El mundo de las sirenas del CRA
(El cuentín de Infantil)
…En Los Llanos de La Peral, en una seta roja y blanca, vive un mago diminuto con un traje azul. Se llama Diminuto. Su pelo es blanco con mechas de colores. Tiene una varita mágica amarilla. Diminuto es gracioso, impaciente y torpe. En el mar de Perlora, en una concha gigante de ostra, vive una sirena amarilla, rosa y azul que se llama Claudia. Es rápida, valiente, y desordenada. Salta por el mar y le gustan los delfines y los peces.
Un día Claudia estaba nadando por el mar, iban de compras y de repente le mordió una piraña que se llamaba Kiko, le salvó el delfín Diego. Mientras, en casa de Diminuto, que veía a todo el mundo con su bola de cristal, fue el que más bien vio a Claudia y le fue a saludar, y se hicieron amigos.
De vuelta a casa, Claudia se encontrò con un pececito llamado Nemo y con un pajarito que le dijo que esa concha era su casa. Después se encontró con un tiburón bueno que le preguntó que a dónde iba y no le dejaba cerrar la puerta porque estaba durmiendo y se enfurruñó al despertarle. Claudia le hizo cosquillas al tiburón para que se contentara y se fueron todos a dormir. El tiburón cogió su osito de peluche y se quedó dormido de nuevo.
Cuando se despertaron, jugaron todos juntos pero Claudia le dijo a sus amigos:
-Chicos vamos a buscar al mago Diminuto y al atún gigante que vive en una clase llamada Sanamaro.
Cuando lo encontraron jugaron todos juntos en los Llanos de la Peral, cansados de jugar se fueron a investigar, pero el tiburón alertó del peligro:
TIBURÓN: Cuídado, v eo un barco pirata.
Pero fue tarde y todos pudieron escapar menos Claudia. El pueblo estaba tan triste que con sus lágrimas provocaron un río de tristeza. Diminuto buscó una solución:
DIMINUTO:¡Basta de lágrimas, eso no soluciona nada!
Todos juntos idearon un plan para rescatar a Claudia y así el pez espada abrió la cerradura de la jaula y la sacaron.
Desde este momento siempre que un barco se acerca se alejan a un paisaje de corales donde pueden jugar tranquilos…
Los piratas nunca más volvieron a molestar.
Al final, Claudia la sirena se casó con un príncipe “sireno” que se llamaba Felipe, y tuvieron 4 hijos llamados San Miguel, Pillarno, Naveces y Pontón; y dos hijas llamadas (cómo no) Callezuela y Peral.
Por cierto, estos seis hijos e hijas fueron las primeras sirenas que tuvieron pies y manos, pero nadaban tan bien como las sirenas de aletas.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado, y fueron felices, comieron cacahuetes y tiraron cohetes.