La casa de Elrond

UN LUGAR DE ENCUENTRO PARA AMANTES DE LA SABIDURIA

Hemos analizado la idea de “sociedad” a partir del concepto de “sistema”, que tiene un origen matemático. Por extensión a otros ámbitos, se considera un sistema a cualquier conjunto caracterizado por estar formado por elementos diferenciables y por relaciones mutuas y poseer propiedades específicas. Así, es posible hablar de la sociedad como de un “sistema social”, formado por una serie de elementos, los “individuos particulares“, unas “relaciones” o “vínculos“, que estos individuos mantienen entre sí (familiares, económicas, legales…), esto es, todas las relaciones que comúnmente denominamos relaciones sociales, y que hacen que la sociedad sea un “conjunto ordenado e interconectado”, no un simple agregado de personas, que posee propiedades y rasgos que no poseen sus miembros, por ejemplo: “bajo índice de natalidad“, “mayor o menor movilidad social“…

Para comenzar, un pequeño chiste privado que hemos comentado en clase, al respecto de la condición social del ser humano. En la película “The Matrix (Warnes Bros 1999) Larry y Andy Wachowski se nos plantea esta interesante comparativa entre la especie humana y los virus: ambos actuamos como si de una sociedad de cazadores-recolectores se tratara, una economía depredadora en la que los individuos fagocitan el medio ambiente en el que viven, al punto de acabar con él. Aunque se trata de un momento que trata de añadir dramatismo a una escena ya de por si bastante dura, la reflexión no deja de tener su interés (podéis consultarlo en este enlace), por cuanto presenta a la “sociedad humana” como un “organismo vivo”. De este y de otros posibles “orígenes del Estado” tendremos ocasión de hablar en post sucesivos.

Nos centraremos primeramente en lo que conocemos como “dinámica social”, para desarrollar la “estática social” en un futuro post. Entendida en su dimensión dinámica, como el conjunto de las transformaciones que experimentan las sociedades en el transcurso del tiempo, y que se conocen como “cambio social”, hemos analizado en clase la evolución histórica de los sistemas sociales, desde las primitivas sociedades preestatales hasta las modernas democracias. Para ejemplificar este cambio, tenemos un ejemplo notable en la reciente película “Apocalypto” (Touchstone 2006) de Mel Gibson. La película arranca con una muestra de la forma de vida de los primitivos indios mayas yucatecas (de la península del Yucatán), tribu aparentemente sedentaria, en la que se ha dado un paso hacia el cultivo de la tierra y la domesticación de animales (por oposición a la tribu que nuestros protagonistas encuentran en el camino, de marcado carácter nómada).

Nos encontramos en la frontera entre las “sociedades cazadoras y recolectoras” y las más avanzadas “sociedades agrarias y de pastoreo“. En todo caso, hablamos de sociedades formadas por un escaso número de miembros (basada en un sistema familiar con vínculos cooperativos que garantizan la cohesión del grupo) que practican una economía caracterizada por no acumular excedentes (en el caso que nos ocupa, no ya depredadora, sino productora). En consecuencia, no existen grandes diferencias económicas entre sus componentes; se autoabastecen dentro del grupo y no existe diferencia notoria en cuanto a la división del trabajo (salvo la establecida en función del sexo o la edad). El individuo mantiene una dependencia muy fuerte del grupo, tanto a nivel económico como psicológico, lo que motiva que toda norma sea vivida como algo externo, esto es, propiamente no existen “normas morales“. La regulación de las relaciones entre individuos viene dada por los usos y ciertas instituciones básicas (”matrimonio“, “totemismo“, “roles sociales“), y no existe propiamente un “sistema jurídico“.

La captura de algunos de nuestros protagonistas por una tribu superior (al menos tecnológicamente) y su venta como esclavos en el mercado de una gran ciudad (probablemente Palenque o Chichen Itzá, como vemos en el segundo de los vídeos seleccionados), nos permite comprender el paso de las antiguas sociedades igualitarias a estas nuevas formas de “asentamiento urbano“. El crecimiento de asentamientos agrarios y su posterior desarrollo suponen la aparición de las “primeras ciudades“, núcleos de población mucho más complejos que obligan a una organización más desarrollada. Casi todos los miembros del grupo participan de la “producción de los bienes de subsistencia“, y se produce un proceso de especialización de las tareas y los trabajos que favorece una diferenciación económica y social entre los distintos grupos, que culminará en una “rígida jerarquización social“.

Casi todos los sociólogos están de acuerdo en que la división del trabajo es la condición sine qua non para el surgimiento del Estado. Pero existen otras características que conviene señalar. Como hemos visto al estudiar el cambio social, varios son los factores determinantes de las trasformaciones sociales: demográficos, técnicos, económicos, ideológicos… Lo que aquí vemos es un evidente “cambio de estructura”: un asentamiento mucho más numeroso, mucho más jerarquizado (vemos un soberano con su familia, una casta sacerdotal…), con un sistema de producción basado en el comercio, la industria (aún primitiva, eso si) y el uso de esclavos como mano de obra; también hay formas religiosas, jurídicas y artísticas novedosas que nos permiten identificar una distinta mentalidad y una distinta forma de vida. En definitiva, un Estado, entendido como el “conjunto de las instituciones formales de gobierno“, esto es, “órganos políticos, jurídicos y administrativos autónomos“.

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