La casa de Elrond

UN LUGAR DE ENCUENTRO PARA AMANTES DE LA SABIDURIA

Archive for Octubre 3rd, 2010

Comenzamos el repaso a los primeros filósofos por los llamados “físicos milesios”, pensadores materialistas habitantes de Mileto, en la jonia (al sur del Asia Menor, que es el nombre que le daban los griegos de entonces a la actual Turquía) empeñados en buscar el “arché” o primer principio que permitiera explicar el origen del “mundo físico” (el mundo de la “physis”). Este término deriva etimológicamente del verbo “ph?o” que, usado en sentido intransitivo, significa “nacer, brotar, crecer de una raíz”. La “physis”, por tanto, es algo dinámico y no estático (como ocurre con el mito): es algo que está “en proceso”. Y la pregunta que se plantean los primeros filósofos es: “¿cuál es el “arché” de la “physis”?”, es decir, ¿existe un principio a partir del cual se pueda dar cuenta de toda la multiplicidad del mundo físico?

La mayoría de los que filosofaron por primera vez consideraron que los únicos principios de todas las cosas son de especie material. Aquello a partir de lo cual existen todas las cosas, lo primero a partir de lo cual se generan y el término en el que se corrompen (…) No todos dicen lo mismo sobre el número y la especie de tal principio, sino que Tales, quien inició semejante filosofía, sostiene que es el agua.

(Diels,H. & Kranz,W. “Fragmentos de los presocráticos“ 11 a 12)

Tales de Mileto (640/545 a.C) es considerado habitualmente como uno de los Siete Sabios de Grecia, y fue efectivamente el primero en preguntarse por un “arkhe” que explique la “physis” de una forma no mítica. Pero, ¿por qué eligió el agua? Puede que porque es un elemento que sufre muchas transformaciones y ejemplifica muy bien la multiplicidad de cosas en las que se van transformando los cuerpos naturales, o tal vez porque el agua (“lo húmedo”) es requisito para que haya vida, tal como nos sugiere Aristóteles. Básicamente Tales enfatiza el “carácter dinámico de la physis” (que para él es “divina”, pero no es un dios) sin caer en el antropomorfismo del mito.

El hecho de que fuera capaz de predecir un eclipse quiere decir que comprendió que el fenómeno obedecía a una serie de periodicidades cíclicas (que él acertó a preveer sin conocer la causa). Y a partir de esta idea de “ciclo” surgirán las primeras ideas racionalistas sobre geometría y astronomía (en forma mucho más abstracta y generalizadora a como se había hecho antes en Egipto, por ejemplo, puesto que Tales trabaja una matemática que busca verdades que engloben la multiplicidad de casos particulares), puesto que introducen la idea de “igualdad”, de “identidad”, esenciales en los cálculos matemáticos e impropias del pensamiento mítico.

En línea similar a Tales nos encontramos a Anaximandro (610/545 a.C), para quien “lo ápeiron es la causa de la generación y destrucción de todo, a partir de lo cual se segregan los cielos y en general todos los mundos, que son infinitos”. Recordemos que Anaximandro de Mileto es un logógrafo, y que escribió una obra en prosa en la que por primera vez se dibujó un mapamundi. Lo “ápeiron” (lo indeterminado, lo que no tiene límite, lo que no puede ser recorrido o medido) es aquello que “abarca a todas las cosas y a todas las gobierna”, es un todo unitario fuera del cual no existe nada y del que surgiría el “kósmos”, en tanto que fracción que se rompe, trozo ordenado y medible (aunque no queda claro cómo se produciría este proceso de segregación).

Lo que consigue Anaximandro con esta idea es el “paso de la unidad a la multiplicidad” sin utilizar esquemas míticos, y utiliza para ello el mismo esquema operatorio que el que se necesita para fundar una ciudad (o para dibujar un mapa), pues se parte de un lugar que no ha sido recorrido y se comienza por trazar una línea (un límite) y a partir de ella ordenar el espacio en un nuevo cosmos con un determinado orden. Pero todo “kósmos” ha de volver necesariamente a lo “ápeiron” (que, como toda la “physis”, es divino, pero no es un dios) para cerrar de esta manera el círculo, el eterno retorno cíclico que es la base de la naturaleza y que la explica.

El tercero de nuestros autores, Anaxímenes (560/525 a.C), que considera que “todo procede del aire”, y son los distintos grados de condensación y rarefacción (procesos contrarios de carácter físico y no mítico) los que producirán los distintos cuerpos. El aire en proceso de condensación se enfría y produce viento, que a su vez produce nubes, de estas surge en agua y luego la tierra y la piedra; pero si el aire se hace mas raro o ralo se calienta y en extremo se convierte en fuego. Parece muy probable que el autor sacara estas conclusiones a partir de la experiencia, como él mismo parece indicar: “pues el aliento se enfría al verse comprimido y condensado por los labios, pero, expulsado por la boca abierta, se vuelve caliente, por rarefacción”.

Son estos conceptos más claros y precisos y remiten a procesos más determinados que suponen un avance frente a Tales y Anaximandro, que no mencionan ningún mecanismo para los cambios producidos en la naturaleza. Estamos en un momento interesante del desarrollo del pensamiento filosófico: por primera vez en la historia, unos pensadores escuchan a otros y tratan de criticarlos, de oponerse a ellos, de avanzar precisando un poco más cada idea, cada proceso operatorio, cada explicación racional. Para un mayor acercamiento al pensamiento de estos autores, nada mejor que consultar directamente sus textos en la página de Eikasia Diccionario de Filosofía, donde encontraréis el material en el original griego y traducida al castellano.

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