La casa de Elrond

UN LUGAR DE ENCUENTRO PARA AMANTES DE LA SABIDURIA

Archive for Septiembre, 2011

Estado deshidratado

Posted by albertofilosofia under General

Comienza el curso con el primero de los (espero) muchos artículos que en los próximos meses irán apareciendo en este blog desde mi exilio voluntario en la ciudad de Warszawa, en lo que yo he dado en llamar mi “polska year” (aunque debería decir más bien “polska lat”, para ajustarme más a este nuevo y enrevesado amigo que es el idioma polaco). A pesar de que este año mis peripecias vitales me han traído hasta la capital polaca, no por ello vamos a dejar de reflexionar y hacer filosofía en este blog en los próximos meses, y si bien el número y periodicidad de los artículos será menor, la distancia nos permitirá abordar otra serie de temáticas, alejadas tal vez de la vorágine diaria propia del aula (o tal vez no tan distantes), que nos permitirán repensar el mundo y a nosotros mismos dentro de él. Serán artículos centrados en la realidad más actual, en las problemáticas más candentes, en los acontecimientos más novedosos, en las propuestas más revolucionarias y, en definitiva, en los nuevos y sorprendentes interrogantes que nos plantea este viejo “errante” en su seguro aunque accidentado periplo elíptico.

He de reconocer que me sentí ciertamente liberado al abandonar mi patria, mi querida patria, consciente de la aventura incierta que me esperaba en un país nuevo pero también aliviado por no volver a enfrentarme a la rutina del recién iniciado curso escolar. También aquí ocuparé mis horas productivas en enseñar a los jóvenes, pero esta vez será el idioma de Cervantes y no las ideas de Platón lo que ocupará la mayor parte de mi tiempo y de mi esfuerzo. El curso de los acontecimientos en el ámbito de la educación en estos últimos días ha sido vertiginoso, con recortes presupuestarios y soluciones momentáneas que no están gustando en general al gremio de profesores (y aquí por supuesto me incluyo), y el hecho de encontrarme fuera no solo me permitirá liberarme de esta pesadilla que ya sufren algunos de mis colegas asturianos, donde la situación es tan anodina que nadie sabe qué está pasando o lo qué va a pasar, sino que además me dará la oportunidad de enjuiciar estos mismos hechos desde la distancia y, por tanto, en perspectiva.

Valga como muestra un botón: apenas aterrizado en Polonia, tuve la oportunidad leer (por desgracia me demoré un día más de la cuenta para poder asistir en persona) la charla ofrecida en el “Congreso europeo de la cultura” celebrado en Wrocław por el sociólogo y filósofo polaco Zygmunt Bauman (1925-), que ha acuñado interesantísimos nuevos conceptos en el ámbito político y sociológico, el más conocido de los cuales es el de “modernidad líquida” (ofrecemos un enlace de vídeo al principio del artículo para iniciarnos en el pensamiento de este autor). Resulta escalofriante comprobar como todo, efectivamente, comienza a perder solidez. Incluso derechos fundamentales que creíamos consolidados en las dos últimas centurias, como el derecho a la educación, parecen volverse cada vez menos tangibles, más líquidos, hasta el punto de escapársenos de las manos, de colarse entre nuestros dedos en dirección al sumidero. Y en esta nueva situación, como reconoce Bauman, parece que nadie tiene respuesta, que nadie puede aportar una solución, siquiera sea de emergencia, ante este inevitable cambio de paradigma.

Mis colegas profesores están enfrascados ahora en una dura batalla, una batalla que también es la mía (y que pienso pelear, incluso en la distancia), por recuperar la dignidad del oficio, ciertamente, pero también por revolucionar el estado de cosas y darle la vuelta, en busca de un cambio que se dilata desde hace años, un cambio hacia una verdadera educación de calidad, eficaz y productiva, que los sucesivos gobiernos no han sabido garantizar (que de hecho han ido empeorando), hasta colocarnos en este estado lastimero en el que nos encontramos. No protestamos por nosotros, por nuestros derechos como trabajadores (aunque podríamos, porque la sociedad tiende a interpretar como “privilegios” lo que no son más que “derechos” largamente perseguidos), protestamos por el escarnio al que están sometiendo a la educación estos nuevos vándalos (que son los mismos bárbaros de siempre, lo que quieren que las cosas sigan igual, y cada cual que se las componga) desde una idea de la igualdad rancia y un sentido del deber caduco.

Hay va una propuesta: añadir horas a los profesores para ahorrarse personal, no pagar los meses de verano a los interinos para ahorrarse manutenciones innecesarias, reducir el número de colegas liberados y eliminar los centros de formación de profesorado para ahorrar recursos esta muy bien, sobre todo si la prioridad es “flexibilizar el mercado laboral” y “rebajar el déficit” (que es como llaman ahora a lo que en el siglo XX se conocía sencillamente como “explotación”). Pero ya puestos, porqué no atajamos el problema de raíz: mantener a un alumno sentado en un pupitre de bachillerato le cuesta a nuestro Estado “¡6.000 euros!” (cantidad que se multiplica por dos en el caso de las plazas universitarias), y lo cierto es que, al menos la mitad de estos alumnos, lo único que hacen es eso, estar sentados: ni tienen interés, ni ganas (y las más de las veces ni posibilidad) de hacer otra cosa… literalmente “sobran” (estime el lector el ahorro económico que se produciría llegado el caso).

Pero parece que decir esto es un pecado, porque no cuadra con esa idea de igualdad de “buen rollito”, y supondría un problema social de órdago (tanto joven en la lista del paro… por no hablar de los profesores damnificados). Pero supondría un problema aún mayor: serían seres incontrolados, literalmente “a su libre albedrío” (y los ejemplos londinenses de este verano no son nada halagüeños), individuos no sometidos a las necesidades del capital, no aleccionados en la “corrección política”, no educados en los valores fundamentales de la ciudadanía… en fin, no aborregados, no dejándose tratar como ganado, no sumisos (y los ejemplos españoles de esta primavera son ciertamente halagüeños), individuos capaces de pensar, capaces de reaccionar ante las acometidas del poder, ante las injusticias, capaces de poner orden en sus cabezas para poder poner orden en sus entornos sociales… ¿alguien recuerda a Sócrates? No digo más: espero vuestras respuestas y comentarios para así poder comenzar el diálogo, eso que tanta falta nos hace ahora que parece que todos somos sabios.

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