La casa de Elrond

UN LUGAR DE ENCUENTRO PARA AMANTES DE LA SABIDURIA

Archive for Abril, 2011

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(presentaciones de albertofilosofia en slideshare.net) 

Para todos los asistentes al curso sobre “Cine y Filosofía” que el pasado martes y miércoles acudieron a la sede del CPR de Oviedo, quien en coordinación con la Sociedad Asturiana de Filosofía ha puesto en marcha este proyecto, aquí va una nueva entrega de los materiales que se pudieron ver en el aula y que espero que resulten de utilidad a los participantes en el curso. En un futuro inmediato os haré llegar a todos estas mismas ideas en forma de texto escrito, además de algunos materiales más para que resultarán útiles para el desarrollo del curso, en especial la ficha técnica que deberéis utilizar para el análisis de una de las películas seleccionadas. Debo además agradecer a Maria José Becares, coordinadora del curso en el CPR, la dedicación, el esfuerzo y el empeño con el que ha trabajado estos últimos meses para que este proyecto pudiera ver la luz. Nos vemos el próximo martes para seguir debatiendo sobre cine y metodología didáctica.

Para todos los asistentes a la conferencia sobre “Cine y literatura” que el pasado viernes tuvo lugar en las aulas de la Universidad de Humanidades y Ciencias Sociales de Varsovia, pero también para los futuros asistentes al curso sobre “Cine y filosofía” que comenzarán a finales de este mes en la sede del CPR de Oviedo en coordinación con la Sociedad Asturiana de Filosofía, y por supuesto para mis alumnos y visitantes habituales, una pequeña reseña de la exposición en forma de presentación en powerpoint, además de unas direcciones youtube muy útiles para seguir el desarrollo de la ponencia a partir de los vídeos seleccionados para la exposición oral.

CURSO SOBRE LENGUAJE AUDIOVISUAL

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LA IMAGEN CINEMATOGRÁFICA

EL ACORAZADO POTEMKIN (LENGUAJE)

PAT GARRETT Y BILLY EL NIÑO (ESCALA)

LAWRENCE DE ARABIA (TELEOBJETIVO)

EL CIELO PROTECTOR (GRAN ANGULAR)

FAHRENHEIT 451 (ZOOM)

UNO DE LOS NUESTROS (PERSPECTIVA)

CIUDADANO KANE (RELIEVE)

LA LEY DE LA CALLE (ILUMINACIÓN)

EL ESPEJO (COLOR)

AMANECER (EFECTOS)

KING KONG (ANIMACIÓN)

SED DE MAL (MOVIMIENTO)

 

EL SONIDO CINEMATOGRÁFICO

BLADE RUNNER (MONOLOGO)

CASABLANCA (DIÁLOGO)

EUROPA (VOZ EN OFF)

2001: UNA ODISEA ESPACIAL (MÚSICA)

PSICOSIS (RUIDO)

 

EL MONTAJE CINEMATOGRÁFICO

EFECTO KULESHOV (MONTAJE)

LAWRENCE DE ARABIA (CORTE)

CASABLANCA (FUNDIDO)

EL JINETE PÁLIDO (ENCADENADO)

CIUDADANO KANE (BARRIDO)

TRES COLORES: AZUL (MONTAJE ANALÍTICO)

LA NOCHE DEL CAZADOR (MONTAJE SINTÉTICO)

APOCALIPSE NOW (MONTAJE ALTERNO)

DELICATESSEN (MONTAJE RÍTMICO)

APOCALIPSE NOW (MONTAJE ARRÍTMICO)

2001: UNA ODISEA ESPACIAL (ELIPSIS)

CASABLANCA (FLASH-BACK)

 

LA ADAPTACIÓN CINEMATOGRÁGICA

OTELLO (TRADUCCIÓN)

MACBETH (ADAPTACIÓN)

CAMPANADAS A MEDIA NOCHE (INSPIRACIÓN)

LA DAMA DE SANGHAI (FINAL)

EL PROCESO (INICIO)

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Y para completar la actividad, os incluyo las direcciones a dos de los capítulos de la serie de Televisión Española Amar el cine”, también alojados en youtube, donde podréis completar el recorrido por este análisis sobre el lenguaje cinematográfico. Un saludo muy afectuoso a todas las asistentes, la mayoría mujeres, al curso en Varsovia, que se han mostrado muy atentas y entusiasmadas con mi conferencia,  y en especial a las doctoras Jadwiga Linde-Usiekniewicz y Katarzyna Kacprzak, que hicieron que todo fuera posible, a la espera de volver a vernos muy pronto.

