El virus y el glóbulo blanco
(Por Pablo Rguez, de 6º B)
Érase una vez un virus que quería ir con los demás virus a entrar en el organismo, pero él era un poco pequeño y no tenía amigos.
En el organismo también había un glóbulo blanco al que le pasaba lo mismo.
El día que lo virus se preparaban para transmitir al organismo la enfermedad del Organtela, los glóbulos blancos se preparaban para defender el organismo.
El pequeño glóbulo blanco, como no tenía amigos, decidió ir a saltar, como si fuera una colchoneta, a la lengua.
Justo en ese momento entraron por la boca, en un trozo de carne, los virus. El glóbulo blanco bajó corriendo a toda prisa por las costillas a avisar a los demás.
El pequeño virus, que había entrado también el organismo, como estaba solo, se fue a descansar al húmero.
Allí fue donde se encintraron los dos al cabo de un rato: el glóbulo blanco y el virus se cayeron bien desde el primer momento y se hicieron amigos.
Decidieron bajar a toda leche hasta el intestino delgado y luego al grueso. Pero cuando llegaron a éste, tuvieron un problema: se estaba formando un bolo fecal y tenían que escapar si no querían ser destruidos.. Pero el intestino grueso, que reconoció al glóbulo blanco, absorbió a ambos metidos en un poco de agua.
En ese tiempo los virus habían acabado con casi todo el cuerpo: los huesos, los músculos, el aparato digestivo, etc. Ya sólo faltaba el aparato respiratorio. Entonces el pequeño glóbulo blanco tuvo una idea: ir hasta los pulmones y salir al exterior por el aire para hablar con el chico dueño de su organismo.
Así lo hicieron, y cuando se lo dijeron el chico, se asustó, pero les hizo caso y se puso a cuidarse.
Después volvieron otra vez adentro con una inspiración y el pequeño glóbulo blanco y el pequeño virus fueron amigos siempre y además consiguieron echar a tos los virus del cuerpo.
2 comentariosEl esternocleidomastoideo
(Por Tania, de 6º A)
Una vez un niño fue al parque a jugar a fútbol con sus amigos.
Ya estaba jugando y, cuando le iba a dar al balón, vino otro, lo tiró y se mancó en un músculo llamado esternocleidomastoideo.
El esternocleidomastoideo se enfadó con el niño, porque había caido al suelo. Entonces decidió salir del cuerpo en el que estaba metido para irse a otra parte él solo.
Pero, claro, cuando el esternocleidomastoideo se fue del cuerpo, el niño se puso muy malo y lo tuvieron que ingresar.
El chico no paraba de decir que necesitaba a su esternocleidomastoideo. Los médicos decían que estaba loco y que lo tenían que ingresar en un centro especializado para niños locos.
Mientras sucedía todo esto, el esternocleidomastoideo lo estaba viendo y sentía pena. Así que decidió volver al cuerpo del niño y seguir ejerciendo de músculo
.Cuando vieron que el niño estaba bien y que no decía aquellas barbaridades, lo sacaron del centro y volvió a ser normal.
Al final, el esternocleidomastoideo se quedó contento en el cuerpo del niño.
3 comentariosFalta de energía
(Por Lusía Daniela, de 6º B)
Érase una vez una célula que estaba llena de energía y que vivía en el cuerpo de una niña. Pero un día dejó de dar energía.La niña se había caído porque no tenía energía y se hizo una herida. Entonces, rápido, las plaquetas la taparon, pero, antes de eso, entró un virus que se reprodujo enseguida:
-Vamos a atacar a las plaquetas.Lo que pasa que no dieron cuenta de que en medio estaban los glóbulos blancos, que se unieron contra ellos.-No podéis hacer nada si estamos nosotros aquí; por si no lo sabéis, somos las defensas. Si no salís de aquí, os echaremos.
Entonces los virus escaparon con miedo y la niña, que estaba mala por culpa de ellos, mejoró.
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El Corazón aburrido
(Por Alan Lueje de 6º B)
Érase una vez un corazón que estaba muy aburrido.
Estaba harto de bombear día y noche la sangre a todo el cuerpo. Así qué un día decidió que le sustituyeran por otro corazón e ir a buscarse una nueva vida.
