La casa de Elrond

UN LUGAR DE ENCUENTRO PARA AMANTES DE LA SABIDURIA

Archive for Mayo 28th, 2011

Comenzamos nuestro análisis del la filosofía de Karl Marx (1818-1883) haciendo un pequeño repaso a su modo de entender la Economía Política, basada en el concepto de “sistema de producción”, que constituye la base “real”, “material”, “económica”, sobre la que se sostiene la sociedad, y de cómo esté determina el modo de pensar y actuar en un determinado “momento histórico”, esto es, determina la superestructura social, política y jurídica, que Marx denomina “ideología”. Para ello, nada mejor que echar un vistazo a tres películas que nos muestren los tres momentos históricos, tal y como son definidos por Marx siguiendo los modos de producción que le son propios, a saber: el “modo de producción esclavista”, el “modo de producción feudal y el “modo de producción capitalista”. Y como queremos quitar un poco de hierro al asunto, lo haremos a partir de tres películas del genial grupo de cómicos ingleses Monty Python.

En “La vida de Brian” (Universal 1979) de Terry Jones, podemos disfrutar de una corrosiva recreación de la Judea del siglo I, y seguir las peripecias del Brian, que es sistemáticamente confundido con Jesucristo desde su nacimiento. Pero en realidad, Brian es un joven revolucionario que “odia a los romanos” y que lucha contra su forma de imperialismo, que pretende quitarles la libertad y modificar su “forma de vida” (su “ética”) imponiendo un modo de producción diferente, más avanzado, a costa de la sumisión de los menos favorecidos (los judíos). Como parte de un grupo de acción, pretende dar un gran golpe raptando a la mujer de Pilatos para hacer valer sus reivindicaciones. En la reunión del grupo, el cabecilla se pregunta “¿qué han hecho los romanos por nosotros?”… y lo que viene a continuación es un relato de porqué los romanos dominaron el mundo en este periodo histórico con tanta facilidad.

Los caballeros de la mesa cuadrada” (Universal 1974) de Terry Jones y Terry Gilliam, nos encontramos con una interesante reflexión sobre el modo de producción feudal. Seguimos a un más que cómico rey Arturo por toda Inglaterra tratando de hacer valer su autoridad ante sus súbditos, cuando dos de ellos, repentinamente, le acusas de opresión, de privación de libertad y de abuso de autoridad. “Yo soy el rey”, dice Arturo; “¿Y quién te ha elegido rey?” contestan los campesinos.

La forma de gobierno es tiránica, y no garantiza la vida de los trabajadores: sólo un gobierno “democráticamente constituido”, a partir del “voto de la mayoría”, puede garantizar el “principio de soberanía popular” y permitir reducir la opresión de clase y la mejora de vida de los súbditos. Pero claro, para eso faltan aún unos cuantos siglos antes de que Inglaterra se conforme como la primera monarquía parlamentaria conocida en la modernidad u promueva el principio de la “división de poderes”. Deberemos esperar un poco.

El sentido de la vida” (Universal 1983) de Terry Jones, (los guiones de todas estas películas fueron escritos por los seis Monty Python: Terry Jones, Terry Gilliam, Eric Idle, John Cleese, Michael Palin y Graham Chapman. un obrero regresa de la fabrica tras un agotador día de trabajo cuando la cigüeña le saluda con una pequeña sorpresa: un nuevo hijo. Pero el caso es que éste, que es católico y, por tanto, no puede permitirse el uso de técnicas de planificación familiar, ya tiene un número considerable de hijos a los que tiene que mantener (puedes jugar a contarlos, que no es tarea fácil). Y consecuentemente, se ve obligado a “deshacerse” de alguno de ellos para poder seguir viviendo del triste salario que percibe por desarrollar su trabajo. El propio trabajador se consuela a sí mismo con una canción, tratando de humanizar su “miserable situación económica”, que, por supuesto, el no puede cambiar… ¿o tal vez si?

Por supuesto, las tres películas son comedias de marcado carácter anacrónico: las tres hablan en realidad de la sociedad actual, del “modo de producción capitalista” y de las distintas formas de opresión del poder, basadas todas ellas en la “ideología dominante” (la de las clases adineradas), que generan esa “falsa conciencia” en los oprimidos. ¿Por qué ir contra los romanos si nos han traído la paz? ¿Por qué asumir que con la llegada democracia representativa como forma de gobierno ya está todo solucionado? ¿Por qué considerar nuestras condiciones de vida injustas cuando la cosa podría ir mucho peor? Trátese de imperialismo, de dominio feudal o de sometimiento al capital, siempre hay alguien que hace pasar esta forma de pensar, esta ideología, como la única posible para alcanzar el progreso de la humanidad (ideología que, curiosamente, en lugar de generar progreso busca “detener la historia” para que las cosas sigan como están, para que los opresores mantengan su posición de dominio y sus privilegios y los oprimidos acepten su papel dentro del engranaje social. Pero el verdadero “motor de la historia”, nos dice Marx, es el “conflicto”, la “oposición”, la “lucha de las clases”.

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