AMAR EL CINE: LENGUAJE CINEMATOGRÁFICO

Primera parte          Segunda parte       Tercera parte

AMAR EL CINE: EL MONTAJE CIMEMATOGRÁFICO

Primera parte          Segunda parte       Tercera parte

Para rematar la temática acerca de la cultura humana os había sugerido la lectura de un libro de especial relevancia, “Vacas, cerdos, guerras y brujas de Marvin Harris, y se me ha ocurrido que quizá os resulte útil ejemplificar algunos de sus capítulos a través de una serie de películas de variada condición. Comenzamos con un pequeño análisis de las “porcofobias” y las “porcofilias”. En la película “Babe, el cerdito valiente (Universal 1995) de Chris Noonan, se nos muestra un interesante análisis del comportamiento animal (desde el punto de vista de los humanos, por supuesto), y se nos muestra una granja en la que los animales se comportan como seres humanos, con todas las características de una sociedad, incluyendo grupos, normas e instituciones. Pero más allá de este hecho, se nos presenta a un cerdito verdaderamente encantador, capaz de comportarse como un verdadero perro pastor y de dominar a las ovejas, no a través de la autoridad y la violencia, sino mediante la educación y las buenas maneras. Puede que algunas culturas amantes de los cerdos vean a estos animales de igual manera, no como los judíos y musulmanes, que aborrecen no solo su carne, sino al animal en su totalidad.

Harris nos enseña que la idea de que los cerdos son especialmente repugnantes es un falso mito del que debemos liberarnos: el supuesto de que son transmisores de graves enfermedades para el hombre, como la “brucelosis” o el “ántrax”, no es algo que deba achacarse en exclusividad a los porcinos (pues otros animales domésticos son potencialmente igual de peligrosos, sin por ello ser despreciados en la dieta diaria) y la suposición de que son animales “sucios” es igualmente infundada, pues es cierto que necesitan refrescarse continuamente, y lo hacen adecuadamente (manteniendo un nivel higiénico intachable) salvo que no encuentran las condiciones idóneas (un clima más favorable) en cuyo caso echan mano de todo lo que tienen a su alrededor, incluidos sus propios excrementos, para aliviar sus sofocos. En climas muy cálidos, esta idea de suciedad ha servido como escusa perfecta para “prohibir el consumo” de carne de cerdo: Oriente Próximo no es el lugar más recomendable para la cría de este tipo de ganado, por las implicaciones económicas que ello supone, y que afectan tanto al “mantenimiento de los animales” como a su posterior “reconversión en materia alimenticia”. Algo que no les pasa a las tribus amazónicas o a los aborígenes de Nueva Guinea, que gustan de la compañía y alimento de este delicioso animal, del que en Europa solemos decir que nos gustan “hasta los andares”.

Nos adentramos ahora en el concepto de “cargo fantasma” propio de las tribus y culturas de la zona conocida como Madang. Me inspiro para ello en la película “Mad Max Beyond Thunderdome (Warner Bros 1985) de George Miller, una interesante cinta que nos muestra un futuro apocalíptico nada halagüeño. Tras una serie de peripecias, el protagonista recala en una gruta en la que habitan unos jóvenes que han formado una pequeña comunidad tribal, aparentemente organizados socialmente a través de la “división del trabajo” (se aprecia un líder, un chamán, un jefe militar y una “cronista” oficial que recoge los mitos a través de narraciones). Esta joven relata al forastero la historia de un avión venido de lejos que trajo consigo prosperidad y bienes, y comenta la espera consiguiente de la tribu hasta la aparición del capitán que les rescate de su situación actual y los conduzca hacia un futuro más próspero. No es exactamente lo que ocurre con los “kwakiutl”, pues los pequeños de nuestra película esperan ser “rescatados” y conducidos a otros lugares, pero algo podremos sacar en claro de todo este asusto.

