La casa de Elrond

UN LUGAR DE ENCUENTRO PARA AMANTES DE LA SABIDURIA

Archive for Mayo, 2011

Comenzamos nuestro análisis del la filosofía de Karl Marx (1818-1883) haciendo un pequeño repaso a su modo de entender la Economía Política, basada en el concepto de “sistema de producción”, que constituye la base “real”, “material”, “económica”, sobre la que se sostiene la sociedad, y de cómo esté determina el modo de pensar y actuar en un determinado “momento histórico”, esto es, determina la superestructura social, política y jurídica, que Marx denomina “ideología”. Para ello, nada mejor que echar un vistazo a tres películas que nos muestren los tres momentos históricos, tal y como son definidos por Marx siguiendo los modos de producción que le son propios, a saber: el “modo de producción esclavista”, el “modo de producción feudal y el “modo de producción capitalista”. Y como queremos quitar un poco de hierro al asunto, lo haremos a partir de tres películas del genial grupo de cómicos ingleses Monty Python.

En “La vida de Brian” (Universal 1979) de Terry Jones, podemos disfrutar de una corrosiva recreación de la Judea del siglo I, y seguir las peripecias del Brian, que es sistemáticamente confundido con Jesucristo desde su nacimiento. Pero en realidad, Brian es un joven revolucionario que “odia a los romanos” y que lucha contra su forma de imperialismo, que pretende quitarles la libertad y modificar su “forma de vida” (su “ética”) imponiendo un modo de producción diferente, más avanzado, a costa de la sumisión de los menos favorecidos (los judíos). Como parte de un grupo de acción, pretende dar un gran golpe raptando a la mujer de Pilatos para hacer valer sus reivindicaciones. En la reunión del grupo, el cabecilla se pregunta “¿qué han hecho los romanos por nosotros?”… y lo que viene a continuación es un relato de porqué los romanos dominaron el mundo en este periodo histórico con tanta facilidad.

Los caballeros de la mesa cuadrada” (Universal 1974) de Terry Jones y Terry Gilliam, nos encontramos con una interesante reflexión sobre el modo de producción feudal. Seguimos a un más que cómico rey Arturo por toda Inglaterra tratando de hacer valer su autoridad ante sus súbditos, cuando dos de ellos, repentinamente, le acusas de opresión, de privación de libertad y de abuso de autoridad. “Yo soy el rey”, dice Arturo; “¿Y quién te ha elegido rey?” contestan los campesinos.

La forma de gobierno es tiránica, y no garantiza la vida de los trabajadores: sólo un gobierno “democráticamente constituido”, a partir del “voto de la mayoría”, puede garantizar el “principio de soberanía popular” y permitir reducir la opresión de clase y la mejora de vida de los súbditos. Pero claro, para eso faltan aún unos cuantos siglos antes de que Inglaterra se conforme como la primera monarquía parlamentaria conocida en la modernidad u promueva el principio de la “división de poderes”. Deberemos esperar un poco.

El sentido de la vida” (Universal 1983) de Terry Jones, (los guiones de todas estas películas fueron escritos por los seis Monty Python: Terry Jones, Terry Gilliam, Eric Idle, John Cleese, Michael Palin y Graham Chapman. un obrero regresa de la fabrica tras un agotador día de trabajo cuando la cigüeña le saluda con una pequeña sorpresa: un nuevo hijo. Pero el caso es que éste, que es católico y, por tanto, no puede permitirse el uso de técnicas de planificación familiar, ya tiene un número considerable de hijos a los que tiene que mantener (puedes jugar a contarlos, que no es tarea fácil). Y consecuentemente, se ve obligado a “deshacerse” de alguno de ellos para poder seguir viviendo del triste salario que percibe por desarrollar su trabajo. El propio trabajador se consuela a sí mismo con una canción, tratando de humanizar su “miserable situación económica”, que, por supuesto, el no puede cambiar… ¿o tal vez si?

