La casa de Elrond

UN LUGAR DE ENCUENTRO PARA AMANTES DE LA SABIDURIA

Pasemos de los hechos a las ideas. De nuevo nos encontramos con una filiación muy común, la que se establece entre el racionalismo y el idealismo. Aunque, nuevamente, no todo modelo racionalista responde a un patrón idealista (es el caso de Baruch Spinoza, un filósofo materialista que proclama el origen racional del conocimiento). Pero nos hemos centrado en René Descartes, Para comprender mejor su pensamiento convendría echar un vistazo al post “Un repaso a la duda metódica”, así como a “¡Cogito, ergo sum!”, publicados ambos en filMosofia en la página modernos). También resulta interesante el artículo “Parménides y la pastilla roja”, así como el acercamiento que hacemos al mito de la caverna de Platón en el post “Matrix y la alegoría de la caverna”. Podéis consultar igualmente el pensamiento de Gottfried Wilhelm Leibniz en el blog del Doctor Mostaza, en su artículo “Leibniz: las mónadas“.

Vamos a trabajar a partir de la película “The Matrix” (WB 1999) de los Hermanos Wachowski. La famosa secuencia del constructor, en la que Neo descubre el engaño que supone Matrix y se pregunta “¿qué es real?”, enlaza directamente con el pensamiento racionalista de Descartes. Al ejercitar su duda metódica, el autor elimina la totalidad del mundo real, que queda reducido a puro pensamiento: “yo existo, porque yo pienso”, y esta es la única certeza que puedo sostener, una certeza a la que llego por una intuición intelectual (en la película, el propio Morfeo indica a Neo: “por desgracia, es imposible explicar qué es Matrix: has de verlo con tus propios ojos”, lo que debemos interpretar a la manera platónica: “ver” (“eideo”) con los “ojos de la mente”. Lo que, en definitiva, sostiene Descartes es que el sujeto precede al objeto, que no es otra cosa que el resultado de la acción del primero, que la realidad es fruto del pensamiento, del sujeto que piensa.

Hablando con propiedad, los idealistas sostienen que el ser humano es incapaz de conocer el mundo “directamente”, esto es, de forma “inmediata”: no podemos conocer “las cosas” (“la realidad”, que etimológicamente significa “el conjunto de las cosas”), puesto que nuestro conocimiento necesita de un elemento intermedio entre la realidad y nosotros, de una “representación mental” de los objetos que llamamos “ideas”.

Conocemos el mundo de forma “mediata”, esto es, “por medio de ideas”, que son las que interceden entre nosotros y el mundo para hacer este cognoscible. Pero si el mundo se revela a la razón es porque el mundo es, precisamente, “racional”, en el sentido en que lo conciben Galileo Galilei y el resto de científicos modernos: la realidad se revela matemáticamente, se reduce a proporciones matemáticas, algo que los griegos conocían muy bien, de Parmenides a Aristarco de Samos.

Un ejemplo de ello lo encontramos en este interesante análisis del número φ (fi) (1.6180…) y que conocemos como número áureo. Lo que nos sugiere el vídeo es que la realidad se estructura, se ordena, siguiendo unas leyes racionales que actúan de forma necesaria. Resulta interesante comprobar cómo el crecimiento y formación de las flores, el vuelo de las aves, la constitución de los animales evolutivamente más simples, responde a un plan premeditado: la naturaleza programa una serie de normas que los seres naturales (las “naturalezas simples” de las que nos habla Descartes) siguen al pie de la letra: el mundo es un “cosmos”, un conjunto ordenado por la propia naturaleza conforme a principios racionales.

No es de extrañar que el ser humano “copie” estas estructuras y las reproduzca permanentemente en sus creaciones artificiales, en sus construcciones artísticas que, como nos dice Aristóteles, “imitan a la naturaleza”. En este sentido, las representaciones arquitectónicas y pictóricas son una réplica de la propia naturaleza (en este caso, a partir de la proporción aurea). Para Platón, no habría nada más sencillo de explicar: las recreaciones humanas imitan las formas puras, las ideas, que nos son conocidas previamente a cualquier experiencia particular. Ideas que se nos dan a la razón de forma “innata”. En esta misma línea de pensamiento nos encontramos a Descartes y a todos los pensadores racionalistas modernos que comparten este modelo de conocimiento idealista.

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