El mito del “cargo fantasma” supone, según Harris, un modo adecuado de gestionar los recursos existentes en un entorno deprimido. El hecho de que los indígenas sondeen el horizonte a la espera de la llegada del “cargo” es una manera adecuada de “control social”, que permite a la comunidad mantenerse unida frente a la adversidad y buscar soluciones colectivas a los problemas comunes: en otras palabras, que garantiza la “cohesión social” del grupo entendida como una situación de equilibrio en la que se respeta y acepta la “estructura social” y se abortan los posibles conflictos inherentes a la vida en comunidad. Es especialmente interesante el análisis que hace Harris en lo tocante a la reconversión de las enseñanzas cristianas por parte de los nativos: a pesar de que parecen asimilar perfectamente las enseñanzas bíblicas, en realidad están traduciendo todos los motivos y símbolos cristianos a su propio “lenguaje del cargo”, para así tener clara la necesidad de unión entre ellos frente a los usurpadores extranjeros. Algo similar es lo que vemos en la película que hemos mencionado, cuando el protagonista trata de convencer a los muchachos de que él no es el hombre que esperan, y ellos niegan este principio y se respaldan unos a otros, apoyados en el mito que les da solidez como grupo.

En tercer lugar, analizaremos la idea de “mesías” en sus dos acepciones: en tanto “líder revolucionario” y en tanto “príncipe pacífico”. Para comprender mejor esta diferencia, tomaremos prestada esta escena de la película “La última tentación de Cristo” (Universal 1988) de Martin Scorsese, según la novela homónima de Nikos Kazantzakis. Pero antes de analizarla he de explicaros que el film recoge la vida de Cristo de una manera un tanto peculiar: crucificado en el Gólgota, Jesús de Nazaret recibe la visita de un ángel que le dice que ha sido perdonado, que Dios le concede la posibilidad de escapar a su destino como mártir y vivir su vida de forma libre y plena. A partir de entonces, Jesús contrae matrimonio, tiene hijos… es decir, disfruta de la vida normal de un carpintero en la Judea del siglo I (esta es su “última tentación”). Hasta que se encuentra con Saul, luego llamado Pablo de Tarso, que predica que Jesús fue crucificado para la “redención de los pecados” de los hombres, murió, “resucitó” al tercer día y “ascendió a los cielos”. Os dejo con la discusión entre ambos, que no tiene desperdicio. Por cierto, en el siguiente enlace veréis a un Jesús, ya viejo y moribundo, recibir la visita de Judas Iscariote (al que la película muestra como lo que era: un “zelote” más interesado por la liberación de Palestina que por la salvación de su alma). Lo que le critica duramente entonces Judas a Jesús es el hecho de haber traicionado la causa por la que ambos lucharon juntos: la guerra revolucionaria contra la tiranía romana.

Es interesante comprobar como el análisis de Harris se centra en la evolución de un personaje como Jesús de mero “líder revolucionario” (uno de los muchísimos que habitaron Judea en la época en que el de Nazaret predicó en el desierto) a “príncipe pacífico”. Los motivos de tal cambio habría que buscarlos en la apropiación por parte de los sucesores de Cristo de un modo de vida no violento, seguramente más apropiado para vivir de forma más confortable en plena dominación romana, tras las masacres perpetradas por estos contra todo movimiento o revuelta antisistema. Aunque Jesús y su círculo íntimo de discípulos fueron capaces de realizar actos políticos violentos, los Evangelios, escritos con posterioridad a los hechos, cambiaron el equilibrio de la conciencia de estilo de vida del culto a Jesús en la dirección de un “mesías pacífico”, imagen que no se perfeccionó hasta después de la caída de Jerusalén, y que permitieron sentar las bases para el culto del mesianismo pacífico (de la mano, precisamente, de Pablo de Tarso, que será el primero en “fijar el dogma” y que tratará por todos los medios de extender este dogma a los no judíos justo en el momento en que se daban las condiciones históricas adecuadas para la difusión de este culto pacífico entre cristianos judíos y conversos gentiles).