Por supuesto, las tres películas son comedias de marcado carácter anacrónico: las tres hablan en realidad de la sociedad actual, del “modo de producción capitalista” y de las distintas formas de opresión del poder, basadas todas ellas en la “ideología dominante” (la de las clases adineradas), que generan esa “falsa conciencia” en los oprimidos. ¿Por qué ir contra los romanos si nos han traído la paz? ¿Por qué asumir que con la llegada democracia representativa como forma de gobierno ya está todo solucionado? ¿Por qué considerar nuestras condiciones de vida injustas cuando la cosa podría ir mucho peor? Trátese de imperialismo, de dominio feudal o de sometimiento al capital, siempre hay alguien que hace pasar esta forma de pensar, esta ideología, como la única posible para alcanzar el progreso de la humanidad (ideología que, curiosamente, en lugar de generar progreso busca “detener la historia” para que las cosas sigan como están, para que los opresores mantengan su posición de dominio y sus privilegios y los oprimidos acepten su papel dentro del engranaje social. Pero el verdadero “motor de la historia”, nos dice Marx, es el “conflicto”, la “oposición”, la “lucha de las clases”.

Hemos analizado la idea de “sociedad” a partir del concepto de “sistema”, que tiene un origen matemático. Por extensión a otros ámbitos, se considera un sistema a cualquier conjunto caracterizado por estar formado por elementos diferenciables y por relaciones mutuas y poseer propiedades específicas. Así, es posible hablar de la sociedad como de un “sistema social”, formado por una serie de elementos, los “individuos particulares“, unas “relaciones” o “vínculos“, que estos individuos mantienen entre sí (familiares, económicas, legales…), esto es, todas las relaciones que comúnmente denominamos relaciones sociales, y que hacen que la sociedad sea un “conjunto ordenado e interconectado”, no un simple agregado de personas, que posee propiedades y rasgos que no poseen sus miembros, por ejemplo: “bajo índice de natalidad“, “mayor o menor movilidad social“…

Para comenzar, un pequeño chiste privado que hemos comentado en clase, al respecto de la condición social del ser humano. En la película “The Matrix (Warnes Bros 1999) Larry y Andy Wachowski se nos plantea esta interesante comparativa entre la especie humana y los virus: ambos actuamos como si de una sociedad de cazadores-recolectores se tratara, una economía depredadora en la que los individuos fagocitan el medio ambiente en el que viven, al punto de acabar con él. Aunque se trata de un momento que trata de añadir dramatismo a una escena ya de por si bastante dura, la reflexión no deja de tener su interés (podéis consultarlo en este enlace), por cuanto presenta a la “sociedad humana” como un “organismo vivo”. De este y de otros posibles “orígenes del Estado” tendremos ocasión de hablar en post sucesivos.

Nos centraremos primeramente en lo que conocemos como “dinámica social”, para desarrollar la “estática social” en un futuro post. Entendida en su dimensión dinámica, como el conjunto de las transformaciones que experimentan las sociedades en el transcurso del tiempo, y que se conocen como “cambio social”, hemos analizado en clase la evolución histórica de los sistemas sociales, desde las primitivas sociedades preestatales hasta las modernas democracias. Para ejemplificar este cambio, tenemos un ejemplo notable en la reciente película “Apocalypto” (Touchstone 2006) de Mel Gibson. La película arranca con una muestra de la forma de vida de los primitivos indios mayas yucatecas (de la península del Yucatán), tribu aparentemente sedentaria, en la que se ha dado un paso hacia el cultivo de la tierra y la domesticación de animales (por oposición a la tribu que nuestros protagonistas encuentran en el camino, de marcado carácter nómada).

Nos encontramos en la frontera entre las “sociedades cazadoras y recolectoras” y las más avanzadas “sociedades agrarias y de pastoreo“. En todo caso, hablamos de sociedades formadas por un escaso número de miembros (basada en un sistema familiar con vínculos cooperativos que garantizan la cohesión del grupo) que practican una economía caracterizada por no acumular excedentes (en el caso que nos ocupa, no ya depredadora, sino productora). En consecuencia, no existen grandes diferencias económicas entre sus componentes; se autoabastecen dentro del grupo y no existe diferencia notoria en cuanto a la división del trabajo (salvo la establecida en función del sexo o la edad). El individuo mantiene una dependencia muy fuerte del grupo, tanto a nivel económico como psicológico, lo que motiva que toda norma sea vivida como algo externo, esto es, propiamente no existen “normas morales“. La regulación de las relaciones entre individuos viene dada por los usos y ciertas instituciones básicas (”matrimonio“, “totemismo“, “roles sociales“), y no existe propiamente un “sistema jurídico“.

