La casa de Elrond

UN LUGAR DE ENCUENTRO PARA AMANTES DE LA SABIDURIA

Comenzamos por el concepto de “intelectualismo moral”, introducido por Sócrates, un autor que ha tenido, y tiene aún, innumerables seguidores, como el polémico y divertido House M. D. Ya hemos comentado la filiación de este médico televisivo con el pensador griego en lo tocante al ámbito epistemológico a través del concepto de “dialéctica”. Nos centramos ahora en sus parecidos morales. El intelectualismo es una teoría ética que sostiene que no sólo es posible conocer el bien, sino que además defiende que este conocimiento es el único requisito necesario para cumplirlo, pues el bien es algo que tiene “existencia objetiva y validez universal”. Al igual que Sócrates, House concibe la moral como un “saber”, y considera que las personas malas lo son no por pura maldad sino por ignorancia, y que las personas buenas no lo son por pura bondad sino porque son sabias. Al principio del vídeo que os presento podemos ver una caracterización de los personajes de la serie, que según House remiten a una “virtud” (“atethé” o excelencia de carácter). Lo que los hace buenos médicos es precisamente su conocimiento de la medicina. Del mismo modo, el uso de la ironía (algo por lo demás muy socrático) permite a House diferenciar entre el bien y el mal desde una posición de conocimiento y hacer uso de este para obrar con justicia.

La Idea básica en Sócrates es que la “sabiduría” no le viene al hombre desde fuera, sino desde dentro, de su interior: el sabio no es el que vive de seguridades, el que se ha cansado de buscar, sino el incansable, el que duda y se interroga de los problemas del mundo, de lo que le rodea. Su verdadera filosofía es descubrir por sí mismo la verdad: mientras viva no dejaré de filosofar. Su doctrina es aquella doctrina que “identifica la virtud con el saber”: el que sabe es virtuoso; el que obra mal es un ignorante, porque el bien, que es lo útil para el individuo y para la ciudad, influye de tal manera sobre el entendimiento del que lo conoce, que una vez conocido determina la voluntad, la cual no puede menos que quererlo y practicarlo. El que no lo ha practicado, por tanto es porque no lo ha conocido, es decir, porque no sabe lo que es el bien:Solamente sabiendo qué es la justicia se puede ser justo, solamente sabiendo lo que es bueno se puede obrar el bien. Es imposible que el entendimiento conozca el mal, de la misma manera es imposible que la voluntad quiera el mal, porque la voluntad está determinada al bien, pues el que peca, pues, no es por mala voluntad, sino por ignorancia: no debe haber un castigo, sino una instrucción, y en vez de cárceles, escuelas.

 

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