La escalera de Wittgenstein

17 02 2007

Hace un par de días, mientras merendaba en estado catatónico tras seis semanas más que intensas, apareció en la televisión un videoclip que, por su puesta en escena, me pareció una joya. Pertenece al último disco de Antonio Orozco, canción Dime por qué. La canción es normalita pero la estética del video es muy filosófica. Me recordó automáticamente a la escalera de Wittgenstein (pronunciado Bítguenstain). Este señor, de nombre impronunciable, fue un filósofo del siglo XX que analizaba el lenguaje. Escribió una obra llamada el Tractatus pero, curiosamente dijo que su propio libro no era válido, sólo debía usarse como una escalera con la que llegar a ciertos conocimientos. Una vez sabidos, había que tirarla.

Muchas veces los filósofos que conocen esta anécdota la cuentan para decir que con la filosofía pasa lo mismo. Desarrollamos el pensamiento, cultivamos la pregunta, para llegar a respuestas más o menos provisionales, para preguntar mejor, para aprender en el proceso. La escalera no es tan importante, siempre podemos seguir subiendo o abandonar, pero es sólo un camino.

En clase he notado cierta reticencia por parte de algunos alumnos a aprender las grandes teorías éticas. Los profesores de filosofía observamos esta actitud muchas veces, pero no terminamos de acostumbrarnos y nos vamos a casa pensando en ello una vez más. Eso me ha hecho buscar el libro del filósofo español Fernando Savater, Las preguntas de la vida. Recuerdo que cuando lo leí me pareció muy inspirador de cara a la docencia. Un día su autor se pasó por Gijón y me lo firmó, después sus hojas reposaron en la vitrina hasta ahora.

Savater dice, más o menos, lo siguiente:

Si se quieren resumir todos los reproches contra la filosofía en cuatro palabras, bastan éstas: no sirve para nada. (…) En el fondo los filósofos se empeñan en hablar de lo que no saben; el propio Sócrates lo reconocía así, cuando dijo “Sólo sé que no sé nada”. Si no sabe nada, ¿para qué vamos a escucharle, seamos jóvenes o maduros? Lo que tenemos que hacer es aprender de los que saben. (…) “Sólo sé que no sé nada” es una afirmación que hay que tomar de modo irónico. Debe entenderse como: no me satisfacen ninguno de los saberes de los que vosotros estáis tan contentos. Si saber consiste en eso, yo no debo saber nada porque veo objeciones y falta de fundamento en vuestras certezas. (…) ¿No es osado enseñar a filosofar cuando todo el mundo parece que no quiere más que soluciones inmediatas y prefabricadas, cuando las preguntas que se aventuran hacia lo insoluble resultan tan incómodas?

Lo útil, lo seguro. ¿Qué significan esas palabras en la sociedad actual? ¿Es lo útil tan útil como se cree?, ¿quién puede medir la utilidad? Un catedrático de Universidad respondió en una ocasión a un alumno insatisfecho que si quería algo útil se comprase una navaja multiusos. No encontrarle la utilidad a aprender a pensar mejor y a saber cómo la humanidad ha teorizado y de dónde viene la concepción del mundo que tenemos los occidentales es convertirse en algo que los padres nos decían cuando no queríamos estudiar: Vas a ser un borrego. (Lo que Nietzsche llamaría la moral de rebaño). Pero eso sólo se sabe cuando se ha subido la escalera, cuando echas la vista abajo y dices: Buf, menos mal que subí. ¿Qué hubiera sido de mí ahí, en la oscura profundidad?

Querámoslo o no, los resultados de un viaje nunca se conocen hasta que lo hemos terminado. Hay que darle una oportunidad a la filosofía para que ella nos la dé a nosotros. Mientras tanto, podemos aprender a disfrutar del viaje, como recomendaba el poeta griego Kavafis en su poema Ítaca. Así que…, Bon voyage y á Mercredi.

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4 Comentarios a “La escalera de Wittgenstein”

19 02 2007
filocarmen (20:59:27) :

Soy una compi de Filosofía y al leer tus palabras me he sentido identificada y algo triste porque también ter suceda a tí que tanta ilusión transmites por la filosofía y por tus alumnos. Sólo deciros que yo al menos subíu la escalera hasta el medio y es el mejor viaje y la inversión más rentable, junto con ser madre que he hecho, eso y enseñar algo incluso a quienes tanto desagrado muestran por el saber…

19 02 2007
Concepción Pérez (21:25:18) :

¡Hola Carmen! Bueno, no es para sentirse triste, creo que es una reacción lógica, teniendo en cuenta que el resto de materias se basan en asegurar la veracidad de sus conocimientos. Un enfoque tan diferente tiene que sorprender a más de uno. Pero cuando digo cierta reticencia no digo que sea en todos los casos ni que ellos se opongan a aprender. Tengo la suerte de tener grupos muy majos, podrían esforzarse un poco más, pero son buena gente. Tan sólo quería animar a mis alumnos y alumnas de Ética a que abran la mente para aprender las teorías éticas. Aunque sea chocante en un principio, a la larga puede ser gratificante.

P. D. Yo también he subido sólo parte de la escalera, pero algo de perspectiva se coge, ¿verdad?

20 02 2007
Vero (21:11:02) :

Hola Conchi:
Aquí estamos haciendo el informe a toda prisa, porque hemos estado malos todo el puente y digamos que con el gripazo no nos quedaban muchas ganas de conectarnos para pasarnos las cosas. Te queríamos decir que nosotros no vamos a incluir documentos anexos ni nada, simplemente desarrollamos las cuestiones en función a la información que diste. Pensamos que era la mejor manera y la más fácil de mostrar nuestra postura.
Te daremos el trabajo encuadernado el día de la entrega, porque no pudimos terminarlo a tiempo.
Por cierto, el otro trabajo que diste ¿Para cuándo era? ¿Qué extensión tenía que tener?
Gracias. Ya te veremos mañana.

20 02 2007
Concepción Pérez (21:31:17) :

Vaya, qué mala pata. Bueno, el informe cuanto antes mejor, pero que esté bien rematado.

Creo que con el otro trabajo te refieres a las cuestiones sobre Internet, ¿no? Eso a lo largo de la semana se puede entregar. Extensión mínima lo dice la hoja, máxima la que se quiera.

Que os mejoréis.

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