La casa de Elrond

UN LUGAR DE ENCUENTRO PARA AMANTES DE LA SABIDURIA

Os prometí un nuevo artículo sobre lógica, con lo difícil que es ilustrar este tipo de contenidos, pero se me ha ocurrido que tal vez os sea útil el arranque de la película “Los crímenes de Oxford”  (2008) del español Álex de la Iglesia, basada en la novela del escritor argentino Guillermo Martínez titulada “Crímenes imperceptibles, un más que interesante repaso a la historia de las matemáticas (entre crimen y crimen, dicho sea de paso, porque solo matemáticas hubiera sido un poco aburrido). El arranque de la película muestra a un viejo profesor oxoniense que parece un trasunto de nuestro conocido Bertrand Russell (el autor que desarrollo la llamada lógica simbólica, que tan ocupados nos ha tenido estas últimas semanas), que nos alecciona acerca de la verdad, o de su búsqueda, que siempre es más interesante. De paso, nos expone una tesis bien conocida en el mundo de la filosofía, la presentada a principios de siglo por el filósofo Ludwig Wittgenstein en su famoso “Tractatus logico-philosophicus”, que compara la filosofía con una escalera, muy útil para hacernos llegar a la parte de arriba de cualquier sitio, pero completamente inútil una vez ha sido usada, porque no se incluía en ella ni una sola verdad. Echadle un vistazo al video, y ya me contaréis.

Para conocer un poco mejor el pensamiento de este autor, nada mejor que acercarnos a la película que sobre él hizo el creativo y desconcertante director  Derek Jarman bajo el título “Wittgenstein” (BFI 1993), y que nos permitirá introducir el tema de la lógica informal. Tras la publicación del “Tractatus”, Wittgenstein rompe con todo lo dicho con anterioridad (hasta el punto de que se suele hablar de un primer y un segundo Wittgenstein), y en su libro más celebrado de esta segunda etapa (“Investigaciones filosóficas”) insiste el filósofo austriaco en que lo fundamental del lenguaje no es tanto la búsqueda del “sentido” (el “referente” o “significado” de cada palabra) sino que lo que de verdad importa es su uso. Será precisamente este “uso del lenguaje”, que él entiende como un juego (de ahí su famosa expresión ”juegos de lenguaje”), el que nos permite comprender lo que se dice o escribe en base a su validez o invalidez lógica. Para hacer esto es necesario renunciar a la componente simbólica del lenguaje, por lo que esta forma de intentar comprenderlo se denomina lógica informal (por oposición a la lógica formal o simbólica).

Hemos visto varios ejemplos de lo que denominamos “argumentos erróneos. Para completar este ejercicio, nada mejor que una pequeña muestra de lógica informal. He recogido en el segundo video algunos de los mejores momentos que nos dejó el último debate entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. Ya que estamos debatiendo sobre lógica, dejaremos a un lado cualquier contenido político y nos centraremos en el uso de los razonamientos y, si las hubiese, en las falacias o argumentos incorrectos de los que hacen uso los dos (por entonces) candidatos a la presidencia del gobierno: y os garantizo que hay unos cuantos. Tratad de buscar un argumento “circular”, “ad hominen”, “ad baculum”… Lo bueno de la lógica es que, no sólo nos enseña a razonar correctamente, sino que nos permite jugar con el lenguaje y divertirnos un rato.

Y una última recomendación para completar nuestros conocimientos sobre lógica: la lectura del texto “¿Cómo se llama este libro?” de Raymond Smullyan, que me he permitido descargar en formato pdf para que todos tengáis acceso a él. Vosotros mismos podéis acceder a la descarga a través del enlace que os sugiero a continuación, o bien buscar el material en el espacio de albertofilosofia en scribd.com. Y para animaros a leer, os muestro un ejemplo de lo que os encontraréis en el libro, que es un conjunto de adivinanzas y pasatiempos lógicos. En la reciente adaptación de la obra teatral “El mercader de Venecia” (Spice Factory 2004) de Michael Radford, sobre el texto original del inmortal William Shakespeare, se plantea un dilema lógico que se conoce como “Los cofres de Porcia”, en el que un bravo pretendiente deberá mostrar su valía en el arte del razonamiento para conseguir la mano de la joven y ansiada Porcia (a la que, por cierto, le gusta la idea de que su futuro marido sea un tipo inteligente).

Smullyan,R: ¿CÓMO SE LLAMA ESTE LIBRO? (descarga pdf)

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