El cuarto momento que he seleccionado está sugerido en el trailer de la película “El crisol” (20th century1996) de Nicholas Hytner, según la novela de Arthur Miller titulada “Las brujas de Salem”. Tanto la novela como la película recrean los hechos reales acaecidos en Masachusetts entorno a la persecución, captura y juicio de una serie de personas acusadas de brujería por unas jóvenes locales. La historia, de hecho, se centra en el amor imposible (por no correspondido) entre una jovencísima campesina y un maduro granjero, ya asentado como pequeño propietario, casado y con hijos, que la despacha sin miramientos. La vergüenza por el rechazo lleva a la joven primero a mentir contra él y su mujer, y luego a involucrar a todo el pueblo en un rocambolesco proceso en su contra. Como consecuencia de las fantasías de la joven ofendida (a la que nadie pide prueba alguna de sus aseveraciones), el pueblo entero se lanza a la “caza y captura” de las “brujas”, en un desproporcionado intento por limpiar la aldea de maldad, tratando de involucrar a cuantas más personas mejor en este desafortunado intento por “redistribuir las fuerzas de poder” y las “propiedades privadas” entre los aldeanos.

Una de las consideraciones más interesantes sobre este tema de Harris se centra en la idea de que la lucha contra la brujería actuó como una forma de “defensa de la estructura institucional” en la Europa de los siglos XVI y XVII, que coincidiría con la expansión del “mesianismo revolucionario europeo” propio de los grupos “protestantes”, que trataban así de reformular las tesis católicas y que fueron perseguidos por ello. El caso de América es más desconcertante aún, por cuanto en estas tierras se dieron cita centenares de movimientos religiosos procedentes del viejo continente que rivalizaban entre si por mantener la hegemonía. Pero un punto más interesante aún del análisis de Harris versa sobre el tema de la “sexualidad”, que en la película queda ampliamente reflejado en varias escenas en las que las jóvenes vírgenes son presa de “deseos incontrolables” que atentan contra los principios morales asentados es su comunidad: la idea de la “escoba” como símbolo fálico y el uso de “ungüentos y pócimas” no tanto como elixires amorosos sino como fármacos alucinógenos, sería un buen ejemplo de este análisis.

Y como no podía ser menos, un pequeño momento de humor e ironía, tan útil en la metodología filosófica, a partir de la película de los Monty Python titulada “Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores” (Columbia 1974) dirigida por Terry Gilliam y Terry Jones. En un momento especialmente divertido de sus peripecias (que podéis consultar en este enlace), un señor feudal recibe la visita de un enfurecido grupo de aldeanos que acusan a una joven de prácticas de brujería. Fijémonos en que la escena comienza precisamente siguiendo el paso a un grupo de “mendicantes”, de los que os acabo de hablar, y que procuraban allanar el terreno para la llegada de la llamada “Tercera Edad”, la del “Espíritu Santo”. A continuación vemos a una masa tumultuosa que, presa del pánico, se esfuerza por quemar en la hoguera a la que consideran culpable de sus desgracias (que a menudo se daban en esta época en forma de inundaciones, sequías, malas cosechas, hambrunas y enfermedades de todo tipo), y comprobamos las ridículas artimañas para condenar a las mujeres que se apartaban de las normas y costumbres establecidas, o que eran demasiado “independientes” para plegarse a una sexualidad machista y represora, y a las que se llega a comparar con animales innobles o con… “madera”.

