decide, seguido por un cuidador atento a sus necesidades, deseos o inquietudes. Me siento más libre en este papel, pues a la vez que me reconozco ignorante (como Sócrates) me impongo la tarea de ser un compañero fiel, con el que se puede contar para llegar a donde se quiera llegar. Pero yo sólo puedo mostrar el trayecto, enseñar el “camino” (el “método”) y deberéis de ser vosotros los que lo recorráis, hasta llegar al lugar en el que queréis estar.

Este es el verdadero sentido de la enseñanza, la auténtica “paideia” de la que hablaban los griegos. Permitid que os acompañe.

El trayecto da comienzo… ¡Bienvenidos!

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