Un día encontró trabajo, iba a hacer de riñón, pero no le salió muy bien el trabajo.Luego hizo de vejiga, pero tampoco le salió bien.Después fue probando en todos los órganos del cuerpo y no le gustaba ninguno.Un día se acordó de que lo mejor que hacía, y ahora echaba de menos, era bombear, así qué decidió ser otra vez corazón.Quitaron al sustituto y se volvió a poner él donde estaba, porque eso era lo que le gustaba, porque era su trabajo.
6 comentariosLa Ameba solitaria
4 comentariosÉrase una vez una ameba que se llamaba Marisol. Era diferente a las demás, ya que en vez de producir diarreas y fiebres sólo producía diarreas. Por esta razón sus amigas y las demás no querían estar con ella.Entonces una vez la ameba se fue al dedo pequeño del pie a esconderse y allí se encontró con una bacteria a la que le pasaba lo mismo que a ella. Esta bacteria se llamaba Carolina. Decidieron juntarse y actuar juntas; producían un montón de enfermedades e infecciones: diarreas, fiebres, dolor de cabeza, dolor de barriga, etc. El niño en el que vivían se empezó a encontrar muy mal y entonces sus padres lo llevaron al hospital. Allí les dijeron que era una enfermedad nueva a la que llamaban Bacmeba. Le mandaron que tenía que reposar mucho en la cama.La ameba que se juntara con la bacteria subió otra vez donde estaban las demás bacterias y amebas y entonces todas querían ser sus amigas, hasta los virus y los hongos querían ser sus amigos.
El espermatozoide desesperado
(Por Lucía Suárez, de 6º B)
Éste era un espermatozoide que estaba desesperado porque necesitaba buscar novia. Entonces entró en las trompas de Falopio y encontró un óvulo.
¡Al fin encontró a la mujer perfecta!
El espermatozoide le preguntó al óvulo:
- ¿Cómo te llamas?
- Yo soy Ovulita, ¿y tú?
- Yo soy Larguito.
A continuación él le preguntó:
- ¿Te vienes a dar una vuelta por el útero?
- ¡Cómo no! Pero primero me despido de mi padre.
Entonces se agarraron de la mano y empezaron a caminar.
Llegaron y se sentaron en un banco que se llamaba Ovario. El Ovario, que como siempre era muy agradable, le dijo a Larguito:
- Hola, a ¿dónde vas con mi hija?
Larguito le contestó:
- Me voy con Ovulito a dar una vuelta.
Entonces un poco más tarde, y como tenía ganas de casarse, Larguito le pidió casarse con ella. Ella le respondió que sí. En ese momento Larguito era el espermatozoide más feliz del mundo.
Se casaron y, en ese momento, en el cuerpo de la mujer se produjo una gran agitación. Luego alquilaron un hotel llamado Vagina y, después de la noche de bodas, el espermatozoide quería tener un hijo o una hija, así que se fueron a las Trompas de Falopio y allí fecundó al óvulo.
Al cabo de nueve meses tuvieron un hijo un tanto extraño, con cabeza redonda y largo cuerpo, que se llamó Ovuesperma y fue el niño más feliz del mundo.
3 comentariosLa Riña
(Por Zhou, de 6º B)
En el cuerpo humano hay dos brazos y dos piernas, ya lo sabéis.
Una vez las piernas cayeron en el suelo y sangraron.
Entonces las piernas dijeron a los brazos:
-¿Por que tenemos que aguantar este peso del cuerpo todo el día? ¡Y además, sangrar!
Y los brazos les contestaron:
-Porque somos más valiosos que tú. Nosotros podemos coger cosas, pero tú no; sólo sirves para caminar y nada más.
Y un día las piernas se enfadaron y dejaron de caminar. Dijeron a los brazos:
- Ahora ya no caminamos más, sólo volveremos a caminar si decís que somos igual de valiosos.
Y los brazos les contestaron:
-Si vosotras no camináis, nosotros vamos a morir.
Les respondieron las piernas:
-Nos da igual. Si no decís eso, vamos a estar todo el tiempo aquí, hasta que nos muramos.
Pero los brazos dijeron:
- Nosotros nunca vamos a decirlo.
Y pasaron 3 días sin caminar ningún paso; casi ya estaban muertos. Entonces los brazos, que ya no aguantaban mucho más, dijeron.
-Vale: somos igual de valiosos. Vosotras servís para caminar y nosotros para coger cosas.
Y así se amigaron los dos. 2 comentarios