 

Nos centramos ahora en el debate entorno al concepto de “libertad”, y su relación con los conceptos de “determinismo” e “indeterminismo”, tomando como ejemplo un par de películas que, aunque aparentemente diferentes, nos introducen en la misma temática. En primer lugar, la histórica “Lawrence de Arabia” (Columbia 1962) de David Lean, que hemos tenido ocasión de ver en el aula, plantea esta disputa entre libertad y determinismo. Si recordáis, mientras la caravana atraviesa el desierto en dirección a Aqaba, uno de los porteadores cae del camello y queda expuesto al peor de los destinos en medio de un abrasador mar de arena. Cuando Thomas Edward Lawrence sugiere que deben volver a rescatarlo, todos los árabes le dicen que está loco, que ese hombre ya está muerto, que era su destino morir en ese desierto, que “estaba escrito”. Pero Lawrence toma la decisión de volver sobre sus pasos, adentrarse de nuevo en el desierto y regresar con el moribundo, desafiando a los demás al decirles: “nada esta escrito”. Incluso se atreve a decir: “Yo iré a Aqaba; eso está escrito… aquí (señalándose la sien)”, es decir, “está escrito dentro de mi cabeza (es mi decisión)”.

Pero ¿tiene razón Lawrence? ¿Realmente el hombre es libre para decidir sobre su futuro? En la siguiente escena, que aquí reproducimos, un soldado mata a otro. Para evitar el conflicto, se debe aplicar la ley: “Ha matado, luego debe morir”. El propio Lawrence ejecuta la ley, para contentar a ambas partes, pero al hacerlo, descubre que el asesino es el mismo hombre que él había rescatado de una muerte segura en el desierto. Tras confesar el condenado su culpa, Lawrence no tiene más remedio que disparar, y entonces el caudillo local repite “entonces, estaba escrito”, queriendo significar que, efectivamente, el destino había querido que aquel hombre muriese en aquel desierto (podéis consultarlo en este enlace). Quizá todo esté escrito, todo esté determinado de antemano, pero como dice Platón: “los humanos somos marionetas movidas por los dioses, pero a los muñecos agitados por los tirones de sus hilos les cabe una limitada libertad, si eligen lo razonable”. (Por cierto, el teniente Lawrence finalmente avanza sobre Aqaba y toma la ciudad por las armas… que era justamente lo que se había propuesto).

En segundo lugar, la futurista “Gattaca” (Columbia 1997) del director Andrew Niccol. Os recuerdo que su título surge de la recombinación de las cuatro bases nitrogenadas que conforman la doble hélice de ADN: Adenina, Timina, Citosina y Guanina), y de que modo afecta ésta a la condición humana. La película se centra en la polémica entre “genetistas” y “ambientalistas” al respecto de la idea de libertad humana. En un utópico mundo futuro, aunque muy cercano en el tiempo (y muy probable, visto el avance de las técnicas médicas actuales) la mayoría de los bebes son engendrados de forma artificial a través de fecundación “in vitro”, lo que permite a los ingenieros genéticos desarrollar solamente aquellos óvulos fecundados que mejores caracteres reporten: ausencia de problemas cardiacos, alopecia, miopía, propensión a la violencia… ¿Qué pasaría en un mundo como este si un bebé fuera concebido de forma “natural”?

Vincent es un joven con diversos problemas: al ser gestado de forma convencional, nace pequeño, miope y con riesgo de enfermedad coronaria grave a partir de los 30 años de vida (podéis consultar su nacimiento en este enlace). Su hermano Anton es otra cosa: ha sido seleccionado como el mejor candidato de entre una serie de óvulos fecundados artificialmente, y por tanto goza de todas las prestaciones posibles en grado óptimo, lo que le permitirá desarrollar su vida de forma plena sin temor a enfermedades o deficiencias. Ambos hermanos juegan un particular juego llamado “el gallina”, que consiste en ver cual de los dos se rinde antes en una competición a nado por el océano. Anton resulta ser siempre el ganador, porque no hay motivo ni escusa que le impida imponerse siempre, puesto que es el mejor dotado genéticamente… pero el azar interviene, “haciendo que todo lo demás fuera posible”.

