La casa de Elrond

UN LUGAR DE ENCUENTRO PARA AMANTES DE LA SABIDURIA

Hemos analizado en los últimos días el concepto de “evolución cultural”,  avanzando progresivamente en la definición de “cultura”, o más bien de “culturas”. Nos hemos centrado en los componentes culturales, tal cual los propone Jesús Mosterín, además de señalar el concepto de diversidad cultural (con sus múltiples respuestas posibles) y de dinámica de la cultura. Decíamos entonces que la cultura era esencialmente un fenómeno humano, y definíamos la “cultura humana” como el “conjunto de informaciones adquiridas socialmente y transmitidas mediante el lenguaje” que suponen para hombre una “segunda naturaleza” que le permite evolucionar a un ritmo más rápido y acumulativo (siguiendo patrones “lamarckianos”, como comprobamos en el texto “El pulgar del panda” de Stephen Jay Gould que analizamos en el aula).

Dados estos precedentes, no estaría de más echarle un ojo a una cultura distinta para comprobar en que consiste eso de la “diversidad cultural“, y atender a los distintos supuestos que Mosterín nos plantea respecto de la dinámica de toda cultura. Recordemos que el motivo de la diversidad es el aislamiento y falta de contacto y comunicación entre los distintos grupos humanos, cuyos miembros han de arreglárselas para solucionar sus problemas de forma autónoma, puesto que las posibilidades materiales y las circunstancias históricas son distintas en cada comunidad humana, y por tanto sus formas de vida, hábitos y costumbres (además de sus creencias, sus preceptos morales y sus leyes) evolucionan de forma independiente.

La mejor manera de comprobar esto es a través de una cultura marcadamente aislada, por ejemplo… en una isla. Esta es la situación que nos encontramos en la película “Rapa Nui” (Warner Bros 1994) de Kevin Reynolds, que nos transporta a la Isla de Pascua y a las formas y usos de sus habitantes. Tenemos aquí a una cultura muy desarrollada que conoce la “división del trabajo“, pero que aún desconoce la escritura (a esto se le llama “cultura ágrafa”, y es el motivo por el que desconocemos muchos aspectos de su forma de vida, como por ejemplo el significado de sus impresionantes “moais”), motivo por el cual no se han constituido todavía como un Estado, y manejan una forma de organización social y política algo más primitiva (que se correspondería con lo que llamaremos “sociedad de cazadores recolectores”, como veremos en la próxima evaluación).

La película nos muestra una sociedad arcaica en pleno desarrollo, animada por avances tecnológicos pero que se niega a perder su identidad tradicional. El enfrentamiento entre los viejos sabios de la tribu y los jóvenes, en especial su protagonista, es claro ejemplo de lo que hemos definido como “dinámica de la cultura“. Si nos fijamos bien, podemos rastrear indicios de “selección” y “transmisión” cultural (en la construcción de “moais” y en la carrera por conseguir los huevos como rito de paso, de la que os ofrezco el inicio y un enlace a la conclusión)  pero también de “mutación” y de “difusión” cultural (el encuentro de una polea de barco europea y el cambio en la  estructura de la embarcación que prepara el viaje), incluso de “deriva” cultural (pues es evidente que estos aborígenes se fragmentaron en grupos y finalmente desaparecieron, algo que se muestra al final del film, cuando se sugiere el canibalismo).

Y una última nota sobre la idea de “persona”, con el que concluimos el trimestre. Como los alumnos de 3º y 4º de la ESO ya han tratado el problema, en su momento les propuse un artículo que introducía la temática a partir de dos textos clásicos de la literatura universal: de un lado la “Odisea” de Homero, en la que se nos sugiere un interesante encuentro entre el héroe griego y el cíclope de un solo ojo; y del otro “Fausto de Johann Wolfgang von Goethe, que nos muestra el pacto entre el protagonista y el mismísimo demonio. Podéis consultarlo para completar vuestro estudio sobre la temática, y finalizarla con el análisis del movimiento “personalista” de Emmanuel Mounier que aparece en vuestros apuntes, y del que no hemos tenido tiempo para hablar apenas.

La casa de Elrond: MÁSCARA, IDENTIDAD, SUJETO (enlace artículo)

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