La captura de algunos de nuestros protagonistas por una tribu superior (al menos tecnológicamente) y su venta como esclavos en el mercado de una gran ciudad (probablemente Palenque o Chichen Itzá, como vemos en el segundo de los vídeos seleccionados), nos permite comprender el paso de las antiguas sociedades igualitarias a estas nuevas formas de “asentamiento urbano“. El crecimiento de asentamientos agrarios y su posterior desarrollo suponen la aparición de las “primeras ciudades“, núcleos de población mucho más complejos que obligan a una organización más desarrollada. Casi todos los miembros del grupo participan de la “producción de los bienes de subsistencia“, y se produce un proceso de especialización de las tareas y los trabajos que favorece una diferenciación económica y social entre los distintos grupos, que culminará en una “rígida jerarquización social“.

Casi todos los sociólogos están de acuerdo en que la división del trabajo es la condición sine qua non para el surgimiento del Estado. Pero existen otras características que conviene señalar. Como hemos visto al estudiar el cambio social, varios son los factores determinantes de las trasformaciones sociales: demográficos, técnicos, económicos, ideológicos… Lo que aquí vemos es un evidente “cambio de estructura”: un asentamiento mucho más numeroso, mucho más jerarquizado (vemos un soberano con su familia, una casta sacerdotal…), con un sistema de producción basado en el comercio, la industria (aún primitiva, eso si) y el uso de esclavos como mano de obra; también hay formas religiosas, jurídicas y artísticas novedosas que nos permiten identificar una distinta mentalidad y una distinta forma de vida. En definitiva, un Estado, entendido como el “conjunto de las instituciones formales de gobierno“, esto es, “órganos políticos, jurídicos y administrativos autónomos“.

¿Me miento a mi mismo para ser feliz?

Posted by albertofilosofia under Psicología

Acabamos de ver la película Memento (Columbia 2000) de Christopher Nolan, que sin duda os ha costado entender, dada su extraña forma de narrar los acontecimientos “yendo al revés”. Por eso os ofrezco la posibilidad de volver a ver la primera y la última escena de la película, ahora que ya conocéis la historia y podéis entender mejor algunas cosas que se os pasaron por alto con el primer visionado. Y como siempre, algunos consejos para afrontar el trabajo que deberéis de presentar:

La película mantiene el título original inglés “memento” que en castellano nos suena más bien a “momento”, “lapso”, “instante” o simplemente “recuerdo”. ¿Crees que hay alguna similitud entre ambas palabras? Te recuerdo que la película se basa un relato corto del hermano del director, Jonathan Nolan, titulado “Memento mori”: puedes investigar de donde procede este título.

La película se centra en la vida de un par de tipos que tienen un trastorno neurológico conocido como “síndrome de Korsakoff”, una alteración de la memoria que impide la posibilidad de generar nuevos recuerdos. ¿Cuál de los dos personajes se adecua mejor al patrón de este tipo de enfermos? ) Busca información sobre el trastorno de la memoria y especifica sus causas y la sintomatología más común en estos casos.

Leonard Shelby se muestra muy activo, no para de moverse en toda la película, y a cada momento “despierta” en medio de una acción que no conoce: no sabe donde está ni por qué, no sabe como ha llegado hasta allí ni lo que está haciendo. ¿Cómo hace para orientarse en su vida? ¿Qué harías tú en su situación? Investiga los distintos “tipos de memoria” (sensorial, a corto y largo plazo) y especifica la relación entre ellos al hilo de los acontecimientos que has visto.

Aparte de sus actos, lo que nos interesa aquí son las reflexiones en voz alta de Leonard sobre la memoria, el recuerdo y el olvido, la “percepción del mundo”, el “condicionamiento por repetición” y sobre la vida en general. Recupera alguno de estos comentarios (hay varios diálogos con Teddy y Natalie, además de monólogos del protagonista) y desarróllalo en relación con el tema de la memoria que acabamos de ver.