En una vieja canción, el cantante americano Tom Waits sugiere que en algún momento de nuestra vida todos fuimos un minúsculo espermatozoide que se impuso sobre millones de espermatozoides rivales. Pero viendo lo que algunos han hecho con su vida (pues el mundo está lleno de “perdedores”, dice Waits), cuesta creer que todos nosotros, incluso los peores de todos, al menos una vez ganamos algo. En el final de la película (que podéis consultar en el material anexo a los vídeos) Vincent contempla las estrellas mientras su cohete espacial lo eleva en dirección al cielo: ha alcanzado su propósito, se ha revelado contra sus genes, superando este determinismo para construir su propia vida, para “llegar lejos”… “todo es posible”, y el límite es el infinito, un infinito plagado de posibilidades, de opciones a elegir, de caminos para la libertad… un infinito plagado de estrellas.

El término libertad tiene su origen en el mundo romano: cuando un joven alcanzaba la edad de 16 años, se le investía con la llamada “toga libera”, que le identificaba como “hombre libre”, lo que quería decir dos cosas, a saber, que no era un esclavo, y que ya era mayor de edad y, por tanto, que era responsable de sus propios actos (también del latín “spondeo”, que significa responder, ser capaz de valerme por mí mismo y de dar razones de mis acciones). La idea de “libertad” queda unida, desde su origen, a la idea de “responsabilidad”. Cuando hablamos de ser libres, no nos referimos al hecho simple de poder hacer “lo que nos da la gana”: debemos de ser conscientes de que cada una de nuestras elecciones tendrá unas consecuencias, por lo que conviene elegir, no “lo que nos apetece”, sino más bien “lo que queremos”, esto es, lo que consideramos mejor para nosotros, lo que resulta más beneficioso o cuyas consecuencias nos sean más deseables.

Vamos a abordar el estudio del concepto de libertad tomando como ejemplo una película que nos introduce perfectamente en esta temática. Se trata de “Dead Poets Society (El club de los poetas muertos)” (Touchstone 1989) interesante reflexión sobre la libertad de pensamiento llevada a cabo por Peter Weir. El profesor Kitting alecciona a sus alumnos sobre el valor de la poesía, del arte, de la belleza… y lo hace de la mejor manera que sabe: enseñándoles a pensar por sí mismos, porque cada uno puede proponer su propia perspectiva sobre el mundo, sobre la vida, puede aportar una nueva visión, un enfoque propio. Basta para ello con un ejercicio de libertad: “caminar”. Y si bien al principio los alumnos se coordinan para andar todos a la vez, Kitting insiste en que cada uno debe seguir su camino, encontrar su propio ritmo. Porque la libertad debe ser “indeterminada”, “no causada”, porque no debemos dejarnos llevar por los movimientos de otros, o por los aplausos que condicionan nuestra marcha, sino que debemos caminar al ritmo que nosotros marcamos, o bien “no caminar”, que es otra manera más de mostrar un punto de vista diferente, al margen de toda determinación (podéis consultar también este interesante enlace, en el que Kitting nos habla de la libertad aplicada a la creación artística, y como lo pone en práctica con un alumno).

En el segundo de los vídeos seleccionados abordamos precisamente el tema de la “perspectiva”, un interesante concepto que debemos comentar. Cuando utilizo este término me refiero generalmente a “punto de vista”, entendiendo que cada ser humano tiene su propio punto de vista sobre las cosas, porque las ve desde sí mismo (nadie puede ver o pensar lo que yo veo o pienso), y por tanto es el punto de vista lo que nos hace diferentes y únicos, lo que nos configura como “individuos”. En el vídeo que nos ocupa, tras una clase sobre la importancia de la poesía, Kitting señala a sus alumnos que lo que hace grandes a los grandes autores de la literatura es precisamente su particular punto de vista, la capacidad que tienen para ver lo que los demás no vemos (y también la capacidad para expresar en palabras esa visión), y sugiere a cada alumno que mire el mundo desde otra perspectiva, para así tratar de buscarle “otro significado”, para ver “otro mundo”.

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