Más salidas interesantes para el plástico

23 02 2019

En una de las entradas anteriores os presentábamos la fabricación de ropa de montaña a partir del reciclado de botellas de plástico….hoy otra interesante salida para ese exceso de plástico que nos inunda….

¿Un carril bici hecho de plástico reciclado? Sí: en Holanda

En los Países Bajos han encontrado una forma sostenible y útil de reutilizar el plástico: transformarlo en vías para bicicletas.

En lo que respecta a sostenibilidad y movilidad ciclista, Holanda sigue marcando la pauta. Y cada vez que tiene oportunidad, vuelve a demostrarlo. La ciudad de Zwolle, una de las más verdes del país, ha inaugurado el primer carril bici del mundo compuesto por desechos plásticos que , de otra forma, hubieran sido descartados o incinerados.

Según informa la web Archdaily, en Zwolle se han empleado materiales tan dispares como botellas de plástico viejas, vasos de cerveza de festivales, envases de cosméticos y muebles de plástico. Aunque aún se encuentra en fase piloto y cuenta con apenas 30 metros de longitud, el 70% del material utilizado en la construcción del carril bici proviene de este tipo de residuos, en lo que los expertos consideran un primer paso fundamental de cara a la construcción de otras vías ciclistas en el futuro.

https://www.ciclosfera.com/holanda-carril-bici-plastico/ 



El negocio ecológico del rescate de chanclas

11 02 2019

Pensarás que nadie está tan loco como para preocuparse demasiado por perder una chancla. Se la lleva una ola, se queda abandonada cuando te calzas los zapatos, la tiras, la arrastra la corriente de un río… Te compras otras y c’est fini. Pero lo cierto es que piensas equivocado. En Kenia sí hay a quienes les incomoda esta tonta tragedia. No por locos. El asunto cambia de dimensiones cuando tu chancla, la del otro, la del otro y la de miles de personas más infestan de plástico el mar. Ocean Sole es una empresa y fundación creada para que la contaminante huella humana desaparezca de la costa índica africana. Literalmente.

Corría el año 1998 cuando Julie Church, un conservacionista marino keniata que en aquel momento lideraba el proyecto de conservación y desarrollo de la Reserva Nacional Kiunga Marina (Somalia), se quedó «horrorizado» por la visión de las toneladas de residuos que acababan en las playas del continente negro.

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Aquellas ingentes cantidades de basura, desechadas en los ríos o el mar por sus respectivos dueños, elemento por elemento, causaban al juntarse un peligroso desastre ambiental para el ecosistema marino. No hacía falta indagar mucho para darse cuenta de que uno de los objetos más predominantes entre esos residuos no eran otra cosa que millares de chanclas de plástico.

«No era solo que estropeasen la belleza natural de nuestras playas y océanos, es que además las suelas de goma son ingeridas por los peces, las tortugas y otros animales y los asfixia. Son una amenaza hecha por el hombre a nuestros frágiles ecosistemas», dice el portavoz de la compañía. «La idea era aprovechar aquellas chanclas para que se convirtiesen en la conexión entre la comunidad humana y las especies marinas».

Recuperar todas aquellas alpargatas abandonadas para llevarlas a un vertedero terrestre no dejaba de ser algo así como esconder la basura debajo de la alfombra. Había que ir más allá. Church tenía una idea: inspirado por «los juegos que los niños hacían con estos deshechos», animó a sus madres a recoger, lavar y cortar las chanclas que encontraban y desechaban para crear juguetes y esculturas que pudiesen servirles a sus hijos para divertirse. En principio, no era más que una solución modesta a la problemática. Un proyecto de reutilización más que muchos dieron por sepultado el día que Church sufrió un grave accidente en 1999 que le dejó severamente impedido

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La cogida de un búfalo había dejado al oceanógrafo sin capacidad para caminar. Sin embargo, la chanclas de su proyecto no dejaron de marcar el paso. Dos madres de aquellas que había convencido Church para convertir el plástico en figuras artesanales, Marium y Bihawa, de la comunidad Kiwayu, viajaron hasta la capital (Nairobi) para tratar de vender algunas de esas esculturas de chanclas que habían elaborado con sus manos. La respuesta de si tuvieron éxito se puede resumir en un pedido de 15.000 llaveros tortuga por parte de la WWF Suiza al siguiente año.

La artesanía chanclar empezaba a hacer camino. Para 2005 ya estaba creada Uniqeco, una compañía que además de nacer como un negocio emprendedor lo hacía como una fundación de ayuda a los más pobres del país y una fuente de puestos de trabajo.

Los pequeños suvenires se fueron convirtiendo en grandes esculturas artísticas, como jirafas, rinocerontes, leones o elefantes a tamaño real (completamente hechos con chanclas), y los puestos de mercadillo keniano se transformaron en exhibiciones que paseaban por el Día del Medio Ambiente en Mombasa, la semana de la moda de Roma, museos suecos, muestras parisinas, exposiciones estadounidenses, zoos ingleses, concursos africanos e incluso se colaron entre los 12 finalistas del World Challenge de la BBC y ganaron el premio Energy Globe en su continente.

La grandeza del proyecto de Church no solo había adquirido nuevas dimensiones físicas. En la actualidad Ocean Sole, además de recuperar 400.000 chanclas anuales y exportar arte a todo el planeta, asalaria a un centenar de trabajadores autóctonos y destina un 5% de sus beneficios (un 25% en el caso de las esculturas gigantes) a la fundación de ayuda que ha creado para luchar contra la pobreza local. Su labor de limpieza de la costa índica africana, el germen del plan, ha acabado siendo tan efectivo como un hecho en segundo plano para la comunidad artística.

«Cada producto está hecho a mano», exponen desde la fundación. «El propósito es que el mundo se conciencia acerca de las amenazas, casi imperceptibles, a las que sometemos a los océanos. Esto es mucho más que darle una nueva vida a tus chanclas».



Reciclemos….

22 11 2018

En estos momentos está “muy de moda” el tema de la enorme cantidad de plástico que utilizamos, lo contaminantes que son y sus fatales consecuencias. Reciclar es una necesidad para poder dejar un mundo mejor el día de mañana, para poder conservar lo que tenemos….¿SABEMOS TODO LO QUE SE PUEDE HACER CON LA REUTILIZACIÓN DE LOS PLÁSTICOS?

Ropa reciclada

La ropa reciclada Helly Hansen Ekolab Recycler es una línea de prendas técnicas elaboradas a partir del plástico de las botellas recicladas, siendo también reciclables al terminar su vida útil. En el año 2010 Helly Hansen incluyó una colección de prendas para hombre y mujer fabricadas a partir de material de reciclaje, botellas de plástico en este caso.

En la línea de ropa reciclada Helly Hansen Ekolab Recycler se puso especial énfasis no solamente en el uso de material de reciclaje, sino en que los productos ofrezcan el rendimiento requerido para el uso en condiciones de intemperie a muy bajas temperaturas.



Si no lo cuidamos nosotros….

7 11 2018

Durante este curso pretendemos que nuestro alumnado empiece a reciclar en el Colegio. Creemos que merece la pena aportar nuestro granito de arena a un mundo mejor, a la vez que educamos y fomentamos valores.