Sin duda lo más impactante del film son los “tatuajes” de su protagonista, al que se unen un montón de anotaciones en papeles, posavasos y fotografías. Deberás explicar cómo y para qué los usa Leonard, y si tienen alguna utilidad. Fíjate en el título de este post y trata de responder a la pregunta que se plantea (y recuerda que “todos mientes” en algún momento de la película). Para ello te adjunto un pequeño comentario extraído de una revista de cine, que se centra en el análisis de los tatuajes:

Recuerda a Sammy Jankis”… Lenny utiliza este tatuaje para recordar su condición, para recordar la historia construida de Sammy o la suya propia construida, una historia construida por él mismo, pues él ha proyectado su historia sobre Sammy y cada vez que mira el tatuaje la recupera. Pero quizá Lenny se deja una pequeña indirecta en esta instrucción, una pista para que su mano izquierda le revele un error. El cuerpo de Leonard esta lleno de tatuajes en un mundo completo lleno de notas; tanto las notas como los tatuajes están escritos en letra de imprenta, con caracteres de imprenta: pero no el tatuaje de Sammy. En un momento de la película, Teddy pide a Leonard que anote algo en referencia a la mala Natalie, y Leonard anota en su fotografía polaroid la frase “no confíes en ella” algo dubitativo y con letra cursiva: al utilizar la cursiva se da una pista para saber que la información no es correcta, y el tattoo “Recuerda a Sammy” esta escrito en cursiva, con lo que Lenny se esta sugiriendo a sí mismo que el mundo que se ha construido es enteramente un mundo no efectivo, una información incorrecta”.

(Johannes Duncker)

Los consejos de Pepito Grillo

Posted by albertofilosofia under Psicología

Acabamos de ver la enigmática “El maquinista” (Castelao 2004) del director Brad Anderson, una de esas películas extrañas e incomprensibles que tanto nos gusta a los profes de filosofía, para ejemplificar los distintos estados o “niveles de conciencia” y que nos permitirá abordar, de paso, uno de los trastornos del sueño más comunes: el “insomnio”. Aquí van, como siempre, algunas sugerencias para el trabajo de Psicología:

Para empezar, el trailer de la película nos plantea una pregunta verdaderamente sugerente: ¿cómo podemos despertarnos de una pesadilla, cuando ni siquiera hemos empezado a dormir, cuando estamos “despiertos”?

Puedes valorar los efectos devastadores que la privación de sueño pueden provocar en una persona, tanto a nivel físico como psicológico (los hemos visto en clase: haz memoria).

También convendría entender y tratar de explicar el estado de conciencia del protagonista Trevor Reznik: ¿se trata de “conciencia vigil”, de un “estado alterado” de conciencia”?… ¿o simplemente debemos hablar de “mala conciencia”, de “sentimiento de culpa”?

Nuestro protagonista, un tipo tan ordenado que escribe en posh-it todo aquello que necesita recordar (aunque luego no le sirve de mucho, porque no “paga los suministros” y se queda sin luz), se entretiene practicando el famoso juego del ahorcado… ¿con quién juega?

Cristian Bale hace una caracterización portentosa (y no sólo en lo físico, que ya es para quitarse el sombrero): ese cuerpo escuálido, desnutrido, frágil, como de madera… ¿no te recuerda algún cuento infantil? Si, ya se que os he dado la clave en clase, pero ¿ves cierta similitud, o tan sólo es una paranoia de tu profesor? Identifica a los personajes: ¿quién es Pepito Grillo? (¿Iván?, ¿Miller?) ¿Y el hada buena? (¿la camarera?, ¿la prostituta?, ¿la casera?…)

Convendría reconocer también los símbolos: la torre de control, el reloj detenido del aeropuerto, el pescado en el congelador, el tren del terror (en el que el hijo de la camarera “se pone enfermo” de repente): busca estos símbolos y defínelos.

En el segundo clip recojo una escena que “se repite dos veces” (al principio y al final del metraje): ¿por qué? Recuerda que al principio no sabemos de qué va la película, pero después de 80 minutos podemos verla con otros ojos, darle otro significado. El protagonista trata de deshacerse de un cadáver (de hecho, hemos visto el asesinato) y lo arroja al río envuelto en una alfombra: pero la alfombra está… ¡vacía!

