La casa de Elrond

UN LUGAR DE ENCUENTRO PARA AMANTES DE LA SABIDURIA

El término libertad tiene su origen en el mundo romano: cuando un joven alcanzaba la edad de 16 años, se le investía con la llamada “toga libera”, que le identificaba como “hombre libre”, lo que quería decir dos cosas, a saber, que no era un esclavo, y que ya era mayor de edad y, por tanto, que era responsable de sus propios actos (también del latín “spondeo”, que significa responder, ser capaz de valerme por mí mismo y de dar razones de mis acciones). La idea de “libertad” queda unida, desde su origen, a la idea de “responsabilidad”. Cuando hablamos de ser libres, no nos referimos al hecho simple de poder hacer “lo que nos da la gana”: debemos de ser conscientes de que cada una de nuestras elecciones tendrá unas consecuencias, por lo que conviene elegir, no “lo que nos apetece”, sino más bien “lo que queremos”, esto es, lo que consideramos mejor para nosotros, lo que resulta más beneficioso o cuyas consecuencias nos sean más deseables.

Vamos a abordar el estudio del concepto de libertad tomando como ejemplo una película que nos introduce perfectamente en esta temática. Se trata de “Dead Poets Society (El club de los poetas muertos)” (Touchstone 1989) interesante reflexión sobre la libertad de pensamiento llevada a cabo por Peter Weir. El profesor Kitting alecciona a sus alumnos sobre el valor de la poesía, del arte, de la belleza… y lo hace de la mejor manera que sabe: enseñándoles a pensar por sí mismos, porque cada uno puede proponer su propia perspectiva sobre el mundo, sobre la vida, puede aportar una nueva visión, un enfoque propio. Basta para ello con un ejercicio de libertad: “caminar”. Y si bien al principio los alumnos se coordinan para andar todos a la vez, Kitting insiste en que cada uno debe seguir su camino, encontrar su propio ritmo. Porque la libertad debe ser “indeterminada”, “no causada”, porque no debemos dejarnos llevar por los movimientos de otros, o por los aplausos que condicionan nuestra marcha, sino que debemos caminar al ritmo que nosotros marcamos, o bien “no caminar”, que es otra manera más de mostrar un punto de vista diferente, al margen de toda determinación (podéis consultar también este interesante enlace, en el que Kitting nos habla de la libertad aplicada a la creación artística, y como lo pone en práctica con un alumno).

En el segundo de los vídeos seleccionados abordamos precisamente el tema de la “perspectiva”, un interesante concepto que debemos comentar. Cuando utilizo este término me refiero generalmente a “punto de vista”, entendiendo que cada ser humano tiene su propio punto de vista sobre las cosas, porque las ve desde sí mismo (nadie puede ver o pensar lo que yo veo o pienso), y por tanto es el punto de vista lo que nos hace diferentes y únicos, lo que nos configura como “individuos”. En el vídeo que nos ocupa, tras una clase sobre la importancia de la poesía, Kitting señala a sus alumnos que lo que hace grandes a los grandes autores de la literatura es precisamente su particular punto de vista, la capacidad que tienen para ver lo que los demás no vemos (y también la capacidad para expresar en palabras esa visión), y sugiere a cada alumno que mire el mundo desde otra perspectiva, para así tratar de buscarle “otro significado”, para ver “otro mundo”.

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