La casa de Elrond

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La aplicación sistemática del telescopio a la observación de los astros realizada por Galileo Galilei (1564-1642) permitió que muchas de las ideas platónicas y aristotélicas terminasen por ser abandonadas: los astros no son esferas perfectas, ni están hechos de una sustancia diferente de la de la Tierra, hay más astros de los que se ven a simple vista (Júpiter tiene lunas que giran sobre él, y suponen un modelo en miniatura del sistema solar) y las estrellas no cambian de tamaño al mirarlas por el telescopio (lo que nos indica su enorme lejanía). Galileo rompe con la idea de los movimientos naturales al afirmar que todos los cuerpos se comportan de forma igual con respecto al movimiento: no hay movimientos naturales diferentes, sino que “todos los cuerpos son graves” y todos siguen las mismas leyes, pues la diferencia entre ellos no está en función de su naturaleza sino que es puramente “cuantitativa”. Los cuerpos no tienen en sí mismos el principio del movimiento: la diferencia entre reposo y movimiento es “relativa” y está en función de la relación posicional de un cuerpo con respecto a otro. Galileo definió así el “movimiento uniforme” y el “movimiento uniformemente acelerado”, que explican la variación de velocidades en la caída de los graves, además del movimiento de los proyectiles.

No obstante todo lo dicho, el principio de inercia expuesto por Galileo no será suficientemente preciso, pues era entendido como un movimiento circular del que no se pueden extraer todas las consecuencias de una geometrización total del espacio. En todo caso, el aristotelismo estaba totalmente barrido: el movimiento no necesita motor, el reposo es relativo y lo que hace un motor no es provocar el movimiento sino la “variación del movimiento” (la “aceleración” de los cuerpos). A estos logros debemos unir la introducción del método hipotético deductivo para el análisis de las ciencias físicas, novedosa herramienta que trata de combinar el momento inductivo propio de las ciencias empíricas con el momento deductivo que caracteriza a las ciencias formales. Los pasos que debe de seguir este método son los siguientes: descomposición de lo que se describe en elementos simples (“análisis” de las apariencias); composición de “hipótesis”; comprobación mediante “experimentos” (tanto prácticos como teóricos); “deducción” de consecuencias; y composición de “leyes de la naturaleza” formuladas “matemáticamente“. La sustitución del concepto  de “esencia” por el de “función” es fundamental para la comprensión moderna de la nueva ciencia. Podemos comprobar algunas de estas ideas en arranque de la película “Galileo (La vida de Galileo)” (GB 1972) de Joseph Losey, adaptación de la pieza teatral del dramaturgo Bertolt Brecht. También resulta interesante la versión de 1969 “Galileo” de Liliana Cavani, que podéis consultar en este enlace).

Isaac Newton (1642-1727) consiguió establecer la síntesis definitiva de la nueva visión del mundo. Influido por el mecanicismo, pero también por el neoplatonismo, y conocedor de la obra de Galileo y Descartes (“a hombros de gigantes”) sistematizó la nueva cosmología acudiendo a un criterio que “repugna a la razón” de los mecanicistas, pero que él asumió con su famosa frase “no finjo hipótesis”: la acción a distancia. En su obra “Philosophiae naturalis principia mathematica” deriva de principios mecánicos todos los fenómenos naturales, suponiendo que todos ellos se deben a la fuerza de atracción y repulsión que están en todos los cuerpos. Establece los tres principios de su sistema como sigue:

1. Principio de inercia: todo cuerpo persevera en su estado de reposo o movimiento uniforme en línea recta, salvo que se vea obligado a cambiar el estado por la acción de alguna fuerza.

2. Principio de la fuerza: el cambio de movimiento es proporcional a las fuerzas motrices impresas, y se hace según la línea recta en la cual se imprime dicha fuerza.

3. Principio de acción y reacción: la acción es siempre contraria e igual a la reacción, como las acciones mutuas de dos cuerpos son siempre iguales y dirigidas a partes contrarias.

Estas tres leyes, al introducir la “fuerza” añaden a la Cinemática de Galileo la Dinámica.  A estas leyes une Newton la teoría de la gravitación universal (”dos cuerpos cualesquiera se atraen con una fuerza que es directamente proporcional al producto de sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de su distancias“) según la cual todos los fenómenos, terrestres y celestes, se rigen por los mismos principios antes propuestos. La teoría heliocéntrica deja de ser definitivamente una hipótesis: con ella quedan explicadas las leyes empíricas de Kepler y razonados los movimientos elípticos, fundamentados físicamente. Cómo se transmite esta fuerza a través del espacio vacío es algo que no se plantea o se deja abierto: Newton postula que existen un espacio absoluto y un tiempo absoluto que rigen todos los fenómenos, y una visión “corpuscular” de la materia (y de la luz) compuesta por átomos y vacío. La nueva síntesis carece no obstante de historia, pues el origen del Universo y su estructura no tienen explicación: Dios había dispuesto así las cosas, y otros mundos, con otras leyes, podrían haber sido creados. Immanuel Kant primero, y William Herschel y Pierre-Simon Laplace después, siguiendo la estela de Newton, pudieron establecer finalmente la primera cosmogonía atea del sistema solar (en la que “la hipótesis de Dios no ha sido necesaria”) según la cual los planetas son partes desprendidas del Sol, lo que explica porqué todos se mueven en el mismo plano y con el mismo sentido del giro.

Biografía Isaac Newton (Documental 1/4)

Biografía Isaac Newton (Documental 2/4)

Biografía Isaac Newton (Documental 3/4)

Biografía Isaac Newton (Documental 4/4)

 

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