Hacia una paz perpetua

Posted by albertofilosofia under Historia de la filosofía

Ahora que podemos disfrutar de una “Declaración Universal de los Derechos Humanos” (1948), convendría hacer un repaso previo a los orígenes de este documento histórico, para lo cual deberíamos empezar por la “Declaración de Independencia de los Estados Unidos” (1776), que se adelanta trece años a la “Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano” (1789) redactada y aprobada por la Asamblea nacional durante la Revolución francesa. Pero tampoco debemos olvidar el texto de Immanuel Kant que está en la base de estas declaraciones, que no es otro que “La paz perpetua” (“Zum ewigen Frieden, ein philosophischer Entwurf”) de 1795, en la que el autor aboga por la creación de una “Federación mundial de estados republicanos”. Desde la estructura global de las tres críticas kantianas, que nos muestran la estructura interna de la razón funcionando armónicamente, podemos llegar a cerrar un sistema de ideas que conecte el ser específico del hombre, como ser libre, con el mundo de los fenómenos deterministas y la finalidad que vemos en la naturaleza. Kant ve depositadas en el ser humano unas posibilidades de “autorrealización” a las que está obligado moralmente, a través de una historia en continuo “progreso”, que debe guiarnos a una “constitución civil perfecta” como meta cultural continuamente a alcanzar y en la que ha de haber una progresiva aproximación del derechos político al ideal de una “sociedad armónica” y de una “paz perpetua”.

He seleccionado esta escena de la reciente serie americana dirigida por Tom Hooper para la cadena HBO “John Adams sobre el segundo presidente de los Estados Unidos de América, el citado John Adams, en la que el futuro presidente, habiendo encargado a su compañero Thomas Jefferson un borrador para una futura declaración, muestra su asombro ante el manuscrito presentado por Jefferson, ya que considera que no es una declaración para los americanos, sino para todos los “seres humanos”. El otro invitado a la escena, Benjamin Franklin, hace acotaciones muy interesantes, que tendremos ocasión de comentar en el aula, sobre la “naturaleza” de las verdades expuestas por Jefferson. La discusión sobre la pertinencia de la “esclavitud” es también muy jugosa: Jefferson se muestra obstinado en este punto, pero Franklin cree que la abolición es un paso radial que no sentará bien a los estados del sur y, en vista de que no tienen suficientes aliados en favor de la declaración, prefiere posponer el debate sobre los esclavos para más adelante (sólo con Abraham Lincoln en el poder, el decimosexto presidente si mal no recuerdo, se llevara a efecto tal abolición por medio de la “Proclamación de Emancipación” en 1863). Estamos ante un momento histórico: la primera declaración moderna de derechos para toda la humanidad (podéis consultar la votación de las trece colonias en este enlace).

Pero frente a este acontecimiento notable, en el que confluyen figuras de relevancia histórica, me gustaría contrastar este momento histórico con otro mucho más mundano. En el arranque de la película “Danton” (Coproducción 1983) de Andrzej Wajda, nos encontramos con una escena cotidiana: una madre dando un baño a su hijo (sólo avanzada la película, nos enteramos que son la esposa y el hijo del gobernante Maximiliano Robespierre, del que supongo, no es necesario hacer comentarios). El jovencísimo Robespierre junior reproduce de memoria los distintos artículos de la Declaración de Derechos, como si de un ejercicio de colegio se tratara: y cuando el niño se equivoca, su madre le reprende… con un castigo físico. Parece una forma de proceder un tanto arcaica, al menos desde una perspectiva actual, pero la historia nos demuestra que ha resultado ser muy efectiva. Es necesario que las primeras generaciones de “hombres libres” comprendan la valía e importancia de los preceptos que señala la declaración, de las libertades (entonces meras “aspiraciones” para la humanidad) que sostiene y fundamenta, para que las nuevas generaciones no tengamos la necesidad de aprenderlas de memoria, sino, simplemente, de disfrutarlas de pleno derecho. Recordemos que la lucha por estos derechos y libertades básicos no fue precisamente un camino de rosas.

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